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SOBRE LA GUERRA PROLONGADA
ACTIVIDAD CONSCIENTE EN LA
GUERRA
59. Con todo lo dicho hasta aquí se ha explicado por qué la
guerra será prolongada y por qué la victoria final pertenecerá a China, y
principalmente se ha tratado de los problemas de "qué es" y "qué no es" esta
guerra. Pasemos ahora a los problemas de "qué hacer" y "qué no hacer". ¿Cómo
llevar adelante la guerra prolongada? ¿Cómo lograr la victoria final? Estas son
las preguntas a las que vamos a responder. Para ello explicaremos por orden los
siguientes problemas: actividad consciente en la guerra; guerra y política;
movilización política para la Guerra de Resistencia; objetivo de la guerra;
ofensiva dentro de la defensiva, operaciones de decisión rápida dentro de la
guerra prolongada y líneas exteriores dentro de líneas interiores; iniciativa,
flexibilidad y planificación; guerra de movimientos, guerra de guerrillas y
guerra de posiciones; guerra de aniquilamiento y guerra de desgaste;
posibilidades de explotar los errores del enemigo; batallas decisivas en la
Guerra de Resistencia contra el Japón; ejército y pueblo, base de la victoria.
Comencemos por el problema de la actividad consciente.
60. Cuando hablamos de oposición al enfoque subjetivo de los
problemas, queremos decir que debemos oponernos a las ideas que no se basan en
los hechos objetivos o no concuerdan con ellos, porque tales ideas son fruto de
la imaginación o de falsos razonamientos, y nos conducirán al fracaso si
actuamos conforme a ellas. Pero todo cuanto se hace es hecho por el hombre; la
guerra prolongada y la victoria final no serán posibles sin el esfuerzo humano.
Para que sea eficaz ese esfuerzo, el hombre tiene que concebir, partiendo de los
hechos objetivos, ideas, principios y criterios, y elaborar planes,
orientaciones, política, estrategia y táctica. Las ideas, principios, etc. son
lo subjetivo, en tanto que la práctica o acciones son lo subjetivo traducido en
lo objetivo; tanto aquéllos como éstas representan la actividad peculiar del
hombre. A esta actividad la llamamos "actividad consciente", rasgo que
diferencia a los hombres de los demás seres. Toda idea basada en los hechos
objetivos y que corresponde a ellos, es correcta; y toda práctica o acción
basada en ideas correctas, es igualmente correcta. Debemos poner plenamente en
juego esas ideas y acciones, esa actividad consciente. La Guerra de Resistencia
contra el Japón tiene como objetivo expulsar al imperialismo y transformar la
vieja China en una nueva. Para ello es indispensable movilizar a todo el pueblo
chino y poner en pleno juego su actividad consciente para la resistencia al
Japón. Si permaneciéramos de brazos cruzados, seríamos subyugados y no habría ni
guerra prolongada ni victoria final.
61. La actividad consciente es un rasgo característico del
hombre, quien lo manifiesta intensamente en la guerra. La victoria o la derrota
en una guerra depende, por supuesto, de las condiciones militares, políticas,
económicas y geográficas de ambos bandos, de la naturaleza de la guerra que hace
cada uno y del apoyo internacional de que uno y otro gozan, pero no sólo de
estos factores; todos ellos no hacen más que proporcionar la posibilidad de la
victoria o la derrota, y no deciden por sí solos el desenlace de la guerra. Para
decidirlo, es preciso agregar el esfuerzo subjetivo, esto es, la dirección y
realización de la guerra, la actividad consciente en ella.
62. Quienes dirigen una guerra no pueden pretender ganarla
traspasando los límites impuestos por las condiciones objetivas, pero si pueden
y deben, dentro de tales límites, esforzarse con su actividad consciente por
alcanzar la victoria. El escenario de la acción para los mandos de una guerra
debe construirse dentro de lo que permiten las condiciones objetivas, pero en
este escenario pueden dirigir la representación de muchos dramas marciales,
grandiosos y llenos de sonido y color. Sobre la base material objetiva dada, los
mandos de la Guerra de Resistencia deben poner en juego su capacidad y conducir
a todas sus fuerzas para aplastar a los enemigos de la nación, transformar la
situación actual en que nuestra sociedad y nuestro país sufren la agresión y la
opresión, y crear una nueva China libre e igual en derechos; es en este sentido
que puede y debe ejercerse nuestra capacidad subjetiva para dirigir la guerra.
No queremos que ninguno de nuestros mandos de la Guerra de Resistencia se aparte
de las condiciones objetivas y se convierta en un impulsivo que actúe de manera
arrebatada, pero debemos alentar a cada uno de ellos para que se transforme en
un jefe valeroso y sagaz: Nuestros mandos deben poseer no sólo el denuedo
necesario para aplastar al enemigo, sino también la capacidad para dominar el
curso entero de la guerra en todas sus vicisitudes y en todo su desarrollo.
Nadando en el océano de la guerra, un mando no sólo debe evitar hundirse, sino
también asegurarse la llegada a la orilla opuesta con brazadas medidas. La
estrategia y la táctica, como leyes de la dirección de la guerra, constituyen el
arte de nadar en el océano de la guerra.
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