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SOBRE LA GUERRA PROLONGADA
LA TEORIA DE LA VICTORIA
RAPIDA ES TAN ERRONEA COMO LA TEORIA DE LA SUBYUGACION NACIONAL
26. Hemos sometido ya a un estudio comparativo las
particularidades fundamentales, recíprocamente contradictorias, de nuestro país
y del enemigo, que consisten en que el Japón es un país fuerte, pero pequeño,
que se encuentra en decadencia y no cuenta sino con un escaso apoyo exterior, y
que China es un país débil, pero grande, que atraviesa una época de progreso y
goza de amplio apoyo internacional. Con ello hemos refutado la teoría de la
subyugación nacional y explicado por qué es poco probable el compromiso y por
qué es posible el progreso político en China. Los partidarios de la teoría de la
subyugación nacional sólo acentúa la contradicción entre lo fuerte y lo débil, y
la inflan hasta convertirla en la base de su argumentación sobre todo el
problema, sin tener en cuenta las otras contradicciones. Subrayar únicamente el
contraste entre lo fuerte y lo débil indica la unilateralidad de su pensamiento,
y exagerar este único aspecto de la cuestión, tomándolo por el todo, denota a su
vez su subjetivismo. Por lo tanto, si se mira la cuestión en su conjunto, se
verá que su teoría carece de fundamento y que están equivocados. En cuanto a los
que no comparten la teoría de la subyugación nacional ni son pesimistas
empedernidos, pero cuyo estado de ánimo es por el momento pesimista, simplemente
porque están confundidos por la disparidad entre nuestra fuerza y la del enemigo
en un momento determinado y en ciertos aspectos o por la corrupción que existe
dentro del país debemos señalarles que el origen de su punto de vista es también
la unilateralidad y el subjetivismo. Pero en su caso, la corrección es
relativamente fácil; basta con mostrarles sus errores para que comprendan,
porque son patriotas y sus errores son sólo momentáneos.
27. No obstante, los partidarios de la teoría de la victoria
rápida también están equivocados. Bien se olvidan por completo de la
contradicción entre lo fuerte y lo débil y se acuerdan tan sólo de las demás
contradicciones; o bien exageran las ventajas de China más allá de toda
realidad, presentándolas de manera deformada; o toman la correlación de fuerzas
en un momento y lugar dados por la situación en su conjunto -- como se dice,
"una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan" --, y creen estar en lo
cierto. En una palabra, carecen de valor para admitir que el enemigo es fuerte
en tanto que nosotros somos débiles. A menudo niegan esto, borrando así un
aspecto de la verdad. Tampoco tienen el valor necesario para admitir las
limitaciones de nuestras propias ventajas, y así borran otro aspecto de la
verdad. Por consiguiente, cometen errores, grandes o pequeños, y aquí, una vez
más, el mal se debe al subjetivismo y la unilateralidad. Estos amigos tienen
buenas intenciones y también son patriotas. Pero, aunque "las aspiraciones de
sus mercedes son en verdad elevadas", su forma de abordar los problemas no es
acertada, y nos estrellaríamos contra el muro si actuáramos de acuerdo con lo
que dicen. Pues, si las apreciaciones no concuerdan con la realidad, la acción
no puede alcanzar su objetivo; y obstinarse en actuar así significa la derrota
del ejército y la subyugación de la nación, y el resultado será el mismo que en
el caso de los derrotistas. De ahí que la teoría de la victoria rápida tampoco
sirva para nada.
28. ¿Negamos el peligro de subyugación nacional? No, no lo
negamos. Reconocemos que ante China se ofrecen dos perspectivas posibles:
liberación o subyugación, y que ambas se encuentran en violento conflicto.
Nuestra tarea es lograr la liberación y evitar la subyugación. Las condiciones
para la liberación son: el progreso de China, que es lo fundamental, las
dificultades del enemigo y la ayuda internacional. A diferencia de los
partidarios de la teoría de la subyugación nacional, nosotros, abordando la
cuestión objetivamente y en todos sus aspectos, reconocemos que existen al mismo
tiempo las dos posibilidades: subyugación y liberación; subrayamos que la
liberación es la posibilidad predominante, señalamos las condiciones para su
realización y nos esforzamos por conseguirlas. Los partidarios de la teoría de
la subyugación nacional, en cambio, adoptando un punto de vista subjetivo y
unilateral, reconocen una sola posibilidad, la de subyugación; no admiten la de
liberación, ni mucho menos pueden señalar las condiciones necesarias para ella
ni se esfuerzan por obtenerlas. Reconocemos que existen la corrupción y la
tendencia al compromiso, pero vemos asimismo otros fenómenos y tendencias, y
mostramos que estos últimos prevalecerán gradualmente en su violento choque con
las primeras. Además, señalamos las condiciones necesarias para que prevalezcan
estos últimos fenómenos y tendencias, y luchamos por superar la tendencia al
compromiso y suprimir la corrupción. Por lo tanto, contrariamente a los
pesimistas, no caemos en el desaliento.
29. Y no es que no deseemos una victoria rápida. Todo el mundo
desearía expulsar a los "demonios" japoneses de la noche a la mañana. Pero
señalamos que, en ausencia de ciertas condiciones; la victoria rápida es algo
que sólo existe en la mente, y no en la realidad objetiva; es una mera ilusión,
una teoría falsa. Por eso, después de haber hecho una apreciación objetiva y
completa de todas las circunstancias, tanto las del enemigo como las nuestras,
señalamos que el único camino que conduce a la victoria final es la estrategia
de guerra prolongada, y rechazamos la teoría totalmente infundada de la victoria
rápida. Sostenemos que nuestro deber es esforzarnos por lograr todas las
condiciones indispensables para la victoria final, y que cuanto más plenamente y
más pronto las logremos, más asegurada estará nuestra victoria y más temprano la
conseguiremos. Creen los que sólo de este modo se puede abreviar la duración de
la guerra, y rechazamos la teoría de la victoria rápida, que no es más que
palabrería y un intento de conseguir las cosas a bajo precio.
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