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El Arte de la Guerra
Sobre la
evaluación , Sobre la iniciación de las
acciones , Sobre las proposiciones de la
victoria o la derrota , Sobre la medida en
la disposición de los medios , Sobre la
firmeza , Sobre lo lleno y lo vacío ,
Sobre el enfrentamiento directo e indirecto
, Sobre los nueve cambios ,
Sobre la distribución de los medios ,
Sobre la topología ,
Sobre las nueve clases de terreno , Sobre el
arte de atacar por el fuego , Sobre la
concordia y la discordia .
Sobre
las nueve clases de terreno
Conforme a las leyes de
las operaciones militares, existen nueve clases de terreno. Si intereses
locales luchan entre sí en su propio territorio, a éste se le llama
terreno de dispersión.
Cuando los soldados
están apegados a su casa y combaten cerca de su hogar, pueden ser
dispersados con facilidad.
Cuando penetras en un
territorio ajeno, pero no lo haces en profundidad, a éste se le llama
territorio ligero.
Esto significa que los
soldados pueden regresar fácilmente.
El territorio que puede
resultarte ventajoso si lo tomas, y ventajoso al enemigo si es él quien
lo conquista, se llama terreno clave.
Un terreno de lucha
inevitable es cualquier enclave defensivo o paso estratégico.
Un territorio
igualmente accesible para ti y para los demás se llama terreno de
comunicación.
El territorio que está
rodeado por tres territorios rivales y es el primero en proporcionar
libre acceso a él a todo el mundo se llama terreno de intersección.
El terreno de
intersección es aquel en el que convergen las principales vías de
comunicación uniéndolas entre sí: sé el primero en ocuparlo, y la gente
tendrá que ponerse de tu lado. Si lo obtienes, te encuentras seguro; si
lo pierdes, corres peligro.
Cuando penetras en
profundidad en un territorio ajeno, y dejas detrás muchas ciudades y
pueblos, a este terreno se le llama difícil.
Es un terreno del que
es difícil regresar.
Cuando atraviesas
montañas boscosas, desfiladeros abruptos u otros accidentes difíciles de
atravesar, a esto se le llama terreno desfavorable.
Cuando el acceso es
estrecho y la salida es tortuosa, de manera que una pequeña unidad
enemiga puede atacarte, aunque tus tropas sean más numerosas, a éste se
le llama terreno cercado.
Si eres capaz de una
gran adaptación, puedes atravesar este territorio.
Si sólo puedes
sobrevivir en un territorio luchando con rapidez, y si es fácil morir si
no lo haces, a éste se le llama terreno mortal.
Las tropas que se
encuentran en un terreno mortal están en la misma situación que si se
encontraran en una barca que se hunde o en una casa ardiendo.
Así pues, no combatas
en un terreno de dispersión, no te detengas en un terreno ligero, no
ataques en un terreno clave (ocupado por el enemigo), no dejes que tus
tropas sean divididas en un terreno de comunicación. En terrenos de
intersección, establece comunicaciones; en terrenos difíciles, entra
aprovisionado; en terrenos desfavorables, continúa marchando; en
terrenos cercados, haz planes; en terrenos mortales, lucha. En un
terreno de dispersión, los soldados pueden huir. Un terreno ligero es
cuando los soldados han penetrado en territorio enemigo, pero todavía no
tienen las espaldas cubiertas: por eso, sus mentes no están realmente
concentradas y no están listos para la batalla. No es ventajoso atacar
al enemigo en un terreno clave; lo que es ventajoso es llegar el primero
a él. No debe permitirse que quede aislado el terreno de comunicación,
para poder servirse de las rutas de suministros. En terrenos de
intersección, estarás a salvo si estableces alianzas; si las pierdes, te
encontrarás en peligro. En terrenos difíciles, entrar aprovisionado
significa reunir todo lo necesario para estar allí mucho tiempo. En
terrenos desfavorables, ya que no puedes atrincherarte en ello, debes
apresurarte a salir.
En terrenos cercados,
introduce tácticas sorpresivas.
Si las tropas caen en
un terreno mortal, todo el mundo luchará de manera espontánea. Por esto
se dice: "Sitúa a las tropas en un terreno mortal y sobrevivirán."
Los que eran antes
considerados como expertos en el arte de la guerra eran capaces de hacer
que el enemigo perdiera contacto entre su vanguardia y su retaguardia,
la confianza entre las grandes y las pequeñas unidades, el interés
recíproco par el bienestar de los diferentes rangos, el apoyo mutuo
entre gobernantes y gobernados, el alistamiento de soldados y la
coherencia de sus ejércitos. Estos expertos entraban en acción cuando
les era ventajoso, y se retenían en caso contrario.
Introducían cambios
para confundir al enemigo, atacándolos aquí y allá, aterrorizándolos y
sembrando en ellos la confusión, de tal manera que no les daban tiempo
para hacer planes.
Se podría preguntar
cómo enfrentarse a fuerzas enemigas numerosas y bien organizadas que se
dirigen hacia ti. La respuesta es quitarles en primer lugar algo que
aprecien, y después te escucharán.
La rapidez de acción es
el factor esencial de la condición de la fuerza militar, aprovechándose
de los errores de los adversarios, desplazándose por caminos que no
esperan y atacando cuando no están en guardia.
Esto significa que para
aprovecharse de la falta de preparación, de visión y de cautela de los
adversarios, es necesario actuar con rapidez, y que si dudas, esos
errores no te servirán de nada.
En una invasión, por
regla general, cuanto más se adentran los invasores en el territorio
ajeno, más fuertes se hacen, hasta el punto de que el gobierno nativo no
puede ya expulsarlos.
Escoge campos fértiles,
y las tropas tendrán suficiente para comer. Cuida de su salud y evita el
cansancio, consolida su energía, aumenta su fuerza. Que los movimientos
de tus tropas y la preparación de tus planes sean insondables.
Consolida la energía
más entusiasta de tus tropas, ahorra las fuerzas sobrantes, mantén en
secreto tus formaciones y tus planes, permaneciendo insondable para los
enemigos, y espera a que se produzca un punto vulnerable para avanzar.
Sitúa a tus tropas en
un punto que no tenga salida, de manera que tengan que morir antes de
poder escapar. Porque, ¿ante la posibilidad de la muerte, qué no estarán
dispuestas a hacer? Los guerreros dan entonces lo mejor de sus fuerzas.
Cuando se hallan ante un grave peligro, pierden el miedo. Cuando no hay
ningún sitio a donde ir, permanecen firmes; cuando están totalmente
implicados en un terreno, se aferran a él. Si no tienen otra opción,
lucharán hasta el final.
Por esta razón, los
soldados están vigilantes sin tener que ser estimulados, se alistan sin
tener que ser llamados a filas, son amistosos sin necesidad de promesas,
y se puede confiar en ellos sin necesidad de órdenes.
Esto significa que
cuando los combatientes se encuentran en peligro de muerte, sea cual sea
su rango, todos tienen el mismo objetivo, y, por lo tanto, están alerta
sin necesidad de ser estimulados, tienen buena voluntad de manera
espontánea y sin necesidad de recibir órdenes, y puede confiarse de
manera natural en ellos sin promesas ni necesidad de jerarquía.
Prohibe los augurios
para evitar las dudas, y los soldados nunca te abandonarán. Si tus
soldados no tienen riquezas, no es porque las desdeñen. Si no tienen más
longevidad, no es porque no quieran vivir más tiempo. El día en que se
da la orden de marcha, los soldados lloran.
Así pues, una operación
militar preparada con pericia debe ser como una serpiente veloz que
contraataca con su cola cuando alguien le ataca por la cabeza,
contraataca con la cabeza cuando alguien le ataca por la cola y
contraataca con cabeza y cola, cuando alguien le ataca por el medio.
Esta imagen representa
el método de una línea de batalla que responde velozmente cuando es
atacada. Un manual de ocho formaciones clásicas de batalla dice: "Haz
del frente la retaguardia, haz de la retaguardia el frente, con cuatro
cabezas y ocho colas. Haz que la cabeza esté en todas partes, y cuando
el enemigo arremeta por el centro, cabeza y cola acudirán al rescate."
Puede preguntarse la
cuestión de si es posible hacer que una fuerza militar sea como una
serpiente rápida. La respuesta es afirmativa. Incluso las personas que
se tienen antipatía, encontrándose en el mismo barco, se ayudarán entre
sí en caso de peligro de zozobrar.
Es la fuerza de la
situación la que hace que esto suceda.
Por esto, no basta con
depositar la confianza en caballos atados y ruedas fijadas.
Se atan los caballos
para formar una línea de combate estable, y se fijan las ruedas para
hacer que los carros no se puedan mover. Pero aun así, esto no es
suficientemente seguro ni se puede confiar en ello. Es necesario
permitir que haya variantes a los cambios que se hacen, poniendo a los
soldados en situaciones mortales, de manera que combatan de forma
espontánea y se ayuden unos a otros codo con codo: éste es el camino de
la seguridad y de la obtención de una victoria cierta.
La mejor organización
es hacer que se exprese el valor y mantenerlo constante. Tener éxito
tanto con tropas débiles como con tropas aguerridas se basa en la
configuración de las circunstancias.
Si obtienes la ventaja
del terreno, puedes vencer a los adversarios, incluso con tropas ligeras
y débiles; ¿cuánto más te sería posible si tienes tropas poderosas y
aguerridas? Lo que hace posible la victoria a ambas clases de tropas es
las circunstancias del terreno.
Por lo tanto, los
expertos en operaciones militares logran la cooperación de la tropa, de
tal manera que dirigir un grupo es como dirigir a un solo individuo que
no tiene más que una sola opción.
Corresponde al general
ser tranquilo, reservado, justo y metódico.
Sus planes son
tranquilos y absolutamente secretos para que nadie pueda descubrirlos.
Su mando es justo y metódico, así que nadie se atreve a tomarlo a la
ligera.
Puede mantener a sus
soldados sin información y en completa ignorancia de sus planes.
Cambia sus acciones y
revisa sus planes, de manera que nadie pueda reconocerlos.
Cambia de lugar su
emplazamiento y se desplaza por caminos sinuosos, de manera que nadie
pueda anticiparse.
Puedes ganar cuando
nadie puede entender en ningún momento cuáles son tus intenciones.
Dice un Gran Hombre:
"El principal engaño que se valora en las operaciones militares no se
dirige sólo a los enemigos, sino que empieza por las propias tropas,
para hacer que le sigan a uno sin saber adónde van." Cuando un general
fija una meta a sus tropas, es como el que sube a un lugar elevado y
después retira la escalera. Cuando un general se adentra muy en el
interior del territorio enemigo, está poniendo a prueba todo su
potencial.
Ha hecho quemar las
naves a sus tropas y destruir sus casas; así las conduce como un rebaño
y todos ignoran hacia dónde se encaminan.
Incumbe a los generales
reunir a los ejércitos y ponerlos en situaciones peligrosas.
También han de examinar
las adaptaciones a los diferentes terrenos, las ventajas de concentrarse
o dispersarse, y las pautas de los sentimientos y situaciones humanas.
Cuando se habla de
ventajas y de desventajas de la concentración y de la dispersión, quiere
decir que las pautas de los comportamientos humanos cambian según los
diferentes tipos de terreno.
En general, la pauta
general de los invasores es unirse cuando están en el corazón del
territorio enemigo, pero tienden a dispersarse cuando están en las
franjas fronterizas.
Cuando dejas tu
territorio y atraviesas la frontera en una operación militar, te hallas
en un terreno aislado.
Cuando es accesible
desde todos los puntos, es un terreno de comunicación.
Cuando te adentras en
profundidad, estás en un terreno difícil. Cuando penetras poco, estás en
un terreno ligero.
Cuando a tus espaldas
se hallen espesuras infranqueables y delante pasajes estrechos, estás en
un terreno cercado.
Cuando no haya ningún
sitio a donde ir, se trata de un terreno mortal.
Así pues, en un terreno
de dispersión, yo unificaría las mentes de los soldados. En un terreno
ligero, las mantendría en contacto. En un terreno clave, les haría
apresurarse para tomarlo. En un terreno de intersección, prestaría
atención a la defensa. En un terreno de comunicación, establecería
sólidas alianzas. En un terreno difícil, aseguraría suministros
continuados. En un terreno desfavorable, urgiría a mis tropas a salir
rápidamente de él. En un terreno cercado, cerraría las entradas. En un
terreno mortal, indicaría a mis tropas que no existe ninguna posibilidad
de sobrevivir.
Por esto, la psicología
de los soldados consiste en resistir cuando se ven rodeados, luchar
cuando no se puede evitar, y obedecer en casos extremos.
Hasta que los soldados
no se ven rodeados, no tienen la determinación de resistir al enemigo
hasta alcanzar la victoria. Cuando están desesperados, presentan una
defensa unificada.
Por ello, los que
ignoran los planes enemigos no pueden preparar alianzas.
Los que ignoran las
circunstancias del terreno no pueden hacer maniobrar a sus fuerzas.
Los que no utilizan
guías locales no pueden aprovecharse del terreno. Los militares de un
gobierno eficaz deben conocer todos estos factores.
Cuando el ejército de
un gobierno eficaz ataca a un gran territorio, el pueblo no se puede
unir. Cuando su poder sobrepasa a los adversarios, es imposible hacer
alianzas.
Si puedes averiguar los
planes de tus adversarios, aprovéchate del terreno y haz maniobrar al
enemigo de manera que se encuentre indefenso; en este caso, ni siquiera
un gran territorio puede reunir suficientes tropas para detenerte.
Por lo tanto, si no
luchas por obtener alianzas, ni aumentas el poder de ningún país, pero
extiendes tu influencia personal amenazando a los adversarios, todo ello
hace que el país y las ciudades enemigas sean vulnerables.
Otorga recompensas que
no estén reguladas y da órdenes desacostumbradas.
Considera la ventaja de
otorgar recompensas que no tengan precedentes, observa cómo el enemigo
hace promesas sin tener en cuenta los códigos establecidos.
Maneja las tropas como
si fueran una sola persona. Empléalas en tareas reales, pero no les
hables. Motívalas con recompensas, pero no les comentes los perjuicios
posibles.
Emplea a tus soldados
sólo en combatir, sin comunicarles tu estrategia. Déjales conocer los
beneficios que les esperan, pero no les hables de los daños potenciales.
Si la verdad se filtra, tu estrategia puede hundirse. Si los soldados
empiezan a preocuparse, se volverán vacilantes y temerosos.
Colócalos en una
situación de posible exterminio, y entonces lucharán para vivir. Ponles
en peligro de muerte, y entonces sobrevivirán. Cuando las tropas
afrontan peligros, son capaces de luchar para obtener la victoria.
Así pues, la tarea de
una operación militar es fingir acomodarse a las intenciones del
enemigo. Si te concentras totalmente en éste, puedes matar a su general
aunque estés a kilómetros de distancia. A esto se llama cumplir el
objetivo con pericia. Al principio te acomodas a sus intenciones,
después matas a sus generales: ésta es la pericia en el cumplimiento del
objetivo.
Así, el día en que se
declara la guerra, se cierran las fronteras, se rompen los
salvoconductos y se impide el paso de emisarios.
Los asuntos se deciden
rigurosamente desde que se comienza a planificar y establecer la
estrategia desde la casa o cuartel general.
El rigor en los
cuarteles generales en la fase de planificación se refiere al
mantenimiento del secreto.
Cuando el enemigo
ofrece oportunidades, aprovéchalas inmediatamente.
Entérate primero de lo
que pretende, y después anticípate a él. Mantén la disciplina y adáptate
al enemigo, para determinar el resultado de la guerra. Así, al principio
eres como una doncella y el enemigo abre sus puertas; entonces, tú eres
como una liebre suelta, y el enemigo no podrá expulsarte.
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