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SOBRE LA GUERRA PROLONGADA
GUERRA DE INTERPENETRACION
51. Podemos decir con certeza que la Guerra de Resistencia
contra el Japón, guerra prolongada, escribirá una página gloriosa y excepcional
en la historia de las guerras de la humanidad. Una de las peculiaridades
notables de esta guerra es su carácter de interpenetración, producto de factores
contradictorios como la barbarie y la escasez de tropas del Japón, por un lado,
y el carácter progresista de China y su extenso territorio, por el otro. En la
historia ha habido otras guerras de interpenetración, como la guerra civil de
tres años en Rusia después de la Revolución de Octubre. Pero lo que distingue a
este tipo de guerra en China es su duración y amplitud excepcionales; en este
sentido establecerá una nueva marca en la historia. La interpenetración se
manifiesta en los siguientes rasgos.
52. Líneas interiores y exteriores. La Guerra de
Resistencia contra el Japón se realiza, en su conjunto, en líneas interiores.
Pero, en cuanto a la relación entre las tropas regulares y las guerrillas, las
primeras operan en líneas interiores y las últimas, en exteriores, ofreciendo un
cuadro extraordinario de tenazas en torno al enemigo. Lo mismo puede decirse
respecto a la relación entre las distintas zonas guerrilleras. Desde su propio
punto de vista, cada zona guerrillera se encuentra en líneas interiores, y las
demás, en exteriores, formando así una multitud de líneas de fuego entre las
cuales se halla atenazado el enemigo. En la primera etapa de la guerra, el
ejército regular, que opera estratégicamente en líneas interiores, se repliega,
mientras las guerrillas, que operan estratégicamente en líneas exteriores,
avanzan por amplias zonas a pasos agigantados sobre la retaguardia enemiga,
continuando este avance, con mayor ímpetu aún, en la segunda etapa. De esta
forma, se produce una combinación extremadamente original de repliegue y avance.
53. Existencia y ausencia de retaguardia. Las tropas
regulares, que tienen su frente de operaciones en los límites exteriores del
territorio ocupado por el enemigo, se apoyan en la retaguardia general del país.
Las guerrillas, que tienen el suyo en la retaguardia enemiga, están separadas de
la retaguardia general del país. Pero cada zona guerrillera posee una pequeña
retaguardia, sobre la cual se apoya para establecer un frente móvil de
operaciones. Es diferente el caso de los destacamentos guerrilleros enviados de
una zona guerrillera a la retaguardia enemiga situada en la misma región para
efectuar actividades temporales. Estos destacamentos no tienen ni retaguardia ni
frente de operaciones. Las "operaciones sin retaguardia" constituyen un rasgo
peculiar de la guerra revolucionaria en la nueva época, en un país que cuenta
con un vasto territorio; un pueblo progresista y un partido político y ejército
avanzados. No hay ninguna razón para temer las operaciones de este tipo, ya que
únicamente pueden reportar provecho; en vez de ponerlas en tela de juicio, hay
que promoverlas.
54. Cerco y contracerco. Tomando la guerra en su
conjunto, no cabe duda de que nos encontramos cercados estratégicamente por el
enemigo; por cuanto éste se halla a la ofensiva estratégica y opera en líneas
exteriores, mientras nosotros estamos a la defensiva estratégica y operamos en
líneas interiores. Este es el primer tipo de cerco que nos impone el enemigo.
Debido a que, con relación a las fuerzas enemigas que desde líneas
estratégicamente exteriores avanzan sobre nosotros en varias columnas, aplicamos
el principio de operaciones en líneas exteriores en campañas y combates
empleando fuerzas numéricamente superiores, podemos cercar a una o varias de
esas columnas enemigas. Este es el primer tipo de contracerco que imponemos al
enemigo. Luego, si se consideran por separado las bases de apoyo guerrilleras en
la retaguardia enemiga, cada una de ellas está rodeada por el enemigo, ya sea
por todos lados, como la zona de las montañas Wutai, ya sea por tres lados, como
el Noroeste de Shansí. Este es el segundo tipo de cerco que nos impone el
enemigo. Sin embargo, si consideramos las diversas bases de apoyo guerrilleras
en su vinculación mutua y cada una en su relación con las posiciones de las
fuerzas regulares, vemos que, a nuestra vez, rodeamos a una gran cantidad de
fuerzas enemigas. En la provincia de Shansí, por ejemplo, hemos rodeado el
ferrocarril Tatung-Puchou por tres lados (Este, Oeste y extremo sur) y la ciudad
de Taiyuán por todos lados. En las provincias de Jopei y Shantung también se
pueden encontrar muchos ejemplos similares. Este es el segundo tipo de
contracerco que imponemos al enemigo. De este modo, existen dos tipos de cerco
recíproco entre nosotros y el enemigo, más o menos como en una partida de weichi.
Las campañas y combates entre ambos bandos se asemejan a la toma de piezas y el
establecimiento de puntos de apoyo del enemigo (como la ciudad de Taiyuán) y de
nuestras bases de apoyo guerrilleras (como las montañas Wutai), a las jugadas
para dominar espacios en el tablero. Si se amplía la partida de weichi a una
escala mundial, entonces habrá todavía un tercer tipo de cerco recíproco, o sea,
la interrelación entre el frente de la agresión y el de la paz. Con el primer
frente, el enemigo cerca a países como China, la Unión Soviética, Francia y
Checoslovaquia, en tanto que nosotros, con el segundo frente, imponemos el
contracerco a Alemania, el Japón e Italia. Pero nuestro cerco, al igual que la
mano de Buda, se convertirá en una Montaña de los Cinco Elementos que atraviese
todo el Universo, y los Sun Wu-kung modernos -- los agresores Fascistas -- serán
fácilmente enterrados debajo de ella, para no levantarse más. Por eso, si en el
plano internacional logramos crear un frente antijaponés en la región del
Pacífico, con China como una unidad estratégica, con la Unión Soviética y otros
países que puedan incorporarse a él como otras tantas unidades estratégicas, y
con el movimiento del pueblo japonés como una unidad estratégica más, formaremos
una gigantesca red mundial de la que los Sun Wu-kung fascistas no podrán
escapar; entonces habrá llegado el día final para nuestro enemigo.
Efectivamente, el momento en que se forme, en lo esencial, esta red mundial,
será sin duda el día del derrumbamiento total del imperialismo japonés. Esto no
es de ninguna manera una broma; se trata de la tendencia inevitable de la
guerra.
55. Zonas grandes y pequeñas. Existe la posibilidad de
que el enemigo se apodere de la mayor parte del territorio chino al Sur de la
Gran Muralla, y que sólo permanezca intacta la parte menor. Este es un aspecto
de la situación. Mas, dentro de esta parte mayor a diferencia de las tres
provincias del Nordeste, el enemigo sólo podrá ocupar realmente las grandes
ciudades, las principales vías de comunicación y algunos sectores de las
llanuras, es decir, objetivos de primer orden en cuanto a su importancia, pero
que, por su extensión y población, constituirán probablemente la parte menor del
territorio ocupado, en tanto que las zonas guerrilleras, que se desarrollarán
por doquier, constituirán la parte mayor. Este es otro aspecto de la situación.
Ahora, si no nos circunscribimos al territorio situado al Sur de la Gran Muralla
y tomamos en cuenta Mongolia, Sinchiang, Chingjai y el Tíbet, las zonas no
ocupadas seguirán constituyendo la parte mayor del territorio de China, mientras
las zonas ocupadas por el enemigo, aun incluyendo las tres provincias del
Nordeste, representarán tan sólo la parte menor. Este es el tercer aspecto de la
situación. Las regiones no ocupadas tienen, por supuesto, una gran importancia
para nosotros, y debemos consagrar grandes esfuerzos a su desarrollo, no sólo en
los terrenos político, militar y económico, sino también, y esto es igualmente
importante, en el cultural. El enemigo ha transformado nuestros antiguos centros
de cultura en zonas culturalmente atrasadas, y nosotros, a nuestra vez, tenemos
que transformar las antiguas zonas culturalmente atrasadas en centros de
cultura. Por otra parte, es también de suma importancia la tarea de desarrollar
las extensas zonas guerrilleras en la retaguardia enemiga, y debemos llevarla a
cabo en todos los terrenos, incluido el cultural. En resumen, las grandes. zonas
rurales de China se convertirán en regiones de progreso y luz, mientras que las
pequeñas zonas ocupadas por el enemigo, en especial las grandes ciudades, se
convertirán temporalmente en islotes de atraso y tinieblas.
56. Así vemos como la larga y vasta Guerra de Resistencia
contra el Japón será una guerra de interpenetración en los aspectos militar,
político, económico y cultural, magnífico espectáculo en la historia de las
guerras, heroica empresa de la nación china, grandiosa proeza que conmoverá a
toda la Tierra. Esta guerra no sólo influirá sobre China y el Japón, impulsando
grandemente el progreso de ambos países, sino también sobre el mundo entero,
impulsando el progreso de todas las naciones, y antes que nada, de las naciones
oprimidas, como la India. Todos los chinos deben participar con plena conciencia
en esta guerra de interpenetración; ésta es la forma de guerra mediante la cual
la nación china lucha por su propia liberación, la forma peculiar de la guerra
de liberación sostenida por un país grande y semicolonial en los años 30 y 40
del siglo XX.
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