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SOBRE LA GUERRA PROLONGADA
GUERRA Y POLITlCA
63. "La guerra es la continuación de la política." En este
sentido, la guerra es política, y es en sí misma una acción política. No ha
habido jamás, desde los tiempos antiguos, una guerra que no haya tenido carácter
político. La Guerra de Resistencia contra el Japón es una guerra revolucionaria
de toda la nación, y la victoria es inseparable del objetivo político de esta
Guerra -- expulsar al imperialismo japonés y crear una nueva China libre e igual
en derechos --; inseparable de la política general de perseverar en la
Resistencia y mantener el frente único; de la movilización de todo el pueblo; de
los principios políticos de unidad entre oficiales y soldados, unidad entre
ejército y pueblo y desintegración de las fuerzas enemigas; de la aplicación
eficaz de la política de frente único; de la movilización cultural, y de los
esfuerzos por ganar el apoyo internacional, incluido el del pueblo japonés. En
una palabra, la guerra no puede separarse ni un solo instante de la política.
Toda tendencia entre los militares antijaponeses a menospreciar la política,
aislando la guerra de ella y abogando por la idea de que la guerra es algo
absoluto, es errónea y debe ser corregida.
64. Pero la guerra tiene sus peculiaridades; en este sentido,
no equivale a la política en general. "La guerra es la continuación de la
política por otros medios." Cuando la política Llega a cierta etapa de su
desarrollo, más allá de la cual no puede proseguir por los medios habituales,
estalla la guerra para barrer el obstáculo del camino. Por ejemplo, la situación
semiindependiente de China constituye un obstáculo para el desarrollo de la
política del imperialismo japonés, y por lo tanto, el Japón ha iniciado su
guerra de agresión para eliminar ese obstáculo. ¿Y China? La opresión
imperialista constituye desde hace mucho tiempo un obstáculo para la revolución
democrático-burguesa de China, y por ello se han sostenido numerosas guerras de
liberación, con la intención de eliminarlo. Como el Japón utiliza ahora la
guerra para oprimir a China y cerrar por completo el camino a su revolución,
China no tiene más remedio que emprender la Guerra de Resistencia contra el
Japón, decidida a barrer este obstáculo. Cuando se haya eliminado el obstáculo y
conseguido el objetivo político, terminará la guerra. Mientras no se elimine por
completo el obstáculo, la guerra tendrá que continuar hasta lograr el objetivo.
Por ejemplo, mientras no se cumpla la tarea de la resistencia al Japón, toda
tentativa de compromiso fracasará inevitablemente, pues aun cuando, por una u
otra razón, se llegase a un compromiso, la guerra volvería a estallar, ya que
sin duda las amplias masas populares no se resignarían a ello, y continuarían la
guerra hasta la completa realización del objetivo político de la misma. Por
consiguiente, se puede decir que la política es guerra sin derramamiento de
sangre, en tanto que la guerra es política con derramamiento de sangre.
65. Los rasgos peculiares de la guerra hacen surgir un conjunto
de organizaciones especiales; una serie de métodos particulares y un proceso
específico de la guerra. Las organizaciones son las fuerzas armadas y cuanto a
ellas es anejo. Los métodos son la estrategia y la táctica para dirigir la
guerra. El proceso es la forma particular de actividad social en que las fuerzas
beligerantes atacan o se defienden empleando una estrategia y una táctica
favorables para sí y desfavorables para el enemigo. Por lo tanto, la experiencia
de la guerra es una experiencia especial. Todos cuantos participan en la guerra
deben desprenderse de los hábitos corrientes y adaptarse a ella, a fin de poder
ganarla.
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