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HAGAKURE (hojas ocultas) - El Libro del Samurai - Anónimo
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Hagakure significa
"oculto bajo las hojas", es inspirado en el célebre código Bushido. Señala el
camino del guerrero, cuyos preceptos filosóficos y ética trascendental presentan
al Bushi.
Bushido es vivir
incluso cuando ya no se tienen deseos de vivir.
Hay que saber morir
en cada instante de la vida, se vive el instante, el aquí y ahora, sumido en el
eterno presente.
Para el Samurai, es
preferible la muerte a vivir una vida indigna o impura. Eso transmite el
HAGAKURE.
El Hagakure fue el
libro de cabecera de Yukio Mishima, guardado durante siglos en secreto.
La vía del Samurai
reside en la muerte.
La Rutina
Cuando Hotta Haga
No Kami Masamori era paje del Shogun, era tan obstinado que este último decidió
someterlo a prueba. Para hacerlo, hizo calentar a blanco un par de sandalias y
las colocó sobre un brasero. Masamori tenía por costumbre coger las sandalias
colocadas al lado del brasero para ir a recibir a su Señor. Esta vez, en cuanto
tocó las sandalias notó la quemadura en las manos. Pero actuó de la manera
acostumbrada, así que el Shogun se las quitó rápidamente de las manos. Uno de
los Samurai de Matsudaira Sagami No Kami estaba en una pensión en Kyoto para
recoger dinero. Un día que estaba en el portal viendo pasar a la gente, oyó a un
transeúnte gritar: "Se dice que los hombres del Señor Matsudaira están
enzarzados en un combate." El samurai se dijo: "Es muy lamentable que mis
compañeros estén implicados en un combate. Estos deben de ser los que tenían que
ir a relevar a los que estaban de servicio en Edo." Se informó sobre el lugar
del combate y cuando llegó jadeante, sus compañeros habían sido heridos ya por
sus adversarios, que estaban a punto de darles el golpe de gracia. Acompañando
su ataque de un grito, golpeó a dos hombres y regresó a Kyoto. Este asunto llegó
a oídos del oficial del Shogun que mandó llamar al Samurai para preguntarle:
"Habéis ayudado a vuestros compañeros, desobedeciendo con ello al edicto del
Gobierno. ¿Cómo es eso?" Él contestó: "Vengo de la provincia y me es difícil
entender lo que Su Señoría me dice. ¿Podría volver a repetirlo?" El oficial
enfureció y dijo: "¿Está usted sordo? ¿Habéis estado implicado en una pelea,
derramado sangre y desobedecido el decreto gubernativo, quebrantando las leyes,
sí o no?" El hombre contestó: "Ya había comprendido todo esto. Aunque lo
afirméis, yo no he desobedecido voluntariamente a las leyes y no he tenido
intención de desobedecer al gobierno. La razón de ello es que todo ser viviente
concede a la vida cierto precio y desde luego lo mismo ocurre con los seres
humanos. Por mi parte, doy un gran valor a la vida humana. Pero he oído que mis
compañeros estaban en peligro y hacer ver que uno no se ha enterado de nada no
es digno de la Vía del Samurai. Por ello he corrido para socorrer a mis
compañeros. Volver a mi casa, la vergüenza en el corazón, sabiendo que mis
amigos han sido asesinados, habría prolongado desde luego mi vida, pero era
desobedecer a la Vía. Para seguir la Vía, uno debe sacrificar su preciosa vida.
Es debido a esto, a respetar a la Vía y no por despreciar el reglamento, que
decidí ir allí. Os ruego, ahora, que procedáis a mi ejecución." El oficial quedó
impresionado, archivó el asunto y escribió al Señor Matsudaira: "Tenéis un
valiente Samurai a vuestro servicio. Espero que lo sabréis cuidar como se
merece."
Las Raíces
El árbol
genealógico del Señor Soma, sobrenombrado el Chiken Marokoshi, era el más
elaborado del Japón. Un año en el que su hacienda se incendió y estuvo a punto
de ser destruida, el Señor Soma dijo: "Incluso si la casa, los muebles y todo el
resto es destruido, no lo lamentaré porque son cosas que se pueden reemplazar.
Lo único que lamentaré es no haber podido salvar mi árbol genealógico, que es un
tesoro de familia de lo más precioso." Allí estaba un Samurai y dijo: "Voy a
entrar en la casa y traerlo."
El Señor y los
demás se pusieron a reír, diciendo: "La casa es ya pasto de las llamas, ¿cómo lo
conseguiréis?" Aquel hombre no había sido jamás muy hablador y no había sido
particularmente diligente pero era alguien que iba hasta el final en todo lo que
hacía. Dijo también: "Hasta ahora no he sido de una gran utilidad a mi amo,
porque no he sido muy cuidadoso, pero he vivido con la idea de que un día mi
vida podría ser útil. Me parece que este momento ha llegado." Entonces se lanzó
a las llamas. Cuando el incendio fue apagado, el amo ordenó: "¡Que se encuentre
su cadáver! ¡Qué gran pérdida!" Después de haber buscado por todas partes, se
descubrió su cuerpo en el jardín próximo a los apartamentos; cuando se le dio la
vuelta, salió sangre de su vientre. El Samurai se había abierto el vientre y en
él había colocado el documento para que permaneciera intacto. A partir de ese
día, se sobrenombró este documento "la genealogía de la sangre".
En el Koyogunkan,
alguien dijo: "Cuando estoy frente al enemigo, siempre tengo la impresión de que
penetro en las tinieblas y a causa de esto he sido herido gravemente... sin
embargo, vos que habéis combatido con tantos hombres valientes jamás habéis
sido herido. ¿Cómo es posible esto?" El otro contestó: "Cuando me enfrento con
el enemigo, es desde luego como si penetrara en las tinieblas. Pero enseguida
tranquilizo mi mente, todo se vuelve como una noche iluminada por la pálida
Luna. Si ataco en este momento, sé que no seré alcanzado." Esta es la situación
en el momento de la verdad.
Tácticas Militares
En las Notas sobre
las Reglas Marciales, está escrito lo siguiente: "Ganar primero, combatir
después, lo que dicho en dos palabras es ganar antes. La riqueza del tiempo de
paz es permitir la preparación marcial para el tiempo de guerra. Con quinientos
aliados, se puede derrotar a una fuerza enemiga de diez mil hombres."
Cuando uno intenta
tomar el castillo de un enemigo y es necesario retirarse, hay que replegarse, no
siguiendo la carretera principal sino las carreteras secundarias. Se debe tender
a sus muertos y heridos con el rostro girado hacia el enemigo. Es evidente que
el guerrero tiene que estar en vanguardia durante el ataque y en la retaguardia
cuando la retirada. Cuando se ataca, no se ha de despreciar esperar el buen
momento. Esperando el buen momento no se debe olvidar el ataque.
Entre los
principios secretos de Yaygu Tajima No Kami Munemori, hay un proverbio: "No
existe táctica militar para un hombre de gran fuerza moral." Instruido por esto,
cierto vasallo del Shogun fue a ver al Maestro Yagyu y le pidió que lo aceptara
como a su discípulo. El Maestro Yagyu dijo: "Me parece que ya sois alumno de una
escuela de Artes Marciales. Decidme el nombre de vuestra escuela antes de
iniciar nuestras relaciones de maestro-discípulo." El hombre contestó: "Yo no he
practicado jamás un arte marcial." El Maestro dijo: "¿No habéis jamás aprendido
la disciplina de la escuela Tajima Nokami? Tengo la impresión de que sois uno de
los maestros del Shogun. El hombre juró que no. El Maestro le preguntó entonces:
"¿Tenéis algún tipo de convicción profunda?" El hombre contestó: "De niño tomé
conciencia de que el Bushi es un hombre que no debe arrepentirse de su vida. He
enterrado este pensamiento en mi corazón durante muchos años y ello se ha vuelto
una convicción. Por ello, jamás pienso en la muerte. No tengo ninguna otra
concepción fuera de ésta." El Maestro Yagyu quedó muy impresionado y dijo: "Mi
intuición no me ha engañado. El principio más profundo de la táctica marcial es
el que vos poseéis. Hasta ahora, de cientos de discípulos que he tenido, ninguno
ha alcanzado este principio. No es necesario prepararos con el "sable de madera"
(boken). Voy a iniciaros inmediatamente."
Enseguida le dio un
pergamino. Esta historia ha sido relatada por Muragawa Soden.
Si alcanzáis
demasiado rápido la gloria, la gente se volverá vuestro enemigo y no seréis de
ninguna utilidad. Si os eleváis progresivamente en el mundo, las personas serán
aliados vuestros y seréis felices. A la larga, que hayáis sido rápido o lento,
en cuanto hayáis adquirido la comprensión de los otros, nada os amenaza. Se dice
que la suerte que os es dada por otros es la más segura.
Los Cuatro Votos
Algunos son capaces
de actuar con sabiduría cuando la ocasión lo requiere.
Otros se ven
obligados a permanecer despiertos largas horas, presos de angustia, antes de
descubrir la solución correcta al problema planteado. Pero aunque estas
deferencias innatas sean en cierta medida inevitables, cada uno puede alcanzar
dones de sabiduría insospechada adoptando "los cuatro votos".
Parece que
cualesquiera que sean los dones personales, cualquiera que sea la dificultad del
problema, a una reflexión suficientemente larga y profunda. En tanto uno funda
su razonamiento sobre el "Yo", puede ser muy prudente y astuto pero no sabio.
Los seres humanos
son insensatos y les es difícil abandonar su "Yo". A pesar de todo, un individuo
enfrentado a una situación complicada tiene grandes posibilidades de encontrar
una solución, si llega a abstraerse momentáneamente del problema, concentrándose
sobre los "cuatro votos" y abandonando su "Yo".
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