La memoria histórica de Benedicto XVI en Auschwitz 
jueves, agosto 31, 2006, 12:11 AM

Fuente : Artículo valorado por Txema Alegre para su publicación en la sección Página abierta del diario La Vanguardia (España) con fecha 31 agosto 2006 y reeditado por la revista ConocereisdeVerdad.org. Autor : José María Amenós Vidal.

El Papa Benedicto XVI en el antiguo campo de exterminio nazi de Auschwitz, en Polonia. Allí ha presentado sus respetos a las victimas del Holocausto. FOTO: AP/ Diether Endlicher.

En el contexto del holocausto judío durante la II Guerra Mundial (1939-45), la mayoría del pueblo hebreo convirtió en elección el vivir como un "mártir de la fe", mucho se ha hablado de las reflexiones sobre : ¿dónde estaba Dios en aquellos años de penumbra y miseria moral?.

Y la única respuesta a esta cuestión, se encuentra en el martirio de muchos judíos que dieron testimonio de su fe, mostrándose reacios a claudicar ante sus enemigos de sus convicciones religiosas, y reafirmando su pasado histórico de pueblo elegido, según su moral y ritos religiosos que se mostraron al mundo inalterables en todo momento y contrarios a erigirse o convertirse en una cultura que alabara por contra del fin supremo de los judíos, que es el martirio, la contraria acción del suicidio asistido, o eutanasia, el homicidio terapéutico y sistemático, o genocidio, como solución final a los conflictos que asolaban Europa, la persecución sistemática y asesinato de millones de seres humanos, como así proclamó el nazismo durante el IIIer. Reich (1933-45) alemán.

Benedicto XVI en la Sinagoga de Colonia (Alemania) el 19 agosto 2005, y en la conmemoración del 60° aniversario de la liberación de los campos de concentración nazis, en los que millones de judíos, hombres, mujeres y niños fueron llevados a la muerte en las cámaras de gas e incinerados en los hornos crematorios, hizo suyas las palabras escritas por su venerado predecesor Juan Pablo II con ocasión del 60° aniversario de la liberación de Auschwitz :

"... Me inclino ante todos los que experimentaron aquella manifestación del "mysterium iniquitatis". Los acontecimientos terribles de entonces han de despertar incesantemente las conciencias, extinguir los conflictos y exhortar a la paz ...".


El Papa Benedicto XVI se inclina y deja una vela delante de la pared de la muerte en el campo de concentración nazi de Auschwitz, Polonia. FOTOS: AP/Jens Meyer.

Benedicto XVI reitera y vuelve a constatar en su visita el 28 mayo 2006 al campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau-Monowitz el profundo respeto, reverencia y veneración hacia los mártires de la fe tal como fueron pronunciadas sus palabras en la Sinagoga de Colonia:

"... ahora nosotros los reconocemos con gratitud como testigos de la verdad y del bien, que en nuestro pueblo tampoco habían desaparecido. Damos gracias a estas personas porque no se sometieron al poder del mal y ahora están ante nosotros como luces en una noche oscura. Con profundo respeto y gratitud nos inclinamos ante todos los que, como los tres jóvenes frente a la amenaza del horno de Babilonia, supieron responder: "Sólo nuestro Dios puede librarnos; pero si no lo hace, has de saber, oh rey, que nosotros no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que has erigido" (Dn 3, 17-18) ...

Dios mismo ha descendido al infierno del sufrimiento y sufre juntamente con nosotros ..."

Nota editorial.

Benedicto XVI condena los crímenes y el horror del nazismo en su visita al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau.

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42º Aniversario de la muerte de Manuel Aparici 
lunes, agosto 28, 2006, 09:21 PM -
Fuente : Peregrinos de la Iglesia

Hoy día 28 de agosto hace 42 años que fallecía santamente en su Casa de Madrid el Siervo de Dios Manuel Aparici; moría un día de San Agustín al que tanto quería y aniversario de la magna peregrinación mundial de la Juventud de Acción Católica a Santiago de Compostela en 1948.

«Capitán de Peregrinos», Presidente Nacional de los Jóvenes de Acción Católica de España y, una vez ordenado sacerdote, Consiliario Nacional de los mismos. Recorrió toda España dando Cursillos hasta el día de su muerte, incluso cuando ya estaba gravemente enfermo. Eduardo Bonnín había pensado en él como responsable nacional del Movimiento en España, ...

Él, anticipándose en muchísimas cosas al Concilio Vaticano II, dió el matiz peregrinante a esa Juventud; él, con su tesón, hizo revivir, y de qué modo, el Camino de Santiago; él fue el artífice y el alma de la magna peregrinación mundial juvenil a Santiago de Compostela el 28 de agosto de 1948; él fue el creador en 1940 de los Cursillos de Adelantados, Jefes y Guías de Peregrinos para dar base espiritual honda a los jóvenes «adelantados» camino de Santiago, y después antecedente próximo de los Cursillos de Cristiandad que recogen, entre otras muchas cosas, el espíritu peregrinante de Manuel Aparici, y siempre referencia obligada de los mismos; él es –a juicio de José Díaz Rincón– el pionero de los Cursillos de Cristiandad; ...

Han pasado los años. Y en quienes le conocieron y trataron, o recibieron el influjo de su apostolado, se afianza su fama de santidad, al que el cardenal don Ángel Herrera Oria calificó de «coloso de Cristo, de su Iglesia y del Papa».

Su Causa de Canonización se encuentra en fase romana. El día 13 de octubre de 2005 se clausuró el proceso de milagro en su fase diocesana (Archidiócesis de Madrid. España) y entregada la documentación en la Congregación para la Causa de los Santos en Roma cuatro días después.

Su voz, la biografía de este cursillista camino de los altares y otras publicaciones, tales como Manuel Aparici y los Cursillos de Cristiandad, Manuel Aparici, pionero de los Cursillos de Cristiandad, etc ... están en www.peregrinosdelaiglesia.org. Consultarlas y recomendarlas por favor.

«Vivió ejemplarmente toda su vida y ésta es hoy su heroicidad en la vida –dice Mons. Maximino Romero de Lema–. Y éste es hoy su mensaje: Como seglar, un joven que se convierte a Cristo en plena juventud y que valientemente, sin temores humanos, a velas desplegadas, se empeña en vivir el Evangelio, para llevarlo a todos los jóvenes, como luz de Cristo. Como sacerdote un ejemplo de fe, de obediencia, de humildad, de trabajo, de transparencia, de dar su vida al prójimo y de oración que alimentaba su vida interior».

Una vida ejemplar y luminosa, digna de imitarse. ¡Cuánto bien podría hacer, en la Iglesia de hoy, su ejemplo!.

Pedimos todos por su pronta subida a los altares si es la voluntad de Dios.

Notas.

José Díaz Rincón, es ex-miembro del Pontificio Consejo para los Laicos y testigo en la Causa de Canonización de Manuel Aparici.

«[...] Tiene un interés para nosotros este testimonio por quien ha sido miembro de un Dicasterio Pontificio dedicado, precisamente, a lo que es la presencia, la acción y la misión de los laicos en la Iglesia. Aunque él ha formado parte como miembro del Consejo Pontificio con posterioridad a la vida y a la muerte de Manuel Aparici (de hecho el Consejo Pontificio se instituyó bastante después), sin embargo, esta perspectiva que le da a él el haber sido colaborador tan directo de la misión del Romano Pontífice sobre los laicos, le da a su testimonio un valor especial [...]» (Rvdo. D. José Francisco Guijarro, Postulador de la Causa de Canonización y Presidente del Congreso Nacional celebrado los días 29 y 30 de noviembre de 2003 con motivo del Centenario del Nacimiento del Siervo de Dios Manuel Aparici Navarro. Libro de Actas. Madrid. Noviembre 2003).

Pertenece a la Acción Católica desde que cumplió los dieciséis años. Fue Presidente Parroquial de los Jóvenes de Acción Católica en El Romeral (Toledo) de 1947 a 1951. Fundador y Presidente del Centro de Tropa, para soldados de Acción Católica, de 1951 a 1953 en la Academia de Infantería de Toledo, en donde hizo el Servicio militar. Presidente Diocesano de los Jóvenes de Acción Católica de Toledo de 1954 a 1957. En esos años colaboró mucho con el Consejo Superior de los Jóvenes de Acción Católica especialmente en los Cursillos de Cristiandad siendo Consiliario Nacional Manuel Aparici. Presidente Diocesano del Movimiento Rural de Adultos de Acción Católica, que se constituyó en esa fecha a nivel nacional y se llamaba Apostolado Rural, de 1958 a 1969. Presidente Nacional del Movimiento Rural de Adultos de Acción Católica de 1969 a 1977. Vicepresidente de F.I.M.A.R.C. (Federación Internacional de Movimientos de Adultos Rurales Católicos) de 1972 a 1978. Miembro del Pontificio Consejo para los Laicos en Roma de 1984 a 1990. En la actualidad trabaja con su equipo apostólico en su Parroquia de El Buen Pastor de Toledo, colabora con la Comisión Diocesana en el Movimiento de Acción Católica General y en diversas estructuras pastorales de su propia Diócesis (Consejos Pastorales Arciprestal y Diocesano u otras), etc...

Conoció a Manuel Aparici en marzo de 1950. Lo trató hasta su muerte en agosto de 1964 y desde mayo de 1954, hasta que ya no pudo, fue su director espiritual. Entonces le recomendó como nuevo director espiritual a José Rivera del que le dijo: «[...], aunque tú casi no le conoces ten confianza absoluta en él, es un sacerdote muy joven y santo,[...]».

Otros Artículos :

Manuel Aparici: Pionero de los cursillos de Cristiandad y Causa de Canonización. José Díaz Rincón, ex-miembro del Pontificio Consejo para los Laicos.
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Las Nuevas Cruzadas. La Epopeya Porteña (Parte III)  
sábado, agosto 26, 2006, 04:31 PM -
Extracto del trabajo de docencia e investigación de la Fundación Psicología y Cristianismo, con el título "Psicología y Martirio: un estudio preliminar sobre las capitulaciones martiriales y la cláusula de excepción" (G.Carrére y J.M. Amenós): Abstract en "Fe y Ciencia: el principio de verificabilidad y la teoría de falsación" (J.M. Amenós) - VI Congreso Internacional Virtual de Educación (CIVE) - 6-26 febrero 2006. Área temática: Formación Continua; y Paper en la Revista Monografías.

LAS NUEVAS CRUZADAS. LA EPOPEYA PORTEÑA. Primera persecución religiosa en la República Argentina. Parte III. Por Lic. Gustavo Carrére Cadirant.

Conmemoración del 50º Aniversario del Movimiento de Liberación Nacional Argentina : Buenos Aires (1955).

Antecedentes históricos.

Decía el Coronel Juan Domingo Perón en 1946: “He jurado escuchar y satisfacer los anhelos del pueblo argentino. Y como el pueblo argentino, por mayoría abrumadora, quiere para sus hijos la enseñanza religiosa, he de mantenerla y acrecentarla con el mayor empeño, ya que responde además, a una intensa convicción de mi espíritu” (Perón, Juan Domingo - 19/02/1946. Diario “La Tribuna”).

El 24 de febrero de 1946, en elecciones inobjetables, triunfó la fórmula Perón-Quijano con un total del 55% de los electores.

Perón había logrado atraer a sectores del radicalismo y del conservadurismo. Tenía el apoyo de gran parte del Ejército, de la Iglesia y de grupos de industriales que esperaban una importante protección del Estado para sus actividades. Pero también lo apoyaba una numerosa masa popular: eran los nuevos sectores urbanos de obreros industriales, que se integraron en un reagrupamiento político con capacidad para oponerse a los partidos tradicionales.

El 4 de junio, asumió la presidencia como General de Brigada, merced a un decreto del 29 de mayo que lo había reintegrado al servicio activo y ascendido al grado inmediato superior. El 1 de mayo de 1950, el Senado ascendió al Presidente al grado recientemente creado de General de División.

Un importante eje de la relación entre la Iglesia y el gobierno peronista estuvo situado en el ámbito de la educación. El tema de la enseñanza religiosa determinó las tomas de posición de la jerarquía eclesiástica frente al gobierno militar instaurado en 1943, y revelaría su importancia política durante la campaña de 1945-1946, cuando la Unión Democrática perdió el favor eclesiástico al incluir la enseñanza laica en su plataforma electoral.

En el período de gobierno peronista de 1946-1955 se introdujo un cambio significativo en la implementación de políticas educativas. El Estado inició una acción tendente a ampliar los beneficios de la educación hacia sectores sociales, que hasta ahora, habían sido excluídos, o incluídos deficientemente, por las políticas en ese sentido. Señalaba el Padre Benítez: “(...) Los católicos de hoy no nos vemos precisados a luchar, como hasta hace una década, ni contra el liberalismo e irreligiosidad de las clases dirigentes, ni contra una prensa y radio sectarias, ni contra las fuerzas oscuras de la masonería, ni contra el regalismo estatal, ni contra el laicismo en la docencia oficial, ni contra campañas pasquineras antirreligiosas, ni contra el socialismo y comunismo sueltos de lengua, ni siquiera contra la estrechez económica, pues el gobierno nacional y las provincias favorecen con larga mano la construcción de seminarios y de templos y el sostenimiento de las obras de beneficencia, como he de decirlo luego” (Benítez, Hernán - 1955. La aristocracia frente a la Revolución. Pág. 368).

Los fundamentos de la política.

Para el período anterior al gobierno de Perón – es decir a lo largo de la década del 30’ - el debate en materia educativa estuvo centrado básicamente en la discusión entre las corrientes normalistas-positivistas y las espiritualistas. Con el peronismo se plantearon nuevos ejes de discusión, concebida dentro de los principios del humanismo y de la exaltación de los valores espirituales, a los que Perón ya hacía referencia en 1943 desde los balcones de la casa de gobierno. La adscripción a estos valores lo confirma Laguzzi en su estudio sobre la política educativa del peronismo “(...) si por el camino de la inteligencia el hombre llega a dominar la técnica para satisfacer necesidades vitales y estar mejor, por la senda del espíritu llega a superar lo material, a desdeñarlo aun a costa de sus necesidades para elevarse, proyectarse hacia lo trascendente, en una palabra para ser mejor” y agrega mas adelante “su humanismo tiene por base la justicia social y está expresado de una parte en la conquista de la independencia económica, en la distribución equitativa de la riqueza, en la justa retribución del trabajo y en la humanización del capital, aspectos todos que tienden a un estar mejor del hombre y de la sociedad; de otra parte postula el derecho de todos a vivir con dignidad; el acceso a los bienes de la cultura; el perfeccionamiento de las instituciones; el deber de cultivar el sentimiento de cooperación, el amor al trabajo, y el sentido de la responsabilidad; de poseer una inquebrantable vocación de ser argentino y de defender hasta el sacrificio las instituciones, su libertad y la de su Patria; con lo que el hombre conquista su jerarquía espiritual y procura ser mejor.” Según este autor estos postulados deben sostenerse como fines también de la educación, volcándolos a las aulas en las que el maestro cumplirá un rol fundamental “(...) es un factor de primera magnitud en la propagación de las nuevas ideas y en la formación de la nueva conciencia” (Laguzzi, Carlos - 1948. La educación en el Plan de Gobierno, en Hechos e Ideas. N° 55).

La política del gobierno estaba basada también sobre la conceptualización de que la educación debe formar ciudadanos para el sistema político, cumpliendo así la vieja consigna sarmientina “educar al soberano”, a la vez que trabajadores, para su inserción en el mundo social y productivo. Esta concepción se encuentra en diversos discursos del Gral. Perón, en los que menciona conceptos como “en la Argentina hay una sola clase de hombres: los que trabajan” o la frase paulina “el que no trabaja no come”. Estas ideas se bajaron a las escuelas –traducidas en un fuerte mensaje ético en relación con la valorización y sentido del trabajo en la sociedad y en las personas – implementadas a través de programas de capacitación.

Un claro ejemplo de esto es la creación de un circuito de enseñanza técnica en manos del estado o el surgimiento de nuevos espacios educativos como los Hogares –Escuelas, las escuelas fábricas y la misma Universidad Obrera Nacional.

El debate educativo.

Un debate de importancia para el período fue el relacionado con la enseñanza laica o religiosa.

En la década del cuarenta la corriente de pensamiento nacionalista, vinculada a la Iglesia Católica, impulsó la incorporación de la enseñanza religiosa en las escuelas, oponiéndose a los que bregaban por sostener la enseñanza laica.

Si bien el gobierno militar del GOU la impuso por Decreto Ley Nº 18.411, del 31/12/43, luego de las elecciones de 1946 se dictó una ley específica, la Ley Nº 12.978 en marzo de 1947, que daba la posibilidad a los padres que eligieran la formación mas adecuada para sus hijos.

La mayoría de la población estudiantil (aproximadamente un 90%) optó por la formación religiosa. Esta orientación se encuentra incorporada en una de las veinte verdades, la que señala: “el justicialismo es una nueva filosofía de vida, simple práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humana”.

Por 86 votos, oficialistas, contra 40 votos, opositores y 7 abstenciones (diputados peronistas que se retiran del recinto en el momento de la votación), se sancionó en marzo de 1947 la “Ley Nº 12.978”, como ratificación del decreto-ley Nº 18.411, del 31 de diciembre de 1943, (que implantaba la enseñanza religiosa en las escuelas) del gobierno revolucionario del Gral. Ramírez.

Entre los “Principios y Metas de la Escuela Argentina” (Ministerio de Educación de la Nación - 1950. Dirección General de Instrucción Religiosa. Programas de Religión Católica. Pág. 4.), se señalaban:

I

“El Poder Ejecutivo se ha propuesto dar unidad a la educación del pueblo argentino, formando su conciencia histórica, fijando los objetivos mediatos e inmediatos y exaltando la voluntad ferviente de servir a Dios, a la Patria y a la humanidad.

Nuestra Educación debe imponer los siguientes principios:

1º- Que en la conciencia encaje exactamente la justicia.

2º- Hacer comprender que el fin de la vida no es la riqueza, sino la virtud.

3º- Que el individualismo es egoísta y destructor. Que el hombre no puede vivir aislado; por consiguiente, debe desarrollar su espíritu social, de cooperación altruista.

Que, fijando con precisión los deberes y los derechos sociales, se hará efectivo “el amaos los unos a los otros”.

4º- Que el conflicto humano es esencialmente un conflicto entre la fe y la incredulidad. Que la recuperación de la fe es el objeto de nuestra cruzada, que se inspira en la verdad y en el bien común...”

II

“Las metas de la escuela argentina fueron hasta hace muy poco tiempo: la riqueza, la sabiduría y la jubilación. Hoy las metas de la escuela son:

1º- Entronizar a Dios en las conciencias, exaltando sobre lo material lo espiritual...”

En junio de 1947, Eva Perón, oficialmente invitada, visita España; recorre naciones de Europa y en Roma, es recibida por el Sumo Pontífice Pío XII.

También puede observarse en textos de la época una revalorización de los principios cristianos orientada hacia diferentes ámbitos. En un folleto publicado en 1947, en el que se transcribe una conferencia de Eva Perón encontramos que decía: “Hemos dicho la verdad en cuanto hemos hablado sobre la tradicional fe católica. Y hemos mentido, o nos hemos equivocado, en cuanto hemos construido sobre el ateísmo extranjerizante, filtrado en nuestra legislación o instalado por sorpresa sobre nuestras instituciones básicas, entre ellas la de la educación”.

Si bien el debate continuó durante los años 50’, no impidió la renovación en materia de enseñanza, tendiente a la universalización de la educación a través de la ampliación de la oferta educativa con la finalidad de la formación integral de ciudadanos - trabajadores, orientados a satisfacer las nuevas demandas de la producción.

Durante el período se registran polémicas en torno a los textos escolares incluidos en los diseños curriculares y la política universitaria entre otros.

Continuación ...

Otros artículos del autor: Monográfico (I y II) sobre los mártires de la fe en la Revolución francesa y la República Mejicana. Las Nuevas Cruzadas. La epopeya de la vendée y cristera. Primera y Segunda Cruzada contra los "sin Dios jacobinos". Primer y Segundo Genocidio de la Modernidad.
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La cadena alemana Deutche Welle transmitirá el viaje de Benedicto XVI 
sábado, agosto 26, 2006, 01:05 AM -
25 de Agosto (EWTN) - RATISBONA, ALEMANIA. Entre el 9 y el 14 de septiembre, el Papa Benedicto XVI visitará Baviera, su tierra natal. El viaje, bajo el lema "Quien tiene fe, nunca está solo", llevará al Santo Padre a las ciudades alemanas de Munich, Altötting, Marktl am Inn, Ratisbona y Freising.

La cadena alemana Deutche Welle-TV (DW-TV) informará sobre la visita de Benedicto XVI en una serie de programas especiales. A eso se sumarán retransmisiones en directo de las misas que se celebrarán al aire libre. El 10 de septiembre se celebrará una Misa en el recinto ferial de Munich y el 12 de septiembre en el "Islinger Feld" de Ratisbona.

Para el público de América Latina, la señal de la DW-TV en español transmitirá el documental "Tras las huellas de Benedicto: Las raíces alemanas del Papa", el 7 de septiembre a las 20:30 y el 10 de septiembre a las 00:30


El documental muestra la historia personal del entonces Cardenal Ratzinger y algunos aspectos de su vida privada.

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Videos en formato WMV 9 Series 
lunes, julio 31, 2006, 02:17 PM -

En la conmemoracion del V Centenario de los Museos Vaticanos, les presentamos desde el Centro de Producciones Audio-Visuales de los Estudios Hagiográficos de la Fundación Psicología y Cristianismo, la primera producción de una serie de videos sobre las Obras Maestras de la Pinacoteca Vaticana.

Pinacoteca Vaticana.

Sala I-II : núm. 1-20.
Sala III-IV : núm. 21-40.
Sala V-VI : núm. 41-60.

Obras Maestras. Galería de arte virtual y serie audio-visual de video-clips sobre 60 antologías pictóricas.

1. Coronación de la Virgen, Santos y Donantes (1444).
Filippo Lippi (1406-69).

2. Descanso en la huida a Egipto. La Virgen de las cerezas (1573).
Barocci (1528-35 - 1612).

3. Descendimiento (1602 - 04).
Caravaggio (1571 - 1610).

4. Judith y la criada con la cabeza de Holofernes (1611 - 12).
Orazio Gentileschi (1563 - 1639).

5. La Transfiguración (1518-20).
Rafael (1483-1520).

6. La Virgen con el Niño y los Santos Lorenzo, Luis de Toulouse, Hercolano y Constancio. Virgen de los Decenviros (1495).
Perugino (1445 - 1523).

7. Martirio de San Erasmo (1628 - 29).
Nicolás Poussin (1594 - 1665).

8. Piedad (1470 - 75).
Giovanni Bellini (1432 - 1516).
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EMF 2006 
viernes, julio 28, 2006, 11:44 AM -
La CEE edita un libro con los discursos del Papa en Valencia. Madrid, 27/07/2006.

(VERITAS) EDICE, la editorial de la Conferencia Episcopal Española (CEE), acaba de publicar “El Papa en Valencia”, un volumen que recoge las palabras que Benedicto XVI pronunció en el marco del V Encuentro Mundial de las Familias (EMF).

En el libro están también los discursos de Su Majestad el Rey Juan Carlos; del cardenal Alfonso López Trujillo, prefecto del Pontificio Consejo para la Familia; y de monseñor Agustín García Gasco, arzobispo de Valencia.

El Papa en Valencia”, ilustrado con varias fotografías del EMF, cuenta con una presentación del padre Juan Antonio Martínez Camino secretario general de la CEE. Asimismo, contiene una breve crónica del Encuentro escrita por el director de la Oficina de Prensa de la CEE, Isidro Catela.

Oficina de Información de la Conferencia Episcopal Española (CEE) : Hoja de pedido.

Otros artículos.

Benedicto XVI envía su pésame a las familias de las víctimas en el siniestro de FGV. Un análisis sobre las causas del accidente mortal en los "Ferrocarriles de la Generalitat de Valencia".
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Ortotanasia 
miércoles, julio 26, 2006, 03:16 PM -
El estudio sobre "Ortotanasia : tratamiento vital y privilegio terapéutico" que fue aceptado para su participación en la edición del VI Congreso Virtual de Psiquiatría - Interpsiquis 2005, y que recibió el apoyo editorial de Publicaciones Juan Pablo II - 25 Aniv. secundado por la Universidad Maimónides se ha incluído en la selección de artículos de la Biblioteca Católica Digital.
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Psicología y Martirio : Trilogía 
martes, julio 18, 2006, 03:08 PM

La trilogía sobre psicología del martirio que completa la serie de estudios hagiográficos desarrollados para su presentación en el VI CVP - Congreso Virtual de Psiquiatría - Interpsiquis 2005 (I y IIª Parte : el testimonio de fe del s. I-IV d. J.C. en el Imperio Romano, y los mártires cristianos del s. XX en la IIª Guerra Mundial), y el VI CIVE - Congreso Internacional Virtual de Educación - 2006 (IIIª Parte : un estudio preliminar sobre las capitulaciones martiriales y la cláusula de excepción); ha sido publicada por la Biblioteca Católica Digital y Ediciones SSBenedictoXVI.org, respectivamente.

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Noticias en formato RSS/XML 
jueves, julio 13, 2006, 01:52 PM

Descargar Noticias Fundación Psicología y Cristianismo (FPC) en formato RSSFundación Psicología y Cristianismo

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Las Nuevas Cruzadas. La Epopeya Cristera (Parte II) 
lunes, julio 10, 2006, 11:55 AM -
LAS NUEVAS CRUZADAS. LA EPOPEYA CRISTERA. Segunda Cruzada Contra los "Sin Dios Jacobinos". Segundo Genocidio de la Modernidad. Parte II. Por Lic. Gustavo Carrére Cadirant. República Argentina.

2. Persecución religiosa.

La historia de la Iglesia en México entre 1911 y 1940 fue tan acerba, que S.S. Pío XI la comparó a la de los primeros siglos cristianos. El 3 de mayo de 1911, surge el "Partido Católico Nacional", sobre la base del "Movimiento Obrero Guadalupano"; su lema era "Dios, Patria y Libertad", y su financiamiento fue cubierto en forma mayoritaria por el Arzobispo, Mons. José Mora del Río.

a. Presidencia de Francisco Ignacio Madero González (1911-1913).

Se alió fuertemente al catolicismo; el clero político apoyó la corriente que en conjunto denominaron "Democracia Cristiana". El 12 de agosto de 1913, bajo un clima de tensión revolucionaria, nació formalmente la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM), un grupo adoctrinado para responder a la violencia anticlerical revolucionaria. Se organizó a nivel nacional, formando comités regionales; cada uno elegía a su presidente y de entre ellos, se elegía a un presidente nacional que coordinaba las actividades de la juventud católica de todo el país. El presidente Madero González tuvo que solicitar el apoyo de la Iglesia Católica porque el país desde entonces había estado convulso y señala textualmente: "Fue necesaria la influencia de la Iglesia para lograr la pacificación del país, sacudido por inmenso movimiento de revolución y bandidaje". La jerarquía católica respondió a los deseos del Gobierno mediante un documento que pedía a los obispos "la obediencia que se debe a la autoridad constituida". El Gral. Victoriano Huerta, porfirista, se confabuló con los Estados Unidos para dar un golpe de Estado; conformó un grupo de militares mercenarios a quienes compró con dinero yanqui.

b. Presidencia del Gral. Victoriano Huerta (1913-1914).

El 19 de febrero de 1913 se sublevó; traicionó y asesinó a Madero, arrebatándole por la fuerza la silla presidencial. Con la usurpación de Huerta, el clero publicó inmediatamente un escrito de condenación hacia el golpe de Estado y tanto la Iglesia como el Partido Católico Nacional se mantuvieron a distancia del traidor. Este aconsejado por el embajador de los Estados Unidos trató de conquistar la simpatía de la jerarquía eclesiástica colmando de regalías, favores y obsequios a la Iglesia. El clero mantuvo una postura firme; el Partido Católico Nacional a través de su periódico, vocero oficial, "La Nación" combatió fuertemente al usurpador gobierno de Victoriano Huerta y por orden de éste las oficinas del partido y del periódico fueron incendiadas, saqueadas y destruidas. El Gral. Venustiano Carranza Garza, obligó a Huerta a dejar el mando y el país, muriendo en el destierro en el Paso, Texas.

c. Presidencia del General Venustiano Carranza Garza (1916-1920).

Este período que se caracterizó por la dureza de su persecución contra la Iglesia. Sus tropas multiplicaban los incendios de templos, robos y violaciones, atropellos a sacerdotes y religiosas; cuando los jefes militares quedaban como gobernadores de los Estados liberados, dictaban contra la Iglesia leyes tiránicas y absurdas: que no hubiera Misa más que los domingos y con determinadas condiciones; que no se celebraran Misas de difuntos; que no se conservara el agua para los bautismos en las pilas bautismales, sino que se diera el bautismo con el agua que corre de las llaves; que no se administrara el sacramento de la penitencia sino a los moribundos, y “entonces en voz alta y delante de un empleado del Gobierno”. Actualmente en México carrancear significa robar, y un atropellador es un carrancista. Muy comprometido con sus hermanos masones, tuvo que apoyar al liberalismo y atacar a la Iglesia Católica; los constitucionalistas se apoderaron de los edificios y bienes de la Iglesia, desterraron a los obispos, encarcelaron a sacerdotes y monjas, saquearon conventos y mandaron fusilar a los líderes curas. Para los constitucionalistas todo lo que era católico debería ser destruido; para los católicos estaba bien claro que Carranza era enemigo de la Iglesia y de la religión católica.

Después de tres años de cruenta persecución religiosa, se reunieron en Querétaro a partir de noviembre de 1916 los 118 diputados del Congreso de la Unión para revisar la Constitución de 1857. Luego de acalorados debates y encendidas polémicas, donde los clerófobos y protestantes carrancistas quedaron en minoría frente a los jacobinos partidarios de Álvaro Obregón, se pusieron al fin de acuerdo y publicaron el 5 de febrero de 1917 un documento que habría de entrar en vigor el día 1 de mayo: la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Así se cristalizó la orientación anticristiana y masónica del Estado. Proclamaba la separación Iglesia-Estado, haciéndola dependiente de éste: por una lado destacaba la libertad de conciencia y por otro la limitaba. Los artículos que lo enmarcaban eran: Artículo 3º: Declara que la educación será laica y prohíbe que cualquier religión o ministro de culto imparta clases, ni dirija centros escolares; enseñanza laica; Artículo 5º: Se prohibían los votos religiosos, los conventos y las órdenes monásticas; Artículo 24: Habla de la libertad religiosa; pero prohíbe toda manifestación pública de Fe; supresión del culto externo; Artículo 27º: Todas las propiedades de la Iglesia pasan a ser del Estado; Artículo 130º: No se le reconoce personalidad jurídica a la Iglesia; control del clero. Este último artículo profundiza el sentido anticlerical de la Constitución, señalando el derecho del poder federal de intervenir en materias de culto religioso y de disciplina externa, de conformidad con las leyes. Ninguna persona que no sea mexicana por nacimiento, podía ejercer las funciones de ministro de ningún credo religioso. Imposibilitaba a los ministros del culto para votar como ciudadanos y para ser elegidos como funcionarios públicos. Los ministros de culto eran incapaces de heredar de otros ministros de culto o de individuo particular. Determinaba el número de sacerdotes para cada Estado. Se prohibía de igual manera a los ministros de cualquier culto el hacer crítica de las leyes o actos de las autoridades que gobiernan. En materia de sacramentos, por poner un ejemplo, la confesión auricular estaba prohibida y en caso de que se autorizara debía realizarse en presencia de un agente de la ley. De esta manera, el ejercicio de la religión católica venía a ser un crimen en México, y sus creyentes tratados como delincuentes. En un México de quince millones de habitantes, el 95% era católico; su constitución contenía incapacidades legales contra la Iglesia Católica, quedando claramente planteado así el conflicto de conciencia. La táctica era manifiesta: esclavizar a la Iglesia Católica o acabar con ella. Dicha constitución se impuso por la élite gobernante, ya que no existió ratificación por parte del pueblo; lo único que no prohibía es la libertad de creer.

La persecución se recrudecía y los obispos no cesaban en sus demandas de auxilio; la Conferencia Episcopal de Estados Unidos fue quien ayudó fraternalmente a los desesperados prelados mexicanos a solicitud directa de S.S. Benedicto XV, quien preocupado por tan tremendos acontecimientos que la iglesia mexicana estaba sufriendo, encomendó la noble tarea de ayudar a la república mexicana y al mismo tiempo agradecía tan generosa disposición.

Los prelados habían protestado por la Constitución sujetando al juicio del Sumo Pontífice sobre tal proceder, S.S. Benedicto XV respondió al Episcopado con fecha del 15 de junio de 1917 de haber hecho "una cosa muy conforme al oficio pastoral, y dignísima de nuestra alabanza", además de hacer patente su paternal preocupación, prometiendo su ayuda para aliviarlos. A esta protesta también se unieron los arzobispos y obispos de Estados Unidos de Norteamérica, a través de un documento firmado por el Cardenal Gibbons, Arzobispo de Baltimor. La Iglesia Católica protestó públicamente contra varios artículos de la Constitución. El Arzobispo de Guadalajara, Mons. Francisco Orozco y Jiménez hizo circular un memorándum que denominó "Carta pastoral", el cual salió a la luz pública el 24 de junio de 1917. Dicho documento era trascripción firmada por casi todos los obispos, aprobada por el nuncio apostólico y por el Papa. Una parte de este memorándum decía textualmente: "no pretendemos inmiscuirnos en cuestiones políticas. Tenemos por único móvil cumplir con el deber que nos impone la defensa de los derechos de la Iglesia y de la libertad religiosa. En nuestro carácter de jefes de la Iglesia Católica protestamos contra la tendencia de los constituyentes destructora de la religión, de la cultura y de las tradiciones. Protestamos contra semejantes atentados en mengua de la libertad religiosa y de los derechos de la Iglesia y declaramos que desconoceremos todo acto o manifiesto contrario a estas declaraciones y protestas". Este abierto pronunciamiento contra el Gobierno de la República ocasionó el repudio de los carrancistas que estaban aplacados. Desde entonces no cesaron de atacar y presionar al clero consiguiendo en julio de 1918 que fuera expulsado del país el Arzobispo Orozco y Jiménez. Como consecuencia de este acto injusto los combativos católicos jaliscienses liderados por el Vicario Manuel Alvarado se pusieron de luto y realizaron plantones y protestas; hicieron correr rumores y ejercieron actos de boicot para desestabilizar al país. En los archivos del H. Congreso del Estado de Jalisco se conserva el informe que rindió el Gral. Manuel M. Diéguez ante la XXVI Legislatura de dicho cuerpo legislativo el 1 de febrero de 1919 donde dice textualmente: "el clero, lejos de someterse a los mandatos de la autoridad civil, asumió una actitud rebelde. Los jerarcas católicos suspendieron las misas y los oficios religiosos; hicieron creer a los fieles que el Gobierno cortaba la libertad de cultos y movieron en su contra a los feligreses desde los púlpitos para que el pueblo profesara hacia las autoridades un odio enardecido que era susceptible de transformarse en rebeldía armada".

Muchos otros apoyaban la lucha del México católico: el Episcopado Latinoamericano, del 17 de mayo al 20 de noviembre de 1917 protestó; lo hicieron los obispos de las diócesis de Panamá, Trujillo; La Plata, Paraná, Santa Fe (Argentina); Loja, La Serena, Granada, Managua, Cuenca, Tunja, Arassuahy, Santiago de Cuba, Barquesimeto, San Salvador, Santa Ana, Barbasto, Medellín, Florianópolis, Ibagué, Puno, Campinas, Cartagena y Guatemala; el Episcopado Francés protestó el 9 de diciembre de 1918 y el Episcopado Español hizo lo mismo el 19 de marzo de 1919. El enardecimiento de los católicos que ya estaban dispuestos a todo hizo comprender al gobierno constitucionalista la realidad del peligro de lo cual resultó que el Gral. Venustiano Carranza emprendió una política de reconciliación y acercamiento con la Iglesia Católica. Se volvió tolerante y permitió que los católicos llevaran a cabo con toda clase de facilidades una peregrinación multitudinaria para conmemorar la coronación de la Virgen de Guadalupe; dicho acto masivo se realizó el 17 de octubre de 1919. Carranza programó su reelección aliado con el clero católico. Los militares consideraron esa situación como un gran error y tomaron la determinación de eliminar al Gral. Carranza animados por las compañías petroleras que estaban en el país, a las que le había aplicado impuestos excesivos para que abandonaran el territorio nacional.

El día viernes 23 de abril de 1920 un grupo de militares traidores al Gobierno de la República, firmó un documento conocido como el "Plan de Agua Prieta" mediante el cual desconocían y cesaban en sus funciones al Presidente de la República y lo sustituían por el Gral. Adolfo de la Huerta, a quien denominaron "Jefe Supremo del Ejército y de la Nación". En el pacto de honor de Agua Prieta, Sonora estableció compromisos muy serios; fue firmado por varios generales, entre ellos, Adolfo de la Huerta, Plutarco Elías Calles, Pascual Ortiz Rubio y Lázaro Cárdenas del Río. Cuando tomó el poder el Gral. Adolfo de la Huerta Marcos, quedó convencido de que era necesario continuar con la tolerancia hacia el clero católico. La Iglesia aprovechó esta excesiva facilidad gubernamental para revitalizar al Partido Católico Nacional al que le inyectó un fuerte aporte financiero y realizó el 19 de julio de 1920 una convención nacional dando como resultado un partido mucho más fuerte que cambió de nombre llamándose desde entonces "Partido Nacional Republicano". En esta convención atacaron duramente a la Constitución de 1917 diciendo textualmente: "la Constitución que actualmente nos rige es de facto una Constitución que casi en la totalidad de sus artículos y en la totalidad de sus postulados va en contra de los principios, tradiciones, sentimientos y aspiraciones del pueblo mexicano". Con el apoyo de los Estados Unidos de Norteamérica el Gral. Álvaro Obregón Salido lanzó su candidatura a la presidencia de la república y triunfó rotundamente en las elecciones llevadas a cabo el 5 de septiembre de 1920.

d. Presidencia del General Álvaro Obregón Salido (1920-1924).

El 1 de diciembre de 1920, comenzó su mandato y también llegó a la conclusión de que debía ser amigo de la Iglesia Católica, a la cual restituyó todos los templos que habían sido clausurados entre 1914 y 1919.

El 25 de octubre de 1924 firmó un decreto presidencial que autorizaba la permanencia de un representante del Papa en el país; nada hizo, en cambio, para detener la escalada anticatólica que sus generales -verdaderos revolucionarios jacobinos, antiguos constituyentes y masones, fanáticos anticatólicos- llevaban a cabo en los estados. Sin embargo, los masones del rito yorkino de los Estados Unidos lograron influir para que Obregón estimulara en forma oculta a los liberales anticlericales con el fin de que hostigaran a la Iglesia; llevó así adelante el impulso perseguidor de la Constitución mexicana, con la astucia de no aplicarla integralmente. En una oportunidad señaló: “La división que tengo el orgullo de mandar ha cruzado la República de un extremo a otro en medio de las maldiciones de los frailes y de los anatemas de los burgueses. No hay para mí gloria mayor: la maldición de los frailes aporta la glorificación”. Comienza a evidenciarse muy sutilmente esa persecución contra la Iglesia y sus fieles, quizá no de manera manifiesta ya que se quería guardar una imagen de apertura en los nuevos gobiernos que se iban consolidando en México, más que nada de cara a Estados Unidos; no obstante, las protestas no se hicieron esperar sin respuesta alguna. El Delegado Apostólico pudo percatarse de este doble juego del presidente por lo que decidió oponerse a las decisiones del Gobierno a través del Partido Nacional Republicano.

El 6 de febrero de 1921, estalla una bomba en la puerta del Palacio Arzobispal. El gobierno señala que es a consecuencia de la provocación que generó una carta pastoral emitida contra el Socialismo. Como respuesta, los jóvenes de ACJM - Asociación Católica de la Juventud Mexicana ("acejotaemeros") organizaron una guardia permanente en el lugar de los hechos y una manifestación de protesta, el 8 de febrero, la cual terminó en una riña entre católicos y “socialistas”; varios participantes fueron encarcelados por tres días. El presidente Obregón declaraba al respecto que “si la Iglesia hubiera estado de acuerdo con la Revolución, nada de eso habría ocurrido”.

El 13 de Mayo de 1921: ondean banderas rojinegras socialistas en la Catedral de Morelia.

El 14 de noviembre de 1921: se produce una explosión en la basílica de Guadalupe frente a los pies de la imagen; quedó intacta y se descubre que el responsable fue un empleado de la Secretaría particular de la Presidencia. El Gobierno hizo correr el rumor que los culpables fueron católicos intentado provocar una agitación.

Para 1922, la ACJM había alcanzado un alto grado de madurez y estaba conformada por grupos de jóvenes de todo lugar y de diferentes estratos sociales. Algunos de sus miembros empezaron a formar grupos de resistencia, como la Unión Popular, en Guadalajara. Conocida como la “U”, era una sociedad secreta que tenía una jerarquía de jefes: de colonia, sector, parroquia, ciudad y región, bajo la dirección de Mons. Francisco Orozco y Jiménez, arzobispo de la Diócesis; Anacleto González Flores fue designado su representante. Otras organizaciones buscaron mayores espacios, como las Damas Católicas y los Caballeros de Colón que, de acuerdo con las instrucciones de la Encíclica dada por León XIII el 1º de noviembre de 1885, se encontraban bajo la jurisdicción de la jerarquía eclesiástica, debiendo tener cada unión regional un sacerdote como director espiritual, aprobado por el obispo, condición sin la cual la Iglesia no se hacía responsable ni aprobaba tales organizaciones.

El 11 de febrero de 1923: se expulsa al Delegado Apostólico, Mons. Ernesto Filippi por su participar en la bendición de la primera piedra del monumento a Cristo Rey en la montaña del Cubilete, en Guanajuato, que contó con una participación de 50.000 personas; sirvió de pretexto para "hacer valer la Constitución".

El 4 de Octubre de 1924, tuvo lugar el Primer Congreso Eucarístico Nacional, lo que provoca sanciones a varios participantes y el despido de empleados del gobierno que asistieron. El Gral. Álvaro Obregón Salido decidió concentrar el poder en su persona aplicando medidas centralistas de tipo dictatorial a las que se opuso en forma radical la Iglesia Católica. El gobierno de Obregón no se podía dar el lujo de enfrentarse abiertamente al clero político por lo que decidió recurrir a gobernadores y generales serviles e incondicionales suyos, quienes desataron una guerrilla anticlerical. Es célebre el caso del Lic. José Guadalupe Zuno Hernández, quien siendo gobernador del Estado de Jalisco desencadenó una persecución brutal e inesperada en contra de la Iglesia Católica, a la que atacó con una furia enloquecida que denotaba fanatismo, intolerancia y represión. A esta acción persecutoria e injusta se opuso el Obispo, Mons. Orozco y Jiménez, quien con una profunda vocación episcopal luchó con valentía, creándose un conflicto histórico en la Iglesia y el Estado que desembocó en un enfrentamiento armado de alcance nacional denominado "La Epopeya Cristera". Obregón empezó a pensar en reelegirse para lo cual decidió acabar con los enfrentamientos y apaciguó la situación. Decidió entonces aliarse con sus enemigos; otorgó nuevamente concesiones al clero y ofreció puestos y dinero a los carrancistas, zapatistas, villistas y delahuertistas. Mandó asesinar a los generales que no quisieron transar con él y preparó el terreno fría y calculadoramente. Consiguió que ganara las elecciones su leal pupilo, el Gral. Plutarco Elías Calles quien tomó posesión el 1 de diciembre de 1924; este presidente dirigió el país en diunvirato con Obregón, su maestro y protector.

e. Presidencia del General Plutarco Elías Calles (1924-1929).

La lealtad a su jefe Obregón le valió obtener la silla presidencial, pero como gobernante no pudo consolidarse porque la sombra del caudillo lo opacaba. Todos sabían que el Gral. Álvaro Obregón había impuesto al Gral. Plutarco Elías Calles y poco a poco se fue generando un clima de inconformidad, particularmente en el grupo militar. Varios generales se sentían con el derecho de partir el pastel revolucionario y exigieron cuotas de poder, lo cual fue bloqueado y nulificado por Obregón quien tenía luz verde de Calles para tomar decisiones en ese sentido; varios militares inconformes fueron castigados y algunos asesinados misteriosamente.

El 21 de febrero de 1925, los caudillos de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), empeñados en hacer méritos políticos de manera que el gobierno de Elías Calles se sintiera cada vez más comprometido con ellos, intentaron se proclamara la "Iglesia Católica Apostólica Mexicana", a cargo del ex-sacerdote Joaquín Pérez, como "patriarca de la Iglesia nacional mexicana" -antes de ser sacerdote había contraído matrimonio, había sido soldado y estaba afiliado a la masonería-; pero no tuvo repercusión alguna en la población. A Pérez le sucedió otro falso sacerdote, nunca ordenado, llamado Eduardo Dávila, un grado 33 de la masonería mexicana, que llegó a escribir: "Iglesia Católica y masonería se complementan... y se puede ser como yo, gran iluminar de la masonería y arzobispo primado de México". Solo tres sacerdotes respondieron, retractándose posteriormente. El proyecto fracasó rotundamente gracias a la devoción del pueblo mexicano y su testimonio de firmeza frente a las leyes señaladas, S.S. Pío XI en la Encíclica “Quas Primas”, del 11 de diciembre de 1925, declara de manera universal la Festividad de Cristo Rey. México fue la primera nación en consagrarse como vasallo de Cristo Rey y el primer monumento fue construido en 1920.

El 2 de febrero de 1926, S.S. Pío XI dirige al Episcopado mexicano su carta “Paternae Sanae Solicitudo”, en la que exhorta a los católicos a emprender la acción cívica contra las leyes persecutorias, pero absteniéndose de formar un partido confesional, para evitar que el gobierno acuse a la Iglesia católica de sedición y de intervenir en política; detalló las normas concretas que habían de aplicarse en la República mejicana para lograr el desarrollo disciplinado y eficaz de esta acción católica. Con respecto a la situación política, S.S. Pío XI estableció tres normas: los católicos deben abstenerse de favorecer a cualquier partido político; no pueden formar un partido político con denominación católica; el clero debe evitar toda intervención en la política de los partidos. Era está la manera de quitar toda base a un posible ataque del Gobierno contra el catolicismo por razones de orden político. Sin embargo, el Papa aclaró que los católicos podían y debían ejercer todos los derechos y deberes civiles comunes. En relación con el clero, advirtió además que esté no podía ni debía desentenderse por completo de los graves problemas sociales y políticos: como ciudadano, el sacerdote debe ejercer sus derechos, y como ministro sagrado, debe ungir la conciencia de los fieles para que éstos cumplan con fortaleza sus deberes políticos. El Gral. Calles obedeció al Gral. Obregón y decidió concentrar el poder a base de imposiciones, alianzas y dictadura; hizo aprobar la ley reglamentaria del artículo 130º constitucional, la cual fue promulgada y publicada el 6 de enero de 1926, prohibiendo terminantemente las manifestaciones religiosas, misas y peregrinaciones. Calles ordenó a los gobernadores de los estados que hicieran aplicar estrictamente las disposiciones legales; y ante tal ofensiva el clero no se cruzó de brazos; el Arzobispo de México, Mons. José Mora y del Río dijo públicamente: “... el Gobierno de Calles manipulado por Obregón ha puesto la gota que derramó el vaso". El Arzobispo de la Ciudad de México, José Mora y del Río, en una entrevista del diario “El Universal” el 4 de febrero, criticó los artículos 2º, 5º, 7º y 30º de la Constitución, señalando que los católicos no reconocían las leyes constitucionales que atentaban contra la libertad religiosa y que lucharían por su derogación. Textualmente expresó: "... la doctrina de la Iglesia Católica es invariable, porque representa la verdad inobjetable revelada por Dios a los mortales. Los prelados mexicanos hicimos una enérgica protesta en 1917 contra la Constitución y nos opusimos abiertamente a las disposiciones contenidas en los artículos que atentan contra la libertad de cultos y contra los dogmas religiosos. Nuestra inconformidad se mantiene firme, no ha sido modificada sino robustecida porque se inspira en la santa doctrina de la Iglesia. Emprenderemos una campaña nacional contra las leyes injustas y contrarias al derecho natural del hombre. El clero católico, el episcopado y los feligreses no reconocemos, jamás respetaremos y siempre combatiremos con fuerza los artículos tercero, quinto, veintisiete y ciento treinta de la Constitución vigente". La entrevista se convirtió en la oportunidad del gobierno para justificar el cierre de las escuelas católicas y de los conventos, la expulsión de los sacerdotes extranjeros y la limitación del número de los sacerdotes, aplicando estrictamente la Constitución, especialmente el artículo 130º. Cuando el Gral. Calles leyó el periódico a temprana hora, exclamó: "¡Es un reto al Gobierno y a la Revolución!". Seguidamente ordenó que se encarcelara al arzobispo, quien para evitar ser llevado a la prisión, se retractó públicamente de sus declaraciones pero pidió auxilio a S.S. Pío XI.

El 2 de julio, el Gral. Calles expidió la “Ley que Reforma el Código Penal para el Distrito y Territorios Federales sobre delitos del fuero común y para toda la República sobre delitos contra la Federación”; ley que debía entrar en vigor el 31 de julio, de hondo contenido anticatólico.

Se ordenó suspender las misas en todo el país y cerrar los templos. Éste fue el primer chispazo de la “Epopeya Cristera". La reacción fue inmediata entre los católicos mexicanos, asociaciones como la ACJM (Asociación Católica de la Juventud Mexicana), la "U" Unión Popular, Círculos de Oración y Estudio, La Cruzada Femenina de la Libertad, fundadas por el seglar Anacleto González Flores; junto con la CNCT (Confederación Nacional Católica de Trabajadores), la Unión de Damas Católicas y la Unión Nacional de Padres de Familia, fundaron el 9 de marzo, con el beneplácito del Episcopado, la LIGA NACIONAL DE LA DEFENSA DE LA LIBERTAD RELIGIOSA, la cual defendería los derechos de profesar, confesar y promover la Fe Católica y buscar la reforma de los artículos antirreligiosos de la Constitución de 1917. Fueron sus principales dirigentes: el Lic. Cisneros y Villarreal, Miguel Palomar y Vizcarra, Andrés Barquín y Ruiz, René Capistrán, José González Pacheco. El 22 de marzo fue declarada sediciosa por el gobierno, y sus dirigentes encarcelados.

El 25 de Julio, el Episcopado Mexicano emite una “Carta Pastoral” colectiva, donde señala que la ley del 2 de julio vulnera los derechos divinos de la Iglesia, es contraria al derecho natural, es opuesta al derecho constitucional mexicano y violatoria de los valores morales; por tal motivo se pide la derogación de las leyes antirreligiosas.

El 29 de julio, muere fusilado en la ciudad de Puebla el primer mártir: José García Farfán, comerciante de 66 años. En el aparador de su tienda había un gran letrero que decía: "¡Viva Cristo Rey!, ¡Cristo vive!, ¡Cristo reina!, ¡Cristo impera!, ¡Sólo Dios no muere ni morirá jamás!"; el no arrancarlos fue su delito. El 20 de julio pasaba en su automóvil el Jefe de Operaciones de aquel estado, Gral. Amaya, acompañado del Gral. Sánchez, quién irritado trató de golpear al anciano, que se defendió; fue conducido preso a la Jefatura de la Guarnición. La gestión de sus familiares no pudo obtener nada a su favor; su abogado defensor fue amenazado de muerte si proseguía su gestión. Muy de madrugada fue sacado, con el pretexto de llevarlo a una cárcel pública; en el camino, simulando un ataque, le dieron muerte. Al fusilarlo, el jefe del pelotón lo provocó: "¡A ver cómo mueren los católicos!"; "Así", repuso el viejo, apretó un crucifijo contra el pecho y gritó: "¡Viva Cristo Rey!".

El 31 de Julio, se promulga la "Ley Calles", consistente en unas reformas al Código Penal: prohibía los actos de culto, suministro de sacramentos, catequesis, supresión de monasterios y conventos, suprime la libertad de prensa religiosa y la expropiación de los templos entre otros, las penas iban desde una multa, cárcel hasta un "castigo más grave" que era la muerte por fusilamiento. Ante tal situación, el Episcopado Mexicano, previa consulta a la Santa Sede, ordena la suspensión del culto en toda la República como parte de una resistencia pasiva, ya que el número de sacerdotes que les permitirían ejercer el ministerio "bajo autorización del Gobierno" fue dado de manera arbitraria y era ilógico en comparación con las necesidades de cada estado. Inmediatamente, una docena de Obispos, entre ellos el Arzobispo de México, son sacados bruscamente de sus sedes, y sin juicio previo, son expulsados del país. Ese mismo día en Oaxaca, las tropas del gobierno querían tomar la Iglesia de los Siete Príncipes. Debido a que la población se encontraba amotinada y enfurecida por este hecho y se encontraban custodiando la iglesia, murieron 2 soldados. En respuesta a esto, el gobierno ordenó fusilar a muchas personas que se encontraban ahí. A partir del 1 de agosto, los templos permanecerían cerrados por tiempo indefinido, como medida de presión.

Continuación ...
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Benedicto XVI envía su pésame a las familias de las ví­ctimas en el siniestro de FGV 
miércoles, julio 5, 2006, 11:17 AM

Fuente : Ciudad del Vaticano, Notimex y CEE. Martes, 4 julio 2006.

Benedicto XVI tiene previsto viajar el próximo sábado a Valencia para participar en el V Encuentro Mundial de las Familias (EMF, 1-9 julio 2006), ciudad que ha sido escenario de la mayor tragedia ferroviaria ocurrida en España en los últimos 50 años. El Papa envió hoy al arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, un telegrama de condolencias por el accidente ocurrido el lunes en los "Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana" (FGV).

El texto, dado a conocer por la sala de prensa de la Santa Sede y firmado por el pontífice, destacó la cercanía del Papa con los fallecidos, los heridos y sus familiares.

"Al conocer con profundo pesar la triste noticia del accidente en el metro de Valencia, que ha llenado de luto a tantas familias, ofrezco sufragios por el eterno descanso de los fallecidos", subrayó el mensaje.

"Pido al Señor que conceda consuelo y serenidad a quienes lloran la pérdida de sus seres queridos", continuó el telegrama.

"Asimismo, ruego a vuestra excelencia que transmita mi más sentido pésame a los familiares de las víctimas y exprese los sentimientos de mi paterna cercanía espiritual a los numerosos heridos", agregó.

"A la vez que les imparto a todos con afecto la confortadora bendición apostólica como signo de fe y esperanza en Cristo resucitado", añadió el mensaje.

El Papa Benedicto XVI tiene previsto viajar el próximo sábado a esa ciudad española para participar en el V Encuentro Mundial de las Familias. Fuentes vaticanas confirmaron a Notimex que por el momento la visita, que finaliza el domingo, no se ha suspendido.

Nota de prensa.

Telegrama de condolencia de los obispos españoles a Mons. García-Gasco. Ante el accidente ocurrido esta mañana en el metro de Valencia. Madrid, 3 de julio de 2006.

El Presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Mons. D. Ricardo Blázquez, y el Secretario General de la CEE, P. Juan Antonio Martínez Camino, en nombre de los obispos españoles, han remitido un telegrama de condolencia al Arzobispo de Valencia, Mons. D. Agustín García-Gasco, con motivo del accidente ocurrido en el metro de Valencia.

Os adjuntamos el texto completo del telegrama:

“Sr. Arzobispo: la triste noticia del accidente ocurrido esta mañana en el metro de Valencia nos llega cuando estamos a punto de emprender viaje a esa querida ciudad para participar en los actos del V Encuentro Mundial de las Familias con el Papa. Aunque tendremos ocasión de hacerlo personalmente, deseamos transmitirle cuanto antes nuestra condolencia, también en nombre de todos los obispos miembros de la CEE y de nuestros colaboradores en esta Casa.

Le rogamos Sr. Arzobispo que confirme a los familiares de las víctimas mortales que nos unimos a su dolor y que encomendamos al Señor el eterno descanso de sus seres queridos. Oramos también por el pronto restablecimiento de los heridos”.

Ricardo Blázquez Pérez, Obispo de Bilbao y Presidente de la CEE.
Juan Antonio Martínez Camino, Secretario General de la CEE.

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Juan Pablo II, el Magno 
domingo, junio 25, 2006, 09:40 PM -
En memoria de S.S. Juan Pablo II: 18 mayo 1920 - 2 abril 2005; mártir y confesor de la fe por la gracia de la Virgen María, Reina de los Apóstoles y los Mártires.

1. Apertura del proceso de beatificación de Juan Pablo II.

28 JUN 2005 (VIS).-Esta tarde, víspera de la solemnidad de San Pedro y San Pablo apóstoles, tendrá lugar en la romana basílica de San Juan de Letrán, la sesión de apertura de la investigación diocesana sobre la vida, virtudes, y fama de santidad del siervo de Dios Juan Pablo II (Karol Wojtyla).

El pasado 13 de mayo, Benedicto XVI anunció en el curso de un encuentro con el clero romano en esa misma basílica la apertura de la causa dispensando de los cinco años de espera que deben transcurrir tras la muerte del Siervo de Dios y su inicio.

El Tribunal diocesano de Roma es responsable de la primera fase del proceso (análisis de la vida y de los escritos del Siervo de Dios, audiencia a los testigos). Si el veredicto es positivo, el sumario pasará a la Congregación para las Causas de los Santos, donde tras un nuevo examen del material relativo a la causa, se analizarán con la ayuda de médicos y expertos los favores extraordinarios que podrían ser milagros. Tras la certificación de un milagro, el Papa puede disponer la beatificación.

(...) El postulador, monseñor Slawomir Oder, explica que dentro de poco esa página "ofrecerá espacio a los testimonios sobre las gracias recibidas, (...) los encuentros personales con Juan Pablo II, así como información sobre las iniciativas de los fieles para apoyar en todo el mundo la causa de beatificación".

En la página oficial (en Internet) de la causa de beatificación de Juan Pablo II, en diversos idiomas, se facilita también la oración aprobada por el Vicariato de Roma para implorar favores por intercesión del siervo de Dios Juan Pablo II.

2. Oración oficial para pedir la intercesión del siervo de Dios.

Oh Trinidad Santa,

Te damos gracias por haber concedido a la Iglesia al Papa Juan Pablo II y porque en él has reflejado la ternura de Tu paternidad, la gloria de la cruz de Cristo y el esplendor del Espíritu de amor.

Él, confiando totalmente en tu infinita misericordia y en la maternal intercesión de María, nos ha mostrado una imagen viva de Jesús Buen Pastor, indicándonos la santidad, alto grado de la vida cristiana ordinaria, como camino para alcanzar la comunión eterna Contigo.

Concédenos, por su intercesión, y si es Tu voluntad, el favor que imploramos, con la esperanza de que sea pronto incluido en el número de tus santos.

3. e-mail para recoger testimonios sobre su santidad.

ROMA, 21 Jun. 05 (ACI).- Los responsables del proceso de beatificación del Papa Juan Pablo II han habilitado la dirección de correo electrónico para recoger testimonios de todo el mundo sobre la santidad del difunto Pontífice.

El instructor del proceso de beatificación, el sacerdote polaco Slawomir Oder, pidió a través de Radio Vaticana que cualquier testimonio que se considere importante para la causa se envíe por Internet o por correo regular para enriquecer el expediente.

El sitio web oficial de la Diócesis de Roma publicará los testimonios, clasificados en categorías como "Mi encuentro con Juan Pablo II" o "gracias recibidas".

Actualmente, hay 635 documentos en el expediente del Papa, entre los que se cuentan los primeros escritos de Juan Pablo II que tratan sobre "su preocupación por la Iglesia, su espíritu humano, el papel de los laicos en la Iglesia y la santidad de la vida cristiana".

El proceso de beatificación comenzará oficialmente el próximo 28 de junio con una ceremonia en la basílica de San Juan de Letrán.

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Discriminación religiosa contra el catolicismo en Uruguay 
domingo, junio 25, 2006, 09:32 PM -
La señal de EWTN, el canal católico creado por Madre Angélica, fue suprimida desde el 1 de julio 2005 en dos de los tres canales cables de Montevideo. La Iglesia Católica en el Uruguay viene enfrentando un feroz laicismo, que se ha plasmado en diversos ámbitos de la vida social. La Universidad Católica en Uruguay tiene, de existencia, poco más de 20 años. Hace menos de dos años que la Arquidiócesis de Montevideo compró la radio Oriental (8/12/03), y aunque presenta una programación variada (confesional y aconfesional), enfrenta serios problemas para conseguir auspiciantes. Finalmente, y no sin dificultades, recientemente se instaló Radio María en los departamentos de Florida y Cerro Largo.

Esta historia de 100 años ha influido en la configuración de la cultura uruguaya actual, validando e invalidando, según los parámetros del secularismo, determinadas presencias eclesiales en la sociedad. También esto ha influido en la configuración del pensamiento del clero y el pueblo católico, que en más de una oportunidad es invitado a ser "más uruguayo que católico". El silenciamiento del Canal Católico EWTN en la ciudad de Montevideo, genera honda preocupación, al tiempo que intenta servir de cimiento al fuerte laicismo imperante.

Horacio Bojorge S.J.
Rossell y Rius 1613
11604 Montevideo - Uruguay
Tel: (00598-2) 628 5336
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Letanías de la Orden Dominicana 
domingo, junio 25, 2006, 09:24 PM -
Boletin "Hora de Guardia". Año I - Nº 12. 1 de agosto 2005. Editor: Asociación Guardia de Honor de la Virgen del Rosario del Milagro. Basílica de Santo Domingo. Av. Velez Sarsfield 30. Arquidiócesis de Córdoba (Tucumán) - República Argentina.

Estas Letanías, muy diferentes de las ordinarias, fueron experimentadas como eficacísimas para obtener la protección de Nuestra Señora y su inmediato socorro en las graves tribulaciones. En una persecución promovida contra la Orden Dominicana en el año 1300, el General de la Orden ordenó se recitaran en todos los conventos, con lo que no sólo se obtuvo del cielo el cese de las persecuciones, sino que la Orden Dominicana fuera tenida en gran veneración y colmada de justos honores. Por ese feliz suceso se decía: Cavete a Litaniis Fratum Prædicatorum qui mirabilia faciunt (Guardaos de las letanías de los Hermanos Predicadores, porque obran maravillas)

Señor, ten piedad de nosotros; Cristo, ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros; Cristo, óyenos; Cristo, escúchanos

Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros; Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros; Trinidad Santa un solo Dios, ten piedad de nosotros

Santa María, esperanza de los desgraciados y dulce consuelo de los atribulados, ruega por nosotros.
Santa María, Madre Santísima de Cristo,...; Santa María, Madre Virgen...
Santa María, Madre inviolada...; Santa María, Virgen de las Vírgenes...
Santa María, Virgen perpetua...; Santa María, llena de la Gracia de Dios...
Santa María, hija del Rey Eterno...; Santa María, Madre y Esposa de Cristo...
Santa María, Templo del Espíritu Santo...; Santa María, Reina de los cielos...
Santa María, Señora de los ángeles...; Santa María, Escala de Dios...
Santa María, Puerta del Paraíso...; Santa María, Madre y Señora nuestra...
Santa María, verdadera esperanza nuestra...; Santa María, nueva Madre nuestra...
Santa María, fe de todos los fieles...; Santa María, caridad perfecta de Dios...
Santa María, Emperatriz nuestra...; Santa María, fuente de dulzura...
Santa María, Madre de misericordia...; Santa María, Madre del Príncipe Eterno...
Santa María, Madre del verdadero Consejo...; Santa María, Madre de la verdadera fe...
Santa María, resurrección nuestra...; Santa María, por quien toda criatura se renueva...
Santa María, generadora de la Luz eterna...; Santa María, portadora del que todo lo lleva...
Santa María, virtud de la Encarnación divina...; Santa María, sala del tesoro celestial...
Santa María, generadora del que todo lo hace...; Santa María, arcano del celestial consejo...
Santa María, verdadera salud nuestra...; Santa María, tesoro de los fieles...
Santa María, hermosísima Señora nuestra...; Santa María, Iris lleno de alegría...
Santa María, Madre del verdadero gozo...; Santa María, camino nuestro hacia el Señor...
Santa María, abogada nuestra...; Santa María, estrella clarísima del cielo...
Santa María, más brillante que la luna...; Santa María, más refulgente que el sol...
Santa María, Madre del Dios eterno...; Santa María, que ahuyentas las tinieblas de la noche eterna...
Santa María, que borras el decreto de nuestra perdición...; Santa María, fuente de la verdadera sabiduría...
Santa María, luz de la recta conciencia...; Santa María, inestimable alegría nuestra...
Santa María, premio nuestro...; Santa María, deseo de la celestial patria...
Santa María, espejo de contemplación divina...; Santa María, la más bienaventurada entre las bienaventuradas...
Santa María, Señora clementísima...; Santa María, consoladora de los que a Ti recurren...
Santa María, llena de piedad...; Santa María, sobreabundante de toda dulzura...
Santa María, hermosura de los ángeles...; Santa María, flor de los patriarcas...
Santa María, humildad de los profetas...; Santa María, tesoro de los apóstoles...
Santa María, elogio de los mártires...; Santa María, glorificación de los sacerdotes...
Santa María, decoro de las vírgenes...; Santa María, lirio de la castidad...
Santa María, bendita entre todas las mujeres...; Santa María, reparación de todos los espiritualmente desvalidos...
Santa María, alabanza de todos los justos...; Santa María, conocedora de los secretos de Dios...
Santa María, la más santa entre todas las mujeres...; Santa María, esclarecidísima Señora...
Santa María, perla del celestial Esposo...; Santa María, Palacio de Cristo...
Santa María, Virgen Inmaculada...; Santa María, templo del Señor...
Santa María, gloria de Jerusalén...; Santa María, Hija de Dios...
Santa María, Esposa amadísima de Cristo...; Santa María, Estrella del mar...
Santa María, extiende tu mano y toca nuestro corazón para que nos libres a nosotros los pecadores...
Santa María, diadema sobre la cabeza del soberano Rey...; Santa María, dignísima de todo honor...
Santa María, llena de toda dulzura...; Santa María, mérito del reino celestial...
Santa María, entrada a la celestial vida...; Santa María, puerta cerrada y sólo abierta al Príncipe del cielo...
Santa María, por quien llegamos al Señor...; Santa María, rosa inmarcesible...
Santa María, las más preciosa entre las puras...; Santa María, más deseable que todo tesoro...
Santa María, más elevada que el cielo...; Santa María, más limpia que los Ángeles...
Santa María, alegría de los Arcángeles...; Santa María, júbilo de todos los santos...
Santa María, honor, alabanza, gloria y confianza nuestra...

Hija de Dios, María, míranos.; Hija de Joaquín, María, ámanos.; Hija de Ana, María, recíbenos.

Cordera de Dios, puerta de la Esperanza, llévanos al Hijo.; Cordera de Dios, júntanos a El, virginal lirio. Cordera de Dios, danos después del destierro el reino del descanso.

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de NSJ

V. Dígnate recibir mis alabanzas, Virgen Sagrada.
R. Dame fortaleza contra mis enemigos

V. Señor, escucha mi oración.
R. Y llegue a Ti mi clamor.

Te rogamos, Señor Dios, por la intercesión de la bienaventurada y gloriosa siempre Virgen María y todos sus Santos, defiendas de toda adversidad nuestra Casa y Congregación y la protejas de todas las asechanzas de los enemigos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

NOS ESCRIBEN.

Barranquilla, Colombia. Jueves 28 de Julio de 2005

Apreciados amigos :

Gracias le doy a Dios, por permitir personas que, como ángeles, están en la tierra sirviendo, orando, reparando y amando. Eso es lo que creo que son ustedes, que, como Guardia de Honor de la Virgen Santísima, viven agradando al Señor, por amar a su Madre María y meditar los Misterios del Rosario en su compañía, dando a El la Gloria.

Mi experiencia con Jesús, primero me llevó a Amar todo en El y poco a poco me fuÍ enamorando de María Santísima y descubriéndola como mi Madre, amiga, maestra, confidente e intercesora ante Jesús.

Leí la historia de la Virgen del Milagro, y como siempre, me conmueve ver a la Madre de Dios, actuando en favor nuestro para salvarnos.

Les puedo compartir como Colombiana que éste es un país Mariano por excelencia; algunos por religiosidad, otros por convicción profunda y sincera, pero unos y otros amamos a la Virgen María. Y en este tiempo de violencia y pecado, ella es siempre un signo de Amor y Unidad.

Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá es nuestra Patrona y fue consagrada Colombia a ella, por el Papa Juan Pablo II, en Julio 3 de 1986 en su visita a la Basílica de Nª Sª de Chiquinquirá, ubicada en esta ciudad en el departamento de Boyacá.

La historia cuenta que en 1560 Don Antonio de Santana, quiso tener una pintura de la Virgen del Rosario y así fue que Don Alonso de Narváez, pintor español, la pintó sobre una tela indígena en compañía de dos santos, San Andrés y San Antonio, uno de cada lado. San Andrés sostiene la Cruz y la Palabra de Dios y San Antonio sostiene al Niño. La imagen de la Virgen está coronada y la rodean 12 estrellas unidas entre sí. La Virgen está mirando al Niño y a un pajarito que tiene en su mano sostenido en su dedo; ambos muestran un Rosario.

Este cuadro se colocó en la Capilla de Antonio Santana, pero la humedad y el descuido lo fue deteriorando y desdibujó las caras. Al morir don Antonio, fue abandonado y el lugar se utilizó para colocar allí granos y ponerlos al sol para secarlos. Vino entonces una española llamada María, familiar de los Santana, mujer piadosa y devota de la Virgen a quien invocaba todos los días y pedía paz y consuelo porque vivía triste por estar lejos de su tierra. Esta mujer cristiana, limpió el cuadro con mucho cuidado y amor, y lo colocó en un sitio especial de la derruida Capilla de la familia Santana. Frecuentaba ese lugar Isabel, una mujer indígena devota de la Virgen, y su hijito. Se acercó para orar y descubrió con sorpresa que toda la Capilla estaba iluminada por un resplandor hermoso que procedía del Cuadro de Nuestra Señora.... Había ocurrido el Milagro y el cuadro estaba restaurado y aparecía bello ante ella. María e Isabel se postraron y dieron alabanza a la Madre y glorificaron a Jesús.

Desde entonces asisten miles de fieles devotos a rogar y venerar esta preciosa imagen y se estableció el 9 de Julio para celebrar su fiesta patronal. El cuadro no ha sido restaurado y luce hermoso y lleno de colorido y belleza a pesar de los siglos que han pasado desde que ocurrió esta manifestación de la Virgen.

Espero, queridos amigos, que a grandes rasgos tengan una idea de esta herencia de Fe tan apreciada por nosotros los colombianos, y que como países hermanos nos sintamos cada vez más unidos por el amor maternal de Nuestra Madre María, que aparece en cada país con unos signos diferentes, pero que al final su mensaje es siempre el mismo que en Fátima: ORAR, REPARAR, CONVERTIRSE Y AMAR A SU HIJO JESUS ....

Yo me siento unida a ustedes por medio del Santo Rosario, que acostumbro a meditar en todos sus Misterios en compañía de María Santísima.

Con mucho cariño, quedamos bendecidos por Jesús y María.
Fraternalmente,

Helena Fandiño de Sarmiento. Catequista (Colombia).

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Cofradía del Rosario Perpetuo 
domingo, junio 25, 2006, 09:21 PM -
Boletin "Hora de Guardia". Año I - Nº 0. octubre de 2004. Editor: Asociación Guardia de Honor de la Virgen del Rosario del Milagro. Basílica de Santo Domingo. Av. Velez Sarsfield 30. Arquidiócesis de Córdoba (Tucumán) - República Argentina.

1. Un poco de historia.

Corría el año 1635. El religioso dominico Petronio Martini se hallaba en oración ante el sepulcro de nuestro Padre Santo Domingo en el convento de Bolonia, cuando concibió la idea de distribuir las 8760 horas del año en otras tantas personas que se comprometieran a rezar los quince misterios del rosario en una hora anual que libremente habían escogido. Rápidamente se propagó esta tierna devoción; cuatro años más tarde ya había cruzado la frontera de Italia, y en Francia, España, Alemania y Polonia crecía el número de asociados. En una década, éstos se contaban por millones en Europa, y pronto, de la mano de los frailes dominicos, se propagó en América.

Pero fue en 1858 que el Rosario Perpetuo se organizó en la forma que hoy lo conocemos. Le cupo a Fr. Agustín Chardon, del convento del Lyon, Francia, modificar el método de la hora anual, por el de la hora mensual, estructura que desde entonces hasta nuestros días se mantiene sin variantes.

2. Finalidad.

La Guardia de Honor o Rosario Perpetuo, es una Asociación formada por Cofrades del Rosario, los cuales, de día y de noche, sucediéndose de hora en hora sin interrupción, rezan el Santo Rosario.

El fin general del Rosario Perpetuo es alabar y bendecir sin cesar al Señor y a la S.Sma. Virgen, pidiendo perdón por los continuos pecados que contra Dios se cometen diariamente, y suplicar el remedio de nuestras necesidades.

El objeto especial del Rosario Perpetuo es rogar a Dios, por intercesión de su Santa Madre:

- por la conversión de los pecadores, meditando los misterios gozosos.
- por la buena muerte de los agonizantes, meditando los dolorosos.
- por las almas del Purgatorio, los gloriosos.
- por la familia, la paz del mundo y los sacerdotes, los luminosos, meditación incorporada luego de publicarse la inspirada Carta Apostólica ¨Rosarium Virginis Mariæ¨ de Su Santidad Juan Pablo II.

3. Organización del Rosario Perpetuo.

Los asociados están distribuidos en treinta y una Secciones o Coros (una por cada día del mes). Los miembros de cada coro se reparten las 24 horas del día, pudiendo cada persona elegir la hora y el día del mes que más le convenga, teniendo en cuenta sus deberes y ocupaciones habituales.

Durante la hora de Guardia, se rezan y meditan las cuatro partes del Rosario: los Misterios de Gozo, de Dolor, de Luz y de Gloria. Puede cumplirse en la casa, en la Iglesia, en el campo, en viaje, aún en la cama con reverente compostura, si el levantarse trae inconvenientes.

Los asociados hacen permanente Guardia de Honor a la Reina del Cielo en el rezo ininterrumpido del Rosario. Cuando uno, hecha la Hora de Guardia que libremente ha escogido, se entrega al descanso o al trabajo, otro toma su lugar y vela por él.

Quien no cumple la Hora de Guardia no comete falta ni pecado alguno; sólo se priva de las muchas gracias que podría recibir haciéndola.

La Hora de Guardia se cumple una sola vez al mes: una hora por mes donada amorosamente a la Virgen.

4. El Rosario Perpetuo en la ciudad de Córdoba.

En esta ciudad la Cofradía del Rosario Perpetuo se denomina, en honor de su Patrona, Guardia de Honor de la Virgen del Rosario del Milagro y tiene su sede en la Basílica de Santo Domingo. Su actual asesor es Fr. Jerónimo Rodríguez, quien nos acompaña con voluntad inquebrantable, nos ilumina con su plática, nos reprende amorosamente, y nos honra con su amistad.

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Historia de la prodigiosa imagen de la Santísima Virgen del Milagro 
domingo, junio 25, 2006, 09:19 PM -
Boletin "Hora de Guardia". Año I - Nº 10. 20 de junio de 2005. Editor: Asociación Guardia de Honor de la Virgen del Rosario del Milagro. Basílica de Santo Domingo. Av. Velez Sarsfield 30. Arquidiócesis de Córdoba (Tucumán) - República Argentina.

La noche del 19 de junio de 1592, un fuerte temblor obligó a los pobladores del Callao, Perú, a refugiarse en el lugar más seguro: la playa. Al amanecer del día siguiente, las olas arrojaron sobre la costa lo que parecía ser restos de un naufragio: dos cajas o arcones de madera. En sus cubiertas, sendos rótulos decían: ¨Una Señora del Rosario para el Convento de Predicadores de la Ciudad de Córdoba, Provincia del Tucumán, remitido por Fray Francisco Victoria, O.P., Obispo de Córdoba del Tucumán¨. ¨Un Señor Crucificado para la Iglesia Matriz de la Ciudad de Salta, Provincia del Tucumán, remitido por Fray Francisco de Victoria, O. P. Obispo de Córdoba del Tucumán.¨ Abiertos los cajones, se encontraron las imágenes señaladas en los rótulos, en perfecto estado de conservación, protegidas por paja completamente seca.

El Virrey del Perú, Don García Hurtado de Mendoza, Marqués de Cañete, hizo trasladar las imágenes a Lima, y el entonces Arzobispo, Toribio de Mogrovejo celebró el Te Deum. Cuenta la tradición, que en esa ocasión estuvieron presentes venerando las imágenes, Santa Rosa de Lima, San Francisco Solano y San Martín de Porres.

A fin de cumplir con la voluntad del remitente, se organizó la procesión que acompañó a las puertas de la ciudad a las efigies -que ya se las denominaba del Milagro por su singular aparición-, en medio de las salvas del ejército, los cánticos y las plegarias. Luego, el cortejo siguió su marcha hasta la ciudad de Salta, donde quedó el crucifijo, y desde allí continuó la devota peregrinación hasta Córdoba para entregarla a la comunidad dominicana.

Nos gusta pensar que la ciudad recibió el regalo con celebraciones extraordinarias y ardoroso fervor mariano, y es probable que así haya sido, pero nada sabemos de cierto, pues por aquellos años, la Iglesia de Santo Domingo no era la magnífica Basílica que hoy se levanta en la esquina que forman las calles Deán Funes y Av. Vélez Sarsfield, sino probablemente una modesta capilla (1), y la imagen de la Virgen habría sido colocada en un camarín o Nicho (2).

El Santuario muy pronto se hizo célebre por los favores dispensados por la Santísima Virgen a cuantos imploraban protección. En tiempos de calamidades, sequías, epidemias, el pueblo acudía fervoroso a invocar el auxilio de la Madre, y ella nunca defraudó las esperanzas de sus devotos. Por esta singular protección experimentada en innumerables ocasiones, el 1º de octubre de 1892, la imagen fue solemnemente coronada por el Obispo de Córdoba, Fr. Reginaldo Toro, en nombre de Su Santidad León XIII. Y en 1937 Pío XI declara a la Santísima Virgen del Rosario del Milagro Patrona de la Arquidiócesis, patronazgo que fue celebrado con una procesión que reunió más de cien mil personas, según cuentan las crónicas.

Señor del Milagro.

Cada primer domingo de octubre la ciudad mediterránea renueva sus manifestaciones de amor hacia su protectora con la solemne procesión. A hombros de los cofrades del Rosario, la imagen de Nuestra Señora, en andas cubiertas de flores, franquea la artística reja de hierro forjado que pone límite al atrio. La talla de madera de ciprés de 1,51 m. de altura, va ricamente ataviada con traje de lamé bordado en hilos de plata, y joyas que pertenecieron a damas cordobesas de fines de siglo XIX. Bajo la corona, la gran mantilla de encaje enmarca las facciones delicadas y cae como una cascada de espuma sobre la espalda. Sostiene en el brazo izquierdo al Niño Jesús en actitud de bendecir, y en el derecho un cetro, y de ambas manos cuelga un largo rosario.

Culminada la celebración de la Eucaristía presidida por el Arzobispo, la imagen es transportada nuevamente a su camarín en la Basílica y depositada en el imponente templete de cristal y ónix que domina la nave central.

Oh, Virgen Santísima del Rosario del Milagro,
Que cruzando de modo portentoso el mar Pacífico,
has elegido a Córdoba como trono de Misericordia,
donde en tiempo de sequía y otros flagelos públicos,
al invocar tu auxilio, has puesto de inmediato celestial remedio,
y ante cuyo altar tantos enfermos y afligidos,
tantos desvalidos e infortunados,
han logrado por tu mediación verse libres de sus tribulaciones,
vengo lleno de confianza y de fe, a pedirte,
desde lo más íntimo de mi corazón,
me concedas una gracia.
Yo, agradecido por tu bondad,
prometo ser más devoto tuyo publicando tus favores,
y más fiel en el cumplimiento de mis deberes de cristiano.

¡Virgen del Rosario del Milagro, sednos propicia!.

Notas.

(1) Antes de 1604, fecha oficial de la instalación de los dominicos en Córdoba, existía un convento, desprendimiento del de Santiago del Estero, pero no se conoce registro documental de su ubicación geográfica, o número de frailes.

(2) Devoto de nuestra Señora del Nicho fue Don Santiago de Liniers, quien ofreció al Convento dos banderas capturadas a los ingleses en la victoria del 5 de julio de 1807. Las banderas aún se conservan, bellamente enmarcadas, en el actual Camarín de la Virgen.

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Las Nuevas Cruzadas. La Epopeya de la Vendée (Parte II) 
domingo, junio 25, 2006, 09:02 PM -
Boletin "Hora de Guardia". Año I - Nº 6. 16 de abril 2005. Editor: Asociación Guardia de Honor de la Virgen del Rosario del Milagro. Basílica de Santo Domingo. Av. Velez Sarsfield 30. Arquidiócesis de Córdoba (Tucumán) - República Argentina.

LAS NUEVAS CRUZADAS. LA EPOPEYA DE LA VENDÉE. Primera Cruzada Contra los "Sin Dios Jacobinos”. Primer Genocidio de la Modernidad. Parte II. Por Lic. Gustavo Carrére Cadirant. República Argentina.

2. EPOPEYA VENDEANA

Antecedentes

La política religiosa del nuevo régimen y las medidas de excepción contra los sacerdotes no juramentados trajeron una consecuencia cuya trascendencia iba a ser considerable: la sublevación del oeste de Francia, no solamente La Vendée, sino más o menos todo el país que se extiende desde el norte del Poitu hasta la Bretaña y a los confines de Normandía, en los territorios actuales de los obispados de Poitiers, Angers, Lucon y Nantes. Si bien la adhesión a la causa realista intervendría también en su estallido, la fidelidad a la Fe Católica y a la Iglesia Católica, Apostólica y Romana constituyó sin duda el móvil mayor de aquella epopeya.

La "Epopeya de La Vendée" refiere a la gesta católica emprendida por campesinos y sus familias —acompañados por nobles y sacerdotes— que llevaban prendidos escarapelas del Sagrado Corazón y se autodenominaban como ejército católico y real; se resistían a que la presencia social de Cristo Rey fuera desterrada de sus pueblos, de gran mayoría cristiana.

Esta región, evangelizada un siglo atrás por San Luis María Grignon de Montfort, terciario dominico —que insistía en la devoción filial a Nuestra Señora— fue tan inmunizada contra el virus de la Revolución, que se levantó en armas contra el gobierno republicano y anticatólico de Paris.

San Luis María Grignon de Montfort tenía a la Santísima Virgen la devoción más ardiente, y hasta compuso en su alabanza el "Tratado de la Verdadera Devoción", que constituye hoy el fundamento más fuerte de toda la piedad mariana profunda.

Por otro lado, con sus misiones aproximaba al pueblo a los sacramentos y lo enfervorizaba en la devoción al Rosario. También la sagrada insignia difundida por el santo —el Sagrado Corazón en tela roja, encuadrado por las iniciales de Jesús y María— fue colocado por los combatientes sobre sus chalecos, blusas, o dispuesto como escarapela en los sombreros de amplias alas.

El día de la beatificación de este apasionado apóstol, el ilustre obispo de Angers, Mons. Freppel, lo proclamaba solemnemente ante 20.000 vendeanos en St. Laurent-Sur-Sèvre, lugar donde reposan los restos del extraordinario conmovedor de almas : «fue por Montfort y sus hijos espirituales, los Misioneros de San Lorenzo, por quienes corrió el flujo fecundo de savia cristiana en los campos del Oeste durante todo el siglo XVIII.

Si ese siglo fue en otros lugares un tiempo de decadencia moral, en el Oeste, por el contrario, salvo en las grandes ciudades, fue una época de vivificación cristiana durante la cual el pueblo de esta región —dice Mgr. Freppel— estuvo como lleno de dos sentimientos igualmente apropiados para engendrar el heroísmo: la Fe religiosa y la fidelidad al poder legítimo. Por ello es que, cuando en un día de odio y de obcecación se llegó a atacar a los ungidos del Señor, a todo lo que representaba Cristo en el estado y en la Iglesia, este pueblo se estremeció y se levantó para defender todo lo que amaba y todo lo que respetaba».

1er. levantamiento en La Vendée: 1792

El 27 de noviembre de 1791 la Asamblea decreta "que enviaba a la cabeza de partido a los curas refractarios", alejándolos de su comuna, de su centro de actividad pastoral; los trasladaba a la gran ciudad, sometidos a la inspección, a la inquieta vigilancia de las sociedades patrióticas. Imposible referir todos los clamores que suscitó este decreto; el aldeano estaba unido al sacerdote por una razón muy natural: el sacerdote era el mismo aldeano, su hijo, su hermano o su primo.

Los sacerdotes refractarios, reunidos en la cabeza del partido, conocían perfectamente el estado de las campiñas, el dolor profundo de las familias y la sombría indignación de los hombres. Esto les infundió una gran esperanza, y se propusieron comunicárselo al rey. En una multitud de cartas que le escribieron en la primavera de 1792, le animaban para que se mantuviera firme, que no tuviera miedo a la Revolución y que la paralizara valiéndose del derecho constitucional: el veto.

El 9 de febrero de 1792, sacerdotes refractarios reunidos en Angers, redactaron una carta para el Rey, que puede considerarse como el Acta originaria de la Epopeya de La Vendée, ya que la anuncia y predice: "(...) Señor, sois un hombre piadoso, no lo ignoramos. Haréis lo que podáis... Pero sabedlo, al fin, el pueblo está cansado de la Revolución. Su espíritu ha cambiado; le ha vuelto el fervor, frecuenta los sacramentos. A las canciones han sucedido los cánticos... El pueblo está con nosotros..." "(...) ¿Se dice que excitamos a las poblaciones?... Pero es todo lo contrario. ¿Qué sería del reino si no contuviéramos al pueblo? Vuestro trono no se apoyaría más que en un montón de cadáveres y ruinas... Ya sabéis, demasiado sabéis, señor, lo que puede hacer un pueblo que se cree patriota. Pero no sabéis de lo que sería capaz un pueblo que se ve arrebatar su culto, sus templos y sus altares".

Las dificultades comenzaron con la Constitución del Clero y su juramento: apenas uno de entre cuatro o cinco sacerdotes estuvo dispuesto a jurar. La resuelta hostilidad de los paisanos de La Vendée para con el clero constitucional se empezó a manifestar: en mayo de 1792 los alcaldes y oficiales municipales de treinta y cuatro comunas de las Mauges se reunieron para tratar esta situación.

El 12 de julio de 1792, la Asamblea Nacional proclamó la "Patria en peligro"; decretó la leva de nuevos batallones de voluntarios. En cumplimiento de dicha ley, el Director del Departamento de Deux-Sèvres ordenó a todos los municipios, por resolución del 22 de julio, confeccionar dos listas de ciudadanos: una con aquellos que se alisten y otra con aquellos que se nieguen. Esta novedad causó una profunda agitación en la región.

El domingo 19 de agosto la noticia de la inscripción de voluntarios y de las persecuciones religiosas provocó la "primera explosión". Los jóvenes de doce municipios vecinos, armados de guadañas y horquillas para recoger paja, se reunieron en Moncoutant; se agruparon alrededor del alcalde de Bressuire, Adrien Joseph Delouche y llamaron a todos los hombres para que acudieran a las armas con ellos contra un gobierno de tiranos al que se negaban servir, pidiendo el restablecimiento del Rey en su plena autoridad como único medio de retorno al orden social y a la libertad religiosa. Los campesinos se dirigieron hacia el castillo de Pugny, residencia del Marqués de Mouroy, antiguo coronel del regimiento de Mèdoc, para constituir a éste en jefe y fortificarse en sus tierras; no lo encontraron allí, pero obtuvieron de su regidor la bandera de su antiguo regimiento: de seda blanca sembrada de flores de lis en oro, con las armas reales en el centro; fue el primer estandarte de la guerra de La Vendée.

De Pugny, los campesinos se dirigieron a la morada de Brachain, a casa de un noble de la región, antiguo oficial, M. Gabriel Baudry d‘Asson, quien, después de haber titubeado, aceptó el mando de los casi dos mil hombres presentes y lanzó un llamado a las armas. El 22 de agosto, en Chantillón, hubo una revuelta de unos seis a diez mil hombres. La población de la villa, siempre hostil a los principios revolucionarios, no opuso resistencia al ejército de M. Baudry d‘Asson, que entró vigilante y triunfante al son de tambores y pífanos. Se dirigieron a la sede de la administración del distrito, quemando los archivos. El 23 de agosto, Bressuire opuso sus viejos muros a los sublevados, mechados no obstante por los fusiles de caza y las guadañas de los aldeanos. El 24 de agosto, día de San Bartolomé, se dio un último combate, en el lugar llamado "les Moulins de Cornet".

Los aldeanos, en número de seis mil y a órdenes del M. Baudry d‘Asson, seguido por M. Richeteau de la Coindrie, M. Calais de Puylouet y M. de Feu, armados con algunas escopetas de caza, barras de hierros, picas, largas horcas, y otras armas improvisadas, hicieron frente a las fuerzas republicanas, reforzadas con las tropas enviadas por el director del departamento de Deux-Sévres: dos compañías de infantería de marina de Rochefort con dos piezas de artillería, las guardias nacionales de Niort, La Mothe-Sain-Héraye, San Maixent y Parthenay, bien armadas con fusiles. Éstas hicieron fuego sobre los campesinos y los dispersaron. Más de cien perecieron, cerca de quinientos fueron apresados y el resto corrió huyendo a través del campo.

El "Journal des Deux-Sèvres" escribió que ciento dieciocho sublevados se quedaron allí y añade que "estaban cubiertos de cruces y rosarios". Los soldados republicanos, llenos de cólera, se ensañaron con los cadáveres: cortaron las orejas para hacer escarapelas para los sombreros, que serían exhibidas en la villa de Bressuire. Los prisioneros fueron llevados ante el tribunal criminal de Niort; este consideró que debía ser indulgente y los puso en libertad. Así, el primer levantamiento en La Vendée se frustró.

Paralelamente a estos acontecimientos los sacerdotes juramentados, muy mal recibidos, debían apelar a la guardia nacional para mantenerse; la mayoría de los feligreses deseaban y preferían quedarse sin sacerdote que tener a un constitucional al que no conocían. Ante estos hechos, las autoridades departamentales dejan estallar su resentimiento contra los sacerdotes refractarios. Comienza la deportación: cerca de cuatrocientos padres de Maine-et-Loires de la Sarthe, atados de a dos, son conducidos bajo guardia a Paimboeuf o son embarcados para España. Otros, cerca de doscientos cuarenta, parten de Saint-Gilles-sur-Vie o de Sables-d‘Olonne.

Continuación ...

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Las Nuevas Cruzadas. La Epopeya de la Vendée (Parte I) 
domingo, junio 25, 2006, 08:57 PM -
Boletin "Hora de Guardia". Año I - Nº 5. 9 de abril 2005. Editor: Asociación Guardia de Honor de la Virgen del Rosario del Milagro. Basílica de Santo Domingo. Av. Velez Sarsfield 30. Arquidiócesis de Córdoba (Tucumán) - República Argentina.

LAS NUEVAS CRUZADAS. LA EPOPEYA DE LA VENDÉE. Primera Cruzada Contra los "Sin Dios Jacobinos”. Primer Genocidio de la Modernidad. Parte I. Por Lic. Gustavo Carrére Cadirant. República Argentina.

«Mitis depone colla, Sicamber, adora quod incendisti, incende quod adorasti»
Remigio, Obispo de Reims

1. INTRODUCCIÓN

En la Santa Navidad de 496, durante el bautismo solemne del Rey de los Francos—Clodoveo— y tres mil de sus súbditos en la Catedral de Reims, el obispo Remigio pronunció las siguientes palabras: "Doblega tu cabeza, oh Sicambro; venera lo que hasta ahora perseguías, y persigue lo que adorabas". Cuenta una leyenda que como el sacerdote que debía llevar el óleo sagrado de la consagración no podía atravesar la ciudad por la multitud, una paloma blanca llevó en el pico la botellita de óleo —ampulla— y un ángel trajo una bandera bordada con flores de lis, símbolo que sería enseña de los Reyes de Francia.

No obstante su pasado católico, hace doscientos catorce años que Francia dejó de reconocerse a sí misma como La fille aînée de l’Eglise (La hija primogénita de la Iglesia). No era injusto ese título, ni mucho menos, porque la nación más extensa, más moderna y la más culta del continente europeo tenía una sociedad católica. De los 26 millones de franceses, sólo 40.000 eran judíos y 500.000 protestantes. Sí, se sabían parte de la Iglesia universal, pero conscientes de su peso específico: 139 diócesis y 40.000 parroquias, en 1789; 135 obispos, alrededor de 70.000 sacerdotes seculares —un sacerdote por cada 364 feligreses—, unos 30.000 religiosos y 40.000 religiosas. Con razón escribió François Furet que Francia, en vísperas de la Revolución Francesa, "tenía un paisaje católico, pues iglesias, ermitas, santuarios y monasterios integraban y, no pocas veces, modelaban pueblos y ciudades".

El estallido, el 14 de julio de 1789, de la Revolución Francesa —de neto contenido Liberal y Masónico— como nueva etapa del proceso histórico del alejamiento del hombre de Dios, lleva a la creación de un nuevo concepto de Estado y sociedad, bajo el lema: "Libertad, igualdad, fraternidad, o la muerte", verdadera parodia de la tolerancia democrática, uno de los valores más cotizados y pregonados en el mercado revolucionario; en la teoría, todo se puede tolerar, pero en la práctica no se tolera que se pongan límites a la «libertad». No se tolera el orden, ni la autoridad, ni la jerarquía, ni nada que ponga obstáculos a la «libertad». Todos gritan a coro que el valor absoluto a defender es la «libertad»; y olvidan que ésta, para ser verdadera, debe estar cimentada en la Verdad y ordenada al Bien.

La Ilustración —difundida por los enciclopedistas franceses— consigue hacerse con los resortes del poder político, sobre todo a través de la masonería y a partir de la Revolución francesa, extendiendo poco a poco su influjo mediante el liberalismo; error que lleva a la afirmación de la voluntad (de la libertad) del hombre por sí misma, por encima de la voluntad de Dios o incluso frente a ella. Es, pues, el rechazo de la soberanía de Dios sobre el hombre y el mundo, dando lugar a la revolución como proceso histórico del alejamiento del hombre de Dios. Por ello, en el nuevo régimen, los estamentos propios del orden natural deben desaparecer en beneficio de la nación francesa, ente subversivo.

La Iglesia Católica, Apostólica y Romana en Francia, institución vital en la sociedad gala y pilar fundamental para el sostenimiento de la Monarquía, sufrió desde los inicios un ataque sistemático y perverso; surgieron los adoradores de la diosa Razón, de la diosa Libertad y de la diosa Humanidad, que buscaban reemplazar la fe católica.

Comienza así la descristianización de Francia, signada por una verdadera apostasía de sus hombres, religiosos y laicos.

El mundo moderno liberal —en el pensamiento y las instituciones, las leyes y las costumbres— se va, pues, constituyendo ya en Occidente como una contra-Iglesia, pues quiere vivir sin–Dios y sin–Cristo. Y es apóstata, pues todo él procede del cristianismo: rechazando la guía de Cristo, en realidad se va configurando contra– Cristo. Este mundo liberal cree que «la razón humana, sin tener para nada en cuenta a Dios, es el único árbitro de lo verdadero y de lo falso, del bien y del mal; es ley de sí misma; y bastan sus fuerzas naturales para procurar el bien de los hombres y de los pueblos» (San Pío X, Syllabus, 1864, 3).

Así, con la finalidad de desmantelar la Iglesia Católica, Apostólica y Romana — ya que la revolución se caracteriza por la idea de la rebelión del hombre frente a Dios— se van sucediendo cronológicamente una serie de disposiciones revolucionarias:

4 de agosto de 1789: Abolición de los derechos feudales por la Asamblea nacional.

24 de agosto de 1789: Votación por la supresión de los diezmos.

2 de noviembre de 1789: Nacionalización de los bienes del clero y su conversión en bienes nacionales para su posterior venta en beneficio del Estado.

Estas medidas, que anulan en definitiva el poder de la Iglesia Católica en Francia, tienen diversas consecuencias, tales como: la separación Iglesia-Estado y la formación del primer Estado aconfesional, la desaparición del patrimonio artístico francés, la asunción por el Estado de la educación y la asistencia social por el desmantelamiento de la red educativa, y asistencia de la Iglesia y la manutención del clero por el Estado.

Esta última consecuencia —la desamortización de los bienes de la Iglesia— la lleva a la pérdida de su independencia económica.

Febrero de 1790: Primer juramento de obediencia a la Constitución; se trataba de una simple declaración de fidelidad a la nación, al monarca y a las decisiones de la Asamblea Constituyente. La totalidad del clero prestó su juramento, con la excepción del obispo de Narbona, Mons. Dillon

13 de febrero de 1790: Abolición de los votos religiosos, lo que significa la supresión de las órdenes regulares. Se exclaustra a monjas y frailes, se incautan o incendian muchos conventos.

18 de agosto de 1791: Supresión de las congregaciones seculares. Estas medidas reducen los efectivos de la Iglesia Católica a los sacerdotes diocesanos; y para ellos también hay una medida de reorganización, que les pondrá a las órdenes directas del Estado.

12 de julio de 1790: Aprobación de la Constitución Civil del Clero, que es la base angular de la instauración de una nueva iglesia y la destrucción total de la vigente hasta entonces. Esta reordenación consiste en diseñar de nuevo las diócesis, que deben coincidir con los límites de los departamentos. Sin embargo, esta medida significa la supresión de 53 diócesis. Al mismo tiempo que la reordenación parroquial, en realidad, consiste en la supresión de cuatro mil parroquias.

En cuanto al personal de la nueva iglesia, la elección de los obispos y párrocos por una asamblea de electores (ciudadanos activos), pero que por el censo censitario está reducido a las clases más acomodadas de la sociedad. Además, la ordenación de los sacerdotes será por los obispos, pero estos serán por el metropolitano y no por el Papa: es la ruptura con Roma. Se reorganiza la Iglesia Francesa sin contar con Roma. Se introduce el culto a la Diosa Razón. Se obliga a jurar la Constitución a obispos, sacerdotes y religiosos, con lo cual se origina un cisma (juramentados y refractarios). Se persigue (muerte o deportación) a quienes no juran. La enseñanza, antes muy dirigida por la Iglesia, ahora es pública y laica. La Primaria queda abandonada.

Como el nuevo clero depende del Estado en su organización y manutención y cumple una función pública como el resto de los funcionarios del Estado, sus miembros deben jurar ser fieles a la nación y apoyar con todo su poder la constitución decretada por la asamblea nacional. Empero, estas medidas que eliminan a la Iglesia Católica francesa cuentan con la total oposición del Papa Pío VI, con lo que se da comienzo al cisma de una iglesia galicana subordinada al poder civil, al margen de la autoridad pontificia, de estructura episcopalista y presbiteriana, donde los obispos y los párrocos eran elegidos por el pueblo y los nombramientos episcopales serían solamente notificados a Roma.

Entre los miembros del episcopado únicamente cuatro renegarán de la fidelidad a Roma: Talleyrand, obispo de Autun; Loménie de Brieme, Cardenal arzobispo de Sens; Jarente, obispo de Orleans; y Lafont, obispo de Viviers. Entre los miembros del clero se calcula en un 53% los refractarios al juramento y reconocimiento de la ruptura con Roma. En cuanto al pueblo creyente, éste se suma a la oposición al clero oficial y asiste a ceremonias clandestinas. El Papa Pío VI prohibió el juramento y excomulgó, el 12 de marzo de 1791, a los sacerdotes que lo prestaran.

El rechazo a la reorganización eclesial es respondida por las autoridades civiles revolucionarias con fuertes medidas:

29 de noviembre de 1791: el clérigo que no jure en ocho días será puesto bajo vigilancia.

27 de mayo de 1792: se vota un decreto que sometía a la deportación más allá de las fronteras a cualquier eclesiástico al que veinte ciudadanos denunciaran como no juramentado y al que el distrito reconociera como tal.

10 de agosto de 1792: se aprueba la famosa ley de sospechosos, donde el clero refractario forma uno de los colectivos considerados enemigos declarados de la revolución.

26 de agosto de 1792: se redacta la ley de deportación general de todos los miembros del clero que se hayan opuesto al juramento.

2 de septiembre de 1792: una banda de revolucionarios sacó del carruaje en que se conducía a la prisión a tres sacerdotes refractarios y los colgó; comienzan así las Matanzas de Septiembre. Más de mil monárquicos —aproximadamente unos doscientos cincuenta sacerdotes— y presuntos traidores apresados en diversos lugares de Francia, fueron sometidos a juicio y ejecutados; es el primer asesinato colectivo.

3 de septiembre de 1792: se redacta un nuevo juramento en el cual se debe comprometer el juramentado a mantener la libertad, la igualdad y la seguridad de las personas y propiedades.

Marzo de 1793: los sacerdotes subsistentes en territorio francés que se negaron a jurar la Constitución Civil del Clero —llamados curas refractarios— quedan condenados a muerte. Estas medidas causan la salida de más de cuarenta mil exiliados de condición religiosa, seis mil de los cuales recalan en España y ayudarán a acrecentar desde el catolicismo español un sentimiento contrario al revolucionario francés, que se materializará en 1808 en la lucha contra Napoleón.

Continuación ...

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Réquiem in Pace 
domingo, junio 25, 2006, 08:37 PM

Homenaje al Padre Antonio Claver Verdaguer

Este breve apunte biográfico, lo escriben los hermanos José María y Antonio Amenós Vidal quienes conocieron en vida al Padre Antonio Claver Verdaguer, y han basado sus descripciones en la historia explicada por José Amenós Verdaguer, su primo hermano.

Autor: Editorial. Fecha: 18 marzo 2004.

Antonio Claver Verdaguer, nació en la población de Anglesola (Lérida) en España, hijo de María Verdaguer y Ricardo Claver, que asistieron en Roma a la beatificación de San Pedro Claver, por ser familia descendiente directa, y que muy pronto deseó ingresar en el Seminario, por su especial vocación sacerdotal.

Esta historia de la postguerra civil española, transcurre en aquellos años dificiles de la reconciliación y reconstrucción nacional, en un pueblo de labradores con escasamente mil habitantes dividido por los acontecimientos dramáticos que ocurrieron muy cercanos en el tiempo, y en condiciones especialmente dificiles para las familias que empezaban a salir de la miseria de la guerra.

En aquella época dificil, sin distinción de bandos, todas las familias habían perdido parientes, o habian sido declarados desaparecidos en combate, en la trágica batalla del Ebro, sus aguas se habían convertido en sangre de miles de combatientes, que perdieron la vida después de ser obligados a marchar al frente. María Carmen Vidal Melà, esposa de su primo hermano, con solo cuatro años salvó la vida en uno de los acostumbrados ataques aéreos y bombardeos de la población civil, cuando las balas atravesaban los flancos del camino quedando milagrosamente en medio de ellas, mientras las gentes corrían a guarecerse al refugio antiaéreo. Su padre Senén Vidal fue víctima de un obús.

Estos y otros hechos similares según testigos oculares como el de Antonio Amenós,les ocurrieron a familiares o amigos, que fueron asesinados o torturados hasta morir, mientras se quemaban y expoliaban las Iglesias de su pueblo, o se perseguía y mataba a los sacerdotes. Teresa Melà, viuda de guerra mientras duraba la contienda se volvió a casar en segundas nupcias con Juan Viles, que a riesgo de su propia vida salvó a uno de los sacerdotes del pueblo de una muerte segura, haciendo todo lo posible e imposible para esconderle y hacer creer a los milicianos que le buscaban para matarle que era un simple jornalero de su tierra. Ramona Verdaguer, también salvaría su vida, porque aunque pensaron que la habían matado, a quien habían disparado fue a la sombra que se reflejaba en el ventanal de su casa al trasluz de una lumbre, tuvo que huir y atravesar los Pirineos, sobrevivir al frío y llegar a un lugar seguro después de grandes penalidades. Muchas historias como estas se repiten una y otra vez en la memoria de quienes vivieron aquellos trágicos y dramáticos acontecimientos, esta es la herencia que le habían dejado al ¨Padrecito¨.

No nos detendremos en los primeros años dificiles de postguerra, lo que nos interesa en este momento de la historia de la vida de Antonio Claver Verdaguer desde su salida del Seminario, en el que había ingresado tempranamente a los 11 años, es cuando llegó el momento de ordenarse, en aquella época ejercía su ministerio el Obispo Tarancón, que le ofreció la posibilidad de tener dos años más de espera antes de decidir si quería ser realmente sacerdote, debido a su temprano ingreso al Seminario, y así pues, en este breve lapso de tiempo de excedencia, se dedicó al profesorado de parvulario, y posteriormente tomaría los hábitos de sacerdote, porque su vocación era su vida.

A los 22 años, sus primeros destinos transcurrieron en la provincia de Lérida (España), estuvo en el Santuario de la Gleva, después ejerció en la población de Vilasana, y posteriormente en la ciudad de Cervera, a la que llegó para ser rector, nombrando un ¨triunvirato¨, porque a causa de la necesidad económica de financiación que sufría la Iglesia en aquel lugar, tenía que trabajar de sacerdote obrero, como ocurría en muchos países de Europa, y así pues en sus ausencias por el trabajo que desempeñaba de transportista de cereales (trigo, cebada, maíz,...) al puerto de Barcelona, con una camioneta que compraron en la diócesis y compartía con otros sacerdotes, ellos mismos se encargaban de la labor pastoral de la rectoría, hasta que finalmente decidió pedir al mismo Obispo Tarancón que lo destinaran a América.

En las aldeas cercanas a Montevideo (Uruguay) en las que aún se practicaba la brujería, había una especial necesidad de misioneros religiosos, la desconfianza y recelo hacia la Iglesia eran el primer obstáculo que debería salvar, solo el recuerdo de su primera llegada, queda en nuestra memoria, cuando con las calles desiertas y sin un alma a la redonda, todos los aldeanos escondidos a su paso hacia lo que tenía que ser su futura capilla, asomaban de reojo en los ventanucos de sus casas , preguntándose quien era ese forastero y que hacía en su pueblo.

Ganándose a estas gentes humildes, porque ya conocía la necesidad y la miseria, le dieron la mejor casa del pueblo, que estaba construída con tejado de plásticos, las demás lo tenían de paja. Organizó una cooperativa agrícola, porque él sabía hacerlo, con su propio dinero ganado jugando en la liga de futbol profesional en el equipo del Montevideo, con el permiso expreso de Roma; compró un tractor con remolque, arreos y aperos de labranza, y los aldeanos de José Pedro Varela empezaron a llamarle el ¨Padrecito¨. Además, entre las mujeres del pueblo, organizó un taller de labores, con tela que él mismo traía hacía coser sacos, para llevarlos a vender a la capital, para que con sus ganancias las aldeanas tuvieran algo con que dar de comer a sus familias e hijos, el transporte lo hacía con un automóvil que compró con dinero de España, y que consiguió en uno de sus viajes para recaudar fondos, reunir ropa de abrigo, medicinas, alimentos, u otros donativos. Cuando llegaba a puerto, le esperaba un agrónomo de su mismo pueblo natal que trabajaba para el Estado Uruguayo, y que con una camioneta transportaría en varios viajes, el contenido de todo género que albergaban aquellos grandes contenedores navales.

En este momento, nos detendremos un instante en un episodio igualmente dramático de esta historia, la guerrilla urbana de los ¨tupamaros¨, que se desarrolló en origen entre los más pobres de la ciudad y alrededores de Montevideo, y que luchaba a mano armada contra las injusticias del gobierno, y que el ¨Padrecito¨ nunca aceptó por sus métodos expeditivos; cuando se produjo la revuelta que duró largo tiempo, y ocasionó que se celebrara la primera reunión de Puebla (México) sobre Teología de la Liberación, debido a los tristes acontecimientos que también estaban ocurriendo en varios países de América Latina por las mismas razones, el ¨Padrecito¨ Antonio Claver Verdaguer en idiosincracia con el Santo Padre se pronunció en contra, y años más tarde seguiría reafirmando que no podía aceptarla. Y trabajando con su esfuerzo por la paz y el desarrollo de aquellas pobres gentes, para ayudarles a no caer en la guerrilla y la miseria, siempre actuó bajo las directrices de Roma.

Cuando tuvo que volver por última vez a España, porque María Verdaguer estaba en trance de morir, tuvieron que ayudarle a reunir el dinero del pasaje entre los aldeanos, y una vez aquí, los médicos le diagnosticarían un cáncer, del que moriría tiempo después; justo antes de su fallecimiento recibíamos un íntimo, personal y cordial saludo en una misa dominical oficiada por él, y después con poco más de 50 años nos dejaría para siempre; el recuerdo que nos ha dejado, ha sido el de un sacerdote por vocación, un misionero que luchó con su propio trabajo para ayudar a aquellas pobres gentes a las que tanto quiso y entregó su vida para que sobrevivieran a la violencia y miseria a la que estaban sometidos, años después es todavía recordado, y muchos de los aldeanos con los que compartió tantas tristezas y alegrías, dones y penurias le quieren beatificar, incluso estuvieron presentes en su entierro cruzando miles de kilómetros con la ayuda de las autoridades de su pueblo, para hacerle una última y personal despedida, un último homenaje a su ¨Padrecito¨; años más tarde se bautizó con su nombre al Colegio C.E.I.P. MOSSÈN TON CLAVER de Vilasana (Lérida).

In Memoriam : Dedicatoria a José Amenós Verdaguer (29 diciembre 1929 – 18 septiembre 2005), hijo de Antonio y Antonieta, a María Carmen Vidal Melà (16 julio 1932 – 15 enero 1994), hija de Senén y Teresa, y a sus padrastros Batistet y Juan, respectivamente, sus padres adoptivos tras la guerra civil española (1936-39).

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

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