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Wen-Tzu, la comprensión de los misterios del Tao
El
Wen-Tzu conocido como "la comprensión de los misterios", es
uno de los
clásicos taoístas. Escrito hace más de 2000 años por un discípulo de Lao
Tse, recoge supuestamente las palabras del maestro, aunque como en otros
muchos casos ello no sea real, sino la recopilación del conocimiento de
su escuela.
La primera noticia de la existencia de la recopilación data del año 145
a.c.
La obra ofrece interpretaciones y aclaraciones sobre las enseñanzas del
Tao Te King, obra que está en la base de todo el pensamiento estratégico
oriental.
Ofreceremos fragmentos seleccionados por su interés.
En realidad en el libro se presentan 180 textos de múltiples
interpretaciones y sin agrupación alguna.
-
Las personas avanzadas están en paz -
Quienes se
mantienen en el camino para guiar a la gente fluyen con los
acontecimientos -
Quienes sirven a la
vida se adaptan a los cambios cuando actúan. -
Cuando las personas
pierden su naturaleza esencial por seguir sus deseos -
Quienes alcanzan el Camino son débiles en la ambición pero fuertes en la
acción; -
Cuando los líderes de la humanidad piensan, sus espíritus no
se agitan en sus pechos -
Todos los seres acuden a la luz del sol del
invierno y a la sombra del sol de verano, -
Ayuda a los pobres y a los
menesterosos, y nacerá una reputación. -
Los más grandes sabios emulan la
ley natural, -
Cuando las montañas producen oro y las piedras producen
jade, son despedazadas. -
Cuando haces el bien, eres estimulado; cuando
haces el mal eres observado. -
Los sentimientos humanos son tales que
las personas se someten a la virtud más que a la fuerza. -
Conseguir un
ejército de diez mil hombres no es tan bueno como escuchar una única
palabra adecuada. -
Quienes pueden convertirse en gobernantes son
conquistadores
2 .-
Las personas
avanzadas están en paz
/\
Las
personas avanzadas están en paz y no tienen deseos; están en calma y no
tienen preocupaciones. Hacen del cielo su baldaquín y de la tierra su
carruaje; de las cuatro estaciones hacen sus caballos y convierten a la
oscuridad y a la luz en sus conductores. Viajan por donde no hay camino,
vagan por donde no hay abatimiento, parten sin atravesar ninguna puerta.
Con el cielo como baldaquín, nada queda sin cubrir; con la tierra por
carruaje, nada queda sin llevar. Con las cuatro estaciones como
caballos, nada queda sin emplear; con la oscuridad y la luz como
conductores, nada queda sin ser incluido. Por ello, son rápidos sin
vacilaciones, viajan sin cansarse. No perturbados sus cuerpos, sus
intelectos no quedan disminuidos, y ven al mundo entero con claridad.
Esto es mantenerse en la esencia del Camino y observar la tierra sin
ataduras.
Por ello, los asuntos del mundo no son planeados, sino promovidos según
su propia naturaleza. No puede hacerse nada para facilitar los cambios
de las miríadas de seres, excepto captar lo esencial y regresar a elo.
En consecuencia los sabios cultivan los cimientos internos y no se
aodrnan externamente con cosas superficiales. Activan su espíritu vital
y dejan en paz sus opiniones aprendidas. Por ello, son abiertos y sin
argucias, aunque no hay nada que no hagan; no tienen leyes, pero no hay
desorden.
No tener argucias significa no actuar antes que los demás. No tener
leyes significa no cambiar la naturaleza. Que no hay desgobierno
significa que avanzan mediante la afirmación rec´proca de los seres.
3
Quienes se mantienen
en el camino para guiar a la gente fluyen con los acontecimientos
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Quienes se mantienen en el camino para guiar a la gente fluyen con los
acontecimientos a medida que suceden y actúan conforme a lo que la gente
hace. Responden según la evolución de cada ser y están en armonía con
los cambios de cualquier acontecimiento.
Así pues, el Camino está vacío y no es cosificado, llano y fácil, claro
y en calma, flexible y complaciente, sin adulteración y puro, plano y
simple. Éstas son imágenes concretas del Camino.
La no cosificación vacía es la morada del Camino. Incluso la facilidad
es la base del Camino. La calma clara es su espejo. La complacencia
flexible es su función. La inversión es normal en el Camino: la
flexibilidad constituye su firmeza, la complacencia su fuerza. La pureza
no adulterada y la simplicidad llana es la principal línea del Camino.
El vacío significa que no hay fardo dentro. La ecuanimidad significa que
el espíritu es ilimitado. Cuando los deseos habituales no son un fardo
para uno, eso es a consumación del vacío. Cuando no se tienen
preferencias ni aversiones, eso es la consumación de la ecuanimidad.
Cuando se está unificado e inalterable, eso es la consumación de la
calma. Cuando no se está metido en las cosas, eso es la consumación de
la pureza. Cuando uno no se duele de nada ni se recrea por nada, eso es
la consumación de la virtud.
El gobierno de las personas completas abandona el intelectualismo y deja
de lado el adorno ostentoso.
Dependiendo del Camino, rechaza la astucia. Emerge de la imparcialidad,
en armonía con la gente. Limita lo que se conserva y minimiza lo que se
busca. Se aparta de anhelos seductores, elimina el deseo de los bienes
valiosos y reduce el dar vueltas a los pensamientos.
Limitar lo que se desemboca en claridad; minimizar lo que se busca
desemboca en el logro. Por ello, cuando lo externo está controlado por
el centro, nada es descuidado. Si puedes alcanzar el centro, puedes
gobernar lo externo.
Con el logro del centro, los órganos internos están en calma, los
pensamientos son ecuánimes, los nervios y los huesos son fuertes, los
oídos y los ojos están claros.
El Gran Camino es llano y no está lejos de uno mismo. Quienes lo buscan
lejos van y después regresan.
6.-
Quienes sirven a la
vida se adaptan a los cambios cuando actúan.
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Quienes sirven a la vida se adaptan a los cambios cuando actúan.
Los cambios surgen de los tiempos, quienes conocen los tiempos no se
comportan de manera fija, por ello digo: <Los caminos pueden ser guías,
pero no senderos trazados; los nombres pueden ser designados, pero no
etiquetas prfijadas.>.
Los escritos se producen mediante palabras, y las palabras proceden del
conocimiento; los intelectuales no saben que ellos no constituyen un
camino fijado. Los términos que pueden ser designados no forman libros
que puedan ser atesorados. Las personas instruidas llegan una y otra vez
a un callejón sin salida; esto no es tan bueno como mantenerse centrado.
Acaba con el escolasticismo, y no habrá preocupaciones; por un final a
la sagacidad, abandona el conocimiento, y la gente se beneficiará muchas
veces.
Los seres humanos son tranquilos por nacimiento; ésta es la naturaleza
celestial. Al sentir las cosas actúan, esto es el deseo natural. Cuando
las cosas vienen a ellos, responden. Este es la acción del conocimiento.
Cuando el conocimiento y las cosas interactúan, surgen las preferencias
y las aversiones. Cuando las preferencias y las aversiones están
formadas, el conocimiento va hacia las cosas externas y no puede
retornarse al ser; de esta manera desaparece el diseño celestial.
Por consiguiente, los sabios no sustituyen lo celestial por lo humano.
Externamente evolucionan con las cosas, pero internamente no pierden su
verdadero estado. Así, quienes realizan el Camino regresan a la clara
tranquilidad. Quienes descubren el secreto de las cosas acaban si tener
estratagemas. Alimentan la inteligencia mediante la calma, unifican el
espíritu mediante la abstracción, y se dirigen a la puerta de la nada.
Quienes siguen el cielo viajan con el Camino, quienes siguen a los
humanos se mezclan con lo vulgar. Por ello, los sabios no dejan que los
negocios perturben al mundo y no permiten que los deseos confundan los
sentimientos. Hacen lo que es apropiado sin argucias; se confía en ellos
aunque no hablen. Tienen éxito sin pensar en é, logran sus metas sin
estratagemas.
Por o tanto, cuando están arriba, la gente no lo toma a mal; y cuando no
están al frente, los demás no les atacan. Todo el mundo recurre a ellos,
los traicioneros le temen. Como ellos no luchan con nadie, nadie se
atreve a luchar con ellos.
7
Cuando las personas
pierden su naturaleza esencial por seguir sus deseos
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Cuando las personas pierden su naturaleza esencial por seguir sus
deseos, sus acciones nunca son correctas.
Gobernar una nación de esta manera desemboca en el caos; gobernarse a sí
mismo de esta manera desemboca en la deshonra.
Por ello, quienes no escuchan el Camnio no tienen manera de regresar a
su naturaleza esencial. Quienes no entienden las cosas no pueden estar
claros y en calma.
La naturaleza esencial del ser humano no tiene perversión ni corrupción,
pero después de una larga inmersión en las cosas esto cambia con
facilidad, de manera que olvidamos nuestras raíces y nos adaptamos a una
naturaleza aparente.
A la naturaleza esencial del agua le gusta la claridad, pero la arena la
contamina. A la naturaleza esencial de la humanidad le gusta la paz,
pero los deseos habituales la perjudican. Sólo los sabios pueden dejar
las cosas para regresar al ser.
Por ello, los sabios no utilizan el conocimiento para explotar las cosas
y no dejan que sus deseos perturben su armonía. Cuando son felices no
están exultantes de gozo, y cuando padecen dolor no están desesperados.
De este modo, no se encuentran en peligro ni siquiera en las altas
cumbres; están seguros y estables.
Así pues, planear inmediatamente la escucha de buenas palabras es algo
que incluso lo ignorantes saben suficientemente como para admirarlo; la
acción noble de acuerdo con las virtudes de los sabios es algo que
incluso las personas más modestas conocen suficientemente como para
estimarla.
Pero mientras quienes admiran son los muchos, quienes lo aplican son los
pocos; y mientras quienes los que estiman estas cosas son numerosos,
quienes las ponen en práctica son escasos. La razón de ello es que los
muchos se aferra a las cosas y están atados a lo mundano.
Por ello, se dice: <Cuando no planifico nada, la gente evoluciona por sí
misma. Cuando no me esfuerzo por nada, la gente prospera or sí misma.
Cuando disfruto de la tranquilidad, la gente se cirrige a sí misma.
Cuando no tengo deseos, la gente es naturalmente llana>. La serenidad
limpia es la consumación de la virtud. La complacencia flexible es la
función del Camino. La calma vacía es el antepasado de todos los seres.
Cuando las tres se ponen en práctica, se entra en lo que carece de
forma. Lo que carece de forma es un término para describir la unidad;
unidad significa ausencia de mente fundiéndose con el mundo.
La práctica de la virtud no es altiva; su uso no es forzado. No se la ve
cuando se la mira, no se la oye cuando se la escucha. Carece de forma,
pero de ella han nacido las formas. Carece de sonidos, pero en él se
producen todos los sonidos. Carece de aroma, pero en él se forman todos
los aromas. Carece de color, pero todos los colores están hechos con él.
Así, el ser ha nacido del no ser, la realización ha nacido del vacío.
Sólo existen cinco notas musicales, pero las variaciones de esas cinco
notas son tantas que está más allá de nuestro poder escucharlas. Sólo
existen cinco aromas, pero sus variantes son tantas que están más allá
de nuestro poder de gustarlas. Sólo existen cinco colores, pero sus
variantes son tantos que están más allá de nuestro poder de verlos.
En lo que respecta al sonido, cuando se establece la primera nota, las
cinco notas quedan definidas. En lo que respecta al aroma, cuando se
establece el dulzor, los cinco aromas quedan determinados. En lo que
respecta al color, cuando se establece el blanco, se forman los cinco
colores. En lo que respecta al Camino, cuando queda establecido el Uno,
nacen todas las cosas.
Por ello, el principio de la unicidad se aplica a todas las cosas. La
vastedad de lo Uno es evidente en la totalidad del cielo y de la tierra.
Su totalidad es sólida, como un bloque sin esculpir. Su dispersión es
total, como si estuviera en suspensión. Aunque esté en suspensión,
gradualmente se aclara; aunque vacío, gradualmente se llena. Es profundo
como un océano, vasto como las nubes que flotan. Parece que no es nada,
pero existe; parece estar ausente, pero está ahí
9
Quienes alcanzan el
Camino son débiles en la ambición pero fuertes en la acción;
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Quienes alcanzan el Camino son débiles en la ambición pero fuertes en la
acción; sus mentes son abiertas y sus respuestas ajustadas. Quienes son
débiles en la ambición son flexibles y complacientes, pacíficos y
tranquilos; se ocultan en la actitud de no adquirir y aparentar ser
inexpertos. Tranquilos y sin estratagemas, cuando actúan lo hacen a
tiempo.
Por ello, la nobleza debe estar enraizada en la humildad, el espíritu
elevado debe estar basado en la modestia. Utiliza lo pequeño para
contener a lo grade; permanece en el centro para controlar lo externo.
Compórtate con flexibilidad, pero sé firme, y no habrá poder que no
puedas vencer, adversario que no puedas superar. Responde a las
circunstancias, evalúa el momento adecuado, y nadie podrá hacerte daño.
Quienes fuesen firmes deben preservar la firmeza con flexibilidad;
quienes fuesen fuertes deben proteger la fortaleza con debilidad.
Acumula flexibilidad y serás firme; acumula debilidad y serás fuerte.
Observa lo que ellos acumulan y sabrás quién sobrevivirá y quién
perecerá.
Quienes vencen a los menos fuertes mediante la fuerza llegan a un punto
muerto cuando se encuentran con sus iguales. Quienes vencen a los más
fuertes mediante la flexibilidad tienen un poder que no puede medirse.
Por ello, cuando un ejército es fuerte, perece; cuando un árbol es
fuerte, se quiebra; cuando el cuero es fuerte, se agrieta; los dientes
son más fuertes que la lengua, pero son los primeros en morir.
Así pues, la flexibilidad y la complacencia son los administradores de
la vida, la dureza y la fuerza son los soldados de la muerte. Tomar la
delantera es el camino del agotamiento; actuar con posterioridad es la
fuente del éxito.
Atenerse al Camino para ser un compañero para la evolución implica el
liderazgo para regular el seguimiento, y seguir para regular el
liderazgo. ¿Qué es esto? Significa no perder los medios de regular a la
gente, que la misma gente no puede controlar.
Seguir significa combinar los elementos de los acontecimientos de tal
manera que se armonicen con los tiempos. Los cambios a lo largo del
tiempo no permiten reposar en los intervalos: si actúas por adelantado,
eso es ir demasiado lejos; si actúan demasiado tarde, no puedes ponerte
al día.
A medida que pasan los días y los meses se van, el tiempo no se
entretiene con la gente. Es por ello por lo que los sabios no valoran
tanto una gran gema como un poco de tiempo. El tiempo es difícil de
encontrar y fácil de perder.
Por ello, los sabios manejan sus asuntos de acuerdo con los tiempos y
realizan sus obras de acuerdo con los recursos. Mantienen el camino de
la pureza y son fieles a la disciplina de lo femenino. A medida que
avanzan y responden a los cambios, siempre siguen y no preceden.
Flexibles y complacientes, por ello están en calma. Pacíficos y fluidos,
por ello están seguros. Quienes atacan a los grandes y vencen a los
fuertes no pueden luchar con ellos.
19
Cuando los líderes
de la humanidad piensan, sus espíritus no se agitan en sus pechos,
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Cuando los líderes de la humanidad piensan, sus espíritus no se agitan
en sus pechos, su conocimiento no se exhibe a los cuatro vientos, pero
aceptan el corazón de la benevolencia y de la sinceridad: la dulce
lluvia cae a su tiempo, los cinco cereales florecen, creciendo en
primavera, madurando en verano, siendo cosechados en otoño y almacenados
en invierno; existen revisiones mensuales e informes de cada estación, y
al final del año se pagan los diezmos.
Alimentan al pueblo con justicia; la autoridad no es imperiosa, el
sistema legal no es complicado, la educación es espiritual. Las leyes
son amplias, los castigos llevaderos, las prisiones están vacías. Toda
la tierra tiene las mismas costumbres, y nadie enarbola la traición en
el corazón. Ésta es la gracia de los sabios.
Si los que están arriba son codiciosos y no tienen medida, quienes están
abajo serán entonces ambiciosos y carecerán de deferencia. Cuando el
pueblo es pobre y miserable, surgen la división y el conflicto; se
trabaja arduamente sin éxito, rota la astucia y aparece el latrocinio.
Los gobernantes y los gobernados tienen resentimiento recíproco, y las
órdenes no se cumplen.
Cuando el agua está contaminada, los peces dan boqueadas; cuando el
gobierno es cruel, el pueblo se rebela. Cuando los que están arriba
tienen muchos deseos, los que están abajo inventan muchas argucias.
Cuando los que están arriba están agitados, los que están abajo están
incómodos. Cuando los que están arriba tienen muchas demandas, los que
están abajo entablan conflictos. Intentar curar las manifestaciones sin
cuidar la raíz es igual que romper una presa para detener un
desbordamiento, o intentar apagar un fuego con un haz de leña en los
brazos.
Los sabios minimizan sus asuntos, que así están en orden. Intentan tener
poco, y así tienen suficiente; son benevolentes sin pretenderlo, se
confía en ellos sin hablar. Ganan sin buscarlo, triunfan sin luchar.
Toman a pecho la naturalidad, preservan la realidad esencial, aceptan el
Camino y promueven la sinceridad, de manera que todo el mundo les sigue
como los ecos responden a los sonidos, como las sombras imitan las
formas. Sobre lo que trabajan es sobre la raíz.
21
Todos los seres
acuden a la luz del sol del invierno y a la sombra del sol de verano,
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Todos los seres acuden a la luz del sol del invierno y a la sombra del
sol de verano, sin que nadie les coaccione a hacerlo. De una manera
extremadamente natural, por la sensibilidad de la vitalidad esencial,
acude sin ser llamados y van sin ser enviados. S un profundo misterio, y
nadie sabe qué es lo que hace que esto se produzca, pero los efectos se
desarrollan de manera espontánea.
Cuando se depende de los ojos para ver y se depende de las palabras para
establecer la dirección, es difícil tratar con el gobierno. Una vez hubo
un primer ministro que no podía hablar, pero bajo su administración no
había duros castigos; así ¿por qué estimar las palabras? También hubo un
primer ministro que era ciego, pero bajo su administración no había
corrupción en el gobierno; así pues, ¿por qué estimar la vista? La orden
que no es pronunciada y la visión que no mira, son los medios mediante
los cuales os sabios se convierten en líderes.
Cuando el pueblo es influenciado por los gobernantes, no sigue sus
palabras sino sus acciones. Por ello, si los gobernantes admiran la
valentía, aunque no originen voluntariamente la competición del
conflicto, sus países tendrán muchas dificultades y más adelante se
apoderará de ellos el desorden mediante el pillaje y el asesinato. Si
los gobernantes admiran la belleza física, aunque no permitan el
comportamiento licencioso, sus países se irán a pique tornándose
ingobernables, y paulatinamente se manifestarán los problemas causados
por el comportamiento licencioso.
Por ello, la sinceridad pura de los sabios es inequívoca interiormente,
mientras que las preferencias y las aversiones están claras
exteriormente. Hablan de tal manera que reflejan sentimientos, dan
órdenes de tal manera que clarifican la dirección a seguir.
Así pues, los castigos no son suficientes para cambiar las costumbres,
las ejecuciones no son suficientes para detener la traición. Sólo la
influencia espiritual es válida.
Cuando la pureza es perfecta, ésta es espiritual. El movimiento causado
por un corazón puro es como la influencia vivificante del aire de
primavera y la influencia relacionada con la muerte del aire en otoño.
Así pues, ser un líder es como disparar una flecha; una minúscula
desviación en el disparo tiene como consecuencia un fallo por un amplio
margen. Ésta es la razón por la que quienes gobiernan a los demás son
cuidadosos respecto a cómo les influyen.
24
Ayuda a los pobres y
a los menesterosos, y nacerá una reputación.
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Ayuda a los pobres y a los menesterosos, y nacerá una reputación.
Promociona lo que es benéfico y elimina lo que es dañino, y el mérito
quedará establecido. Cunado no hay problemas en el mundo, incluso los
sabios no tienen ningún lugar donde dispensar sus gracias. Cuando las
clases elevadas y las clases inferiores están en buenas relaciones
mutuas, incluso los filántropos no tienen proyectos que emprender.
Por ello, el gobierno de los pueblos completos está imbuido de la virtud
y acepta el Camino, promoviendo la confianza y dispensando felizmente el
conocimiento inagotable. Se deja que descanse la retórica y quede sin
expresión, pero el mundo no sabe estimar a quienes no hablan.
Así, un camino que puede ser articulado no es un camino permanente, y
los nombres que pueden ser pronunciados no son etiquetas perpetuas.
Cualquier cosa que pueda ser escrita o inscrita y que pueda ser
transmitida a los demás es una burda generalización.
Los dirigentes idealizados de antaño hicieron diferentes cosas, pero con
las mismas intenciones; tomaron diferentes caminos, pero con la misma
meta. Los eruditos de los últimos días, al no conocer la unidad del
Camino o la totalidad de la virtud, siguen las huellas de cosas que ya
han sucedido y se sientan a hablar sobre ellas. Aunque sean muy
estudiosos y cultivados, no pueden evitar a confusión.
38 -
Los más grandes
sabios emulan la ley natural,
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Los más grandes sabios emulan la ley natural, los sabios del rango
inmediato estiman la sensatez, los sabios inferiores dejan las cosas a
los ministros. Dejar las cosas a los ministros es un camino peligroso y
destructivo, estimar la sensatez es na fuente de locura y confusión, y
emular la ley natural es la manera de gobernar el cielo y la tierra.
La calma vacía es el punto principal: no hay nada que el vacío no pueda
tomar en su interior, nada que la calma no pueda sustentar. Si conoces
el camino de la calma vacía, puedes acabar lo que empiezas. Ésta es la
razón por la que los sabios consideran la calma como orden y la
alteración como desorden.
Así se dice: "No te alteres, no te asustes; todas las cosas se aclararán
por sí mismas. No te incomodes ni te asustes; todas las cosas se
ordenarán por sí mismas."
A esto se le llama el Camino de la ley natural.
47
Cuando las montañas
producen oro y las piedras producen jade, son despedazadas.
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Cuando las montañas producen oro y las piedras producen jade, son
despedazadas. Cuando lo árboles sostienen vidas de insectos, ellos
mismos son comidos. Cuando la gente fabrica cosas para que funcionen, se
apresuran a robárselas entre sí.
El hecho es que las personas a las que les gusta las cosas que funcionan
nunca dejan de ser afectadas por ellas; quienes compiten por lo
beneficios inevitablemente se agotan.
Cuando buenos nadadores se ahogan y buenos jinetes se caen, en los dos
casos han atraído el desastre sobre ellos a causa de lo que les gusta.
El ogro es una cuestión de tiempo, no una cuestión de competición; el
orden se halla en el Camino, no en el gobernante. La tierra está debajo
y no lucha por las alturas, así es segura y no peligrosa. El agua fluye
hacia abajo y no se esfuerza por adquirir velocidad, y así no es lenta.
Por ello, los sabios no se agarran a nada y no pierden nada, no
planifican nada y así no fallan en nada.
54
Cuando haces el
bien, eres estimulado; cuando haces el mal eres observado.
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Cuando haces el bien, eres estimulado; cuando haces el mal eres
observado. El estímulo produce demandas, la observación produce
problemas.
Por ello, el Camino no puede utilizarse para continuar buscando la fama,
sino que puede utilizarse para retirarse a un proceso de
autorrealización.
Por ello, los sabios no buscan el renombre por sus actos ni buscan
alabanzas por su conocimiento. Su comportamiento sigue a la naturaleza
de manera espontánea, sin añadir nada por sí mismos.
Hay algo que no es realizado por quienes planifican, algo que no es
alcanzado por quienes buscan. La gente queda exhausta, y el Camino no
les atraviesa.
Poseer conocimiento y no hacer nada tiene e mismo mérito que no tener
conocimiento. Tener capacidad pero no explotarla tiene la misma virtud
que no tener ninguna capacidad. Si tienes conocimiento, pero parece que
no tienes ninguno, si tienes capacidad, pero parece que no tienes
ninguna, el designio del Camino triunfa y el talento humano desaparece.
La personalidad el Camino no son ilustres al mismo tiempo: si las
personas están enamoradas de la reputación, no utilizan el Camino;
cuando el Camino supera a la personalidad, entonces la fama se detiene.
Cuando el Camino se detiene y se exhibe la personalidad y la fama,
existe el peligro la destrucción.
67
Los sentimientos
humanos son tales que las personas se someten a la virtud más que a la
fuerza.
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Los sentimientos humanos son tales que las personas se someten a la
virtud más que a la fuerza.
La virtud reside en lo que das, no en lo que recibes. Por ello, cuando
los sabios quieren ser valorados por otros, primero valoran a os demás;
cuando quieren ser respetados por los demás, primero los respetan.
Cuando quieren superar a otras personas, primero se superan a sí mismos;
cuando quieren rebajar a los demás, primero se rebajan a sí mismos. Así,
son al mismo tiempo nobles y humildes, utilizando el Camino para ajustar
y controlar esto.
Los reyes sabios de antaño hablaban humildemente a los demás y se
situaban detrás de ellos. Ésta es la razón por la que el mundo los
promovía alegremente y no se cansaba de ellos, los soportaba sin
considerarlos una carga. Su virtud era abundante y sus disposiciones
eran armoniosas.
Así, si sabes distinguir, dar se convierte en tomar y la deferencia se
convierte en precedencia; en este caso estás cerca del Camino.
70
Conseguir un
ejército de diez mil hombres no es tan bueno como escuchar una única
palabra adecuada.
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Conseguir un ejército de diez mil hombres no es tan bueno como escuchar
una única palabra adecuada.
Conseguir una perla preciosa no es tan bueno como averiguar de dónde
proceden las cosas. Conseguir una joya valiosa no es tan bueno como
averiguar dónde encajan las cosas.
Aunque un país sea vasto, si es militarista perecerá. Aunque una nación
esté segura, si es guerrera estará en peligro. Por ello, un pequeño país
con poca gente puede tener armas pero no utilizarlas.
71
Quienes pueden
convertirse en gobernantes son conquistadores.
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Quienes pueden convertirse en gobernantes son conquistadores. Quienes
son capaces de conquistar a los adversarios son necesariamente los
fuertes. Los fuertes son aquellos que utilizan el poder de los demás.
Quienes pueden utilizar el poder de los demás son aquellos que pueden
ganar los corazones de la gente.
Aquellos que pueden ganar los corazones de los demás son siempre
personas que están en paz consigo mismas. Aquellos que están en paz
consigo mismos son flexibles y complacientes.
Aquellos que pueden golpear a sus inferiores se quedan encerrados en la
lucha cuando se encuentran a sus iguales. Las obras de aquellos que
ganan a sus iguales mediante la complacencia son insondables. Así,
pueden amasar <<no-victorias>> en una gran victoria.
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