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El Arte de la Guerra
Sobre la
evaluación , Sobre la iniciación de las
acciones , Sobre las proposiciones de la
victoria o la derrota , Sobre la medida en
la disposición de los medios , Sobre la
firmeza , Sobre lo lleno y lo vacío ,
Sobre el enfrentamiento directo e indirecto
, Sobre los nueve cambios ,
Sobre la distribución de los medios ,
Sobre la topología ,
Sobre las nueve clases de terreno , Sobre el
arte de atacar por el fuego , Sobre la
concordia y la discordia .
Sobre
la iniciación de las acciones
Una vez comenzada la
batalla, aunque estés ganando, de continuar por mucho tiempo, desanimará
a tus tropas y embotará tu espada. Si estás sitiando una ciudad,
agotarás tus fuerzas. Si mantienes a tu ejército durante mucho tiempo en
campaña, tus suministros se agotarán.
Las armas son
instrumentos de mala suerte; emplearlas por mucho tiempo producirá
calamidades. Como se ha dicho: "Los que a hierro matan, a hierro
mueren." Cuando tus tropas están desanimadas, tu espada embotada,
agotadas tus fuerzas y tus suministros son escasos, hasta los tuyos se
aprovecharán de tu debilidad para sublevarse. Entonces, aunque tengas
consejeros sabios, al final no podrás hacer que las cosas salgan bien.
Por esta causa, he oído
hablar de operaciones militares que han sido torpes y repentinas, pero
nunca he visto a ningún experto en el arte de la guerra que mantuviese
la campaña por mucho tiempo. Nunca es beneficioso para un país dejar que
una operación militar se prolongue por mucho tiempo.
Como se dice
comúnmente, sé rápido como el trueno que retumba antes de que hayas
podido taparte los oídos, veloz como el relámpago que relumbra antes de
haber podido pestañear.
Por lo tanto, los que
no son totalmente conscientes de la desventaja de servirse de las armas
no pueden ser totalmente conscientes de las ventajas de utilizarlas.
Los que utilizan los
medios militares con pericia no activan a sus tropas dos veces, ni
proporcionan alimentos en tres ocasiones, con un mismo objetivo.
Esto quiere decir que
no se debe movilizar al pueblo más de una vez por campaña, y que
inmediatamente después de alcanzar la victoria no se debe regresar al
propio país para hacer una segunda movilización. Al principio esto
significa proporcionar alimentos (para las propias tropas), pero después
se quitan los alimentos al enemigo.
Si tomas los
suministros de armas de tu propio país, pero quitas los alimentos al
enemigo, puedes estar bien abastecido de armamento y de provisiones.
Cuando un país se
empobrece a causa de las operaciones militares, se debe al transporte de
provisiones desde un lugar distante. Si las transportas desde un lugar
distante, el pueblo se empobrecerá.
Los que habitan cerca
de donde está el ejército pueden vender sus cosechas a precios elevados,
pero se acaba de este modo el bienestar de la mayoría de la población.
Cuando se transportan
las provisiones muy lejos, la gente se arruina a causa del alto costo.
En los mercados cercanos al ejército, los precios de las mercancías se
aumentan.
Por lo tanto, las
largas campañas militares constituyen una lacra para el país.
Cuando se agotan los
recursos, los impuestos se recaudan bajo presión. Cuando el poder y los
recursos se han agotado, se arruina el propio país. Se priva al pueblo
de gran parte de su presupuesto, mientras que los gastos del gobierno
para armamentos se elevan. Los habitantes constituyen la base de un
país, los alimentos son la felicidad del pueblo. El príncipe debe
respetar este hecho y ser sobrio y austero en sus gastos públicos. En
consecuencia, un general inteligente lucha por desproveer al enemigo de
sus alimentos. Cada porción de alimentos tomados al enemigo equivale a
veinte que te suministras a ti mismo.
Así pues, lo que arrasa
al enemigo es la imprudencia, y la motivación de los tuyos en asumir los
beneficios de los adversarios.
Cuando recompenses a
tus hombres con los beneficios que ostentaban los adversarios los harás
luchar por propia iniciativa, y así podrás tomar el poder y la
influencia que tenía el enemigo. Es por esto par lo que se dice que
donde hay grandes recompensas hay hombres valientes.
Por consiguiente, en
una batalla de carros, recompensa primero al que tome al menos diez
carros.
Si recompensas a todo
el mundo, no habrá suficiente para todos, así pues, ofrece una
recompensa a un soldado para animar a todos los demás. Cambia sus
colores (de los soldados enemigos hechos prisioneros), utilízalos
mezclados con los tuyos. Trata bien a los soldados y préstales atención.
Los soldados prisioneros deben ser bien tratados, para conseguir que en
el futuro luchen para ti. A esto se llama vencer al adversario e
incrementar por añadidura tus propias fuerzas.
Si utilizas al enemigo
para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde
vayas.
Así pues, lo más
importante en una operación militar es la victoria y no la persistencia.
Esta última no es beneficiosa. Un ejército es como el fuego: si no lo
apagas, se consumirá por sí mismo.
Por lo tanto, sabemos
que el que está a la cabeza del ejército está a cargo de las vidas de
los habitantes y de la seguridad de la nación.
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