Si quiere leerlo con más calma puede descargar desde aquí el documento en formato pdf

SOBRE LA GUERRA PROLONGADA

¿COMPROMISO O RESISTENCIA? ¿CORRUPCION O PROGRESO?

    20. Ya hemos demostrado que la teoría de la subyugación nacional es infundada. Pero existen muchas personas que, sin ser partidarias de esta teoría, sino patriotas se sienten profundamente preocupadas por la situación presente. Sus problemas son dos: el temor a un compromiso con el Japón y la duda respecto a la posibilidad de progreso político en China. Estos dos inquietantes problemas siguen siendo objeto de una amplia discusión y no se ha encontrado base alguna para su solución. Estudiémoslos ahora.

    21. Como se ha dicho anteriormente; el problema del compromiso tiene sus raíces sociales. Mientras existan dichas raíces, necesariamente tendrá que presentarse esta cuestión. Sin embargo, el compromiso no se hará realidad. Para demostrarlo, sólo necesitamos, una vez más, buscar las razones en la situación del Japón, en la de China y en la situación internacional. En primer lugar, veamos el Japón. Ya al comienzo de la Guerra de Resistencia estimamos que llegaría el momento en que surgiría una atmósfera conducente al compromiso, o sea, que el enemigo, luego de ocupar el Norte y las provincias de Chiangsú y Chechiang, podría tratar de inducir a China a la capitulación. Más tarde, en efecto, así lo hizo. Pero la crisis terminó muy pronto, siendo una de las causas el hecho de que el enemigo aplicó una bárbara política por todas partes y practicó el pillaje desembozado. Si China hubiese capitulado, todos los chinos se habrían convertido en esclavos coloniales. La política de rapiña del enemigo, política de subyugación de China, tiene dos aspectos, el material y el espiritual, y se aplica a todos los chinos sin excepción, no sólo a las masas populares sino también a las capas superiores de la sociedad. Por supuesto, estas últimas son tratadas con cierta moderación, pero sólo hay una diferencia de grado, y no de principio. En general, el enemigo utiliza en el interior de China los mismos procedimientos que ha venido aplicando en las tres provincias del Nordeste. En el plano material, roba a la gente sencilla basta los alimentos y la ropa, condenando a las amplias masas al hambre y al frío; saquea los medios de producción, arruinando y esclavizando así la industria nacional de China. En el plano espiritual, el enemigo trabaja para destruir la conciencia nacional del pueblo chino. Bajo la bandera del "sol naciente", los chinos no podrían ser sino siervos sumisos, bestias de carga, y a nadie se le permitiría la más mínima manifestación de espíritu nacional. El enemigo tratará de llevar esta bárbara política hasta lo más profundo del país. En su voracidad, no quiere detener la guerra. Como es inevitable, la política proclamada por el gabinete japonés en su declaración del 16 de enero de l938 sigue siendo aplicada obstinadamente, lo que ha provocado una gran indignación entre todas las capas de la población de China. Esta indignación es originada por el carácter retrógrado y bárbaro de la guerra que sostiene el enemigo, y como "nadie escapa a su destino ", esa indignación ha cristalizado en una hostilidad absoluta. Es de suponer que en un momento determinado, el enemigo volverá a tratar de inducir a China a capitular, y que algunos partidarios de la teoría de la subyugación nacional saldrán de nuevo a la superficie y muy probablemente se confabularán con ciertos elementos del extranjero (tales elementos pueden encontrarse en Inglaterra, los EE.UU. y Francia, en especial en las capas superiores de Inglaterra), como socios de su empresa criminal. Pero la tendencia general de los acontecimientos no permitirá la capitulación; una de las razones de ello es el carácter obstinado y particularmente bárbaro de la guerra que hace el Japón.

    22. En segundo lugar, veamos China. En China hay tres factores que contribuyen a su perseverancia en la Guerra de Resistencia. Primero, el Partido Comunista, fuerza segura que dirige al pueblo en la resistencia al Japón. Segundo, el Kuomintang, que depende de Inglaterra y los EE.UU., y por ello no capitulará ante el Japón a menos que estos países le ordenen hacerlo. Finalmente, los otros partidos y grupos políticos, la mayoría de los cuales se oponen al compromiso y apoyan la Guerra de Resistencia. Estas tres fuerzas ya están unidas; cualquiera de ellas que pretenda un compromiso se alineará con los colaboracionistas, y todo el mundo tendrá derecho a castigarla. A todos aquellos que no quieran ser traidores no les queda otra alternativa que unirse para llevar firmemente la Guerra de Resistencia hasta el fin; por eso, el compromiso difícilmente podrá realizarse.

    23. En tercer lugar, veamos la situación internacional. Con excepción de los aliados del Japón y de ciertos elementos de las capas superiores de otros países capitalistas, el mundo entero está en favor de la resistencia de China, y no del compromiso. Este factor refuerza nuestras esperanzas. Hoy, el pueblo entero espera confiadamente que las fuerzas internacionales brindarán a China una ayuda creciente. Esta no es una esperanza vana; la existencia de la Unión Soviética es un estímulo especial para China en su Guerra de Resistencia. La Unión Soviética, país socialista, ahora más fuerte que nunca, ha compartido siempre con China penas y alegrías. En directo contraste con todos los países capitalistas, en que los elementos de las capas superiores de la sociedad sólo buscan ganancias, la Unión Soviética considera como su deber prestar ayuda a todas las naciones débiles y pequeñas y apoyar todas las guerras revolucionarias. El que la guerra de China no se encuentre aislada se debe no sólo a la ayuda internacional en general, sino especialmente a la de la Unión Soviética. China es un país limítrofe de la Unión Soviética, lo cual agrava la crisis del Japón y facilita nuestra Guerra de Resistencia. La cercanía de China con el Japón aumenta las dificultades de nuestra Resistencia, pero su proximidad con la Unión Soviética es una condición favorable para ella.

    24. De lo dicho podemos deducir que el peligro de compromiso existe pero puede ser superado. Pues, aunque el enemigo pueda modificar en cierta medida su política, es imposible que la altere radicalmente. Si bien existen en China raíces sociales para el compromiso, los que a él se oponen constituyen la inmensa mayoría. Aunque en el plano internacional hay también algunas fuerzas que están en favor del compromiso, las fuerzas principales son partidarias de la resistencia. La combinación de estos tres factores hace posible superar el peligro de compromiso y persistir hasta el fin en la Guerra de Resistencia.

    25. Ahora vamos a contestar la segunda cuestión. El progreso político en el país es inseparable de la perseverancia en la Guerra de Resistencia. Cuanto mayor sea este progreso, tanto más podremos perseverar en la Guerra de Resistencia; cuanto más persistamos en ella tanto mayor será el progreso político. Sin embargo, aquí lo fundamental será la perseverancia en la Guerra de Resistencia. En los diversos aspectos de la actividad del Kuomintang, existen serios fenómenos negativos; y la acumulación, en el transcurso de los años, de estos injustificables factores ha provocado gran inquietud y zozobra entre las amplias filas de los patriotas. Pero no hay razón para el pesimismo, pues la experiencia de la Guerra de Resistencia ha demostrado que el pueblo chino ha hecho en los últimos diez meses progresos que en el pasado habrían exigido muchos años. Si bien la corrupción, acumulada durante largos años, retarda seriamente el crecimiento de la fuerza del pueblo para resistir al Japón, reduciendo así el número de nuestras victorias y causándonos pérdidas en la guerra, la situación general en China, en el Japón y en el mundo es tal que el pueblo chino no puede sino progresar. Pero como existe la corrupción, factor que estorba el progreso, éste será lento. El progreso y su ritmo lento son dos rasgos característicos de la situación actual, y que el segundo no concuerde con las urgentes exigencias de la guerra preocupa mucho a los patriotas chinos. Pero nos encontramos en medio de una guerra revolucionaria, y la guerra revolucionaria es una antitoxina, que no sólo destruirá el veneno del enemigo, sino que también nos depurará de toda inmundicia. Toda guerra justa, revolucionaria, está dotada de una fuerza inmensa, capaz de transformar muchas cosas o de abrir el camino a su transformación. La guerra chino-japonesa transformará a China y al Japón. Siempre que China persista en La Guerra de Resistencia y en el frente único, el viejo Japón se convertirá en un nuevo Japón, y la vieja China, en una nueva China, y tanto en un país como en el otro, hombres y cosas se transformarán en el curso de esta guerra y después de ella. Por lo tanto, tenemos razón al considerar la Guerra de Resistencia y la edificación del país como vinculadas entre sí. Al decir que el Japón también puede ser transformado, nos referimos a que la guerra de agresión sostenida por sus gobernantes terminará en una derrota y puede suscitar la revolución del pueblo japonés. El día en que triunfe la revolución del pueblo japonés, será el momento de la transformación del Japón. Esto está estrechamente vinculado con la Guerra de Resistencia de China y es una perspectiva que no debemos perder de vista.

 

Si nuestra página y nuestra labor te gustan... Colabora !!!

Colabora y haz una donación