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HAGAKURE (hojas ocultas) - El Libro del Samurai - Anónimo
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Auto-perfección
Si deseáis
perfeccionaros, la mejor manera de hacer es solicitar la opinión de los otros y
buscar sus críticas. La mayor parte de las personas intentan perfeccionarse
fiándose en su sola facultad de apreciación. El único resultado que consiguen es
que no hacen progresos significativos... Los hombres que buscan las críticas de
los demás son ya superiores a ellos. La primera palabra pronunciada por un
Samurai, en cualquier circunstancia, es extremadamente importante. Revela por
esta palabra todo su valor. En tiempos de paz, el lenguaje firma el valor. Pero,
del mismo modo, en tiempos de disturbios y destrucción, la gran bravura puede
revelarse por una única palabra. Se puede decir entonces que esta palabra única
es la flor del alma.
Un Samurai debe
siempre evitar quejarse, incluso en la vida corriente. Debe estar en guardia
para no dejar escapar jamás una palabra que demuestre su debilidad.
Una indicación
anodina hecha por inadvertencia indica frecuentemente el valor del que la ha
hecho.
Un hombre cuya
reputación está basada sobre su habilidad para una técnica precisa es
insignificante. Concentrando toda su energía en un solo objeto, se ha vuelto
desde luego excelente pero se ha abstenido de interesarse en otras cosas. Un
hombre así no es de ninguna utilidad
Los Consejos
Son numerosas
las personas que dan consejos, pero escasas son las que los reciben con
reconocimiento, y todavía más raros los que los siguen. Después de los 30 años,
el hombre se vuelve, por lo general, impermeable a los consejos. Cuando los
consejos ya no le alcanzan se vuelve rápidamente fatuo y egoísta. Añade, para el
resto de sus días la impudencia a la estupidez, lo que irremediablemente causará
su pérdida.
Es por ello que
es indispensable descubrir a alguien capaz de discernir, ligándose fuertemente a
él para recibir su enseñanza.
Un Samurai que
no concede ningún interés a la riqueza y al honor, acaba habitualmente por
volverse insignificante y envidioso. Este hombre es a la vez vano e inútil,
acaba por revelarse inferior a aquel mismo cuyos únicos móviles son la ambición,
el dinero y la fama. No es de ninguna utilidad inmediata.
Hasta la edad
de cuarenta años un Samurai debe vigilar de no dejarse seducir por la sabiduría
y el sentido del juicio. Debe depender únicamente de sus capacidades y de su
fuerza de carácter. Cuanto mayor sea esta última, mejor será el samurai. Aun
habiendo superado los 40 años, pero esto depende del individuo y de su posición
social, un Samurai no es nada si no tiene fuerza de carácter.
Determinación
Cualquiera que
sea la meta, nada es imposible de hacer cuando uno está determinado. Se puede
entonces remover cielo y tierra según convenga. Pero cuando el hombre no tenga
"el corazón en el vientre", no se puede persuadir de ello. Remover cielo y
tierra sin esfuerzos es una simple cuestión de concentración.
Es bueno
desarrollar su potencia hasta la edad de cuarenta años. En cambio es aconsejable
"calmarse" a partir de los cincuenta. Cuando alguien os da su opinión, hay que
saber aceptar con gratitud incluso si no es de ningún interés. Solo con esta
condición os comunicará lo que ha oído decir de vosotros. Es bueno dar y recibir
avisos de una manera amistosa.
Si en el campo
de batalla no dejáis a nadie al cuidado de conducir el asalto y sois vosotros
quienes tenéis la firme intención de penetrar en las filas enemigas, no caeréis,
vuestro espíritu será bravo y manifestaréis vuestro valor marcial. Este consejo
es una herencia de los antiguos. Por otro lado, si debéis ser derribado en el
curso de un combate, estad decidido a serlo frente al enemigo.
El
Fundamento de las Cosas
Conozco un
sacerdote que pretende resolverlo todo gracias a su extraordinaria inteligencia.
No hay ningún otro en todo Japón que le sea comparable. Esto no es muy
sorprendente ya que simplemente nadie percibe el fundamento de las cosas.
Senilidad
La vejez llega
cuando uno se limita a hacer las cosas a las que se es proclive.
Mientras el
vigor persiste, uno puede ir en contra de esta inclinación; cuando él se
debilita, las verdaderas tendencias aparecen y nos perturban. Existen diferentes
manifestaciones de este estado pero, alcanzados los sesenta años, nadie escapa a
ello.
Pensar que uno
no será jamás senil, es serlo ya. Así uno puede considerar la argumentación del
maestro Ittei como la de una persona senil, cuando quiso probar que él era el
único que podía ayudar a la Casa Nabeshima. Fue a hablar con los poderosos de
diferentes familias, pero mostraba ya señales de senilidad. Todo el mundo pensó
en su momento que era un acto razonable; y si reflexiono mejor me doy cuenta que
era un acto de debilidad. Por mi parte, gracias a este ejemplo y debido a la
sensación que tengo de retornar a la infancia, he rehusado la invitación a la
ceremonia del templo por el aniversario de la muerte el Señor Mitsushige y he
decidido permanece cada vez más recluido en mi casa. Uno debe tener la
clarividencia de lo que os va a ocurrir.
Errores
Según una
historia de Ryutaji, había un experto en el I-Ching en la región de Kamigata.
Habría dicho que, incluso tratándose de un sacerdote, es inútil dar una posición
a un hombre antes de los cuarenta años, por la buena razón de que hasta entonces
comete numerosos errores. Confucio no fue el único que tuvo el espíritu sereno
después de los cuarenta años. Hasta esa edad, tanto el sabio como el insensato
han acumulado numerosas experiencias formadoras y luego cesan de estar indecisos
frente a la existencia.
En lo que
concierne al valor marcial, es más meritorio morir por su amo que matar a un
enemigo. Es en este sentido que se puede comprender la devoción de Sato
Tsugunobu.
Cuando yo era
joven, tenía un "diario de lamentaciones" en el cual mencionaba día tras día mis
errores. Pero no pasaba un solo día sin que yo tuviera que abrirlo veinte o
treinta veces. Es así como acabé realizando que siempre sería así y decidí
abandonarlo. Hoy en día, cuando medito, antes de irme a dormir, sobre la jornada
transcurrida, no hay un día en el cual yo no haya cometido algún fallo de
palabra o de acción. Vivir sin cometer errores es casi imposible, pero "los
intelectuales" distan mucho de admitirlo.
Cuando se lee
un texto en voz alta, hay que hacerlo con el vientre. Cuando se lee con la boca
y la garganta, uno se cansa de prisa. Esto es una enseñanza de Nakamo Shikibu.
Lo que se llama
generosidad es realmente compasión. En el "Shin´ei" está escrito: "Mirando con
el ojo de la compasión, no hay nadie que no merezca ser amado.
El que ha
pecado debe despertar todavía más nuestra piedad". No hay límite para la anchura
y profundidad de nuestro corazón. Hay espacio para todo. Por esto todavía
adoramos a los sabios de los tres antiguos reinos (India, China y Japón) debido
a que su compasión todavía nos alcanza a nosotros actualmente. Cualquier cosa
que hagáis, tenéis que hacerlo para el bien de vuestro amo, vuestros parientes,
la gente en general y la posteridad. Esto es la gran compasión. El amor y la
sabiduría que vienen de esto son el real amor y la real sabiduría. Cuando uno
castiga o lucha con el corazón compasivo, todo lo que haga será sin límites en
la fuerza y la corrección. Hacer una cosa sólo en el propio beneficio es
superficial y se vuelve negativo. Yo comprendí hace tiempo los temas de la
sabiduría y la bravura. Ahora estoy justamente empezando a entender el tema de
la compasión. El Señor Ieyasu decía: "El fundamento para gobernar un país en paz
es la compasión; cuando uno considera al pueblo como a su propio hijo, el pueblo
lo considera como su propio padre." Además ¿no ha de pensarse que los nombres
del "padre del grupo" y "niño del grupo" (es decir jefe del grupo y miembro)
provienen de lso armoniosos corazones de una relación padre-hijo? Es de esta
manera que ha de comprenderse que la frase del Señor Naoshige: "Un buscador de
faltas vendrá para ser castigado por los otros" viene de su compasión. Su
sentencia: "El principio está más allá de la razón" también tiene que ser
considerado compasión. Él afirmó con entusiasmo que uno tiene que probar lo
ilimitado.
Caligrafía
El Maestro
Ittei decía: "El progreso en caligrafía consiste en crear la armonía entre el
pergamino, el pincel y la tinta."¡Tienen tanta tendencia a estar desunidas!
El Monje Tannen
decía: "Podría ocurrir que un servidor inteligente no ascendiera. Pero tampoco
hay casos en donde un servidor estúpido haya podido salir del montón."
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