sábado, julio 16, 2005, 08:28 PM
Madrinas por la Vida
Marta Grego de Vaeza. Orientadora Familiar de la Universidad de Navarra y Sexóloga de la Pontificia Universidad de Valencia (España). Logoterapeuta del Instituto de Logoterapia de Uruguay.
También solicitada y aprobada por la Dirección General de Catholic.net su publicación. Pulse aquí ...
Introducción.
La República Oriental del Uruguay es un pequeño país, con unos tres millones doscientos mil habitantes y con una tasa de natalidad cero. Es un país de América del Sur que está envejeciendo paulatinamente y que disminuye cada vez más su población joven.
Según los parámetros internacionales una población estaría envejecida cuando más del 50 % de su población tiene sesenta y cinco años o más. En España la población mayor de sesenta y cinco años alcanza aproximadamente el 17 % del total, y en Uruguay es del 13 %.
Se dan tres factores que explican este fenómeno:
1. La reducción de la natalidad.
2. La disminución de la tasa de fecundidad.
3. El fenómeno migratorio.
En el Uruguay no existe una auténtica política de desarrollo social. La mayor parte de la población está ubicada en la capital, Montevideo, mientras que el interior del país se encuentra casi vacío y despoblado. El cinturón de la pobreza se extiende, cada vez más, alrededor de la capital.
En esas zonas marginadas es donde todavía nacen niños, que mantienen hoy en día viva a la población. Estas personas carecen de cualquier clase de ayuda: no tienen vivienda digna, no tienen trabajo, no cuentan con educación. En vez de apoyar a estas familias que son el futuro de los jóvenes uruguayos, por el contrario se las abandona.
Las políticas de salud sexual y reproductivas que existen en nuestro país, no conceden valor a la natalidad, sino que por el contrario la consideran un problema a evitar. Se nos trata de ignorantes e irresponsables por seguir teniendo hijos.
El Ministerio de Salud Pública (MSP), ha comenzado una campaña al igual que en la mayoría de los países de América Latina, que se muestra como una manera de "ayudar" a la mujer, y que se ha convertido en un arma de doble filo para ella y su maternidad. Se realizan talleres para prevenir los embarazos, se las esteriliza muchas veces sin el consentimiento ni el conocimiento de ellas mismas, y cada día aumentan la variedad de medidas contra la concepción.
El MSP junto con los laboratorios, ofrecen un teléfono gratuito para asesorar a los jóvenes en la utilización de dichas medidas, sin el consentimiento ni el conocimiento de los padres.
Unido a esta posición respecto a la salud, también desde el Ministerio de Educación se sigue el mismo camino. Se ha querido introducir en la enseñanza textos que pretenden inculcar una educación sexual carente de valores, que por lo tanto atenta a la dignidad de la persona. Esta educación sexual, no educa, sino que incentiva todo lo contrario a muy temprana edad. Se les da toda clase de información para prevenir embarazos, pero no se les educa en los verdaderos valores como la responsabilidad y la castidad. Cada día hay más adolescentes embarazadas, más abortos, más enfermedades venéreas; pero lo que es peor, más falta de sentido de la vida.
El psiquiatra Víctor Frankl señala que hay una gran manipulación para los jóvenes, por lo que otra vez se impone reflexionar si queremos evitar el vacío existencial y la falta de sentido que lamenta el autor: "La sexualidad está entrando, en gran medida en un vacío existencial. Actualmente, nos hallamos ante una inflación que va de la mano con una devaluación en la misma medida que se deshumaniza. Pues la sexualidad humana es más que mera sexualidad en la medida en que es vehículo en el plano humano de relaciones personales". (1)
Se incentiva al joven a ser activo cada vez a más temprana edad. No conformes con inculcar esta mentalidad en los liceos, ahora quieren desde el gobierno enseñar educación sexual a partir de la edad preescolar. No hace falta hacer un estudio profundo de estos hechos para darnos cuenta que "el remedio es el que crea la enfermedad." La prevención exenta de valores no logra su cometido.
El autor López Quintas señala: "No basta conocer ciertos datos de Biología y Psicología. Hay que formar la personalidad entera en orden a la adopción de una actitud generosa y fecundamente creadora. No formar para el amor, deforma. Lanza por una vía contraria al auténtico amor." (2)
Completando este panorama de "educación y salud sexual" se quiere en el Uruguay despenalizar el aborto. Ya se votó afirmativamente en la cámara de diputados y ahora falta la cámara de senadores. No se debería permitir abortar y pretenden lograrlo con el sólo consentimiento de la mujer hasta las doce semanas de gestación.
Frente a esta realidad que atenta contra la vida del no nacido, en un país como el Uruguay, pequeño y vacío, "Madrinas por la Vida" empieza a trabajar apostando a construir la civilización de la vida que ha anunciado Juan Pablo II.
En "Iglesia en América", Juan Pablo II denuncia esta cultura de la muerte y la sociedad dominada por los poderosos:"Hoy en América, como en otras partes del mundo, parece perfilarse un modelo de sociedad en la que dominan los poderosos, marginando e incluso eliminando a los más débiles. Pienso ahora en los niños no nacidos, victimas indefensas del aborto. Semejante modelo de sociedad se caracteriza por la cultura de la muerte y por lo tanto en contraste con el mensaje evangélico". (3)
Cómo nació "Madrinas por la Vida"
"Madrinas por la Vida" nació a los pies de la Virgen de Guadalupe en México. Concurrí junto a mi esposo a lo que se llama "El Llamado Guadalupano".
El Pontificio Consejo de la Familia convocó a todos aquellos que trabajamos por la defensa de la vida. El Cardenal López Trujillo nos habló de la urgencia de hacer algo concreto a favor de la civilización de la vida.
Allí frente a la guadalupana, protectora de los niños por nacer, nació nuestro compromiso. Al volver a Montevideo empezamos una larga recorrida por el Ministerio de Salud Pública y por el de Educación explicando nuestro proyecto. Pero no hubo respuesta.
Durante un tiempo busqué ayuda, ya que no tenía los medios económicos necesarios para contar con una casa de acogida donde recibir a las madres en riesgo de aborto.
Pasó el tiempo, hasta que un día me encontré con una mujer embarazada que iba a abortar. Estaba sola y no tenía dinero. Al hablar con ella me dí cuenta que tenía mucho miedo por su situación. Le expliqué lo que era un aborto, el daño físico y psíquico que ella sufriría; le ofrecí ayuda para animarse a tener a su bebé. Y así, "Madrinas por la Vida" empezó a trabajar.
A quién se le llama "Madrinas por la Vida"
Las "madrinas" son personas que durante un año se comprometen a dar un pedido mensual de alimentos a una mamá en riesgo de aborto. Además les brinda pañales y ropita para el bebé.
La madrina no conoce a la mamá personalmente ni al bebe, pero recibirá por nuestro medio, cada mes, la información de como transcurre el embarazo. Se compromete, además, a rezar por esa mamá y su bebé. Cuando el bebé nace se le entrega a la madrina una foto del mismo.
Tenemos una lista de madrinas prontas para empezar en el momento que se necesite la ayuda.
Para que sea posible ayudar a las mamás necesitamos a las madrinas. Ellas entienden la importancia de lo que se les pide, con su ayuda van a hacer posible que una nueva vida se salve.
Saben que la ayuda que ofrecen y sus oraciones por el bebé y su mamá son de importancia vital.
En general son mujeres jóvenes con hijos pequeños, que están dispuestas a ayudar durante un año a una mamá.
Ellas no conocerán a quienes ayudan, pero recibirán información de cómo marcha el embarazo y noticias del bebé cuando nazca. Se les entregará una foto del bebé.
Ellas se comprometen a buscar entre sus amigas más madrinas.
Cómo trabajamos
Empezamos ayudando a madres en riesgo de aborto, aquellas que por sentirse desamparadas piensan en abortar. Pero paulatinamente fuimos encontrándonos con la madre con el bebé en brazos, sola o con el compañero, en la pobreza y el desempleo.
Estas mamás también son amparadas por "Madrinas por la Vida"; ellas reciben la ayuda de alimentos y ropa para el bebé. Tiene una madrina por un año.
Como los pedidos se los entregamos personalmente, una vez al mes, estamos en contacto permanente con ellas y el bebé.
En el poco tiempo que llevamos trabajando, hemos aprendido mucho de estas mamás. No se quejan nunca, están muy agradecidas por la pequeña ayuda que les brindamos y también están abiertas a aceptar formación de parte nuestra.
La mayoría pide trabajo, un lugar donde se les acepte con el bebé.
Por ahora sólo contamos con la ayuda de las madrinas, no hemos recibido apoyo de ninguna institución, ni del estado. No contamos más que con nuestra buena voluntad y nuestra disponibilidad de tiempo para ellas.
Más adelante pensamos en tener una bolsa de trabajo donde podamos ofrecer un empleo a estas mamás. Se les está preparando unos talleres de economía doméstica para introducirlas al mercado laboral.
Contamos con orientadores familiares que apoyan a estas familias, ya que ellas pueden recurrir gratuitamente a la consultoría con nosotras.
Buscamos a las mujeres embarazadas en riesgo de aborto; las que por algún motivo piensan en abortar. En general, no son sólo las mujeres de bajos recursos.
Se enteran que "Madrinas por la Vida" quiere ayudarlas, darles otra opción. Se contactan con nosotros y tenemos una reunión con ellas.
Cada historia es distinta, siempre existe el temor, la soledad y la ignorancia; se le pregunta por qué quiere abortar a su bebé, se la escucha.
Luego se le explica en que consiste el aborto, y que por seguir adelante con su embarazo tendrá ayuda por un año, contará con una madrina y además podrá contar con nuestra atención de orientadoras familiares que la sostendrán desde el punto de vista psíquico y espiritual. Podrá recurrir a nosotros cuando lo desee. Tendrá la opción de hablar con un sacerdote.
Cuando finalice el primer año de ayuda, la madrina podrá optar en seguir ayudando el tiempo que estipule.
En el caso en que la mamá no pueda quedarse con su bebé, "Madrinas por la Vida" la contacta con la institución indicada que se ocupe de la adopción.
Hasta ahora, todas nuestras madres han querido quedarse con su hijo.
Las madrinas en general reiteran su ayuda a futuros bebés.
Es una experiencia maravillosa, ya que ellas están ayudando a que nazca un bebé, al comienzo de una nueva vida; están apostando al futuro. Aprenden a valorar la vida aún aquella que parezca más miserable, aún cuando ese bebé sea enfermo.
Las mamás salvadas del aborto viven su embarazo como un don, con inmensa alegría. Se saben queridas y valoradas por nosotros, especialmente las conmueve la ayuda de esa madrina que nunca van a conocer.
Conclusión
En un país como Uruguay, donde se esta queriendo despenalizar el aborto, donde funciona la llamada "Salud Reproductiva", que está basada en medidas contra la concepción, donde nacerá un niño y morirá un niño por aborto, donde el MSP está a favor de legalizarlo, "Madrinas por la vida" es un signo de esperanza, es un grito que clama justicia en favor de la vida.
Es un ejemplo que con muy poco, se puede hacer mucho. Lo hacemos gratuitamente, no contamos con un espacio concreto ni medios económicos. Pero si contamos con el amor desinteresado de las que ayudan y el amor humilde de aquellas que se dejan ayudar. Pero sobre todo quien nos guía en este camino que recién comenzamos es María de Guadalupe la Madre Virgen embarazada, la llena de gracia, que lleva a Jesús niño en su seno maternal.
"Madrinas por la Vida". Paso de los Toros (Tacuarembó).
Anécdotas de su fundadora Marta Olaso.
Paso de los Toros se encuentra en el centro del país. Está recostado al Río Negro que divide al Uruguay en dos. Es una pequeña ciudad de algo más de diez mil habitantes, con casas bajas y anchas calles que dividen simétrica y diametralmente la ciudad.
Madrinas nació a impulsos del corazón. No puedo negar que esta obra no es mía, sino de Dios. Yo no planifiqué nada, ni se me ocurrió cosa alguna.
Simplemente fuí e hice lo que Dios me indicó. Esto tiene un valor personal porque quería hacer algo para agradar a Nuestra Madre del Cielo.
No tenía ni idea de qué podía hacer. Tuve necesidad de ir a un retiro espiritual, porque sentí que Dios quería "algo", y fuí ... Me encontré con Marta Grego y me contó de una "idea" por la cual venía luchando desde hacía cerca de diez años.
Ahí empecé a ver que ese "algo" que yo presentía podía ser esto que ella me estaba diciendo.
Vine a casa y empecé a hacer escritos para poner en todos lados: escuelas, liceos, parroquias, supermercados, hospitales, policlínicas, audiciones radiales y televisivas, diarios de la ciudad, ... Imprimía todo en la computadora y entregaba a todo el que veía.
A todos les parecía sensacional la idea, todos me alentaban, y las "madrinas" aparecían por todos lados. Pero ..., las madres no se animaban a venir.
Entonces, salí a buscarlas a la calle. Joven que veía con un bebé, la abordaba y le ofrecía nuestra ayuda: ropa, pañales y un pequeño pedido mensual de comestibles. En todos lados había dejado mis números de teléfono, pero no se animaban a llamar. Después que empecé a buscarlas yo a ellas, ellas me empezaron a buscar a mí.
Hoy ya me están persiguiendo muchas madres muy carenciadas. Niñas de catorce, quince, diecisiete años, solas y estudiantes de liceo, que son las que están en mayor riesgo de aborto.
Además se nos ocurrió darles clases de Economía Doméstica, Enfermería y Costura. Como no contamos con muchos fondos económicos, estas fueron las únicas materias que unas buenas señoras que entendieron el espíritu de la labor de nuestra obra, generosamente les quieren enseñar.
A las madres se les da formación cristiana.No tenemos temor a decir que esta es una labor CONFESIONAL porque no la fundamos ni Marta G ni Marta O, sino Nuestra Señora de Guadalupe, de la cual las dos somos devotas, como de todas las imágenes de Nuestra Virgen Madre.
Empezamos soñando...... y nos estamos quedando cortas.
Las Mamas de "Madrinas por la Vida"
Hasta ahora hemos visto que en las zonas carenciadas de Montevideo, es donde se nota un movimiento ascendente de la natalidad. Allí viven familias, con varios hijos, madres solteras y madres adolescentes. Estas familias no se desentienden de estas situaciones, amparando y protegiendo a la embarazada, instintivamente respetan la vida.
Para ellos es una riqueza, un don. En su pobreza, el hijo, tiene un significado de esperanza.
Allí esta presente "Madrinas por la vida".
Comenzamos ayudando a la madre en riesgo de aborto pero también incluimos a la madre con su bebé en brazos, en la pobreza y en el desempleo, las cuales también reciben la ayuda de los alimentos y ropa para el bebé.
Los pedidos de alimentos son entregados una vez al mes, por lo que estamos en contacto personal con la mamá y el bebé.
En el poco tiempo que llevamos trabajando hemos aprendido mucho de estas mamás.
Las mamás son de todas las clases sociales, están las muy pobres que viven en villas míseras y también las de clase media.
Las necesidades son diferentes, pero todas tienen en común el amor por su hijo desde el momento en que les ayudamos a seguir con su embarazo.
Las edades de las mamás oscilan entre los trece y veintitrés años.
No se quejan, están agradecidas por la pequeña ayuda que reciben y también están abiertas a recibir información y formación de parte nuestra.
La mayoría pide trabajo, un lugar donde se las acepte con el bebé. Como por ahora solo contamos con la ayuda de las madrinas y no hemos recibido ayuda del Estado ni de ninguna institución, no poseemos más que nuestra buena voluntad y nuestro tiempo.
Más adelante, pensamos organizar una bolsa de trabajo donde pueda haber oportunidades de empleo para estas mamás.
En Paso de los Toros ya está funcionando un taller de economía doméstica, para prepararlas bien, para entrar en el mercado laboral.
El Amor en acción por los más necesitados
Es necesario tener conciencia de las necesidades de los más necesitados.
Para nosotros el más pobre de los pobres, es el no nacido, ya que peligra su propia existencia porque a ese niño le quieren negar el derecho a la vida.
Esa es la mayor pobreza, el no tener derecho a nacer.
La atención a los más necesitados, surge de la opción de amar de manera preferencial a los pobres.
Sin este amor hacia la maternidad, basado en el respeto por la vida y la dignidad de la mujer, es muy difícil ayudar.
Pero el amor se refleja en obras, en estar disponible, en el "encuentro" con la madre necesitada.
"Madrinas por la Vida" busca a la madre y allí comienza una amistad basada en la confianza y en el respeto.
Hay un diálogo personal con la madre en riesgo de aborto, se la escucha, se le explica sus riesgos físicos y psíquicos, en que consiste y en lo que no le debe suceder al bebé.
Después seguirá adelante con su embarazo y tendrá una madrina por un año.
Lo importante es que la mamá seguirá con su embarazo, sabe que siempre estaremos disponibles para ella.
La civilización de la Vida
En nuestro país falta voluntad política de un verdadero desarrollo social humano.
La sociedad sufre una caída en picado de los valores fundamentales basados en la familia. La institución matrimonial recibe críticas y persecuciones; no se enseñan las virtudes de la castidad, la fidelidad y el compromiso.
Se trata de ridiculizar todos los fundamentos del matrimonio y la mujer es engañada y defraudada.
La presentan como dueña de su propio cuerpo, que puede hacer lo que quiera con él, y que todo depende de su voluntad. La mujer que vive su sexualidad con una mentalidad contra la concepción del niño por nacer, termina temiendo la maternidad, y se convierte en la enfermedad que prevenir.
Se le va quitando poco a poco el amor por la vida, cae en una trampa que es muy difícil de superar.
Toda esta mentalidad contra la vida repercute en el matrimonio. La mujer es según Juan Pablo II el corazón de la familia, si ese corazón se enferma y deja de latir, la familia se enferma y también muere.
Si se quiere terminar con la institución familiar, el camino mas corto y seguro es acabar con la maternidad.
Tristemente es un camino sin retorno, donde la mujer termina perdiendo su libertad, su dignidad y felicidad.
"Madrinas por la vida" no se rinde ante esta dolorosa situación presente, sino que empuja a la acción.
Según Carlo Casini: "...la acción es tenaz y paciente, alimentada por el amor; una acción que no se dirige contra las mujeres, sino que, por el contrario, se pone a su lado; una acción que no se limita a las palabras, aunque necesarias, sino que se vuelve concreta solidaridad y participación; una acción que crece en todas las direcciones: educativa, asistencial, cultural, legislativa, política, ...; una acción que es coherente con la dignidad humana del feto en cada aspecto y que por ello no sólo busca garantizarle la vida, sino que honra sus exequias también después de la muerte. En ese sentido el compromiso unitario y coordinado de la comunidad cristiana constituye un signo profético para la sociedad entera". (4)
Las mujeres tienen que tomar la cabeza de la movilización general para una nueva cultura de la vida.
Desde "Madrinas por la Vida", nos dirigimos a ellas en forma especial.
Justamente ellas en el siglo que ha terminado, han caminado para librarse de situaciones de minoría y hasta de servidumbre y opresión. Justamente ellas piden igualdad de derechos: el fenómeno de la liberación femenina es grandioso, pero éste no puede cumplirse con el asesinato de los hijos.
A ellas les pedimos que caminen en primera fila hacia horizontes de más completa justicia, pero no solas: tomando de la mano a los pequeños de la tierra, empezando por sus propios hijos.
Urge un nuevo feminismo que, empezando por la defensa de los derechos de los concebidos, renueve la sociedad entera.
Al terminar me dirijo a todas las mujeres, creyentes y no creyentes, pidiéndoles que sepan comprometerse en la defensa de la vida.
Junto a todas las mujeres del mundo, ruego a la Madre Virgen de Guadalupe, que quiso manifestarse como mujer embarazada, que camine a la cabeza del pueblo de Dios y la civilización de la Vida.
Muchas gracias.
Que Dios les bendiga.
Notas
(1 y 2) (1994) LOPEZ QUINTAS, Alfonso. El Amor Humano, Ed. Edibesa, Madrid, pp. 48 y 194.
(3) (1999) JUAN PABLO II. La Iglesia en América, Ed. Palabra, Madrid, pp. 118.
(4) (1999) CASINI, Carlo. Un appello per la vita, Ed. Vaticano, Ciudad del Vaticano, pp. 19.
Anexo
Testimonios de la Madres de "Madrinas por la Vida"
1. Lucía
Lucía tiene quince años, su novio catorce; los dos son estudiantes.
Lucía vive con su mamá que es viuda; tiene dos hermanos casados que están en el exterior.
La mamá trabaja cuidando enfermos, se sacrifica para que Lucía pueda estudiar.
Viven con una tía con la cual no se llevan bien. El embarazo de Lucía provocó en su madre una gran depresión con sentimientos de rencor y enojo hacia Lucía. A la vez, Lucía no podía creer lo que le pasaba, era la primera vez.
Pensaron en el aborto.
Una noche fuí invitada a ir a una radio a contar sobre "Madrinas por la vida"; recuerdo que me costó mucho esperar hasta la madrugada para ir allí. Conté lo que hacíamos y le hablé a las mamás que estarían pensando en abortar a sus bebés. Les ofrecí ayuda y consuelo.
A los pocos días me llamó la mamá de Lucía, había oído el programa de radio.
Nos encontramos, hablamos, las escuché mucho a cada una. Lucía siguió adelante con su embarazo y la mamá la apoya en todo.
Quiero transcribirles el testimonio, que Lucía me mandó hace un tiempo.
"Marta: ¿cómo esta? Espero que me pueda disculpar por no llamar, escribir o ir, pero sabe que después de que me levanté estuve muy ocupada estudiando y completando cuadernos.
Le cuento que en el liceo me apoyaron desde el primer momento y mis amigas también.
Por desgracia al principio con mi novio no estaba nada bien y tuvimos muchos problemas, pero a los dos meses y medio de embarazo todo mejoró entre nosotros y mis suegros.
La verdad, el embarazo me hizo darme cuenta de muchas cosas. Me hizo cambiar de opinión con respecto a todo, en pocas palabras me hizo madurar muchísimo. También me di cuenta que estar embarazada es lo mejor que le puede pasar a cualquier mujer, en cualquier etapa de su vida, incluso en mi caso la adolescencia. Es hermoso hablarle y cuando se mueve sentir que te contesta.
Le quiero pedir un favor, si no es molestia, mándele muchos besos y abrazos a mi madrina, la verdad estoy muy agradecida.
Prometo escribirle más seguido.
Le agradezco de todo corazón, un besote.
LUCÍA Y EMILIANO (así se va a llamar mi bebé).
2. María Reina
María Reina, tiene treinta y ocho años, es madre de nueve hijos. Se enteró de "Madrinas por la Vida".
Su llamada nos llegó cuando estaba internada en el hospital, con un embarazo de ocho meses. Su bebé no nacido tenía un tumor en la garganta.
Su caso era excepcional pero no podíamos dejar de prestarle el apoyo que pedía.
María Reina es una madre valiente y pobre. Hablamos con la doctora y nos dijo que le iban a hacer una cesárea y que el bebé corría peligro de vida.
Nos avisaron del nacimiento de Christopher, un precioso varón, sobrevivió pocas horas.
Madrinas decidió seguir ayudando a María Reina, por un año en nombre de su bebé.
Este niño significó nuestro primer bebé en el cielo. Nuestro intercesor.
3. Virginia
Virginia tiene veinticuatro años, está casada y tiene un hijo de dos y una bebita de siete meses que se llama Wendy.
Llegó a nosotros en busca de ayuda, vive en un barrio carenciado de extrema pobreza. Está sin trabajo.
Tanto ella como su marido quieren trabajar; por ahora venden caramelos en la calle.
Siempre están con una sonrisa en los labios.
4. María Sol
María Sol es una mujer desgastada por la vida, ella vive en una zona carenciada, en un rancho de lata con una sola habitación, junto a sus tres hijas y sus nietos.
Su hija Carmen tuvo una bebé con síndrome de down, tiene siete meses y se llama Romina, es a ella que "Madrinas por la Vida" ayuda; además tiene a otra hija embarazada.
Encontré a María Sol una noche en la puerta de la Iglesia; estaba con un bebé en brazos.
Me interesé por ella y allí me enteré de su historia. No tiene marido y sus hijas adolescentes viven con ella.
Le ofrecimos "Madrinas por la Vida". Hoy queremos ayudar a María Sol a que pueda tener un trabajo estable.
5. Estela
Estela tiene treinta y dos años, es una joven que ha pasado por muchos problemas psicológicos, y tiene agorafobia.
Está casada y cuando quedó embarazada pensó en abortar, no tenía medios económicos y el marido se encuentra en un estado depresivo.
Madrinas habló con ella y con nuestro apoyo siguió adelante en su embarazo.
Hoy tiene a Matías, un bebé de cuatro meses. Estela se trata una vez por semana por su problema con una Orientadora Familiar. Esta saliendo adelante en medio de las dificultades.
También necesita urgentemente trabajo.
6. Ana
Ana tiene treinta años y consultó con nosotras porque estaba embarazada. Ella lo tenía todo decidido, día y hora. Pero quiso preguntar en que podía perjudicarle el aborto.
Tuvimos una conversación en la cual le expliqué qué era el aborto, sus daños psíquicos y físicos. También le recordé del amor que ella le debía a su bebé, que era un ser inocente. Le ofrecí el apoyo de madrinas y que podía contar con nosotras.
Pocos días después me llamó para comunicarme que había decidido tener a su bebé, aunque ella había pensado no tener nunca hijos.
Hace poco nació Tamara, recibí una carta de Ana que habla por si misma y es el mejor testimonio.
"Marta, qué gusto saber de ti. No había podido conectarme porque estoy tan ocupada. Fui a Paysandú a dar a luz. Soy la mujer más feliz del mundo, nunca imaginé lo bonito que era tener un bebé. Mi bebita es lo mejor que me ha pasado, no me canso de verla, es tan bonita. A donde quiera que voy, la llevo conmigo; tenías mucha razón y yo no sabía, qué tonta era, pero le doy muchas gracias a Dios y a la gente que, como tú, estuvieron conmigo, tratando de explicarme lo bonito que es esto.
Ahora lo entiendo, ahora estoy volviendo al trabajo, no he visto al papá de la bebita. El muchacho que estaba conmigo como mi pareja, nos abandonó hace dos semanas, pero no me importa, no importa nada porque tengo conmigo a Tamara y no estoy sola. Le puse mis apellidos y estamos juntas.
Luego te platico más, sólo quería darte las gracias nuevamente por haberme acompañado como un verdadero ángel y por tus consejos. Soy muy feliz, todos los días le doy gracias a Dios y lloro de felicidad cuando la miro. Cuídate mucho y gracias de nuevo."
Septiembre 2003.
Montevideo. Rep. Oriental del Uruguay.
IIº Aniversario de la ONG Madrinas por la Vida
Fuente: Diario el Observador. Fecha: 23 de junio 2004.
Al cumplir dos años de su fundación, ”Madrinas por la Vida“ quiere agradecer a todas aquellas personas que han tenido la generosidad de apoyarnos durante este tiempo.
Especialmente a las madrinas que con su colaboración han hecho posible que muchas nuevas vidas no se pierdan, apoyando a la mamá y al futuro bebé no solo con el pedido de alimento mensual y ropita sino con la fuerza de la oración.
Gracias a cada una de las madrinas, por entender el valor de ayudar a nacer, son todas ustedes una luz en la oscuridad, ustedes son las que han hecho posible la Esperanza.
Gracias a ustedes, cada vez son más las mamás atendidas y apoyadas, ellas se sienten queridas, saben que para nosotros ellas son muy valiosas tanto como la vida del bebé que esperan ...
No solo estamos en Montevideo ,sino en el interior, Paso de los Toros, Tacuarembó y ahora Salto.
Cada día van naciendo nuevos bebés, cada día se salvan nuevas vidas del aborto.
También se salva a la madre de destruir su propia vida.
Junto a la Virgen de Guadalupe, nuestra fundadora, seguiremos apostando por el futuro de la familia uruguaya, especialmente de las más necesitadas.
Madrinas por la vida ya es una gran familia abierta que crece y trabaja por un futuro mejor.
La persona y su huida de la trascendencia
Origen de conflictos psíquicos
Javier Mandingorra Giménez. Máster de Orientación familiar por la Universidad de Navarra, y de Sexualidad por el Instituto Pontificio Juan Pablo II de estudios para el matrimonio y la familia (Valencia). España.
Índice.
Resumen. Introducción. Tesis. Conclusiones. Corolario. Palabras Clave. Bibliografía. Agradecimientos.
Resumen.
El 26,8 % de la población en el mundo occidental padece algún transtorno del talante, de ansiedad o psicótico.
Consideramos que las causas son variadas, pero dos que la experiencia clínica nos ha demostrado fundamentales son: el no considerar todos los aspectos de la persona, lo que significa su dignidad y la transmisión de valores en la familia.
Consideramos que la familia es el medio idóneo para la transmisión de los valores a las generaciones, valores que no importan demasiado cuales sean, son fruto de la diversidad, pero que los adolescentes necesitan recibir para mas adelante analizar y aceptar o cambiar.
Nos adentraremos en los conceptos de dignidad y persona, estudiando las aportaciones de Robert Spaemann y otros autores, llegando al concepto de lo absoluto y analizando este en tres manifestaciones: ante la materia, independencia axiológica respecto a sus congéneres y abocado a la Trascendencia por ser ¨imago Dei¨, y como meta en si mismo.
Hemos comprobado mejorías más audaces en los tratamientos, cuando junto con la medicación correspondiente que se haya prescrito al paciente con transtornos de ansiedad o del talante, se le da terapia sobre el valor de ser persona, se le descubre su trascendencia y hecho a la trascendencia. Que somos una identidad espiritual y corpórea. Debemos enseñar al hombre a "ser por", a "ser con" y a "ser para".
Tomar la vida como un proyecto, el más apasionante que tenemos entre manos si sabemos transmitir con la familia esa esperanza.
Introducción.
Estamos seguros de que no hay, de las personas que se atrevan y tengan la paciencia, de leer este trabajo, una sola que no haya visitado en su vida, alguna vez a un psicólogo o psiquiatra. Si Ud. valiente lector piensa dar un paso al frente, antes de darlo encomiendo que analice si no será Ud. el psicólogo o el psiquiatra. Ruego me perdonen esta pequeña licencia.
Hace muy pocos años, las visitas a alguno de estos especialistas se efectuaban en oculto, por temor a ser calificados de desequilibrados.
Hoy en día, con un mundo cada vez más neurotizado, estas especialidades se consideran como de uso casi diario, de frecuencia casi semanal o quincenal. Ya no son anormales, están de moda.
Viendo una estadística reciente de USA, que es un buen reflejo del mundo occidental, leemos que en una población comprendida entre los 18 a 54 años padecen:
- Transtornos del talante: 8,6 %
- Transtornos de ansiedad: 16,8 %
- Transtornos psicóticos: 1,4 %
Esto es un 26,8 % de la población padece algún tipo de transtorno. Alcanzando el honroso segundo puesto detrás de las enfermedades cardiovasculares en cuanto a gastos sociales y económicos.
Las causas son ciertamente muy variadas, en este trabajo nos ceñiremos a una que en nuestra experiencia clínica nos ha demostrado ser muy importante: la comprensión reduccionista de lo que es ser persona.
Una vez analizado este punto y su significado, la dignidad de ser persona, atenderemos a lo que consideramos como el medio más idóneo para la trasmisión de este concepto, la institución familiar.
Los psicólogos positivistas nos enseñan que el alma de un niño es como una "tabula rasa", que en ella aparece lo que otros escriben, por eso tal vez, el conductismo, basa todo en el adiestramiento, en el ambiente familiar, pero en este afán de investigar la conducta su predicción y control, los conductivistas pierden por el camino a la persona.
Tal vez por eso toda psicología que quiera solo atenerse a lo perceptible por los sentidos, a la fría observación por si sola, no ve nada esencial. Este no ver lo esencial, es causa, o al menos en gran parte, de la tristeza. Tristeza que es el resultado de un fraude existencial y que la conciencia no tolera.
Tesis.
Pero adentrémonos en los conceptos de dignidad de la persona. Si atendemos al diccionario tenemos que:
Digno: Del lat. dignus.
1. adj. Que merece algo, en sentido favorable o adverso. Cuando se usa de una manera absoluta, indica siempre buen concepto y se usa en contraposición a indigno.
2. [adj.]Correspondiente, proporcionado al mérito y condición de una persona o cosa.
3. [adj.]Que tiene dignidad o se comporta con ella.
Dignidad: Del lat. dignitas, -atis.
1. f. Calidad de digno.
2. [f.]Excelencia, realce.
3. [f.]Gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse.
4. [f.]Cargo o empleo honorífico y de autoridad.
5. [f.]En las catedrales y colegiatas, cualquiera de las prebendas que corresponden a un oficio honorífico y preeminente, etc.
6. [f.]Persona que posee una de estas prebendas. Ú. t. c. m.
7. [f.]... la del arzobispo u obispo. Las rentas de la DIGNIDAD.
8. [f.]En las órdenes militares de caballería, los cargos de maestre, comendador mayor, clavero, etc.
Dietrich von Hildebrand sobre la dignidad nos da visiones muy profundas y acertadas. Nos dice que el amor y respeto es lo que nos hace ser libres y, por tanto, tener dignidad.
La dignidad es aquello que constituye la condición para que algo sea fin en si mismo, eso no tiene precio, sino que es un valor interno.
La autonomía es el fundamento de la dignidad de la persona humana, que en palabras de Boecio, es la sustancia individual de toda naturaleza racional.
Basándonos en esa autonomía nos atrevemos a apostillar que la templanza, el desprendimiento de los bienes materiales -que contraste con esta sociedad de consumo y materialista- suscita indefectiblemente la sensación de dignidad, ya que implica que quien obra así, con esa moderación, se muestra suficientemente radicado en su valía interior hasta tal punto de que considera que lo que le rodea es superfluo y puede renunciar a ello, de esta misma forma vivirá con entereza, asombrará por su dignidad.
Los fenomenólogos Edmund Husserl, Max Scheler y Dietrich von Hildebrand, evocan todos la dignidad de la persona, y el filósofo y teólogo Robert Spaemann la noción de lo absoluto en el ser humano. ¿Que entendemos por absoluto?. Alguien es digno cuando de un modo u otro, respeta, ama, y es libre, se muestra persona, independiente, ilimitada sin restricciones, y como dice Santo Tomas de Aquino: "dignitas est de absolutis dictis" (Contra Gentes - C.G., III, 112), para conocer la dignidad del hombre tendremos que responder de que modo y manera puede considerarse absoluta en su dignidad una persona humana, este absoluto lo veremos bajo tres aspectos:
1. El hombre es un absoluto en cuanto se encuentra desligado de las condiciones empobrecedoras de la materia. Cuando su acto de ser descansa en su alma espiritual. Así y solo así su dignidad ontológica resulta infinitamente superior a la de todos los demás seres vivos. Su grado de ser es infinito con respecto de los demás seres. El individuo no personal, que no reflexiona de su ser absoluto, es tan solo un momento, es parte de un todo, pero no deja de ser un evento pasajero. La persona es en si, no la parte de un todo, es un sujeto dotado de eternidad.
2. El hombre es un ser absoluto por su acabada independencia axiológica frente a todos los de su especie. El valor del hombre no viene determinado por una relación subordinada respecto a sus congéneres. El hombre es ¨imago Dei¨, por esta imagen es alguien delante de Dios y para siempre.
3. El hombre es un absoluto y por ello se revela como un fin terminal, como meta en si mismo. Por su trascendencia respecto al conjunto de las cosas materiales y por destacarse de los demás de su especie, el hombre se recoge en si mismo y aparece como valor autónomo que impide su instrumentalización, el ser empleado como medio para lograr otras cosas.
De todo ello, consideremos que nada hay más importante a la hora de juzgar una conducta que considerar si su objeto es un ser humano o no. Para un humano nada hay más importante que el ser humano.
Lo visto hasta el momento no es banal, sino de gran aplicación práctica. El diagnóstico de las enfermedades mentales es la piedra angular de la práctica clínica. Se necesita determinar la enfermedad que padece el paciente de una forma clara a fin de dar un tratamiento eficaz.
En la determinación de la enfermedad, a falta de pruebas objetivas claras por el momento (el avance en la genética hace pensar en poder contar con ayudas eficaces a medio plazo), el relato del propio paciente y la observación conductual son los puntos clave para establecer pues un diagnóstico.
Los más recientes estudios con gemelos monocigóticos, que comparten el 100% del ADN y dicigóticos nos señalan que los genes no explican suficientemente la aparición de la esquizofrenia, por ejemplo. Que hay que tener en cuenta el propio desarrollo cerebral y factores ambientales. En las afecciones psiquiátricas pues se entremezclan la genética y la experiencia vivida. Aunque por su vulnerabilidad biológica a unos individuos les afecte más que a otros una experiencia determinada.
Las ansiedades, depresiones, paranoias, el estrés, ... cuando no se vislumbra una salida, la frustración se hace mayor, se pierde la esperanza del cambio, el enfermo se percata de haber perdido la iniciativa y que junto con la pérdida e incomprensión de la sociedad y/o de la familia se exacerba su angustia.
En especial los transtornos del talante y ansiedad experimentan grandes mejorías si junto con la medicación correspondiente: benzodiazepinas, betabloqueantes..... se le proporciona al paciente una terapia que le haga descubrir su valor como persona y que está hecho por lo tanto a la Trascendencia.
Sigamos pues profundizando en ese concepto de persona que hemos ya predefinido.
Cito un párrafo de Tomás Melendo y Lourdes Millán-Puelles en su ensayo sobre la dignidad : "En el caso de las personas, cabría hacer la siguiente ilación configuradora:
a) Dios las quiere en sí y por sí, por cada una de ellas; b) como consecuencia de ese decreto primigenio, y en estricta coherencia con él, les confiere el ser en sí y por sí; c) de resultas, las demás personas creadas deben también quererlas en sí mismas y por sí mismas, adecuándose a las exigencias del ser que las constituye. (...) la superioridad ontológica de la persona, su ser en sí y por sí, se configura como el cimiento radical, metafísico, de la ilicitud de todo comportamiento que tienda a tratarla como un objeto, manipulándola o instrumentalizándola".
Con esta fina agudeza se abren unas nuevas perspectivas que puntualizan bien el concepto de persona y el por qué de su dignidad, la persona es un ser que por tener, no solo instintos, sino también entendimiento y libertad es capaz de sentir necesidades morales, tanto con relación a su cuerpo como a su espíritu y que por ello, tiene también derecho a satisfacer esa doble clase de necesidad.
De esta apertura al ser sin restricciones estriba la vertiente espiritual de la subjetividad humana. El espíritu es el ente que vive de algún modo la infinitud del ser. Somos una identidad a la vez espiritual y corpórea, somos medio cuerpo y medio ¨logos¨. Somos un espíritu encarnado, no debemos olvidarlo.
En esta apertura al orden trascendental es justamente el horizonte mental que nos permite remitirnos al Ser Trascendente. Solo de esta manera, con esta apertura a los otros -vida social y al Otro Trascendente-, puede el hombre superar la angustia esencial de su ser y dirigirse a la absoluta infinitud del ser sin restricciones al que constitutivamente tiende.
No es que sea el Ser irrestricto, pero gracias a su vertiente espiritual, vive la infinitud del ser. Esa elevación tendente al bien común, le permite superar la radical estrechez del egoísmo por el que se encerraría a su bien particular que no sería un bien sino una apariencia de bien.
La subjetividad humana es la que define una persona, nos atrevemos pues a proponer, y tal como decía Boecio, que la persona es: ¨... sustancia individual de naturaleza racional, abierta a la infinitud del ser y substante de la conciencia y la volición ...¨
Pero además de substante, no olvidemos que la persona es ante todo subsistente: sujeto que es en sí. Esta es evidentemente una perfección que no puede faltar al ente de mayor rango ontológico (¨rationalis naturae¨). Es la suficiencia por la que un ente está en sí mismo completo, excluyendo por tanto la posibilidad de ser con otro.
Es la subsistencia la cualidad que confiere a la naturaleza la capacidad de ser en sí, lo que la hace cerrada. Es suficiencia repetimos, plenitud por la que un ser está en sí mismo completo. Por todo ello podemos decir que en virtud del libre albedrío, los seres de naturaleza racional son más individualistas. Pero esta insolidaridad que apuntamos no es ciertamente efecto de la individualidad del ser humano ni tampoco de la conciencia que esa tiene de su propia intimidad. Es pues una clausura que no excluye la posibilidad de recibir, es más bien una dependencia entitativa, no absoluta.
Esta dignidad pues del hombre, como sujeto que subsiste en la apertura a la infinitud del ser es independiente de su conducta. Un hombre podrá ser mejor que otro, según valoremos su conducta, pero tan persona será una como la otra. La dignidad ontológica supone el libre albedrío pero no está determinada, pues, se entiende por su buen o mal uso que se haga de esa libertad. Pero eso no quita que tengamos un deber general de mantenernos a la altura de su dignidad.
Como consecuencia de la supeditación de la dignidad humana a la apertura, a la infinitud del ser, nos lleva a que su mejor expresión está cuando se subordina al logro del bien común.
La persona posee por tanto un grado de independencia y de distinción respecto al cosmos muy superior a la de cualquier otra realidad intramundana. Sólo el hombre, que llega a la vida consciente, aunque viva en la materia es capaz de despegarse a la ley determinante del Universo, gracias a una vida espiritual deliberada, libre y responsable que revela un ser subsistente. Sólo él es persona. Se posee cognoscitivamente, es libre y por consiguiente responde de sus actos que están sometidos a una ley moral y vinculante pero sin imponerle una necesidad física sino tan solo moral.
En estos momentos de la exposición podemos dar una idea sobre el filósofo Xavier Zubiri: "... por ser persona, todo ser personal se halla referido a alguien de quien recibió su naturaleza y a alguien que pueda compartirla. La persona está esencial y constitutivamente ... formalmente referida a Dios y a los demás hombres... ".
Tenemos pues ya definida esas dependencias del hombre, en la esfera biológica y económica depende de la comunidad. Pero en las esferas superiores esa dependencia ya no es tan absoluta. El ser espiritual del hombre deriva de Dios, no se constituye en virtud de la comunidad. Pero a su vez tenemos que no es posible su desarrollo perfectivo sin la comunidad, por eso podremos decir que el hombre es persona en función de la comunidad, y conquista su personalidad en y por la comunidad.
Las facultades espirituales, pues, yacen como posibilidades, están en potencia, se actualizan por la comunicación. La inteligencia y la imaginación, los sentimientos y la voluntad, son liberados, aparecen al contacto con la comunidad humana.
Al igual ocurre con los valores sobrenaturales. Dios, en efecto, llama al hombre a la salvación no aisladamente, sino constituyendo un pueblo. El hombre no se entendería, nada en él tendría sentido si lo consideramos como un individuo aislado e incomunicado de los demás. Comprender al hombre, entenderlo, implica relacionarlo en todas sus esferas vitales: bioquímica, económica, espiritual y sobrenatural, ... en una comunidad y en una necesaria apertura a los demás.
El teólogo Michael Schmaus que define el hombre como persona y como ser colectivo nos da siete dimensiones del hombre como persona:
1. Homo religatus, por su constituyente originario de creatura.
2. Homo dialogicus, por su sociabilidad a los otros.
3. Homo sapiens, por su apertura a la trascendencia.
4. Homo viator, por su libre autorrealización ética heterónoma.
5. Homo faber et economicus por sus relaciones de dominio con la técnica y ciencia.
6. Homo historicus, por su libre autorrealización en sociedad.
7. Homo ludicus, por su necesidad de espacios festivos de distensión y contemplación de la belleza.
Dimensiones que no convienen olvidar en las sesiones clínicas de terapia con los pacientes.
Estamos pues ya en condiciones de concluir cómo conquista el ser humano su personalidad: abriéndole a ese mundo de la trascendencia que en tantas ocasiones ignora, facilitando así mejorías más rápidas y el consiguiente aumento de la autoestima personal del paciente.
Conclusiones.
La persona conquista su personalidad con la calidad de sus relaciones. Esto se logrará dejando en segundo lugar el logro de la propia perfección para buscar en primer término, nuestro " ser con " nuestros semejantes saliendo del egocentrismo.
Debemos pues, enseñarle al hombre:
1." Ser por ". Necesita comprender que somos fruto de generaciones precedentes, de filiación. Que aunque nos vengan dadas, impuestas, debemos saber aceptarlas libremente para llegar a la autorrealización. Si estas relaciones son rechazadas termina uno no aceptándose a sí mismo y al Creador.
2." Ser con ". Se refiere a sus relaciones conyugales y convivenciales, relaciones que la naturaleza sugiere indisolubles, fieles, abiertas a la vida con el fin de asegurar la supervivencia del hombre y la sociedad en la historia.
3." Ser para " Nos referimos aquí a las relaciones de producción y de procreación. El hombre es capaz de construir libremente el mundo y su historia, de dirigir, de orientar su destino. De elegir ser "con y para " Dios, o ser "sin y contra" Él.
Esta triple conjugación de ser "con, por y para" nos lleva al mundo de la afectividad, de los sentimientos.
Los sentimientos son capaces de modificar nuestra percepción de la realidad, resultando en cierto modo incontrolables llegando a constituirse en verdaderas tragedias. No hay experiencia humana, podemos pues decir, que no sea también una experiencia afectiva.
El hombre es un ser en el mundo, es como decíamos, un ser encarnado en el mundo, siendo la afectividad esa unión del universo exterior y el interior, estamos afectados por el mundo y esto mismo condiciona nuestra relación con él.
Cuando la vida afectiva lleva a la apertura del ser humano, llevándole a una emotividad ni excesiva ni deficitaria, decimos que constituye una ayuda para conseguir una existencia lograda. Sobre la realización de una vida afectiva plena, ante Dios no puede haber tampoco ningún "neurótico" o enajenado. Esto sólo ocurriría si espiritualmente no vive ante Dios sino solo ante el hombre en el que no puede encontrar el tú de su yo sino solamente el yo.
El hombre pues podrá fracasar en el mundo, ser un inútil social, podrá pasarle de todo, pero si tiene verdaderamente fe en Dios, no se volverá loco. La madurez personal logrará que la afectividad no pierda ese carácter unificador.
Hay pasiones que se inician en el cuerpo y terminan en el alma, como el dolor somático, y otras en el alma y terminan en el cuerpo, como la tristeza.
Toda imagen del hombre que no sea capaz de considerar sus tres dimensiones física, psíquica y espiritual, como contempla la fenomenología, incurrirá en un reduccionismo. No se puede ayudar a una persona que acuda a nosotros a partir de una concepción antropológica que considere al hombre menos de lo que es, hay que contemplar también su dimensión teológica.
El hombre verdaderamente afectivo, lo que desea, es tener un motivo para ser feliz, no que se sienta feliz.
El hombre vive inmerso en el tiempo, es un ser en el tiempo. El tiempo es el corazón de la existencia y la fase más importante del tiempo para el hombre no es ni el presente ni el pasado, sino el futuro. El hombre solo se comprenderá a sí mismo proyectándose sobre el porvenir y dotándolo de esperanza hacia la eternidad.
Los medios.
La persona humana es abierta al mundo y en especial al de las personas, es enriquecedora, cada hombre es alguien que puede mirar a otro alguien y vivirse emulado por él. Esto constituye la base antropológica del modelo de imitación.
La presencia de valores que están realizados en la vida de una persona nos exige, nos estimula a encarnarlos también nosotros. Esto es lo propio del aprendizaje humano, la conducta valiosa de una persona puede ser paradigma de la conducta de otros. El hombre está necesitado de testigos de lo trascendente, basta ya de líderes.
El hombre es el único ser vivo que necesita aprender a comportarse como lo que es. No es solo genética sino cultura: traditio. Necesita recibir de los demás, de los padres, lo necesario para comenzar a conducirse en la vida, es un ser social.
Esa debilidad biológica, esa inadaptación fisiológica, su precariedad instintiva hace al hombre biológicamente inexplicable teniendo en cuenta solo las leyes generales de la evolución. Tenemos que acudir al factor cultural para explicar su supervivencia y superioridad sobre el resto del reino creado.
Los animales se adaptan al medio físico, el hombre adapta el medio físico a su propia vida, a esto le llamamos habilitación cultural.
Educar es habilitar la libertad porque está en el hombre no es absoluta, necesita un subsuelo, sin educación no es posible la libertad. A ser libre se aprende.
Por ello, no es constructivo que la conducta del educador no responda a las expectativas que de él se esperan. Por eso sobre un educador tenemos que fijarnos en: el ser del educador, lo que hace y lo que dice. Los educadores: padres y profesores, su tarea no consiste solo en enseñar, en aportar conocimientos; su tarea es mucho más importante y engrandecedora: Educar.
Hoy en día no está bien visto hablar del modelado en pedagogía, pero sin embargo se practica en todos los ámbitos de la vida social y cultural.
Si queremos preparar personas para la vida hay que educar en los valores y estos encarnados en ciertas personas, que los seres humanos se puedan sentir honrados testigos, como decíamos antes.
Corolario.
Por todo ello concluimos que la vida es el arte del encuentro, es relación. Las neurosis están ahí, por mucho que esté de moda o no este concepto, son una forma de rebelión contra la realidad.
En una sociedad en desintegración abundan las opiniones contradictorias debido a la confusión mental imperante, a la ausencia de la verdad porque todo es verdad. En esta sociedad las neurosis aumentan ya que sus fuentes, el estrés y las frustraciones ambientales, aumentan con las quiebras sociales y culturales.
Es por ello que solo en la familia, que nos vemos obligados a calificar de natural, educando en unos valores encarnados, es donde se protege al hombre contra las neurosis, porque le enseña a ser persona.
Valores que son necesarios, en especial a los adolescentes, porque la vida hay que empeñarla en algo sino se malgasta. El descubrimiento de ese alguien o algo por lo que vale la pena gastar la vida en su servicio es lo que llamamos valores. Estos valores como las personas son diversos. Pero valores que hay que vivir y transmitir, para que el adolescente, de esos valores recibidos, de su examen de ser "de, con y para", los asuma o cambie, es necesaria esa motivación, si nada descubre nada le motivará. Es en la familia donde nuestros jóvenes por el temperamento heredado biológicamente se socializan, se forman, forjando el carácter y su personalidad, decidiendo que hacer con su vida. El temperamento se hereda, el carácter se forja y la personalidad se adquiere, siendo la familia el lugar idóneo, por ser el lugar donde, se ama a la persona por lo que se es y no por lo que se tiene, para su consecución.
La raíz de la motivación consiste en que la vida nos parezca interesante, que tengamos esperanza de realizar en nosotros ciertos valores por arduos que nos parezca darles alcance.
Hay que tomar la vida como un proyecto. El proyecto de ser persona, lo cual es una aventura apasionante. Es afrontar con decisión el reto maravilloso de vivir para VIVIR.
Palabras Clave.
Dignidad: aquello que constituye la condición para que algo sea fin en si mismo, es un valor interno.
Persona: sustancia individual de naturaleza racional, abierta a la infinitud del ser y substante de la conciencia y la volición.
Valores: alguien o algo por lo que vale la pena gastar la vida en su servicio.
Bibliografía.
Sobre la figura de Boecio, su obra más conocida ¨La consolación de la Filosofía¨ publicada por Alianza Editorial, Madrid, 1999.
Para una comprensión más detallada sobre Edmund Husserl, Max Scheler y la corriente fenomenológica, el libro de Dietrich von Hildebrand: ¨Ética¨; de la Editorial Encuentro, Madrid 1983.
La cita de Tomás Melendo y Lourdes Millán-Puelles se ha recogido de su ensayo: ¨Dignidad¨ de Ediciones Universidad de Navarra S.A. (EUNSA), Pamplona, 1996.
Sobre el teólogo Michael Schmaus, la recopilación sobre: ¨Teología Dogmática¨ de Ediciones Rialp, S.A. Madrid, 1960.
De la obra de Robert Spaemann, el ensayo sobre cuestiones fundamentales de¨Ética¨, editado por Ediciones Universidad de Navarra (EUNSA), Pamplona, 1998.
Se ha seleccionado de los textos sobre Santo Tomás de Aquino, la ¨Suma contra los gentiles¨ publicados por B.A.C., Madrid, 1967.
Del filósofo Xavier Zubiri: ¨Panorama bibliográfico¨ de la Editorial Revista Agustiniana, Madrid, 1993.
Agradecimientos.
Este trabajo de investigación está dedicado a la Fundación Psicología y Cristianismo, y a los miembros de la Comunidad de Psicólogos Cristianos.
El hombre y el sin sentido del dolor
Javier Mandingorra Giménez. Máster de Orientación familiar por la Universidad de Navarra, y de Sexualidad por el Instituto Pontificio Juan Pablo II de estudios para el matrimonio y la familia (Valencia). España.
También solicitada y aprobada por la Dirección General de Catholic.net su publicación. Pulse aquí ...
Interludio para comprender el martirio cristiano.
Índice.
Resumen. Introducción. ¿Qué es el dolor?. Clases de dolor. Conclusiones. El sufrimiento vicario de Jesucristo. Apéndice. Bibliografía. Palabras Clave.
Resumen.
El dolor es el compañero del hombre. Este, percatado de su naturaleza busca una explicación al mismo, intento que le lleva al pesimismo ante su impotencia real y que puede terminar en el suicidio. La única explicación posible no la da la filosofía sino la teología ya que es necesario entrar en un plano lógico superior. Vemos en las explicaciones de Max Scheler y de Santo Tomas de Aquino: fenomenológica y ontológica; cómo el sufrimiento llega a romper la unidad de la persona, y la esperanza del hombre para soportarlo entronca en la visión cristiana del dolor y el sufrimiento.
Introducción.
¿Qué es el dolor?.
La propia palabra dolor, del latín dolor, oris, designa el dolor físico - sensación molesta en alguna parte del cuerpo -, y el dolor psíquico -pena, aflicción -. El dolor siempre ha ido asociado a la vida del hombre. Es un fenómeno inmediato y primario. Este es un dato de la experiencia. La gran frustración del hombre es que estando hecho para la felicidad, y viviendo en su búsqueda permanente, se encuentra inexorablemente o bien con el daño físico y/o psíquico e incluso cuando constata su motivo de logro, su corazón no se aquieta.
¿Cómo unimos estas dos partes del dolor?. ¿Cómo nos lleva al concepto de sufrimiento?. Cuando fracasamos en esa huida del dolor, del sufrimiento, nos preguntamos: ¿Tiene esto sentido?. ¿Cuál es el sentido del dolor?. Si el sufrimiento es un límite a la vida humana ¿qué sentido tiene?. Solo el hacernos estas preguntas ya es un modo de sufrir, como decía San Agustin, pues mi corazón está inquieto mientras no encuentra su sentir. Así el miedo al sufrimiento es ya un sufrir, el miedo al dolor es ya un dolor. El miedo a la muerte es ya un morir.
¿Cómo vivimos el dolor desde la conciencia?. Hay un principio universal que dice que el bien es aquello que nos hace ser personas, nos enriquece y ha de hacerse, y que el mal hay que evitar. El análisis fenomenológico del dolor nos permite conocer su funcionamiento para bien prevenirlo o tratarlo, esto nos lleva a analizar el sufrimiento de forma ontológica: ¿ Que es el dolor ?, su ¿ por qué ?, sus clases, cuales son sus causas y sus efectos.
El dolor y el sufrimiento son actos objetivos, y de sentimiento. Es un acto de las instancias afectivas de Santo Tomás. Y es que el dolor corporal intenso patentiza en nuestra conciencia la unidad sustancial del ser humano, revelándose contra su disgregación. San Agustín lo definía como un sentimiento que resiste a la división. La tendencia a la huida que provoca el dolor está enlazada con la imposibilidad de sustraerme a la realidad dolorosa, con la excepción del síndrome de Gertsmann, desconexión del lóbulo parietal del frontal, por la que puede ocurrir no captar la sensación dolorosa y no huir ante el hecho doloroso. No obstante, el dolor y sufrimiento es constitutivo del ser humano.
Clases de dolor.
Max Scheler, hace un completo estudio y caracteriza el dolor como un sentimiento referido a la conciencia del yo o si mismo. Y es que esa sería la diferencia entre dolor y sufrimiento. A partir de un cierto grado de intensidad y duración del dolor este se convierte en sufrimiento de la persona, esto es, que demora todas las perspectivas de futuro, la indeterminación de un horizonte sin dolor, afectando la instancia espiritual y en extremo produciendo la muerte de la persona.
Santo Tomas nos dice que el dolor es un sentimiento de resistencia de la voluntad, coincidiendo con San Agustín; la sensibilidad a una fuerza de potencia superior causa dolor, porque si tal fuerza tuviera la potencia suficiente para transformar el impulso de resistencia volitiva o sensitiva hasta el punto de cambiarlo de signo en su cesión y consentimiento, dejaría de tener lugar.
Conclusiones.
En el sufrimiento ajeno solo cabe el mitigarlo. Encontrar un sentido al sufrimiento es un verdadero acto de solidaridad con el hombre que sufre. Conseguir la aceptación del sufrimiento sin la ruptura de la personalidad sería la finalidad. Nos encontramos pues que para que el dolor pueda ser comprendido y podamos descubrir que sentido tiene nos es necesario situarnos en un plano lógico superior.
La filosofía tan solo es capaz de declarar el sin sentido del dolor pero no da explicación alguna de cómo aparece el mal en la naturaleza del hombre, por eso, la única ciencia que nos puede dar una explicación convincente es la teología, ya que esta opera en un orden sobrenatural. Solo ella nos puede explicar la razón de ser del sufrimiento de la naturaleza humana por causa del pecado original, y que a traves de la gracia divina que eleva a un estado superior de redención del género humano somos capaces de dar un sentido al dolor y sufrimiento.
El sufrimiento vicario de Cristo.
" Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dice: mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad conmigo.
Voluntad ciertamente misteriosa, pero que nos pone violentamente, cara a cara, con el gran amor que Dios tiene al hombre, haciendo que un Dios encarnado, en carne humana sufra por él.
El cristiano, imitador de Cristo, seguidor de los pasos de su Maestro, ¿se extrañará si en su camino aparece el sufrimiento?. El convencimiento de que Dios es mi Padre y quiere lo mejor para mi, aunque no lo entienda, le hará clamar también : " no se haga mi voluntad, sino la Tuya".
.....Pavor. Angustia. Tristeza hasta el punto de morir. Sudor como gotas espesas de sangre...... Y los discípulos, tu y yo, dormidos por la tristeza.
¿Cómo debía de ser ese dolor de Cristo transformado en sufrimiento, que le lleva a sudar gotas de sangre?. ¡Qué bien se refleja aquí la ruptura que el dolor produce en el alma. ¡Cómo éste, el sufrimiento, ha pasado de los sentidos al alma, al yo, al espíritu, a la persona!.
Abrazar como Cristo, la cruz, el sufrimiento, aceptando, queriendo, amando la Voluntad divina, no es de extrañar que un cristiano, aún en el martirio, sea feliz, alegre por ser corredentor, ya que colabora a restaurar con Cristo la naturaleza humana, la creación, a su origen primitivo antes de que entrase, por el pecado original, el mal en el mundo.
Esta es la respuesta, la esperanza del cristiano a la pregunta sobre el sentido del sufrimiento. Al morir Jesús, el mismo Dios, bajo figura finita, destruye los efectos del pecado original y todos los personales, produciendo una nueva creación.
...porque eres inocente y vas a morir por nosotros, que somos los únicos culpables.....para qué.......viviésemos al fin " in libertatem gloriae filiorum Dei ", en la libertad y gloria de los hijos de Dios.
Apéndice.
Interludio para comprender el martirio cristiano.
"Y enjugará toda lágrima de sus ojos; y no habrá ya muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor, porque todo lo anterior ya pasó" (Apocalipsis, 21 4).
En el Gólgota tenemos los iconos de la actitud del hombre ante el sufrimiento: por una parte está la actitud de Gestas, de rebelión, de rechazo, que conduce a la amargura y a la tristeza del espíritu y también al rechazo de Dios y con ello a la desesperanza; y por otra está la de Dimas, que lo asume con resignación, lo acepta, y esa actitud le lleva a reconocer a Dios, le lleva a la esperanza, y felicidad. Esta es la respuesta, la esperanza del cristiano a la pregunta sobre el sentido del dolor y el sufrimiento ante la muerte.
Este ya podría ser un punto de partida para explicar la encarnación del hijo de Dios, la pasión de Cristo y el sentido corredentor de los mártires de la fe ...
Bibliografía.
Max Scheler. El sentido del sufrimiento, en Amor y conocimiento. Ed. Sur, Buenos Aires (1960), p. 69; y Revista de Occidente, Madrid (1941), tomo II, p. 110-119.
Santo Tomás de Aquino. Summa Theologiae, q. 35 a 1.
San Agustín. Obras Completas. Vol III, BAC (Biblioteca de Autores Cristianos). Madrid 1951, p. 509.
Palabras Clave.
Dolor: Experiencia sensitiva y emocional desagradable asociada con una lesión real o potencial de un tejido.
Sufrimiento: Paciencia, conformidad, tolerancia con que se sufre una cosa. Padecimiento, dolor, pena.
Vicario: Que tiene las veces, poder y facultades de otro o le sustituye.
La felicidad y el sentido de la vida conyugal en matrimonio
Javier Mandingorra Giménez. Estudios eclesiásticos de Filosofía y Teología. Máster de Orientación Familiar por la Universidad de Navarra y de Sexualidad por el Instituto Pontificio Juan Pablo II en Valencia (España).
Estamos en un mundo que no es fácil vivir con la dignidad de hijos de Dios. Ello es debido a que los intereses sociales no están empeñados en que el hombre tome conciencia de su dignidad, de su valía como persona ya que ello lo haría poco manipulable para los intereses que dominan hoy, y que son: el poder y el dinero. Para ello lo que intentan es, aprovechar los diferentes instintos naturales y de supervivencia, para tergiversarlos y perder el alma del hombre.
John Locke nos decía que lo que mueve el deseo es la felicidad, son las ansias de ser felices lo que mueve a los hombres, lo malo es que en muchas ocasiones confundimos la felicidad con el placer.
Si atendemos a la definición del placer como un estado afectivo agradable, unido a la satisfacción de un deseo o una tendencia y al ejercicio armonioso de una actividad.
De este modo, comprendemos que hay tantos placeres como deseos, tendencias y actividades, pero la mayoría de los hombres por su facilidad, circunscriben estos a los corporales.
El placer no es malo, es algo bueno, querido y puesto por Dios. El placer perfecciona la actividad humana. Los problemas surgen cuando el placer se confunde con el bien supremo o cuando este se considera despreciable.
Por ello, es muy importante la educación en los valores de nuestros jóvenes adolescentes, en esa gran escuela que es la familia cristiana. Conviene saber cuando hay que sufrir y disfrutar, pues al igual que hay actividades nobles e indignas, igual hay que pensar de los placeres, los habrá de nobles e indignos. Y aquí como en tantas otras cosas, no cabe eso tan de moda de la opción fundamental para justificar muchos excesos.
Nos quedamos por un momento en este punto para hacer una reflexión de lo que es el hombre y poder a continuación seguir con el tema que nos ocupa, del placer y la felicidad.
Según la definición clásica, el hombre es un ¨animal racional¨. En ella se nos muestra su doble composición, animal o de la materia, y racional o del espíritu. Ello ya lo vislumbramos en el Génesis cuando Adán se vió en el mundo, rodeado de la creación, y no encontró nada semejante a él, vió que estaba solo. Como duele esa soledad del hombre, como se ve que es un ser sociable, que está pidiendo amar y ser amado. Cuantos traumas y dramas humanos por estas carencias afectivas.
Siguiendo con el Génesis, sabemos que el hombre fue creado a imágen y semejanza de Dios, hombre y mujer los creó, lo que nos llevaría a otras interesantes conclusiones, que superan en este momento el tema que nos ocupa. Quisiera recordar así mismo, la definición de Dios que nos da San Juan: Dios es Amor. Luego al crear al ser humano a su imágen y semejanza, lo ha hecho para el Amor. El hombre es pues un ser viviente capaz de ser divinizado, lo que completa la definición; pero cuando se olvida para lo que está hecho y se conforma con el placer que lo deja insatisfecho, es cuando deja de ser hombre en su plenitud, solo es un ser viviente. San Agustín lo expresó muy bien cuando decía que el corazón del hombre está hecho para Dios y solo descansará en Dios.
El ser humano para ser hombre de verdad necesita de la prudencia, que es el arte de obras en cada momento y convenientemente, y de la templanza que es la ordenación del deseo.
El deseo sexual es de los más fuertes, en él se encuentra la propagación de la especie, es un instinto muy fuerte de supervivencia. Por ser tan fuerte es el que más necesita del dominio de la razón, lo contrario sería el desbordamiento a lo sensible, la búsqueda del placer sexual por sí mismo, lo que pierde a la razón, a la prudencia y al hombre entero. Esto lleva al fracaso de la existencia humana y a la infelicidad. Cuantas personas, por desgracia, obsesionadas por el placer sexual son infelices, cuantos han confesado lo degradados que se sienten porque no saben evitar esos impulsos.
El placer es una complacencia parcial, pero el hombre no se conforma con esa parcialidad, su meta es la felicidad, la total complacencia en Dios. El placer y la felicidad se relacionan como la parte y el todo. Me explico, el placer es una satisfacción restringida a un determinado tiempo y a una actividad concreta, la parte. La felicidad es una complacencia completa de todo lo que soy, el todo. Por ello se puede ser feliz en el dolor y no ser feliz sintiendo placer, o con todos los placeres satisfechos y seguir vacío e infeliz. Lo que nos lleva a ver que la felicidad está lejos de ser una suma de placeres mundanos.
Victor Frankl decía que quien tiene un porqué para vivir, es capaz de soportar cualquier cómo. Los cristianos somos los que tenemos un verdadero sentido de la vida, un porqué mas alto para vivir: Dios, la Caridad, el Amor.
El placer y la felicidad llevan consigo renuncia, tanto si nos gusta como si no, toda elección implica una renuncia, pero ello no nos ha de llevar a no sentir deseos, al estoicismo. No, sin deseos la vida dejaría de ser humana, seríamos una especie insensible. Mas bien hay que alimentar deseos pero no venderse a ellos como los epicúreos, no poner en ellos el sentido de la vida, hay que moderarlos con la templanza, los apetitos deben ser ordenados, pocos y dirigidos por la razón.
Aplicando esto a la persona amada, vemos la diferencia que hay entre deseo y amor. Quien desea es un calculador, sabe demasiado lo que quiere, su felicidad en primer lugar y tal vez la del otro pero en segundo término. Desear pues no es amar. No es amado quien es deseado, pues ese deseo implica una utilización. El amor es entrega, donación total, es el pensar que bueno que tú existas. El verdadero amor desea la felicidad del otro y lucha por hacerle feliz, esa lucha es diaria pues la persona con el tiempo cambia y el amante ha de ir descubriendo lo que hace feliz a la persona amada en ese cambio. Es pues una experiencia apasionante, que no se puede dejar dormir. El amor nace, y se hace pues diariamente, y si esto te hace sonreír es, querido lector, que tu amor está al menos dormido y corre gran peligro si no avivas las brasas de la caridad para forjar tu corazón, y no mañana sino ahora. Si es que quedan brasas que avivar.
Por lo tanto te juegas la felicidad en la tierra, tuya y la de tu cónyuge y también, para que engañarnos, la del alma eterna que es en definitiva la que importa.
El proyecto de vida en la adolescencia
Javier Mandingorra Giménez. Estudios eclesiásticos de Filosofía y Teología. Máster de Orientación Familiar por la Universidad de Navarra y de Sexualidad por el Instituto Pontificio Juan Pablo II en Valencia (España).
Una de las características del adolescente, ese joven que casi no reconocemos como hijo y que todo nos lo cuestiona y que en ocasiones llegamos a mirar con verdadero temor, es precisamente el descubrimiento de su libertad y el gozar de ella. En especial descubre que la libertad es algo interior, algo que esta dentro de él. Por ello es clave en la actuación de los educadores, que en esa etapa de la vida del adolescente no se aísle en ese mundo interior suyo, que no se atrinchere en él, convirtiéndose en un introvertido, amando sobre todo su independencia. Hay que enseñarle que la felicidad viene de la coexistencia, que la libertad es para vivir con los demás, enriqueciendo el mundo y a sus semejantes. Amar la libertad es amar a los demás.
En esta etapa de la vida tan importante, tenemos que saber hacer ver al adolescente que ser libre es estar abiertos a las posibilidades que convertimos en proyectos: ¨Sé el que puedes llegar a ser¨. De esta manera su vida será única, un proyecto personal que valdrá la pena ser vivido.
Bien, ¿cómo vamos articulando esto?. San Agustín decía que si quieres conocer a una persona, no le preguntes lo que piensa, sino lo que ama. Esa es la gran labor de padres y educadores, dar metas que valgan la pena de ser amadas. No hay que usar la libertad para la satisfacción de necesidades inmediatas. Hay que saber o aprender a apuntar alto en la elección de proyectos, de verdades, de bienes que desea conseguir. Para ello el adolescente ha de ir encontrando la verdad de si mismo, hacerse las preguntas: ¿ Quién soy?. ¿De donde vengo?. ¿A donde voy?. ¿Por qué o para qué estoy en el mundo?. La misión de los padres, de los educadores, es ayudarle a encontrar respuestas que satisfagan su corazón.
Para el cristiano, esa respuesta es Dios. Debemos ayudarle al encuentro personal con Cristo, al encuentro con Él y al compromiso, pues toda libertad es también compromiso. Establecer una relación íntima con Dios es sin duda el reto más importante de su vida.
Llegado a este punto, cabe pues, hacer una reflexión de cómo vivimos este compromiso nosotros y las personas que colaboran en los colegios en su educación, pues difícilmente se da lo que no se tiene. Hace poco un padre, acudía a mí, angustiado, porque su familia: esposa e hijos, estaban perdiendo la fe, habían perdido la fe mejor dicho. Reconocía que había vivido y habían vivido, un cristianismo hueco, carente de compromiso, solo nominal y que no había transmitido la fe a sus hijos, tampoco dado ejemplo de coherencia. Le dije con verdadero dolor, que lo único que podía hacer a estas alturas, es una rectificación personal. Tomarse en serio su fe, comprometerse con Dios y dar ejemplo. Nuestros hijos están necesitados de nuestro ejemplo siempre, cualquiera que sea su edad.
Así pues, vemos que la felicidad tan anhelada, no es tan fácil de conseguir. Pero resumamos lo visto hasta ahora, para ver qué dos cosas podemos hacer, a fin de allanar el camino de su consecución, tanto para nosotros como para nuestros hijos: Primero descubrir el sentido último de la propia existencia y segundo que nuestras acciones estén acordes con lo que pensamos y sentimos.
Esto nos lleva a un análisis más profundo del ejercicio de la libertad. Esta se expresa a través de la voluntad, con ella decidimos los actos que van perfilando nuestra vida. Pero la voluntad se sirve de la inteligencia, del conocimiento que tenemos de las cosas, de nuestra capacidad de conocer. Y nuestro conocimiento proviene de nuestros sentidos, son nuestra vía de comunicación con el mundo. Sin entrar en demasiados detalles, podemos distinguir los sentidos inferiores, que nos transmiten la comunicación más elemental, como son por ejemplo: los sensitivos del tacto -dolor, temperatura, ...-, olfato y gusto. Y los sentidos superiores, que son la vista y el oído. Estos tienen una importancia vital en la vida ya que nos facilitan la comunicación con otras personas además de un conocimiento del mundo sensible y de ser vehículo al espiritual.
Llegamos pues a otro interesante punto, el de la educación de los sentidos. ¿Qué ven y oyen nuestros hijos?. ¿Nos ven o nos oyen discutir nuestros hijos?. ¿Nos ven o nos oyen quejarnos, de faltas de caridad, ...?. ¿Ven en casa alegría, cordialidad, amor, fe, confianza?. ¿Es el nuestro, un hogar luminoso y alegre?.
Estamos en un mundo que nos intimida mediante la imagen y nos incapacita para lo interior. Ese caleidoscopio de imágenes, nos deja sordos ante los demás, ante nuestros hijos, ante nuestra esposa. Nos incapacita para la comunicación.
Y bueno, estamos ya en el punto que más nos interesa, el de los sentimientos. Digo esto porque los adolescentes funcionan mucho por ellos, los tienen a flor de piel. Hay quien los valora de forma desmesurada y hay quien no los valora. Lo que está claro es que los sentimientos pertenecen a la naturaleza humana. ... a los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
Esta, la persona humana, es la unión intima de cuerpo, alma y espíritu. El ser humano no se entiende, no existe, separado de este núcleo esencial. Ello explica, la necesidad de la resurrección en la parusía de Cristo en el fin de los tiempos, el alma separada del cuerpo esta incompleta sin el espíritu, en pena. Así pues los sentimientos forman parte esencial de todo acto humano.
Dietrich von Hildebrand decía que: “Tener un corazón capaz de amar, un corazón que puede conocer la ansiedad y el sufrimiento, que puede afligirse y conmoverse, es la característica más especifica de la naturaleza humana”. Por lo que el ser insensible es una verdadera carencia, tanto es así que Santo Tomás llega a decir que no solo es un defecto sino la ausencia de virtud. Podría haber un origen patológico en el comportamiento de una persona demasiado fría, incapaz de amar, de disfrutar de las cosas de la vida. Vemos que los sentimientos son buenos, necesarios, pero también somos conscientes de que pueden llegar a oscurecer la verdad, si no tienen alguien que los modere, si no están sujetos a algo superior: La voluntad. Pero para ello hace falta una voluntad fuerte, que no se deje dominar por los sentimientos. Que los conduzca por la recta razón, el entendimiento.
¿Hemos educado a nuestros hijos en este campo de la voluntad?. ¿Les hemos exigido puntualidad: al levantarse, cumplir encargos, estudiar....?.
Las experiencias afectivas han de ser controladas por la voluntad y aquellos sentimientos que no se corresponden al proyecto de vida en el adolescente tener la valentía de desaprobarlos.
Hay que lograr que nuestros adolescentes tengan los sentimientos adecuados. Nos pueden impulsar, los sentimientos, en nuestros actos o servir de freno. Muchas veces, de ellos depende nuestro futuro. De esta forma, con la educación de los sentimientos, nuestros adolescentes, sabrán canalizar sus enamoramientos, sus afectos,... Evitando desbordamientos de la afectividad que terminan dañando a la persona: relaciones prematrimoniales, embarazos indeseados...., que producen impresiones que no terminan de desaparecer de la conciencia, y que influirán en su manera de obrar en el futuro y que serán la explicación de algunas psicopatologías. Que importante es pues la educación en la familia.
Tantas cosas hemos de aprender de las personas santas... San Juan de la Cruz, nos enseñó que buscando la cima de la montaña , la verdadera felicidad está en la forma de subir el monte Carmelo.
Entendemos mejor la razón natural de que el matrimonio sea para siempre, pues la educación de nuestros hijos no termina nunca, cambia de aspectos, pero siempre se da. Tenemos una responsabilidad para con ellos y para con Dios de llevarla a buen fin. De hacerles felices por sus valores, por lo que son y lleguen a ser, no por lo que posean. Así y solo así seremos también nosotros felices.
La educación de valores en nuestros hijos
Javier Mandingorra Giménez. Estudios eclesiásticos de Filosofía y Teología. Máster de Orientación Familiar por la Universidad de Navarra y de Sexualidad por el Instituto Pontificio Juan Pablo II en Valencia (España).
Es en la pubertad cuando los cambios somáticos y fisiológicos acontecen. Por ello debemos llevar a los adolescentes a una madurez psíquica, con hábitos de orden, responsabilidad, autonomía a fin de evitar el desfase en su desarrollo psicológico y físico.
Hay que hablarles del amor, que nos hace coparticipes de los planes de Dios para la Creación. Enseñarles que el hombre es lo que ama, no quien lo ama, luego según donde pongamos nuestro corazón eso seremos.
Hablémosles de esa persona que no conocen y de la que hay que guardarse. El verdadero amor sabe esperar, es paciente. Paciencia es amor en el tiempo.
Que para no vulnerar la propia dignidad y la del otro hay que aceptar de forma total a la persona a la que se unirán, con sus potencialidades, incluida la generativa y esta en la relación conyugal. Solo en ella se superan los egoísmos buscando el bien del otro y de los hijos. En ella se aprende a conjugar el: Yo, Tu, Nosotros. Y no olvidemos que la educación de los hijos empieza con el noviazgo de los padres.
Tenemos una herramienta que debemos conocer y utilizar inteligentemente, la podríamos definir como la gestión adecuada de nuestras propias emociones. Ello implica el conocimiento propio. Analizar qué emociones nos ayudan y cuales nos perjudican, con el fin de potenciar unas y evitar o corregir las otras.
Una vez " clasificadas" las emociones, les enseñaremos a que decidan lo que quieren de la vida y que ello no se logra sin esfuerzo, trabajo. Es en definitiva el querer y el actuar: actitud positiva ante la vida.
Sumergidos como estamos en el tiempo, les enseñaremos que el tiempo es el corazón de la existencia. La fase más importante para el ser humano, no es el presente ni el pasado, es el futuro. El hombre solo puede comprenderse a sí mismo mirando la silueta que proyecta sobre el porvenir.
Querer: lograr que el adolescente no dependa de motivaciones externas que le llevan a ser una veleta, a ir a la " moda ", a lo " políticamente correcto ", actuar solo mientras dure una motivación (una novia, premios, ...), también se podrían catalogar como estímulos externos.
Actuando así, se le hará ver que ser "persona", no es algo exterior sino de disciplina interior. De felicidad consigo mismo. Que lo importante es ser, no el tener, y de esta forma logrará controlar su vida, fijará sus objetivos, será disciplinado, algo de lo que por desgracia están faltos muchos de nuestros adolescentes.
Actuar: está claro que nada se logra sin trabajo. No se puede pretender una profesión sin el esfuerzo que implican los años de estudio (evaluaciones, calificaciones, selectividad, años de carrera y especialidades, ...). Un gran esfuerzo sin duda, pero no hay otro método.
¿CÓMO QUERER?
Debemos los educadores, llevar al adolescente a que se pregunte ¿Quiero? o, ¿Me hace ilusión?
Para responder afirmativamente, buscará pautas de actuación para lograr su meta, las corregirá y comenzará de nuevo, adquirirá experiencia de sus errores y seguirá luchando hasta el fin.
Esta capacidad de lucha le hace ser entusiasta, optimista, disciplinado, ... y transmitirá su "pasión de vivir".
Nuestros hijos serán así, si, no lo olvidemos, somos o luchamos por ser así nosotros: los padres, los educadores, ... Qué gran responsabilidad, qué gran reto para nuestra propia vida y la de nuestros hijos.
Adelante pues con la felicidad de nuestros hijos y la nuestra por verlos felices.
¿CÓMO ACTUAR?
Esos cambios hormonales en nuestros adolescentes, propios de la pubertad, plantean a los padres nuevos protocolos de actuación. Ya que estos cambios son de tan gran importancia que afectarán a su vida de adultos y por tanto a su felicidad.
1.- En primer lugar es importante informar con inteligencia y dar los conocimientos adecuados.
2.- Educar la afectividad y los sentimientos. Es la mejor forma de ayudarles a madurar.
3.- Educar en la libertad y responsabilidad, dando pautas para orientar su conducta mediante criterios, valores, enseñando disciplina. Un diálogo con ellos, que saldrá de forma natural si ya en las anteriores etapas, en especial en la infancia la habíamos incentivado.
Así aprenderá si se lo enseñamos, que libre es sólo aquel cuyo ser humano interior domina al exterior, la conciencia y la libertad de corazón, al impulso y la pasión.
La crisis de la figura del padre
Silvia Nieto. Psicóloga Clínica. Postgraduada en Psicoanálisis, y en Familia, Adolescencia y Niñez. Asesora de coordinadores y jóvenes de la pastoral juvenil y vocacional. Parroquia de Nuestra Señora de la Consolación. Orden de los Agustinos Recoletos. Consulta privada en Buenos Aires y Bragado (Argentina).
Comentario de texto sobre el libro ¨El Eclipse del Padre¨ de Monseñor Paul Josef Cordes, Presidente del Consejo Pontificio ¨Cor Unum¨. Ediciones Palabra. Madrid (2003).
El libro : ¨El eclipse del Padre¨ de Monseñor Paul Josef Cordes, es muy interesante, expresa la evolución de la figura del padre a través de la luz de los tiempos, y también del lenguaje vinculado a Dios tomando las "Sagradas Escrituras". Y descubre quién es el verdadero Padre.
La mujer ha ido ganando espacios, desde que dejó de ser solo la "educadora" de sus hijos y comenzó a ubicarse en lugares que estaban sólo reservados al hombre, esta transformación trajo aparejado, corrimientos en los roles que ocupaban tanto hombres como mujeres. Por lo tanto, el varón con una identidad característica de proveedor, del que produce, sostiene, compite y conquista se encuentra hoy realizando tareas que en otro momento eran consideradas "femeninas", este cambio social enfrenta al hombre a una nueva masculinidad. Por lo tanto, se ha generado una crisis de la figura del padre. La cual ha influenciado los vínculos familiares. Hay otros factores que han producido el mismo efecto.
El vínculo padre-hijo fue afectado por estas transformaciones, el padre es guía, contención, modelo emocional, dadas las circunstancias, antes mencionadas, y no puede acceder a transmitir mensajes que permitan un adecuado desarrollo de los hijos. Sin embargo, la solución se encuentra muy cerca, descubrir que en Dios está el verdadero Padre, tomar el modelo con fe y abrirse a Él para recuperar la identidad masculina.
También nos encontramos frente a otra problemática: ¿ Quién se encuentra conforme con el padre real ?. Los seres humanos se enfrentan al dolor de descubrir que su progenitor tiene defectos, imperfecciones, muchos no pueden tolerar o perdonar esta realidad, y no encuentran forma de reparar simbólicamente este defecto. Descubrir que el padre no es perfecto, genera aflicción. Muchas personas se encuentran enojadas porque no han elaborado esta realidad. Recibir el amor de Dios, alivia esos dolores infantiles, un maravilloso amor incondicional.
Hay padres que esperan que sus hijos cumplan con determinadas expectativas, o con lo que ellos no pudieron cumplimentar en sus propias vidas, desconociendo el camino que el hijo debe seguir para su evolución. Otros aceptan y crecen a través de este renunciamiento de sus propios egoismos. El ejemplo más hermoso lo encontramos en la figura del Padre de Jesucristo, la aceptación del destino del hijo y del amor hacia Él que nos da Dios mismo con respecto a Jesús.
Finalmente, nos encontramos con quienes cultivan durante toda su vida la paternidad espiritual, y que nos dan testimonios que fortalecen nuestro espíritu porque nos conducen hacia Dios.
La crisis de identidad en la adolescencia
Silvia Nieto. Psicóloga Clínica. Postgraduada en Psicoanálisis, y en Familia, Adolescencia y Niñez. Asesora de coordinadores y jóvenes de la pastoral juvenil y vocacional. Parroquia de Nuestra Señora de la Consolación. Orden de los Agustinos Recoletos. Consulta privada en Buenos Aires y Bragado (Argentina).
También solicitada y aprobada por la Dirección General de Catholic.net su publicación. Pulse aquí ...
La mayoría de los flamantes adolescentes sufren, porque ven que la naturaleza, los desaloja de su cuerpo de niños sin aviso y el mundo de los adultos está aún ajeno y lejano. Se sienten envueltos en una serie de cambios que el crecimiento les genera en lo físico, que a su vez les produce un intenso desajuste psicológico, definido por la crisis de identidad y por sentimientos de ambivalencia. Se preguntan ¿quién soy? y ¿qué soy?. Y sienten la dualidad de desear y temer a la vez cuestiones fundamentales para su vida como la emancipación y la sexualidad.
Esta transición en la antigüedad era recibida con ritos que con el paso del tiempo fue erosionando estas costumbres. Sin embargo, esta crisis vital sigue empeñándose tozudamente en provocar enormes problemas, que producen confusión, resistencia y miedos, y como resultado nos encontramos frente a cambios de conducta. Los padres también se sienten influidos por esta fase que atraviesan sus hijos. Las pulsiones sexuales nacientes y las conductas contradictorias que presentan, despiertan desorientación en la crianza.
Los padres se cuestionan y oscilan entre la angustia y la indulgencia. El estado de adolescencia se prolonga según las proyecciones que los jóvenes reciben de los adultos y según lo que la sociedad les impone como límite de exploración.
Los jóvenes sienten que algo les está sucediendo, incómodos y preocupados, sienten intriga y miedo por los impulsos sobre todo en el plano sexual, el cuerpo puede parecerles ajeno, que no está hecho a medida, se cuidan de sí mismos o al mismo tiempo no se preocupan al vestirse o asearse. Niegan su nuevo aspecto, tratan de hacer como si no existiera. A pesar de la información todo ello puede espantarlos.
Otra de las cuestiones que desorientan a los jóvenes es que se espera de ellos actitudes de adulto. Esto los obliga a dejar de refugiarse en su rol infantil y por eso deben reacomodarse. Les incomoda su nuevo aspecto, pero quisieran volver a su antiguo rol. Esta muda afecta a los jóvenes según su carácter y educación.
Es frecuente que los adolescentes no puedan verbalizar sus temores, muchos tienden a aislarse, otros desarrollan síntomas, y si estos miedos no son tomados a tiempo, pueden generar angustia, ansiedad y depresiones que paralizan y a veces se transforman en conflictos que arrastrarán de por vida.
Los padres dejarán de ser los valores de referencia. Los jóvenes se sienten vulnerables, son sumamente sensibles a las miradas y palabras de los que les rodean y en relación a aquello que les concierne más allá de su familia. En este momento de extrema fragilidad, lo que viene de dentro y fuera de sus familias puede favorecer la expansión y la confianza en sí mismos, al igual que el valor para superar insuficiencias, o por el contrario puede estimular el desaliento. Se defienden contra los demás mediante la depresión o por medio de un estado de negativismo que agrava aún más su debilidad. Muchos jóvenes ejecutan actos de agresión gratuitos. En estas crisis los adolescentes se oponen a las leyes, porque les parece que alguien que representa la ley no les permite ser ni vivir.
El hecho trascendental que marca la ruptura con el estado de infancia es la posibilidad de disociar la vida imaginaria de la realidad, el sueño de las relaciones reales. Al llegar a la adolescencia es cuando este mundo imaginario exterior le provocará la necesidad de salir, dejar la familia y mezclarse con grupos constituidos, que para él tendrán momentáneamente un papel de sostén externo a la familia. No pueden abandonar completamente los modelos del medio familiar sin antes disponer de modelos de relevo. Pero se carece de ritos de paso dónde los adultos decreten, no tienen puntos de referencia claros proporcionados por la sociedad, dado que se les espera en la otra orilla, y por lo tanto en la actualidad hay cada vez más adolescentes desesperados.
El tiempo del adolescente aparece constantemente salpicado de alegrías inmensas y de penas tan repentinas como pasajeras. Sufre y goza, y su humor oscila continuamente entre la depresión y la exaltación.
Ningún joven puede atravesar la adolescencia sin tener ideas de que es preciso que cambien de algun modo las relaciones infantiles. Hay que pensar en acceder a otro nivel. Existe entre los adolescentes la creencia en la amistad esto les hace la vida más soportable, tal vez los que no encuentran estas amistades son los que están más a la deriva. Hay sentimientos que existen desde la infancia, por ejemplo la falta de confianza y en la adolescencia se hacen más fuertes. Como no encuentren otra motivación más que la fe en sí mismos, si los amigos les traicionan, quedarán desposeídos, y es en este punto de desasosiego, soledad y abandono, donde no hay relaciones personalizadas, buscan un grupo de militancia activa, o tal vez pasivo que se reuna para obtener algún modo de satisfacción.
Los jóvenes tienen muchas razones para zozobrar .. los duelos que deben atravesar en esta crisis vital. Los padres pierden el lugar absoluto que se les asignaba en otro momento. Las relaciones con el grupo de pares, la falta de una actividad laboral adecuada, un trabajo a través del cual podrían recuperar la confianza en sí mismos, lo cual puede ser una promesa de futura liberación, cuando esto ya no es posible los jóvenes se ven arrastrados a medios ilícitos de ganar dinero o de obtener placer, lo cual representa una señal de alarma en este período crítico. El entorno familiar no debería favorecer estas conductas. Esta crisis inquieta a los jóvenes, ya que implica ruptura, y en muchos casos tratan de ocultarla porque remite a angustias muy primitivas. Se vuelve imperioso aliviar el sufrimiento y la desolación de forma inmediata. Los jóvenes necesitan suturar una herida abierta que los desgarra, son capaces de dar la vida y la dan, ... es una de sus vías de escape ...
Lo que se busca es la solución a los problemas graves de identidad. Es el esfuerzo de integración, a todo precio, al mundo de los adultos, ser como todo el mundo ya que no se puede ser uno mismo. Padres e hijos se desorientan frente a este momento vital, por diferentes motivos .... Los hijos buscan independencia, los padres sienten que sus hijos crecen y esto los lleva a un duelo, y en medio de todos estos cambios es necesario seguir sosteniéndolos, acompañándolos y ayudándolos en este crecimiento ...
Psicología del Pecado
María Esther Cadavid de Álvarez. Psicóloga Clínica. Tratamiento y Rehabilitación. Intervención de crisis y terapia familiar. Desarrollo ético y moral. Colombia.
"Pecado", esa horrible palabra.
Hablar de pecado resulta pecaminoso. Es paradójico pero nuestra "muy avanzada" civilización priva al hombre de evaluarse a la luz de la conciencia, otro término en desuso y tremendamente tergiversado.
Podemos hablar de "errores", de "caídas" momentáneas que aparecen casi como elementos pedagógicamente necesarios para nuestro propio crecimiento personal. Se está de acuerdo con que hay conductas inadecuadas pero éstas se evalúan y juzgan a la luz de un relativismo cada vez más generalizado: "todo es correcto siempre y cuando se haga con responsabilidad" y "la libertad de cada uno llega hasta el límite de la libertad del otro".
Esto significa, en últimas instancias, que todo lo que hagamos es correcto siempre y cuando no se atente voluntariamente con lo que el otro piensa que es correcto. En ese orden de ideas la bondad o maldad de las acciones estaría supeditada al concepto particular sobre las mismas que tengan los directos implicados (o afectados).
Pero yendo a términos prácticos todos estaremos de acuerdo en que existen comportamientos inadecuados o abiertamente perversos independientemente de lo que el consenso general (formado por la suma de las opiniones particulares) decrete o acepte.
Robar, matar o mentir estarían dentro del rango de las conductas intrínsecamente malas (o inaceptables) pero caemos, nuevamente, en el problema del relativismo: si alguien roba, asesina o miente considerando que es correcto y haciendo uso de su "legítima libertad" sería aceptable siempre y cuando los demás lo acepten.
Un desfalco a una poderosa organización económica podría contar con el beneplácito de miembros de dicha empresa o incluso de terceros. El individuo que realiza tal acción podía ser considerado como un verdadero héroe moderno convirtiéndose en el líder de los afectados por las acciones del emporio en contra de los desvalidos, de los pobres o de los mismos empleados tiranizados, para poner solo un ejemplo.
¿Cuántas personas se benefician del robo (y lo promueven) comprando a sabiendas de que los artículos que se comercializan son producto del hurto premeditado?. ¿Cuántos se muestran indulgentes frente a estafadores y vándalos porque, simplemente, no fueron afectados directamente por tales acciones o por que las acciones se perpetraron en contra de "poderosos" indeseables?.
La mentira es un hábito general y aceptado socialmente siempre y cuando no se ponga al descubierto. La cultura del engaño ha impregnado todos los ambientes, desde la familia hasta la vida laboral, desde las comunidades rurales más aisladas hasta los gobernantes de naciones y profesionales de alto nivel. Figuras públicas son denunciadas, diariamente, por mentir, por engañar, pero la cosa no pasa de ahí. Nuestra cultura es tolerante y tendemos a olvidar y hasta mostrarnos complacientes con el engaño.
Basta echar una mirada a nuestra propia vida: ¿Cuántas mentiras decimos diariamente?. Somos afectos a llamar las cosas con eufemismos: una excusa, la manera como encubrimos nuestras malas acciones o nuestras negligencias, la tendencia irreprimible de evadir responsabilidades adquiridas, son llamadas "mentiras piadosas" y minimizadas aún más con los detestables diminutivos. Sabemos que mentir no es correcto pero nos llenamos de argumentos para respaldar la mentira. Sin embargo, a la hora de descubrir el engaño nos rasgamos las vestiduras porque la mala acción del otro, finalmente, llegó hasta nuestros límites y fuimos afectados. ¿Dónde queda el relativismo?. Es probable que quien nos engaña considere que "es correcto", que se trata de una simple "mentira piadosa".
Con el asesinato ocurre algo similar: nadie quiere ser asesinado, nadie se expone voluntariamente a la destrucción de la propia vida por manos de un tercero (a no ser que una poderosa razón de conciencia impere sobre el natural instinto de conservación), pero muchos aprueban el asesinato con paliativos que, acaso, le resten el peso emocional que tal acción tiene sobre cada individuo: el aborto es permitido y aceptado por muchos porque no se lo considera un asesinato sino "la interrupción de un embarazo" y se esgrimen los argumentos más "piadosos" para aprobarlo o incluso para mostrarse indiferentes frente a él; muchos aceptan la eutanasia porque no se le considera un asesinato sino "una muerte digna, inducida con fines caritativos". En esos casos la acción de matar queda subordinada a la conveniencia o inconveniencia de conservar la vida del afectado. Nuevamente el relativismo pero con un agravante: en muchos casos (específicamente en el aborto) ni siquiera se respetan los límites de la víctima.
Para dar paso a las conductas inapropiadas que voluntariamente he dejado de lado hasta este momento, me remito a apoyarme en situaciones concretas.
Cuando un niño (no un bebé, valga la aclaración) explora sus pueriles intimidades, se cuida de hacerlo en secreto. Algo le dice que es incorrecto, que no se debe hacer en público. ¿Por qué?. La respuesta es simple: porque a la luz de su conciencia (apenas en formación pero con el germen que le permitirá desarrollarla rectamente si la familia se lo permite) tal acción no es correcta. El niño desconoce la razón pero sigue su natural impulso a ocultar las acciones que "sabe" no son buenas.
Este tipo de conductas son catalogadas como normales y hasta necesarias. Y ciertamente son naturales pero requieren de un manejo adecuado evitando que, consolidándose se conviertan en molestos vicios.
Los libros, las revistas "especializadas" sobre educación o crianza, los psicólogos, médicos y educadores muestran generalmente tales conductas como aceptables y benéficas. Y podemos anexarnos a tales consideraciones hasta que alguno de los nuestros es afectado o ¿qué haría usted si su hijo o hija pequeños fueran el objeto "natural" de la curiosidad de otro?.
Cuando un niño se hurga la nariz, cuando escudriña un cajón o cuando agrede a otro, este tipo de conductas, normalmente, son corregidas por el adulto responsable de su cuidado porque éste percibe, al igual que el niño, que no son adecuadas y desea eliminarlas del infante. Pero ocurre, lamentablemente, lo contrario con todo lo que tenga implicaciones sexuales.
Otro fruto del relativismo: el cuerpo es de cada uno y sirve para el disfrute personal. El argumento relativista se repite ampliando su acción a todas las etapas de la existencia del individuo y a todos los ámbitos de su vida: "si te place hazlo pero cuídate de no afectar a los demás". Es decir que, según éste postulado, el individuo no importa; solo importa lo que los demás opinen de su conducta.
Muchos padres de familia abordan los temas sexuales con tranquilidad y respeto. Pero muchos otros los abordan queriendo informar a sus hijos "antes de que otro lo haga" abordando temas que los niños no comprenden con información distorsionada, pobre o vacía, o simplemente dejan la educación sexual en manos de la escuela con el pleno convencimiento de la idoneidad de las instituciones educativas para suplantar un aspecto educativo que, en primer lugar, corresponde a los padres.
Pero cuando las dudas, las conductas inadecuadas y los francos vicios adquiridos por los hijos comienzan a afectarlos, los padres, que no han tenido argumentos de formación, pierden los pocos que les quedan y sobreviene la angustia.
El relativismo sexual se aborda alegremente en conversaciones sociales, es tratada como mercancía publicitaria en los medios de comunicación y es aceptado como parte del "nuevo código moral" de nuestra sociedad. Pero el SIDA, el madre solterismo (que de manera alarmante ataca a niñas apenas desarrolladas), el aborto, el homosexualismo, las violaciones, la infidelidad, solo tocan de manera terrible a los directamente afectados.
Solamente entonces, cuando los efectos de una mala formación y del relativismo moral, tocan al individuo, viene la comprensión de que el pecado existe como tal y que, erradicando el concepto, se da paso a su imperio.
El robo, el homicidio en todas sus formas, la mentira, la impureza, la fornicación, la envidia, son pecado. No importa si nos afectan directamente o no, no importa si nos mostramos indulgentes o los rechazamos: son pecados y a las cosas es mejor llamarlas por su nombre.
Pero quien se atreve a hablar del pecado y a formar a los suyos en la conciencia de su existencia, es catalogado como "retrógrado", "fanático" o "reprimido". El estigma social antes destinado a las conductas intrínsecamente malas es ahora trasladado a quienes denuncian su existencia y son la voz moral de una sociedad cada vez más corrupta. El hombre de hoy quiere vivir a su guisa hasta que es golpeado por los efectos del pecado. Y habiéndolo erradicado como concepto no tiene los elementos para defenderse.
El pecado es todo aquello que atenta contra el individuo (física, moral, psicológica y espiritualmente) y ofende a Dios.
Quiero terminar con este último y vital elemento: Dios. Durante siglos se consideró a Dios como Justo y Misericordioso. Se acepta, por Revelación, que es Padre y nos ama pero, del mismo modo se acepta que es Justo porque tiene derecho a ejercer la Justicia. Sin embargo hoy muchos prefieren quedarse con la "misericordia" y rechazar (eliminar, más bien) la Justicia.
Pero Misericordia y Justicia son inseparables. Un padre es misericordioso al corregir en justicia, al hijo. La corrección proviene del deseo de preservar al otro de males mayores. Eso lo sabemos los padres, quienes nos enfrentamos continuamente con estos dos principios: justicia y misericordia. Pero aún en el ejercicio de la paternidad el relativismo ha incursionado convirtiendo a los padres en "amigos", "compañeros" y "cómplices" privándolos de ejercer el deber de educar, formar y corregir a los hijos con base en un amor maduro y responsable.
No es buen padre el que todo lo permite ni el que se contenta con dar "tiempo de calidad" convirtiéndose en un tío amoroso y nutricio. Es buen padre aquel que conoce a sus hijos, que es capaz de reconocer sus cualidades y aceptar las debilidades sin permitir que éstas se fortalezcan al punto de volverse vicios.
Todo padre desea el bien de los hijos y, por lo mismo, se esfuerza en proporcionar los medios materiales y espirituales para su adecuado desarrollo. Se dedica con seriedad a la tarea de educar y formar a los descendientes en las virtudes que los llevarán a ser "hombres y mujeres de bien".
Pero para lograrlo hay que tener claridad de criterio y aún más de conciencia: permitir que el pecado esclavice a los hijos alejándolos de su realidad es un arma peligrosísima pues, buscando el bienestar actual del hijo (es decir evitando el sufrimiento que conlleva la aceptación de las propias faltas) se le está abandonando al imperio de las inclinaciones inadecuadas.
Pecado es pecado y es mejor acostumbrarnos a llamar las cosas por su nombre. Si bien es cierto que de los grandes pecados pueden emerger las grandes virtudes, éstas no nacen por generación espontánea sino con base en el trabajo constante, en el ejercicio del propio dominio y en la aceptación de la misericordia de Dios que está condicionada al arrepentimiento.
Muchos dicen que el arrepentimiento es negativo pero puedo afirmar, con pleno conocimiento de causa después de años de investigar y trabajar en el desarrollo moral del individuo, que es tremendamente positivo. Solamente a través de la conciencia de la propia debilidad, de la evaluación juiciosa de las acciones personales, del examen minucioso de la conciencia, es posible detectar aquello que requiere de nuestro trabajo para ser minimizado y, con el tiempo, eliminado.
Un agricultor que no arranque la maleza de su parcela está condenado a perder todas las cosechas. Así mismo un individuo que no esté dispuesto a erradicar la maldad de su alma está condenado a perder lo más preciado: a sí mismo.








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