|
El Arte de la Guerra
Sobre la
evaluación , Sobre la iniciación de las
acciones , Sobre las proposiciones de la
victoria o la derrota , Sobre la medida en
la disposición de los medios , Sobre la
firmeza , Sobre lo lleno y lo vacío ,
Sobre el enfrentamiento directo e indirecto
, Sobre los nueve cambios ,
Sobre la distribución de los medios ,
Sobre la topología ,
Sobre las nueve clases de terreno , Sobre el
arte de atacar por el fuego , Sobre la
concordia y la discordia .
Sobre
los nueve cambios
Por lo general, las
operaciones militares están bajo el del gobernante civil para dirigir al
ejército.
El General no debe
levantar su campamento en un terreno difícil. Deja que se establezcan
relaciones diplomáticas en las fronteras. No permanezcas en un
territorio árido ni aislado.
Cuando te halles en un
terreno cerrado, prepara alguna estrategia y muévete. Cuando te halles
en un terreno mortal, lucha.
Terreno cerrado
significa que existen lugares escarpados que te rodean por todas partes,
de manera que el enemigo tiene movilidad, que puede llegar e irse con
libertad, pero a ti te es difícil salir y volver.
Cada ruta debe ser
estudiada para que sea la mejor. Hay rutas que no debes usar, ejércitos
que no han de ser atacados, ciudades que no deben ser rodeadas, terrenos
sobre los que no se debe combatir, y órdenes de gobernantes civiles que
no deben ser obedecidas.
En consecuencia, los
generales que conocen las variables posibles para aprovecharse del
terreno sabe cómo manejar las fuerzas armadas. Si los generales no saben
cómo adaptarse de manera ventajosa, aunque conozcan la condición del
terreno, no pueden aprovecharse de él.
Si están al mando de
ejércitos, pero ignoran las artes de la total adaptabilidad, aunque
conozcan el objetivo a lograr, no pueden hacer que los soldados luchen
por él.
Si eres capaz de
ajustar la campaña cambiar conforme al ímpetu de las fuerzas, entonces
la ventaja no cambia, y los únicos que son perjudicados son los
enemigos. Por esta razón, no existe una estructura permanente. Si puedes
comprender totalmente este principio, puedes hacer que los soldados
actúen en la mejor forma posible.
Por lo tanto, las
consideraciones de la persona inteligente siempre incluyen el analizar
objetivamente el beneficio y el daño. Cuando considera el beneficio, su
acción se expande; cuando considera el daño, sus problemas pueden
resolverse.
El beneficio y el daño
son interdependientes, y los sabios los tienen en cuenta.
Por ello, lo que
retiene a los adversarios es el daño, lo que les mantiene ocupados es la
acción, y lo que les motiva es el beneficio.
Cansa a los enemigos
manteniéndolos ocupados y no dejándoles respirar. Pero antes de
lograrlo, tienes que realizar previamente tu propia labor. Esa labor
consiste en desarrollar un ejército fuerte, un pueblo próspero, una
sociedad armoniosa y una manera ordenada de vivir.
Así pues, la norma
general de las operaciones militares consiste en no contar con que el
enemigo no acuda, sino confiar en tener los medios de enfrentarte a él;
no contar con que el adversario no ataque, sino confiar en poseer lo que
no puede ser atacado.
Si puedes recordar
siempre el peligro cuando estás a salvo y el caos en tiempos de orden,
permanece atento al peligro y al caos mientras no tengan todavía forma,
y evítalos antes de que se presenten; ésta es la mejor estrategia de
todas.
Por esto, existen cinco
rasgos que son peligrosos en los generales. Los que están dispuestos a
morir, pueden perder la vida; los que quieren preservar la vida, pueden
ser hechos prisioneros; los que son dados a los apasionamientos
irracionales, pueden ser ridiculizados; los que son muy puritanos,
pueden ser deshonrados; los que son compasivos, pueden ser turbados.
Si te presentas en un
lugar que con toda seguridad los enemigos se precipitarán a defender,
las personas compasivas se apresurarán invariablemente a rescatar a sus
habitantes, causándose a sí mismos problemas y cansancio.
Estos son cinco rasgos
que constituyen defectos en los generales y que son desastrosos para las
operaciones militares.
Los buenos generales
son de otra manera: se comprometen hasta la muerte, pero no se aferran a
la esperanza de sobrevivir; actúan de acuerdo con los acontecimientos,
en forma racional y realista, sin dejarse llevar por las emociones ni
estar sujetos a quedar confundidos. Cuando ven una buena oportunidad,
son como tigres, en caso contrario cierran sus puertas. Su acción y su
no acción son cuestiones de estrategia, y no pueden ser complacidos ni
enfadados.
Si nuestra página y nuestra labor te gustan... Colabora !!!

|