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EL LIBRO DE LOS CINCO ANILLOS
Manuscrito de la
Tierra, Manuscrito del Agua,
Manuscrito del Fuego,
Manuscrito del Viento, Manuscrito del Vacío
El Manuscrito de la Tierra
Las artes marciales son
la forma de vida del guerrero. Especialmente los oficiales deberían
practicar estas artes, y los soldados deben también conocer esta forma
de vida. En la actualidad no existen guerreros con un cierto
conocimiento de la vía de las artes marciales.
Antes de nada, pongamos
un ejemplo sobre lo que es una forma de vida. El budismo es una vía para
ayudar a la gente; el confucianismo es una vía para reformar la cultura.
Para el médico, curar es una forma de vida; un poeta enseña el arte de
la poesía.
Otras personas se
dedican a predecir el futuro, al tiro al arco o a otras diversas artes o
disciplinas. Las personas practican las vías a las que se sienten
inclinadas y desarrollan sus preferencias individuales. Pocas personas
son aficionadas a la vía marcial de la vida. Ante todo, la vía de los
guerreros significa familiaridad con las artes culturales y marciales.
Aunque sean torpes en ellas, los guerreros deben fortalecer
personalmente sus propias artes marciales tanto como puedan sus propias
circunstancias.
La gente piensa
normalmente que todos los guerreros reflexionan sobre el hecho de estar
preparados para morir. En lo que se refiere a la vía de la muerte, ésta
no se limita a los guerreros. Los monjes mendicantes, las mujeres, los
campesinos, e incluso aquellos que pertenecen a las clases que están por
debajo de ellos, conocen su obligación, se avergüenzan de descuidarla y
se resignan a la muerte; en esto no hay ninguna distinción. La vía
marcial de vida practicada por los guerreros se basa en superar a los
demás en todo y en cualquier cosa. Ya sea mediante la victoria en un
duelo individual, o ganando una batalla frente a varias personas, uno
piensa en servir a
los intereses de quien
lo emplea, en servir los propios intereses, en llegar a ser bien
conocido y en estar socialmente establecido. Todo ello es posible
mediante el poder de las artes marciales.
Sin embargo, habrá
personas en el mundo que piensen que aunque uno aprenda las artes
marciales, no le servirán de nada cuando surja una necesidad real. A
este respecto, la verdadera ciencia de las artes marciales significa
practicarlas de tal forma que sean útiles en cualquier ocasión, y
enseñarlas de tal forma que sean útiles en todos los caminos.
Sobre la ciencia de las
artes marciales
En China y en Japón,
los practicantes de estas ciencias han sido tradicionalmente llamados
maestros de las artes marciales. Los guerreros no pueden dispensarse de
aprender esta ciencia.
Las personas que viven
de las artes marciales en la actualidad sólo se ciñen a la esgrima. Los
sacerdotes de los templos Kashima y Kantori, de la provincia de Hitachi,
han fundado este tipo de escuelas, afirmando que sus enseñanzas han sido
transmitidas por los dioses, y viajan de provincia en provincia
transmitiendo a la gente sus enseñanzas; pero esto es realmente un
fenómeno reciente.
Entre las artes y
disciplinas de las que se habla desde la Antigüedad, el denominado arte
de la ventaja ha sido incluido como una disciplina; así, una vez que
hablamos del arte de la ventaja, no puede limitarse llegar a ser sólo la
esgrima. Incluso la misma esgrima difícilmente puede ser conocida, si se
consideran únicamente cómo ganar sólo mediante el arte del sable; está
fuera de cuestión que sea posible alcanzar el dominio de la ciencia
militar de este modo.
Cuando miro a la
sociedad, veo que la gente convierte las artes en ganancias comerciales;
se considera sí misma como mercancía e incluso lleva a cabo mejoras como
si fuera un objeto de comercio.
Distinguiendo lo
superficial y lo sustancial, encuentro que esta actitud tiene menos
realidad que la decoración. El campo de las artes marciales abunda
particularmente de esgrimas victoriosas, con popularización comercial y
aprovechamiento por parte de aquellos que enseñan la ciencia y de
aquellos que la estudian. La consecuencia de esto es que, como alguien
ha dicho, "las artes marciales de aficionados son origen de graves
heridas".
Hablando de forma
general, existen cuatro formas de vida: la forma de vida del caballero,
la del campesino, la del artesano y la del comerciante.
• En primer lugar, está
la forma de vida del campesino. Los campesinos preparan todo tipo de
herramientas agrícolas y pasan años prestando constantemente atención a
los cambios de las cuatro estaciones. Ésta es la forma de vivir del
campesino.
• En segundo lugar,
está la forma de vida del comerciante. Quienes elaboran licor obtienen
los diversos utensilios requeridos y viven de los beneficios que
obtienen según la calidad de lo que producen. Cualquiera que sea el
negocio al que se dediquen, los comerciantes viven de los negocios que
ganan conforme a su posición particular. Ésta es la forma de vivir del
comerciante.
• En tercer lugar, en
lo que se respecta al caballero guerrero, esta vía implica construir
toda clase de armas y comprender sus diversas propiedades. Esto es algo
imperativo para los guerreros; ignorar la maestría de las armas y la
comprensión de las ventajas específicas de cada una de ellas sería
indicar una falta de cultura de un miembro de una casa guerrera.
• En cuarto lugar, está
la forma de vida del artesano. Si se toma como ejemplo la forma de vida
del carpintero, ésta implica la fabricación habilidosa de toda clase de
herramientas, saber cómo utilizar cada una de ellas con pericia, dibujar
correctamente los planos sirviéndose de la escuadra y de la regla y
vivir mediante una práctica diligente de sus técnicas.
Éstas son las cuatro
formas de vida: de los caballeros, los campesinos, los artesanos y los
comerciantes.
Descubrirá la ciencia
de las artes marciales comparándola con la disciplina del carpintero.
El carpintero se
utiliza como una metáfora con referencia al concepto de casa. Hablamos
de casas aristocráticas, casas militares y casa de las artes; decimos
que una casa se derrumba o que una casa se mantiene; y también hablamos
de tal o cual tradición, estilo o "casa". Por ello, como utilizamos la
expresión "casa", he empleado la disciplina del maestro carpintero como
metáfora.
La palabra carpintero
se escribe con caracteres que significan "gran pericia" o "gran
maestro". Puesto que la ciencia de las artes marciales implica una gran
habilidad y una planificación con maestría, la describo en términos
comparativos a la carpintería.
Si queréis aprender la
ciencia de las artes marciales, reflexionad sobre éste libro; dejad que
el maestro sea la aguja, el discípulo el hilo y practicad sin descanso.
La comparación entre la
ciencia de las artes marciales y la carpintería
Como el maestro
carpintero es el director y organizador general de los carpinteros, su
obligación de maestro carpintero es comprender las leyes del país,
averiguar las normas de cada localidad y atender a las regulaciones del
propio establecimiento carpintero.
El maestro carpintero,
por conocer las medidas y dibujos de toda clase de estructuras, emplea
gente. A este respecto, el maestro carpintero es lo mismo que el maestro
guerrero.
Al escoger la madera
para construir una casa, la que es recta, está libre de nudos y tiene un
buen aspecto puede ser utilizada como columna. La que tiene algunos
nudos, y no es recta ni fuerte, puede ser utilizada como columna
trasera. La que es algo débil, pero no tiene nudos y parece buena, es
utilizada de diversas formas para construir umbrales, dinteles y
biombos. La que tiene nudos y está retorcida, pero, sin embargo, es
fuerte, se utiliza teniendo en cuenta la existencia de dichos elementos
de la casa. Entonces ésta durará mucho tiempo.
Incluso la madera con
nudos, retorcida y no muy fuerte puede ser utilizada como andamio, y
posteriormente utilizada como leña.
Cuando el maestro
carpintero dirige a los obreros, conoce sus diversos niveles de
capacidad y les asigna las tareas apropiadas. Algunos son dedicados a
construir el suelo, otros a las puertas y biombos, algunos a los
pórticos, dinteles, techos, etc. Al que no está cualificado le pone a
entarimar y a los aún menos cualificados a fabricar cuñas. Cuando el
maestro carpintero ejerce el discernimiento en la asignación de tareas,
el trabajo progresa sin dificultad. La eficacia y el progreso continuo,
la prudencia en todos los asuntos, el reconocimiento del verdadero valor
de los diferentes niveles de moral, instalación de la confianza y la
toma en consideración de lo que puede ser razonablemente esperado y lo
que no, todo esto son asuntos que tiene presentes el maestro carpintero.
El principio de las artes marciales es exactamente igual.
La ciencia de las artes
marciales
Hablando en términos de
carpintería, los soldados afilan sus herramientas, fabrican diversos
utensilios útiles y los guardan en sus cajas respectivas. Con las
instrucciones del maestro carpintero, tallan las columnas y las vigas
con hachas, cepillan los suelos y las repisas con garlopas e incluso
esculpen enrejados y bajorrelieves. Asegurándose de que las medidas son
correctas, hacen lo necesario para que las tareas se ejecuten de una
manera eficaz; ésta es la norma de la carpintería. Cuando uno ha
desarrollado el conocimiento práctico de todas las capacidades de esta
técnica, puede más adelante convertirse en maestro carpintero.
Para los carpinteros,
un hábito esencial es tener afiladas sus herramientas y mantenerlas a
punto.
Corresponde al
carpintero utilizar dichas herramientas con maestría, haciendo incluso
objetos como templos en miniatura, estanterías, mesas, pies de lámpara,
planchas para cortar tapaderas. Ser un soldado es igual. Debería
reflexionarse sobre esto atentamente.
Los logros que un
carpintero debe realizar consisten en evitar las sinuosidades, hacer que
las junturas ajusten bien entre ellas, una planificación experta, evitar
las raspaduras y cuidar que no haya deformaciones posteriores.
Si queréis aprender
esta ciencia, tomad en serio todo lo que escribo y reflexionad sobre
ello cuidadosamente.
Sobre la composición de
este libro en cinco manuscritos
Distinguiendo cinco
campos, para explicar sus principios en secciones individuales, he
escrito este libro en cinco manuscritos, titulado Tierra, Agua, Fuego,
Aire y Vacío.
En el Manuscrito de la
Tierra puede encontrarse una descripción de la ciencia de las artes
marciales, el análisis de mi propia escuela. La verdadera ciencia no
puede alcanzarse simplemente mediante el dominio de la esgrima.
Conociendo lo pequeño por medio de lo grande, uno va de lo superficial a
lo profundo. Como un camino recto nivela el contorno de la tierra, llamo
al primero el Manuscrito de la Tierra.
El segundo es el
Manuscrito del Agua. Tomando el agua como punto esencial de referencia,
uno hace que la mente sea fluida. El agua se adapta a la forma de la
vasija, ya sea cuadrada o redonda; puede ser una gota y también puede
ser un océano. El agua tiene el color de un estanque profundo de
aguamarina. A causa de la pureza del agua, escribo sobre mi propia
escuela en este manuscrito. Alcanzar cierto discernimiento sobre los
principios del dominio de la esgrima y, por tanto, poder derrotar a un
adversario a voluntad, equivale a ser capaz de derrotar a cualquiera en
el mundo. El espíritu de victoria sobre los demás es el mismo, aunque se
trate de miles o de decenas de miles de adversarios. La ciencia militar
de los oficiales consiste en construir la amplia escala desde la pequeña
escala, lo mismo que se hace con una gran estatua partiendo de un modelo
en miniatura. Esos asuntos son imposibles de escribir en detalle;
conocer miles de cosas a través de una sola cosa es un principio de la
ciencia militar.
Escribo sobre mi propia
escuela en este Manuscrito del Agua.
El tercero es el
Manuscrito del Fuego. En este manuscrito escribo sobre la batalla. El
fuego puede ser grande o pequeño, y tiene un sentido de violencia, así
pues, en él escribo sobre los asuntos de la batalla. La forma de
combatir es la misma, ya se trate de una batalla entre dos individuos o
una batalla entre dos ejércitos. Debéis observar reflexivamente, con una
conciencia global de toda la escena, así como una atención precisa a los
pequeños detalles.
La amplia escala es
fácil de ver, la pequeña escala es difícil de ver. Para ser concreto, es
imposible invertir la dirección de un gran grupo de personas de una vez,
mientras que la pequeña escala es difícil de conocer, porque en el caso
de un individuo existe sola una voluntad implicada y pueden hacerse
cambios rápidamente. Esto debe de ser considerado cuidadosamente.
Como los asuntos de
este Manuscrito del Fuego son cosas que suceden en un instante, en las
artes marciales es esencial practicar diariamente para lograr
familiarizarse con ellas, tratándolas como asuntos ordinarios, de forma
que la mente permanezca inmutable. Escribo sobre la lucha en la batalla
en este Manuscrito del Fuego.
El cuarto es el
Manuscrito del Aire. La razón por la que llamo a este manuscrito el
Manuscrito del Aire es porque no trata de mi propia escuela; es aquí
donde escribo sobre las diversas escuelas de las artes marciales que
existen en el mundo. En lo que respecta a utilizar la palabra aire,
utilizamos esta palabra para simbolizar "estilo" o "manera de ser", al
hablar de cosas como el antiguo estilo, el estilo de nuestro tiempo y
forma de ser de las diversas cosas; así, aquí escribo definitivamente
sobre las técnicas de las diversas escuelas de artes marciales que
existen en el mundo. Esto es "aire". A menos que entendáis realmente a
los demás, difícilmente podréis alcanzar la comprensión de vosotros
mismos.
En la práctica de cada
forma de vida y de cualquier trabajo, existe un estado de mente del que
se dice que está desviado. Aunque os esforcéis diligentemente en vuestro
propio camino día tras día, si vuestro corazón no está de acuerdo con
él, aunque penséis que estáis en el buen camino, desde el punto de vista
de la justicia y de la verdad, no es un auténtico camino. Si no seguís
un auténtico camino hasta el final, una pequeña maldad al principio se
convierte en una gran perversión. Reflexionad sobre esto.
No es de extrañar que
el mundo considere que las artes marciales consisten sólo en la esgrima.
En lo que respecta a los principios y tácticas de las artes marciales,
esto no es así en absoluto. Escribo sobre las otras escuelas en este
Manuscrito del Aire para dar a conocer al mundo las artes marciales.
En quinto lugar está el
Manuscrito del Vacío. La razón de que este manuscrito se titule Vacío es
porque, una vez que hablamos de "vacío", ya no podemos definir las
profundidades interiores en términos de callejón superficial. Cuando se
alcanza un principio, uno se desapega del principio; de esta suerte,
posee uno una independencia espontánea en la ciencia de las artes
marciales y, de forma natural, logra hacer maravillas: discerniendo el
ritmo cuando llega el momento, uno golpea sin pensar y logra resultados
de forma natural. En esto consiste toda la vía del vacío. En el
Manuscrito del Vacío he escrito sobre la entrada natural en la verdadera
vía.
Sobre la denominación
de esta escuela individual, "Escuela de los Dos Sables"
Hablamos de los sables
porque es obligación de todos los guerreros, tanto oficiales como
soldados, llevar dos sables. Antiguamente éstos se llamaban tachi y
katana, o el gran sable y el sable; actualmente se llaman katana y
wakizashi; o sable y arma que se lleva al costado. No es necesaria una
exposición detallada de los motivos de los guerreros de llevar dos
sables. En Japón, la costumbre de los guerreros es llevarlos a ambos
lados, tanto si se sabe manejarlos como si no. He llamado a nuestra
escuela, Escuela de los Dos Sables, para señalar las ventajas de llevar
los dos sables.
En cuanto a la lanza,
la alabarda y otras armas, se consideran parte del equipo del guerrero.
En nuestra escuela, lo
principal para los principiantes es practicar la ciencia de empuñar los
sables, el largo en una mano y el corto en la otra. Cuando la vida de
uno está en peligro, se desea utilizar todas las armas de que
disponemos. Ningún guerrero querrá morir teniendo sus sables enfundados;
sin embargo, cuando se sostiene algo en cada mano, es difícil esgrimir
con la misma libertad la izquierda y la derecha; mi objetivo es que os
acostumbréis a manejar el sable largo con una mano.
Con armas largas como
la lanza y la alabarda, no existe ninguna elección; pero el sable largo
y el corto son armas que pueden ser manejadas con una mano.
El problema de manejar
un sable largo con ambas manos es que no es fácil hacerlo a caballo, y
no es adecuado cuando se corre precipitadamente, es difícil en un
terreno pantanoso, en campos embarrados, planicies pedregosas, caminos
frecuentados o lugares abarrotados.
Cuando se tiene un arco
o una espada en la mano izquierda, o cualquier otra arma que se esté
manejando, se puede empuñar el sable largo con una sola mano; por ello,
manejar el sable largo con ambas manos no es la auténtica vía.
Cuando es imposible
golpear a muerte utilizando una sola mano, utilizad entonces las dos
manos para hacerlo. Esto no debería exigir un gran esfuerzo. La Escuela
de los Dos Sables es un método para aprender a manejar el sable largo
con una mano; su objetivo es acostumbrar primero a las personas a
manejar el sable largo con una sola mano.
El sable largo le
parece pesado e inmanejable a todo el mundo al principio, pero cualquier
cosa es así cuando se empieza: el arco es difícil de tensar, y es duro
de empuñar la alabarda. En cualquier caso, cuando os familiarizáis con
cada arma, os volvéis más fuertes con el arco y adquirís la capacidad de
manejar el sable largo. Así pues, cuando alcanzáis el poder del método,
se hace fácil de manejar.
Blandir el sable largo
con gran velocidad no es la fórmula correcta, como se aclarará en la
segunda parte, el Manuscrito del Agua. El sable largo puede ser manejado
en lugares espaciosos, el sable corto en lugares reducidos; para
empezar, ésta es la idea esencial.
Con nuestra escuela,
uno puede ganar con el sable largo y también puede ganar con el sable
corto. Por esta razón, no esta determinada la longitud precisa del sable
largo. La vía de nuestra escuela consiste en tener el espíritu de
obtener la victoria por ambos medios.
Es mejor manejar dos
sables que un sable largo cuando se está luchando solo en una pelea;
también es ventajoso cuando se quieren hacer prisioneros.
Puntos como éste no
requieren ser escritos con detalles exhaustivos; de cada punto pueden
inferirse miles de cosas. Cuando hayáis obtenido el dominio de la
práctica de la ciencia de las artes marciales, no habrá nada que no
veáis. Es necesario reflexionar profunda y cuidadosamente sobre esto.
Sobre el conocimiento
de los principios de las palabras "artes marciales"
En esta vía, a alguien
que ha aprendido a manejar el sable largo se le llama habitualmente
maestro de artes marciales. En la profesión de las artes marciales,
alguien que sabe disparar el arco bien se le llama arquero, mientras que
a alguien que ha aprendido a utilizar el fusil se le llama fusilero.
Alguien que ha aprendido a utilizar la lanza se le llama lancero,
mientras que a alguien que ha aprendido a utilizar la alabarda se le
llama alabardero.
Si siguiéramos este
modelo, a uno que ha aprendido el método del sable debería ser llamado
"hombre de sable largo" y "hombre con armas al costado". Puesto que el
arco, el fusil, la lanza y la alabarda son armas de los guerreros, todas
ellas son técnicas de las artes marciales. Sin embargo, es lógico hablar
de artes marciales con referencia específica al sable largo. La sociedad
y las personas son mantenidas en orden por los poderes del sable largo;
éste es en consecuencia el origen de las artes marciales.
Cuando habéis alcanzado
la capacidad para manejar el sable largo, podéis vencer con una sola
mano a diez hombres. Cuando es posible vencer a diez hombres con una
sola mano, entonces es posibles vencer a mil hombres con cien, y a diez
mil con mil. Por ello, en las artes marciales de nuestra escuela, un
hombre es lo mismo que diez mil; todas las ciencias de los guerreros,
sin excepción, se llaman artes marciales.
En lo que se refiere a
las vías, son confucianos, budistas, maestros en el arte del té,
maestros de etiqueta, bailarines, etc. Estas cosas existen en la vía de
los guerreros. Pero incluso si éstas no son vuestras vías, si tenéis un
amplio conocimiento de todas ellas, las encontraréis en todas las cosas.
En cualquier caso, como seres humanos, es esencial para cada uno de
nosotros cultivar y pulir nuestro camino individual.
Sobre el conocimiento
de las ventajas de las armas en las artes marciales
Al distinguir las
ventajas de las armas de los guerreros, descubrimos que, cualquiera que
sea el arma, existe un momento y una situación en la que ésta es
apropiada.
El sable de corto es
principalmente ventajoso en lugares reducidos, o en sitios estrechos,
cuando estáis muy cerca de vuestro adversario. El sable largo tiene
generalmente usos apropiados en cualquier situación. La alabarda parece
ser inferior a la lanza en el campo de batalla. La lanza es la
vanguardia, la alabarda es la retaguardia. Dado el mismo grado de
entrenamiento, alguien con una lanza tiene un poco de ventaja.
Tanto la lanza como la
alabarda dependen de las circunstancias. Ninguna de las dos es muy útil
en acciones con mucha gente. Ni siquiera son apropiadas para hacer
prisioneros; deben reservarse para el campo de batalla. Son armas
esenciales en batallas campales. Sin embargo, si aprendéis a utilizarlas
en las salas de ejercicios, centrando la atención en pequeños detalles y
perdiendo así el método real, difícilmente podrán ser adecuadas.
El arco también se
adapta al campo de batalla, para llevar a cabo cargas y retiradas
estratégicas; es excelente en las batallas a campo abierto, porque puede
dispararse rápidamente y de inmediato contra las filas de los lanceros u
otros. Sin embargo, es inadecuado para asediar un castillo y para
situaciones en las que el adversario se encuentra a más de doscientos
metros.
Actualmente, no sólo el
arco, sino también las demás artes poseen más flores que frutos. Dichas
técnicas son inútiles cuando se presenta una auténtica necesidad.
Dentro de las murallas
del castillo nada es comparable al arma de fuego (en 1543 los
portugueses introdujeron las armas de fuego en Japón, y Musashi nació en
1584) desde que empieza la batalla. No obstante una vez que se ha
empezado la lucha cuerpo a cuerpo, aquélla ya no es adecuada.
Una de las virtudes del
arco consiste en que podéis ver el trazado de las flechas que disparáis,
lo cual es bueno. Parte de lo inadecuado de un arma de fuego es que no
puede verse la trayectoria de las balas.
Habría que considerar
esto con atención.
En cuanto a los
caballos, es esencial que sean fuertes pero no fogosos.
Hablando en términos
generales de las armas del guerrero, un caballo debe ser un buen
trotador, sables largo y corto deben cortar perfectamente, la lanza y la
alabarda deben penetrar profundamente, y el arco y el arma de fuego
deben ser resistentes y exactos.
No tenéis que apegaros
especialmente a ningún arma en particular, o a ninguna otra cosa, esto
es importante. El exceso es lo mismo que la insuficiencia. Sin limitar a
nadie, debéis tener tantas armas como convenga. Mantener gustos y
aversiones es malo tanto para los oficiales como para los soldados. El
pensamiento pragmático es esencial.
Sobre el ritmo de las
artes marciales
El ritmo es algo que
existe en todo, pero los ritmos de las artes marciales en particular son
difíciles de dominar sin ejercitar la práctica.
El ritmo se manifiesta
en el mundo en cosas como la danza y la música, las flautas y los
instrumentos de cuerda. Todo esto son ritmos armoniosos.
En el campo de las
artes marciales existen ritmos y armonías en el tiro con arco, el tiro
con armas de fuego e incluso en la equitación. En cualquier arte y en
cualquier ciencia no debe ignorarse el ritmo.
Existe incluso un ritmo
en estar vacío.
En la vida profesional
de un guerrero existen ritmos para ascender de rango y ritmos para
descender, ritmos de satisfacción y ritmos de frustración.
En el campo del
comercio existen ritmos para hacerse rico y ritmos para perder la propia
fortuna.
La armonía y la falta
de armonía en el ritmo se presenta en todas las formas de vida. Es
imperativo distinguir cuidadosamente entre los ritmos de la floración y
los ritmos de la decadencia en cada cosa específica.
Son diversos los ritmos
de las artes marciales. En primero lugar, conocer los ritmos correctos y
comprender los ritmos erróneos, y discernir los ritmos apropiados entre
los ritmos grandes y pequeños, lentos y rápidos. Conocer los ritmos de
las relaciones espaciales y los ritmos de inversión. Esos asuntos son
especialidades de la ciencia marcial. A menos que entendáis estos ritmos
de inversión, no podréis confiar en vuestro arte marcial.
La forma de ganar una
batalla según la ciencia militar es conocer los ritmos de los
adversarios concretos y utilizar los ritmos que vuestros adversarios no
esperan, produciendo ritmos sin formas a partir de ritmos de sabiduría.
Con la ciencia de las
artes marciales de nuestra escuela expuesta previamente se amplía la
mente de forma natural mediante la práctica diligente día y noche;
transmitiéndola al mundo como una ciencia colectiva e individual, pongo
por escrito por primera vez estos cinco manuscritos titulados Tierra,
Agua, Fuego, Aire y Vacío.
Para las personas que
quieran aprender mi ciencia militar, existen normas para el aprendizaje
de este arte:
• Considerad lo que es
correcto y verdadero.
• Practicad y cultivad
la ciencia.
• Familiarizaos con las
artes.
• Conoced los
principios del oficio.
• Entended el perjuicio
y el beneficio de cada cosa.
• Aprended a ver cada
cosa con exactitud.
• Tomad conciencia de
lo que no es obvio.
• Sed cuidadosos
incluso en los asuntos pequeños.
• No hagáis nada que
sea inútil.
Hablando en general, la
ciencia de las artes marciales debe practicarse teniendo estos
principios en mente. En esta ciencia particular difícilmente podéis
convertiros en maestros de las artes marciales, a menos que podáis ver
de inmediato en un contexto amplio. Una vez que hayáis aprendido este
principio, no deberíais ser derrotados en ningún combate individual
contra veinte o treinta adversarios.
Ante todo, mantened las
artes marciales en vuestro espíritu y trabajad diligentemente de una
forma directa; entonces podréis vencer con vuestras manos y también
podréis derrotar a los demás viendo con vuestros ojos. Es más cuando
refinéis vuestra práctica hasta el punto de alcanzar la libertad de todo
el cuerpo, podréis vencer a los demás por medio de vuestro cuerpo. Y
puesto que vuestro espíritu está entrenado en esta ciencia, podréis
también vencer a los demás por medio del espíritu. Cuando alcancéis este
punto, ¿cómo podríais ser derrotados por los demás?
De la misma forma, la
ciencia militar a gran escala consiste en un asunto de ganar conservando
a la gente buena, empleando gran número de personas, de ganar en la
actitud correcta de la conducta personal, de ganar en gobernar a las
naciones, de ganar en cuidar del pueblo humilde, de ganar en el
cumplimiento de las costumbres sociales. En cualquier campo de
actividad, el conocimiento de cómo evitar la derrota frente a los demás,
cómo ayudarse a sí mismo y cómo incrementar el propio honor es parte de
la ciencia militar.
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