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HAGAKURE (hojas ocultas) - El Libro del Samurai - Anónimo
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Aceptar el
Sufrimiento
El Maestro
Ittei decía también: "Para actuar correctamente, en una sola palabra: es
necesario soportar el sufrimiento." No aceptar sufrir es malo. Es un sufrimiento
que no tiene ninguna excepción.
Hacer
Demasiado
Según los
antiguos, un Samurai debe notarse por su excesiva tenacidad. Una cosa hecha con
moderación puede ser juzgada insuficiente. Es necesario "hacer demasiado" para
no cometer errores. Es el tipo de principio que no es necesario olvidar.
Cuando uno ha
decidido matar a alguien, incluso si la empresa parece difícil de realizar, sin
duda no sirve de nada intentarlo hacer con medios desviados. El corazón puede
flaquear, la ocasión puede faltar y, a fin de cuentas, todo puede fracasar. La
Vía del Samurai es la de la acción inmediata y por ello es preferible "lanzarse
la cabeza primero". Una vez, un hombre iba de camino para ir a escuchar los
Sutras en el Jissoin en Kawakami. Uno de sus pajes se emborrachó y buscó pelea
con uno de los marinos.
Cuando se
acercaron, el paje desenvainó su sable y el marino, cogiendo una percha, lo
golpeó en la cabeza. En el mismo momento, los otros marinos cogieron remos y ya
iban a golpear al paje cuando el amo llegó. Hizo ver que no se daba cuenta de
nada y entonces otro paje fue a pedir excusas a los marinos. Calmó a su
compañero y lo acompañó hasta su casa, pero entonces se dio cuenta de que le
habían robado su sable.
La lección que
es necesario extraer es la siguiente: en primer lugar, no haber desaprobado y
sancionado al paje en el barco es una negligencia del amo; luego, incluso si el
paje había actuado sin consideración, en cuanto fue golpeado en la cabeza ya no
había lugar para excusarse. El Amo debería haber ido hacia el paje borracho y el
marino, como si fuera a excusarse y luego haberlos matado a los dos. Es evidente
que este amo no tenía "Espíritu".
El Señor
Naoshige decía: "El valor de un antepasado se mide por el comportamiento de sus
hijos. Un hijo debe actuar de modo que honre a su antepasado y no de modo que lo
deshonre. Esto es realmente la piedad filial."
Cuando Nakano
Shogen hizo Seppuku, los miembros de su clan, reunidos en casa de Oki Hyobu,
hicieron comentarios críticos sobre él. Hyobu les dijo: "No se debe hablar mal
de alguien que ha muerto y el que ha sido condenado debe despertar
particularmente nuestra piedad. Es deber del Samurai elogiarle, aunque sólo
fuera un poco. No hay duda de que dentro de veinte años se dirá de Shogen que
era un servidor fiel." Estoso comentarios son los de un hombre maduro.
Cuando uno
conoce a alguien, debería captar rápidamente su carácter y reaccionar de manera
adecuada para cada una. Cuando uno se encuentra con alguien a quien le gusta
argumentar, es necesario enfrentarse a él y ganarlo por la superioridad de la
lógica, pero sin ser demasiado severo, para evitar que quede un resentimiento.
Es a la vez algo del corazón y algo de palabras. Este consejo fue dado por un
sacerdote.
La Condición
del Samurai
Si se debiera
resumir en pocas palabras la condición del Samurai, yo diría que en primer lugar
es devoción en cuerpo y alma a un amo. En segundo lugar yo diría que es
necesario cultivar la inteligencia, la compasión y la valentía. La posición de
estas tres virtudes reunidas puede parecer imposible al ser común, pero es
fácil. La inteligencia no es más que saber conversar de unas cosas y otras con
los demás, consiguiendo con ello una sabiduría infinita. La compasión cosiste en
actuar en bien de los demás comparándose con ellos y dándoles la preferencia. La
valentía es saber apretar los dientes. Es suficiente hacer esto en cualquier
circunstancia. Todo lo que está más allá de estas tres virtudes no es útil
conocerlo. En tercer lugar, en lo que concierne al aspecto exterior, es
necesario cuidar su apariencia, su manera de expresarse y perfeccionarse en
caligrafía. Esto no es más que un asunto corriente que es necesario mejorar con
una práctica constante. En la base de todo esto hace falta sentir en nosotros la
presencia de una fuerza tranquila. Cuando ella haya realizado todo esto, será
necesario aprender la historia de nuestra tierra y de sus costumbres. Luego
podremos estudiar algunas artes recreativas. Ser un Samurai es, a fin de
cuentas, muy simple. Si miráis los que hoy en día son de alguna utilidad, os
daréis cuenta que han reunido estas tres condiciones.
Los hombres
valientes del pasado eran, en su mayoría, ruidosos; su exuberancia era signo de
fortaleza y bravura. Como yo dudaba de ello, Tsunetomo me contestó: "Se puede
comprender que su vitalidad poderosa haya hecho de ellos seres rudos y
exuberantes. Hoy en día, los hombres han perdido esta alegría ruidosa porque su
vitalidad es menor. La savia se ha agotado pero su carácter ha mejorado. El
valor es de otro orden. Que hayan perdido en vitalidad y ganado en dulzura no
significa que posean una menor pasión por la muerte. Esto no tiene nada que ver
con la vitalidad." Aunque el Señor Ieyasu no haya ganado jamás una batalla, la
posteridad ha dicho de él. "Ieyasu era un general muy valiente." Ninguno de sus
Samurais murió en el campo de batalla dando la espalda al enemigo. Todos yacían
con la cara vuelta hacia las filas adversarias.
El Fin de
las Cosas
Yasuda Ukyo
hazo el comentario siguiente a propósito de la última copa de vino que se
ofrece: "Sólo el fin de las cosas es importante." Cada uno debería parecerse a
esto. Cuando los invitados se van, decirles adiós con pesar es importante. Si
este sentimiento está ausente, se corre el riesgo de parecer harto y todo el
placer de la jornada se difumina. Se debe dar sin cesar la impresión de que uno
hace algo importante. Esto es posible con un mínimo de comprensión.
La Situación
Uesugi Kenshin
decía: "Yo no he sabido jamás lo que era ganar desde el principio al fin; yo
solamente he comprendido que no hay que ser jamás inferior a la situación y esto
es importante. Es molesto que un Samurai no esté a la altura. Si no estuviéramos
constantemente por debajo de la situación, no nos sentiríamos embarazados
jamás."
Deberíamos
desconfiar de hablar de temas tales como el conocimiento, la moralidad, las
costumbres delante de los mayores o las personas de alto rango. Es algo
desagradable de oír.
Incluso, aun
cuando uno acabara de ser decapitado, todavía deberíamos ser capaces de hacer
con seguridad una última cosa. Los últimos instantes de Nitta Yoshisada lo
prueban: si hubiera tenido un espíritu débil, se haría caído en el momento
exacto en que su cabeza fue cortada. Este también ha sido recientemente el caso
de Ono Doken. Estos hechos relevan de la determinación. Cuando uno posee valor
marcial y determinación, incluso teniendo la cabeza cortada, no muere, siendo
como un fantasma vengador.
El Mundo es
Sueño
Que uno sea de
alto linaje o de origen humilde, rico o pobre, joven o anciano, ilustrado o no,
todos estamos destinados a morir. Nosotros sabemos que esto es ineludible pero
nos agarramos a las ramas diciéndonos que los otros morirán antes que nosotros,
que seremos el último. La muerte siempre parece lejana. ¿Acaso no es esto una
vista engañosa y fútil? ¿No es una ilusión, un sueño? No se deberían ver las
cosas de una manera que nos indujera a la negligencia. Se debería ser valiente y
actuar rápidamente ya que la muerte vendrá tarde o temprano a golpear nuestra
puerta.
La vergüenza y
el arrepentimiento son comparables al hecho de derramar un jarro de agua. Uno de
mis amigos ha resentido compasión escuchando la confesión de aquel que le había
robado su sable de gala. Cuando uno quiere reparar sus faltas, sus huellas
desaparecen rápidamente.
Una persona de
poco conocimiento se da aires de sabio: es una cuestión de inexperiencia. Cuando
se domina bien algo, no se destaca en nuestro comportamiento: una persona así es
educada.
Fanatismo
El monje Keiho
cuenta que el Señor Aki había dicho un día que la virtud marcial por excelencia
era el fanatismo. He constatado que esto coincidía con mi propia convicción y
desde entonces soy cada vez más extremado en mi fanatismo.
Cuando hice la
siguiente pregunta: "¿Qué es lo que no debe hacer jamás un Samurai que esté al
servicio de daimyo?", Me fue contestado: "Un Samurai no debe ni beber demasiado
ni estar demasiado seguro de sí mismo ni darse a la lujuria." En período de
dificultad, estas debilidades sólo tienen pocas ocasiones de ser satisfechas.
Así, sólo
tienen consecuencias limitadas. Pero cuando los tiempos mejoran, la vida se
vuelve más fácil. Entonces estos tres defectos se vuelven susceptibles de tener
consecuencias nefastas. Examinad de cerca la carrera de personas que conocéis.
En cuanto empiezan a palpar el triunfo, se vuelven arrogantes sin medida, se
entregan a un lujo imperdonable. Es bueno enfrentarse con dificultades en la
juventud porque el que no ha sufrido jamás no ha templado plenamente su
carácter. Un Samurai que se desanima o abandona frente a las pruebas, no es de
ninguna utilidad.
Resolución
En un último
análisis, la única cosa que cuenta es la resolución del momento. Un Samurai toma
una decisión tras otra y el conjunto llena toda su vida. Una vez que ha
comprendido esta regla fundamental ya no tiene que manifestar jamás impaciencia
ni buscar otra cosa que el momento presente. Su existencia fluye naturalmente,
se concentra en sus decisiones. Sin embargo, las personas tienen tendencia a
olvidar esta regla de conducta. Aprender a conformarse a sus decisiones sin
desviarse, no puede realizarse sin alcanzar una cierta edad. Incluso cuando uno
ha alcanzado la iluminación y si el interesado no tiene plenamente conciencia de
ello su determinación está siempre presente. Si alguien lleva a término aunque
sólo sea una resolución, bado: pues revela así un gesto de lealtad será
raramente perturbado: pues revela así un gesto de lealtad respecto a su fe.
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