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SOBRE LA GUERRA PROLONGADA
OBJETIVO DE LA GUERRA
68. No nos referiremos aquí al objetivo político de la guerra.
El objetivo político de la Guerra de Resistencia contra el Japón es "expulsar al
imperialismo japonés y crear una nueva China libre e igual en derechos", y de
esto ya hemos hablado más arriba. Aquí nos referiremos al objetivo fundamental
de la guerra, de la guerra como política con derramamiento de sangre, como
destrucción mutua de ejércitos. El objetivo de la guerra no es otro que
"conservar las fuerzas propias y destruir las del enemigo' (destruir las fuerzas
enemigas significa desarmarlas o "privarlas de su capacidad de resistencia", y
no significa aniquilarlas a todas físicamente). En las guerras antiguas, se
pisaban la lanza y el escudo: la lanza para atacar y destruir al enemigo, el
escudo para defenderse y conservarse a si mismo. Hasta hoy, las armas no son más
que una continuación de la lanza y el escudo. El bombardero, la ametralladora,
el cañón de largo alcance y los gases tóxicos son desarrollos de la lanza, en
tanto que el refugio antiaéreo, el casco de acero, las defensas de hormigón y la
careta antigás lo son del escudo. El tanque es una nueva arma que combina las
funciones de la lanza y el escudo. El ataque es el medio principal para destruir
las fuerzas enemigas, pero no se puede prescindir de la defensa. El ataque se
realiza con el objetivo inmediato de aniquilar las fuerzas del enemigo, pero al
mismo tiempo para conservar las fuerzas propias, porque si uno no aniquila al
enemigo, será aniquilado. La defensa tiene como objetivo inmediato conservar las
fuerzas propias, pero al mismo tiempo es un medio de complementar el ataque o de
prepararse para pasar a él. La retirada pertenece a la categoría de la defensa y
es una continuación de ésta, en tanto que la persecución es una continuación del
ataque. Hay que señalar que, dentro del objetivo de la guerra, la destrucción de
las fuerzas enemigas es lo principal, y la conservación de las Fuerzas propias,
lo secundario, porque sólo se puede conservar eficazmente las fuerzas propias
destruyendo en gran número las del enemigo. Por lo tanto, el ataque, como medio
principal para destruir las fuerzas enemigas, es lo primordial, en tanto que la
defensa, como medio auxiliar para destruir las fuerzas del enemigo y como uno de
los medios para conservar las fuerzas propias, es lo secundario. Aunque en la
práctica de una guerra muchas veces predomine la defensa, y en otras ocasiones
el ataque, considerada esa guerra en su conjunto, el ataque sigue siendo lo
primordial.
69. ¿Cómo explicar el estímulo al espíritu heroico de
sacrificio en la guerra? ¿No está en contradicción con "conservar las fuerzas
propias"? No, no lo está. Uno y otro son contrarios que se condicionan entre sí.
La guerra es política con derramamiento de sangre y exige un precio, a veces
sumamente elevado. El sacrificio (la no conservación) parcial y temporal es
indispensable para la conservación permanente del todo. He aquí precisamente por
qué decimos que el ataque, que es en lo fundamental un medio para destruir las
fuerzas del enemigo, sirve al mismo tiempo para conservar las propias. He ahí
también por qué la defensa debe ir acompañada del ataque; y no ser una defensa
pura.
70. El objetivo de la guerra, es decir, la conservación de las
fuerzas propias y la destrucción de las del enemigo, es la esencia de la guerra
y la base de todas las actividades bélicas, y esta esencia las impregna a todas
ellas, desde la técnica de combate hasta la estrategia. EL mencionado objetivo
constituye el principio básico de la guerra, y ningún fundamento o principio de
la técnica de combate, la táctica, las campañas y la estrategia pueden separarse
de él. ¿Qué significa, por ejemplo, en el tiro, el principio de "ponerse a
cubierto y emplear al máximo la potencia de fuego"? Lo primero es para
conservarse a sí mismo, y lo segundo, para destruir al enemigo. De lo primero
surgen métodos como la utilización del terreno y de los objetos que en él se
hallen, el avance a saltos y la disposición en orden abierto de las tropas. De
lo segundo nacen otros métodos como despejar el campo de tiro y organizar la red
de fuego. En cuanto a las fuerzas de choque, de contención y de reserva en las
operaciones tácticas, las primeras son para destruir las fuerzas enemigas, las
segundas; para conservar las propias, y las terceras, para cualquiera de los dos
fines según las circunstancias, bien para destruir al enemigo, apoyando a las
fuerzas de choque o sirviendo como fuerzas de persecución, bien para conservar
las propias, apoyando a las fuerzas de contención o sirviendo como fuerzas de
cobertura. De este modo, todos los principios o acciones en el plano técnico,
táctico, de las campañas y estratégico son absolutamente inseparables del
objetivo de la guerra, que la rige en su conjunto y desde el principio hasta el
fin.
71. Al dirigir la Guerra de Resistencia contra el Japón, los
jefes de todo nivel deben tener siempre presentes los diversos factores
fundamentales de China y del Japón opuestos entre si, así como el objetivo de la
guerra. En el curso de las operaciones militares, esos factores fundamentales de
los dos países, opuestos entre sí, se manifiestan en la lucha de cada bando por
conservar sus fuerzas y destruir las del enemigo. En lo que a nosotros
concierne, nos esforzamos al máximo en cada encuentro por obtener una victoria,
grande o pequeña, así como por desarmar a una parte de las fuerzas enemigas y
destruir una parte de sus efectivos y de su equipo. Al acumular los resultados
de estas destrucciones parciales, tendremos grandes victorias estratégicas, que
nos permitirán alcanzar el objetivo político de expulsar definitivamente del
país al enemigo, defender a nuestra patria y construir una nueva China.
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