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HAGAKURE (hojas ocultas) - El Libro del Samurai - Anónimo
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Caligrafía
Cuando me
dirigí a Yasaburo para tomar ejemplo de su arte caligráfico, me dijo: "Se
debería escribir en caracteres suficientemente grandes como para que uno solo
cubriera toda la hoja, con suficiente vigor como para rasgarla. La habilidad en
la caligrafía depende del espíritu y de la energía con la que se ejecuta. El
Samurai debe obrar sin dudar, sin confesar el más mínimo cansancio ni el más
mínimo desánimo hasta concluir su tarea. Eso es todo". Y continuó escribiendo.
Según el sabio
confucionista Ittei Ishida, todo calígrafo, incluso mediocre, puede aprender a
escribir de una manera correcta si sigue cuidadosamente las líneas de un
cuaderno. Se puede decir la misma cosa al servicio de un Samurai. Si toma por
modelo un buen Samurai, el éxito es posible. Desgraciadamente, en el momento
presente no hay ningún Samurai que merezca realmente ser imitado, así que uno
debe crearse idealmente un modelo que imitar. El modo de crear tal modelo es
imaginar cuál de los que están en torno a nosotros sabe cómo conformarse al
protocolo, a la rectitud y a las conveniencias; cuál demuestra la mayor
valentía; cuál es el más elocuente; cuál es aquél cuyo comportamiento es el más
irreprochable; cuál es el más íntegro; cuál tiene el mayor espíritu de decisión
en caso de crisis. A partir de todos estos elementos, es necesario imaginar un
ser reuniendo todas estas cualidades. La síntesis constituirá un excelente
modelo, digno de ser imitado. Es cierto que en todo arte es muy difícil aprender
los puntos fuertes del maestro, pero en cambio, sus puntos débiles son imitados
fácilmente. Estos no son, desde luego, de ninguna utilidad para sus discípulos.
Por ejemplo,
algunos conocen perfectamente la etiqueta pero no son íntegros. Cuando uno
intenta tomar por modelo este tipo de persona, siempre tiene tendencia a
descuidar la etiqueta y a no imitar más que la ausencia de integridad. Cuando
uno aprende a apreciar los puntos fuertes de lso demás, cada persona puede
volverse un maestro o en público. Si es negligente cuando está en período de
descanso, el público sólo lo percibirá bajo este aspecto.
Imponer
Retirarse
silenciosamente cuando el amo habla de uno, en buenos o malos términos, indica
perplejidad. Se debe poder dar una respuesta apropiada y estar decidido
previamente. Cuando se os encargue una cierta función, la alegría o el orgullo
que vosotros sentiréis se reflejará en vuestro rostro y eso es algo
inconveniente. Algunos, conscientes de sus fallos, piensan: "Soy torpe pero debo
cumplir cueste lo que cueste mi misión. ¿Cómo la voy a llevar a cabo? Esto puede
ocasionarme muchos motivos de ansiedad". Aunque estas palabras no se pronuncien
jamás, se reflejarán claramente en vuestro rostro. Esto es una prueba de
modestia. Es por inconstancia y ligereza que nos apartamos de la Vía y que nos
comportamos como novicios. Entonces somos fuente de molestias. El año pasado, en
el curso de una reunión, un hombre expuso su punto de vista y afirmó que estaba
dispuesto a matar al animador de la reunión si su opinión no era adoptada. Su
moción fue aceptada. Cuando todos los procedimientos fueron terminados, dijo:
"Han dado su consentimiento demasiado rápidamente. Pienso que son débiles y no
son dignos de ser los consejeros de su amo".
Cuando una
reunión oficial es extremadamente seria y alguien introduce, con ligereza, temas
diferentes los participantes expresan su despecho y se enfadan. Esto no está
bien. En tales momentos la etiqueta de Samurai consiste en permanecer calmado y
tratar a la persona con benevolencia. Maltratar a alguien es una conducta digna
de un lacayo.
Hay momento en
donde uno tiene realmente necesidad de los demás. Si esto se repite a menudo,
éstos acaban por encontrarlo inoportuno y desplazado. Para ciertas cosas, más
vale no tener que tener que contar con los demás.
El Dragón
Había un hombre
en China al que gustaban mucho las imágenes representando a dragones. Todos sus
muebles y vestidos estaban decorados con este emblema. El dios de los dragones
se dio cuente de este amor profundo, así que un día, un verdadero dragón se
presentó en su ventana. Se dice que el hombre se murió del susto... Era
seguramente un charlatán que se hubiera revelado como tal en el momento de la
acción.
Concentración
En cierta
ocasión vivía un maestro del arte de la lanza. En el momento de su muerte llamó
a su mejor discípulo y le declaró: "Te he transmitido todas las técnicas
secretas de nuestra escuela. Si piensas aceptar ahora a un discípulo, debes
practicar enseguida con diligencia, y cada día, con el sable de madera. La
superioridad no es una cuestión de técnicas secretas". Del mismo modo, en la
enseñanza de un maestro de Renga, se dice que la víspera del concurso de poesía
debe calmar su espíritu y consultar una antología de poesías. Es necesario
saberse concentrar sobre una sola cosa. Todos los oficios deben ser ejercidos
con concentración.
Animar a un
Amigo
Cuando se
visita a un Samurai golpeado por la desgracia, lo que se le dice para animarlo
es siempre de una extremada importancia. Él es, en efecto, capaz de discernir a
través de nuestras palabras los móviles verdaderos que animan a su interlocutor.
Para animar a un amigo en dificultades el secreto a revelarse es el siguiente:
un verdadero Samurai no debe pavonearse ni perder confianza. Debe ir siempre
hacia delante, sino no avanzará y será totalmente inútil
Las Palabras
Se dice que no
hay que dudar jamás en corregirse cuando uno a cometido un error. La falta
desaparece rápidamente si uno se corrige sin demora. Cuando se intenta remediar
un error, ello se vuelve desplazado y doloroso. Cuando se dice algo que no se
debería haber dicho, si uno se autocritica rápida y claramente, aquello se
olvida pronto y ya no hay necesidad de preocuparse. Pero si alguien os censura,
hay que saber contestar:
"Os he dado las
razones de mis propósitos inconsiderados, yo no veo nada más que hacer si no las
aceptáis. Puesto que he dicho esto sin querer, deberá pasar como si nadie lo
hubiera oído. Nadie puede sustraerse a una reprimenda.".
Morooka
Hikoemon fue requerido un día para confirmar la verdad de sus palabras respecto
a un asunto. Pero él contestó: "La palabra de un Samurai es más firme que el
metal. Dado que estoy impregnado de este principio, ¿qué más pueden aportar los
dioses y los Budas?" El juramento fue anulado. Esta historia ocurrió cuando él
tenía veintiséis años
La Actitud
Durante la Tormenta
Existe lo que
se llama la actitud durante la tormenta. Cuando uno es sorprendido por una
repentina tormenta, se puede o bien correr lo más aprisa posible o bien
colocarse rápidamente bajo los aleros de las casas que bordean el camino. De
todos modos nos mojaremos. Si uno ya estuviera preparado mentalmente a la idea
de estar mojado, se estaría a fin de cuentas muy poco contrariado con la llegada
de la lluvia. Se puede aplicar este principio con provecho en todas las
situaciones.
Ganar Desde
el Principio
Cuando ya era
anciano, Tetsuzan hizo un día la reflexión siguiente: "Tenía tendencia a pensar
que el combate a manos desnudas difería del Sumo, debido a que no tenía
importancia ser tirado al suelo al principio, ya que lo esencial era ganar al
final del combate. Recientemente he cambiado de punto de vista. Se me ha
ocurrido que si un juez tomaba la decisión de parar el combate en el momento en
que uno se encuentra en el suelo, os declararía vencido. Hay que ganar desde el
principio para salir victorioso siempre."
La Amistad
Se Mide en la Adversidad
Se ha dicho:
"Si queréis sondear el corazón de un amigo, caed enfermo." Una persona a la que
consideráis amiga cuando todo te va bien, y que os da la espalda como un extraño
en caso de enfermedad o de infortunio, no es más que un cobarde. Es mucho más
correcto cundo un amigo debe enfrentarse con el infortunio, estar cerca de él,
visitarlo y socorrerlo. Un Samurai no debe jamás, mientras viva, permitirse
distanciarse de aquellos de los que es deudor espiritualmente. He aquí por lo
tanto un medio para medir los verdaderos sentimientos de un hombre. La mayor
parte del tiempo nosotros nos dirigimos a los demás para pedirles ayuda y luego
los olvidamos en cuanto la crisis ha pasado.
Alguien hizo un
día el comentario siguiente: "Se piensa generalmente que nada s más difícil que
ser ronin; que cuando este destino golpea a un hombre, se pierde confianza en él
y se le abandona. En verdad, ser ronin es algo muy diferente de lo que yo me
había imaginado y es un estado menos desagradable de lo que parece. Me gustaría,
en verdad, volver a ser un ronin cierto." Coincido con esta opinión. La misma
actitud puede prevalecer en lo que concierne a la muerte. Si un Samurai se
acostumbra, día a día, a la idea de la muerte, será capaz de morir con toda
tranquilidad cuando llegue el momento. Como todos los desastres son difícilmente
tan terribles como uno se los había imaginado, es totalmente ridículo lamentarse
por adelantado y sin cesar. Más vale prepararse desde el principio a la idea de
que el destino final del Samurai dedicado al servicio de un Señor es hacerse
sepukku o terminar ronin.
Éxito y
Fracaso
La bondad o la
maldad del carácter de un individuo no se reflejan en el éxito momentáneo o en
el fracaso, aquí abajo. El éxito o el fracaso no son, a fin de cuentas, más que
manifestaciones de la Naturaleza. El bien y el mal son, sin embargo, naturalezas
humanas. No obstante, es cómodo, por razones didácticas, expresarse como si el
éxito o el fracaso en el mundo fueran el resultado directo de un buen o mal
carácter.
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