lunes, julio 31, 2006, 02:17 PM -
En la conmemoracion del V Centenario de los Museos Vaticanos, les presentamos desde el Centro de Producciones Audio-Visuales de los Estudios Hagiográficos de la Fundación Psicología y Cristianismo, la primera producción de una serie de videos sobre las Obras Maestras de la Pinacoteca Vaticana.
Pinacoteca Vaticana.
Sala I-II : núm. 1-20.
Sala III-IV : núm. 21-40.
Sala V-VI : núm. 41-60.
Obras Maestras. Galería de arte virtual y serie audio-visual de video-clips sobre 60 antologías pictóricas.
1. Coronación de la Virgen, Santos y Donantes (1444).
Filippo Lippi (1406-69).
2. Descanso en la huida a Egipto. La Virgen de las cerezas (1573).
Barocci (1528-35 - 1612).
3. Descendimiento (1602 - 04).
Caravaggio (1571 - 1610).
4. Judith y la criada con la cabeza de Holofernes (1611 - 12).
Orazio Gentileschi (1563 - 1639).
5. La Transfiguración (1518-20).
Rafael (1483-1520).
6. La Virgen con el Niño y los Santos Lorenzo, Luis de Toulouse, Hercolano y Constancio. Virgen de los Decenviros (1495).
Perugino (1445 - 1523).
7. Martirio de San Erasmo (1628 - 29).
Nicolás Poussin (1594 - 1665).
8. Piedad (1470 - 75).
Giovanni Bellini (1432 - 1516).
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viernes, julio 28, 2006, 11:44 AM -
La CEE edita un libro con los discursos del Papa en Valencia. Madrid, 27/07/2006.
(VERITAS) EDICE, la editorial de la Conferencia Episcopal Española (CEE), acaba de publicar “El Papa en Valencia”, un volumen que recoge las palabras que Benedicto XVI pronunció en el marco del V Encuentro Mundial de las Familias (EMF).
En el libro están también los discursos de Su Majestad el Rey Juan Carlos; del cardenal Alfonso López Trujillo, prefecto del Pontificio Consejo para la Familia; y de monseñor Agustín García Gasco, arzobispo de Valencia.
“El Papa en Valencia”, ilustrado con varias fotografías del EMF, cuenta con una presentación del padre Juan Antonio Martínez Camino secretario general de la CEE. Asimismo, contiene una breve crónica del Encuentro escrita por el director de la Oficina de Prensa de la CEE, Isidro Catela.
Oficina de Información de la Conferencia Episcopal Española (CEE) : Hoja de pedido.
Otros artículos.
Benedicto XVI envía su pésame a las familias de las víctimas en el siniestro de FGV. Un análisis sobre las causas del accidente mortal en los "Ferrocarriles de la Generalitat de Valencia".
miércoles, julio 26, 2006, 03:16 PM -
El estudio sobre "Ortotanasia : tratamiento vital y privilegio terapéutico" que fue aceptado para su participación en la edición del VI Congreso Virtual de Psiquiatría - Interpsiquis 2005, y que recibió el apoyo editorial de Publicaciones Juan Pablo II - 25 Aniv. secundado por la Universidad Maimónides se ha incluído en la selección de artículos de la Biblioteca Católica Digital.martes, julio 18, 2006, 03:08 PM
La trilogía sobre psicología del martirio que completa la serie de estudios hagiográficos desarrollados para su presentación en el VI CVP - Congreso Virtual de Psiquiatría - Interpsiquis 2005 (I y IIª Parte : el testimonio de fe del s. I-IV d. J.C. en el Imperio Romano, y los mártires cristianos del s. XX en la IIª Guerra Mundial), y el VI CIVE - Congreso Internacional Virtual de Educación - 2006 (IIIª Parte : un estudio preliminar sobre las capitulaciones martiriales y la cláusula de excepción); ha sido publicada por la Biblioteca Católica Digital y Ediciones SSBenedictoXVI.org, respectivamente.
lunes, julio 10, 2006, 11:55 AM -
LAS NUEVAS CRUZADAS. LA EPOPEYA CRISTERA. Segunda Cruzada Contra los "Sin Dios Jacobinos". Segundo Genocidio de la Modernidad. Parte II. Por Lic. Gustavo Carrére Cadirant. República Argentina.
2. Persecución religiosa.
La historia de la Iglesia en México entre 1911 y 1940 fue tan acerba, que S.S. Pío XI la comparó a la de los primeros siglos cristianos. El 3 de mayo de 1911, surge el "Partido Católico Nacional", sobre la base del "Movimiento Obrero Guadalupano"; su lema era "Dios, Patria y Libertad", y su financiamiento fue cubierto en forma mayoritaria por el Arzobispo, Mons. José Mora del Río.
a. Presidencia de Francisco Ignacio Madero González (1911-1913).
Se alió fuertemente al catolicismo; el clero político apoyó la corriente que en conjunto denominaron "Democracia Cristiana". El 12 de agosto de 1913, bajo un clima de tensión revolucionaria, nació formalmente la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM), un grupo adoctrinado para responder a la violencia anticlerical revolucionaria. Se organizó a nivel nacional, formando comités regionales; cada uno elegía a su presidente y de entre ellos, se elegía a un presidente nacional que coordinaba las actividades de la juventud católica de todo el país. El presidente Madero González tuvo que solicitar el apoyo de la Iglesia Católica porque el país desde entonces había estado convulso y señala textualmente: "Fue necesaria la influencia de la Iglesia para lograr la pacificación del país, sacudido por inmenso movimiento de revolución y bandidaje". La jerarquía católica respondió a los deseos del Gobierno mediante un documento que pedía a los obispos "la obediencia que se debe a la autoridad constituida". El Gral. Victoriano Huerta, porfirista, se confabuló con los Estados Unidos para dar un golpe de Estado; conformó un grupo de militares mercenarios a quienes compró con dinero yanqui.
b. Presidencia del Gral. Victoriano Huerta (1913-1914).
El 19 de febrero de 1913 se sublevó; traicionó y asesinó a Madero, arrebatándole por la fuerza la silla presidencial. Con la usurpación de Huerta, el clero publicó inmediatamente un escrito de condenación hacia el golpe de Estado y tanto la Iglesia como el Partido Católico Nacional se mantuvieron a distancia del traidor. Este aconsejado por el embajador de los Estados Unidos trató de conquistar la simpatía de la jerarquía eclesiástica colmando de regalías, favores y obsequios a la Iglesia. El clero mantuvo una postura firme; el Partido Católico Nacional a través de su periódico, vocero oficial, "La Nación" combatió fuertemente al usurpador gobierno de Victoriano Huerta y por orden de éste las oficinas del partido y del periódico fueron incendiadas, saqueadas y destruidas. El Gral. Venustiano Carranza Garza, obligó a Huerta a dejar el mando y el país, muriendo en el destierro en el Paso, Texas.
c. Presidencia del General Venustiano Carranza Garza (1916-1920).
Este período que se caracterizó por la dureza de su persecución contra la Iglesia. Sus tropas multiplicaban los incendios de templos, robos y violaciones, atropellos a sacerdotes y religiosas; cuando los jefes militares quedaban como gobernadores de los Estados liberados, dictaban contra la Iglesia leyes tiránicas y absurdas: que no hubiera Misa más que los domingos y con determinadas condiciones; que no se celebraran Misas de difuntos; que no se conservara el agua para los bautismos en las pilas bautismales, sino que se diera el bautismo con el agua que corre de las llaves; que no se administrara el sacramento de la penitencia sino a los moribundos, y “entonces en voz alta y delante de un empleado del Gobierno”. Actualmente en México carrancear significa robar, y un atropellador es un carrancista. Muy comprometido con sus hermanos masones, tuvo que apoyar al liberalismo y atacar a la Iglesia Católica; los constitucionalistas se apoderaron de los edificios y bienes de la Iglesia, desterraron a los obispos, encarcelaron a sacerdotes y monjas, saquearon conventos y mandaron fusilar a los líderes curas. Para los constitucionalistas todo lo que era católico debería ser destruido; para los católicos estaba bien claro que Carranza era enemigo de la Iglesia y de la religión católica.
Después de tres años de cruenta persecución religiosa, se reunieron en Querétaro a partir de noviembre de 1916 los 118 diputados del Congreso de la Unión para revisar la Constitución de 1857. Luego de acalorados debates y encendidas polémicas, donde los clerófobos y protestantes carrancistas quedaron en minoría frente a los jacobinos partidarios de Álvaro Obregón, se pusieron al fin de acuerdo y publicaron el 5 de febrero de 1917 un documento que habría de entrar en vigor el día 1 de mayo: la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Así se cristalizó la orientación anticristiana y masónica del Estado. Proclamaba la separación Iglesia-Estado, haciéndola dependiente de éste: por una lado destacaba la libertad de conciencia y por otro la limitaba. Los artículos que lo enmarcaban eran: Artículo 3º: Declara que la educación será laica y prohíbe que cualquier religión o ministro de culto imparta clases, ni dirija centros escolares; enseñanza laica; Artículo 5º: Se prohibían los votos religiosos, los conventos y las órdenes monásticas; Artículo 24: Habla de la libertad religiosa; pero prohíbe toda manifestación pública de Fe; supresión del culto externo; Artículo 27º: Todas las propiedades de la Iglesia pasan a ser del Estado; Artículo 130º: No se le reconoce personalidad jurídica a la Iglesia; control del clero. Este último artículo profundiza el sentido anticlerical de la Constitución, señalando el derecho del poder federal de intervenir en materias de culto religioso y de disciplina externa, de conformidad con las leyes. Ninguna persona que no sea mexicana por nacimiento, podía ejercer las funciones de ministro de ningún credo religioso. Imposibilitaba a los ministros del culto para votar como ciudadanos y para ser elegidos como funcionarios públicos. Los ministros de culto eran incapaces de heredar de otros ministros de culto o de individuo particular. Determinaba el número de sacerdotes para cada Estado. Se prohibía de igual manera a los ministros de cualquier culto el hacer crítica de las leyes o actos de las autoridades que gobiernan. En materia de sacramentos, por poner un ejemplo, la confesión auricular estaba prohibida y en caso de que se autorizara debía realizarse en presencia de un agente de la ley. De esta manera, el ejercicio de la religión católica venía a ser un crimen en México, y sus creyentes tratados como delincuentes. En un México de quince millones de habitantes, el 95% era católico; su constitución contenía incapacidades legales contra la Iglesia Católica, quedando claramente planteado así el conflicto de conciencia. La táctica era manifiesta: esclavizar a la Iglesia Católica o acabar con ella. Dicha constitución se impuso por la élite gobernante, ya que no existió ratificación por parte del pueblo; lo único que no prohibía es la libertad de creer.
La persecución se recrudecía y los obispos no cesaban en sus demandas de auxilio; la Conferencia Episcopal de Estados Unidos fue quien ayudó fraternalmente a los desesperados prelados mexicanos a solicitud directa de S.S. Benedicto XV, quien preocupado por tan tremendos acontecimientos que la iglesia mexicana estaba sufriendo, encomendó la noble tarea de ayudar a la república mexicana y al mismo tiempo agradecía tan generosa disposición.
Los prelados habían protestado por la Constitución sujetando al juicio del Sumo Pontífice sobre tal proceder, S.S. Benedicto XV respondió al Episcopado con fecha del 15 de junio de 1917 de haber hecho "una cosa muy conforme al oficio pastoral, y dignísima de nuestra alabanza", además de hacer patente su paternal preocupación, prometiendo su ayuda para aliviarlos. A esta protesta también se unieron los arzobispos y obispos de Estados Unidos de Norteamérica, a través de un documento firmado por el Cardenal Gibbons, Arzobispo de Baltimor. La Iglesia Católica protestó públicamente contra varios artículos de la Constitución. El Arzobispo de Guadalajara, Mons. Francisco Orozco y Jiménez hizo circular un memorándum que denominó "Carta pastoral", el cual salió a la luz pública el 24 de junio de 1917. Dicho documento era trascripción firmada por casi todos los obispos, aprobada por el nuncio apostólico y por el Papa. Una parte de este memorándum decía textualmente: "no pretendemos inmiscuirnos en cuestiones políticas. Tenemos por único móvil cumplir con el deber que nos impone la defensa de los derechos de la Iglesia y de la libertad religiosa. En nuestro carácter de jefes de la Iglesia Católica protestamos contra la tendencia de los constituyentes destructora de la religión, de la cultura y de las tradiciones. Protestamos contra semejantes atentados en mengua de la libertad religiosa y de los derechos de la Iglesia y declaramos que desconoceremos todo acto o manifiesto contrario a estas declaraciones y protestas". Este abierto pronunciamiento contra el Gobierno de la República ocasionó el repudio de los carrancistas que estaban aplacados. Desde entonces no cesaron de atacar y presionar al clero consiguiendo en julio de 1918 que fuera expulsado del país el Arzobispo Orozco y Jiménez. Como consecuencia de este acto injusto los combativos católicos jaliscienses liderados por el Vicario Manuel Alvarado se pusieron de luto y realizaron plantones y protestas; hicieron correr rumores y ejercieron actos de boicot para desestabilizar al país. En los archivos del H. Congreso del Estado de Jalisco se conserva el informe que rindió el Gral. Manuel M. Diéguez ante la XXVI Legislatura de dicho cuerpo legislativo el 1 de febrero de 1919 donde dice textualmente: "el clero, lejos de someterse a los mandatos de la autoridad civil, asumió una actitud rebelde. Los jerarcas católicos suspendieron las misas y los oficios religiosos; hicieron creer a los fieles que el Gobierno cortaba la libertad de cultos y movieron en su contra a los feligreses desde los púlpitos para que el pueblo profesara hacia las autoridades un odio enardecido que era susceptible de transformarse en rebeldía armada".
Muchos otros apoyaban la lucha del México católico: el Episcopado Latinoamericano, del 17 de mayo al 20 de noviembre de 1917 protestó; lo hicieron los obispos de las diócesis de Panamá, Trujillo; La Plata, Paraná, Santa Fe (Argentina); Loja, La Serena, Granada, Managua, Cuenca, Tunja, Arassuahy, Santiago de Cuba, Barquesimeto, San Salvador, Santa Ana, Barbasto, Medellín, Florianópolis, Ibagué, Puno, Campinas, Cartagena y Guatemala; el Episcopado Francés protestó el 9 de diciembre de 1918 y el Episcopado Español hizo lo mismo el 19 de marzo de 1919. El enardecimiento de los católicos que ya estaban dispuestos a todo hizo comprender al gobierno constitucionalista la realidad del peligro de lo cual resultó que el Gral. Venustiano Carranza emprendió una política de reconciliación y acercamiento con la Iglesia Católica. Se volvió tolerante y permitió que los católicos llevaran a cabo con toda clase de facilidades una peregrinación multitudinaria para conmemorar la coronación de la Virgen de Guadalupe; dicho acto masivo se realizó el 17 de octubre de 1919. Carranza programó su reelección aliado con el clero católico. Los militares consideraron esa situación como un gran error y tomaron la determinación de eliminar al Gral. Carranza animados por las compañías petroleras que estaban en el país, a las que le había aplicado impuestos excesivos para que abandonaran el territorio nacional.
El día viernes 23 de abril de 1920 un grupo de militares traidores al Gobierno de la República, firmó un documento conocido como el "Plan de Agua Prieta" mediante el cual desconocían y cesaban en sus funciones al Presidente de la República y lo sustituían por el Gral. Adolfo de la Huerta, a quien denominaron "Jefe Supremo del Ejército y de la Nación". En el pacto de honor de Agua Prieta, Sonora estableció compromisos muy serios; fue firmado por varios generales, entre ellos, Adolfo de la Huerta, Plutarco Elías Calles, Pascual Ortiz Rubio y Lázaro Cárdenas del Río. Cuando tomó el poder el Gral. Adolfo de la Huerta Marcos, quedó convencido de que era necesario continuar con la tolerancia hacia el clero católico. La Iglesia aprovechó esta excesiva facilidad gubernamental para revitalizar al Partido Católico Nacional al que le inyectó un fuerte aporte financiero y realizó el 19 de julio de 1920 una convención nacional dando como resultado un partido mucho más fuerte que cambió de nombre llamándose desde entonces "Partido Nacional Republicano". En esta convención atacaron duramente a la Constitución de 1917 diciendo textualmente: "la Constitución que actualmente nos rige es de facto una Constitución que casi en la totalidad de sus artículos y en la totalidad de sus postulados va en contra de los principios, tradiciones, sentimientos y aspiraciones del pueblo mexicano". Con el apoyo de los Estados Unidos de Norteamérica el Gral. Álvaro Obregón Salido lanzó su candidatura a la presidencia de la república y triunfó rotundamente en las elecciones llevadas a cabo el 5 de septiembre de 1920.
d. Presidencia del General Álvaro Obregón Salido (1920-1924).
El 1 de diciembre de 1920, comenzó su mandato y también llegó a la conclusión de que debía ser amigo de la Iglesia Católica, a la cual restituyó todos los templos que habían sido clausurados entre 1914 y 1919.
El 25 de octubre de 1924 firmó un decreto presidencial que autorizaba la permanencia de un representante del Papa en el país; nada hizo, en cambio, para detener la escalada anticatólica que sus generales -verdaderos revolucionarios jacobinos, antiguos constituyentes y masones, fanáticos anticatólicos- llevaban a cabo en los estados. Sin embargo, los masones del rito yorkino de los Estados Unidos lograron influir para que Obregón estimulara en forma oculta a los liberales anticlericales con el fin de que hostigaran a la Iglesia; llevó así adelante el impulso perseguidor de la Constitución mexicana, con la astucia de no aplicarla integralmente. En una oportunidad señaló: “La división que tengo el orgullo de mandar ha cruzado la República de un extremo a otro en medio de las maldiciones de los frailes y de los anatemas de los burgueses. No hay para mí gloria mayor: la maldición de los frailes aporta la glorificación”. Comienza a evidenciarse muy sutilmente esa persecución contra la Iglesia y sus fieles, quizá no de manera manifiesta ya que se quería guardar una imagen de apertura en los nuevos gobiernos que se iban consolidando en México, más que nada de cara a Estados Unidos; no obstante, las protestas no se hicieron esperar sin respuesta alguna. El Delegado Apostólico pudo percatarse de este doble juego del presidente por lo que decidió oponerse a las decisiones del Gobierno a través del Partido Nacional Republicano.
El 6 de febrero de 1921, estalla una bomba en la puerta del Palacio Arzobispal. El gobierno señala que es a consecuencia de la provocación que generó una carta pastoral emitida contra el Socialismo. Como respuesta, los jóvenes de ACJM - Asociación Católica de la Juventud Mexicana ("acejotaemeros") organizaron una guardia permanente en el lugar de los hechos y una manifestación de protesta, el 8 de febrero, la cual terminó en una riña entre católicos y “socialistas”; varios participantes fueron encarcelados por tres días. El presidente Obregón declaraba al respecto que “si la Iglesia hubiera estado de acuerdo con la Revolución, nada de eso habría ocurrido”.
El 13 de Mayo de 1921: ondean banderas rojinegras socialistas en la Catedral de Morelia.
El 14 de noviembre de 1921: se produce una explosión en la basílica de Guadalupe frente a los pies de la imagen; quedó intacta y se descubre que el responsable fue un empleado de la Secretaría particular de la Presidencia. El Gobierno hizo correr el rumor que los culpables fueron católicos intentado provocar una agitación.
Para 1922, la ACJM había alcanzado un alto grado de madurez y estaba conformada por grupos de jóvenes de todo lugar y de diferentes estratos sociales. Algunos de sus miembros empezaron a formar grupos de resistencia, como la Unión Popular, en Guadalajara. Conocida como la “U”, era una sociedad secreta que tenía una jerarquía de jefes: de colonia, sector, parroquia, ciudad y región, bajo la dirección de Mons. Francisco Orozco y Jiménez, arzobispo de la Diócesis; Anacleto González Flores fue designado su representante. Otras organizaciones buscaron mayores espacios, como las Damas Católicas y los Caballeros de Colón que, de acuerdo con las instrucciones de la Encíclica dada por León XIII el 1º de noviembre de 1885, se encontraban bajo la jurisdicción de la jerarquía eclesiástica, debiendo tener cada unión regional un sacerdote como director espiritual, aprobado por el obispo, condición sin la cual la Iglesia no se hacía responsable ni aprobaba tales organizaciones.
El 11 de febrero de 1923: se expulsa al Delegado Apostólico, Mons. Ernesto Filippi por su participar en la bendición de la primera piedra del monumento a Cristo Rey en la montaña del Cubilete, en Guanajuato, que contó con una participación de 50.000 personas; sirvió de pretexto para "hacer valer la Constitución".
El 4 de Octubre de 1924, tuvo lugar el Primer Congreso Eucarístico Nacional, lo que provoca sanciones a varios participantes y el despido de empleados del gobierno que asistieron. El Gral. Álvaro Obregón Salido decidió concentrar el poder en su persona aplicando medidas centralistas de tipo dictatorial a las que se opuso en forma radical la Iglesia Católica. El gobierno de Obregón no se podía dar el lujo de enfrentarse abiertamente al clero político por lo que decidió recurrir a gobernadores y generales serviles e incondicionales suyos, quienes desataron una guerrilla anticlerical. Es célebre el caso del Lic. José Guadalupe Zuno Hernández, quien siendo gobernador del Estado de Jalisco desencadenó una persecución brutal e inesperada en contra de la Iglesia Católica, a la que atacó con una furia enloquecida que denotaba fanatismo, intolerancia y represión. A esta acción persecutoria e injusta se opuso el Obispo, Mons. Orozco y Jiménez, quien con una profunda vocación episcopal luchó con valentía, creándose un conflicto histórico en la Iglesia y el Estado que desembocó en un enfrentamiento armado de alcance nacional denominado "La Epopeya Cristera". Obregón empezó a pensar en reelegirse para lo cual decidió acabar con los enfrentamientos y apaciguó la situación. Decidió entonces aliarse con sus enemigos; otorgó nuevamente concesiones al clero y ofreció puestos y dinero a los carrancistas, zapatistas, villistas y delahuertistas. Mandó asesinar a los generales que no quisieron transar con él y preparó el terreno fría y calculadoramente. Consiguió que ganara las elecciones su leal pupilo, el Gral. Plutarco Elías Calles quien tomó posesión el 1 de diciembre de 1924; este presidente dirigió el país en diunvirato con Obregón, su maestro y protector.
e. Presidencia del General Plutarco Elías Calles (1924-1929).
La lealtad a su jefe Obregón le valió obtener la silla presidencial, pero como gobernante no pudo consolidarse porque la sombra del caudillo lo opacaba. Todos sabían que el Gral. Álvaro Obregón había impuesto al Gral. Plutarco Elías Calles y poco a poco se fue generando un clima de inconformidad, particularmente en el grupo militar. Varios generales se sentían con el derecho de partir el pastel revolucionario y exigieron cuotas de poder, lo cual fue bloqueado y nulificado por Obregón quien tenía luz verde de Calles para tomar decisiones en ese sentido; varios militares inconformes fueron castigados y algunos asesinados misteriosamente.
El 21 de febrero de 1925, los caudillos de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), empeñados en hacer méritos políticos de manera que el gobierno de Elías Calles se sintiera cada vez más comprometido con ellos, intentaron se proclamara la "Iglesia Católica Apostólica Mexicana", a cargo del ex-sacerdote Joaquín Pérez, como "patriarca de la Iglesia nacional mexicana" -antes de ser sacerdote había contraído matrimonio, había sido soldado y estaba afiliado a la masonería-; pero no tuvo repercusión alguna en la población. A Pérez le sucedió otro falso sacerdote, nunca ordenado, llamado Eduardo Dávila, un grado 33 de la masonería mexicana, que llegó a escribir: "Iglesia Católica y masonería se complementan... y se puede ser como yo, gran iluminar de la masonería y arzobispo primado de México". Solo tres sacerdotes respondieron, retractándose posteriormente. El proyecto fracasó rotundamente gracias a la devoción del pueblo mexicano y su testimonio de firmeza frente a las leyes señaladas, S.S. Pío XI en la Encíclica “Quas Primas”, del 11 de diciembre de 1925, declara de manera universal la Festividad de Cristo Rey. México fue la primera nación en consagrarse como vasallo de Cristo Rey y el primer monumento fue construido en 1920.
El 2 de febrero de 1926, S.S. Pío XI dirige al Episcopado mexicano su carta “Paternae Sanae Solicitudo”, en la que exhorta a los católicos a emprender la acción cívica contra las leyes persecutorias, pero absteniéndose de formar un partido confesional, para evitar que el gobierno acuse a la Iglesia católica de sedición y de intervenir en política; detalló las normas concretas que habían de aplicarse en la República mejicana para lograr el desarrollo disciplinado y eficaz de esta acción católica. Con respecto a la situación política, S.S. Pío XI estableció tres normas: los católicos deben abstenerse de favorecer a cualquier partido político; no pueden formar un partido político con denominación católica; el clero debe evitar toda intervención en la política de los partidos. Era está la manera de quitar toda base a un posible ataque del Gobierno contra el catolicismo por razones de orden político. Sin embargo, el Papa aclaró que los católicos podían y debían ejercer todos los derechos y deberes civiles comunes. En relación con el clero, advirtió además que esté no podía ni debía desentenderse por completo de los graves problemas sociales y políticos: como ciudadano, el sacerdote debe ejercer sus derechos, y como ministro sagrado, debe ungir la conciencia de los fieles para que éstos cumplan con fortaleza sus deberes políticos. El Gral. Calles obedeció al Gral. Obregón y decidió concentrar el poder a base de imposiciones, alianzas y dictadura; hizo aprobar la ley reglamentaria del artículo 130º constitucional, la cual fue promulgada y publicada el 6 de enero de 1926, prohibiendo terminantemente las manifestaciones religiosas, misas y peregrinaciones. Calles ordenó a los gobernadores de los estados que hicieran aplicar estrictamente las disposiciones legales; y ante tal ofensiva el clero no se cruzó de brazos; el Arzobispo de México, Mons. José Mora y del Río dijo públicamente: “... el Gobierno de Calles manipulado por Obregón ha puesto la gota que derramó el vaso". El Arzobispo de la Ciudad de México, José Mora y del Río, en una entrevista del diario “El Universal” el 4 de febrero, criticó los artículos 2º, 5º, 7º y 30º de la Constitución, señalando que los católicos no reconocían las leyes constitucionales que atentaban contra la libertad religiosa y que lucharían por su derogación. Textualmente expresó: "... la doctrina de la Iglesia Católica es invariable, porque representa la verdad inobjetable revelada por Dios a los mortales. Los prelados mexicanos hicimos una enérgica protesta en 1917 contra la Constitución y nos opusimos abiertamente a las disposiciones contenidas en los artículos que atentan contra la libertad de cultos y contra los dogmas religiosos. Nuestra inconformidad se mantiene firme, no ha sido modificada sino robustecida porque se inspira en la santa doctrina de la Iglesia. Emprenderemos una campaña nacional contra las leyes injustas y contrarias al derecho natural del hombre. El clero católico, el episcopado y los feligreses no reconocemos, jamás respetaremos y siempre combatiremos con fuerza los artículos tercero, quinto, veintisiete y ciento treinta de la Constitución vigente". La entrevista se convirtió en la oportunidad del gobierno para justificar el cierre de las escuelas católicas y de los conventos, la expulsión de los sacerdotes extranjeros y la limitación del número de los sacerdotes, aplicando estrictamente la Constitución, especialmente el artículo 130º. Cuando el Gral. Calles leyó el periódico a temprana hora, exclamó: "¡Es un reto al Gobierno y a la Revolución!". Seguidamente ordenó que se encarcelara al arzobispo, quien para evitar ser llevado a la prisión, se retractó públicamente de sus declaraciones pero pidió auxilio a S.S. Pío XI.
El 2 de julio, el Gral. Calles expidió la “Ley que Reforma el Código Penal para el Distrito y Territorios Federales sobre delitos del fuero común y para toda la República sobre delitos contra la Federación”; ley que debía entrar en vigor el 31 de julio, de hondo contenido anticatólico.
Se ordenó suspender las misas en todo el país y cerrar los templos. Éste fue el primer chispazo de la “Epopeya Cristera". La reacción fue inmediata entre los católicos mexicanos, asociaciones como la ACJM (Asociación Católica de la Juventud Mexicana), la "U" Unión Popular, Círculos de Oración y Estudio, La Cruzada Femenina de la Libertad, fundadas por el seglar Anacleto González Flores; junto con la CNCT (Confederación Nacional Católica de Trabajadores), la Unión de Damas Católicas y la Unión Nacional de Padres de Familia, fundaron el 9 de marzo, con el beneplácito del Episcopado, la LIGA NACIONAL DE LA DEFENSA DE LA LIBERTAD RELIGIOSA, la cual defendería los derechos de profesar, confesar y promover la Fe Católica y buscar la reforma de los artículos antirreligiosos de la Constitución de 1917. Fueron sus principales dirigentes: el Lic. Cisneros y Villarreal, Miguel Palomar y Vizcarra, Andrés Barquín y Ruiz, René Capistrán, José González Pacheco. El 22 de marzo fue declarada sediciosa por el gobierno, y sus dirigentes encarcelados.
El 25 de Julio, el Episcopado Mexicano emite una “Carta Pastoral” colectiva, donde señala que la ley del 2 de julio vulnera los derechos divinos de la Iglesia, es contraria al derecho natural, es opuesta al derecho constitucional mexicano y violatoria de los valores morales; por tal motivo se pide la derogación de las leyes antirreligiosas.
El 29 de julio, muere fusilado en la ciudad de Puebla el primer mártir: José García Farfán, comerciante de 66 años. En el aparador de su tienda había un gran letrero que decía: "¡Viva Cristo Rey!, ¡Cristo vive!, ¡Cristo reina!, ¡Cristo impera!, ¡Sólo Dios no muere ni morirá jamás!"; el no arrancarlos fue su delito. El 20 de julio pasaba en su automóvil el Jefe de Operaciones de aquel estado, Gral. Amaya, acompañado del Gral. Sánchez, quién irritado trató de golpear al anciano, que se defendió; fue conducido preso a la Jefatura de la Guarnición. La gestión de sus familiares no pudo obtener nada a su favor; su abogado defensor fue amenazado de muerte si proseguía su gestión. Muy de madrugada fue sacado, con el pretexto de llevarlo a una cárcel pública; en el camino, simulando un ataque, le dieron muerte. Al fusilarlo, el jefe del pelotón lo provocó: "¡A ver cómo mueren los católicos!"; "Así", repuso el viejo, apretó un crucifijo contra el pecho y gritó: "¡Viva Cristo Rey!".
El 31 de Julio, se promulga la "Ley Calles", consistente en unas reformas al Código Penal: prohibía los actos de culto, suministro de sacramentos, catequesis, supresión de monasterios y conventos, suprime la libertad de prensa religiosa y la expropiación de los templos entre otros, las penas iban desde una multa, cárcel hasta un "castigo más grave" que era la muerte por fusilamiento. Ante tal situación, el Episcopado Mexicano, previa consulta a la Santa Sede, ordena la suspensión del culto en toda la República como parte de una resistencia pasiva, ya que el número de sacerdotes que les permitirían ejercer el ministerio "bajo autorización del Gobierno" fue dado de manera arbitraria y era ilógico en comparación con las necesidades de cada estado. Inmediatamente, una docena de Obispos, entre ellos el Arzobispo de México, son sacados bruscamente de sus sedes, y sin juicio previo, son expulsados del país. Ese mismo día en Oaxaca, las tropas del gobierno querían tomar la Iglesia de los Siete Príncipes. Debido a que la población se encontraba amotinada y enfurecida por este hecho y se encontraban custodiando la iglesia, murieron 2 soldados. En respuesta a esto, el gobierno ordenó fusilar a muchas personas que se encontraban ahí. A partir del 1 de agosto, los templos permanecerían cerrados por tiempo indefinido, como medida de presión.
Continuación ...
miércoles, julio 5, 2006, 11:17 AM
Fuente : Ciudad del Vaticano, Notimex y CEE. Martes, 4 julio 2006.
Benedicto XVI tiene previsto viajar el próximo sábado a Valencia para participar en el V Encuentro Mundial de las Familias (EMF, 1-9 julio 2006), ciudad que ha sido escenario de la mayor tragedia ferroviaria ocurrida en España en los últimos 50 años. El Papa envió hoy al arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, un telegrama de condolencias por el accidente ocurrido el lunes en los "Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana" (FGV).
El texto, dado a conocer por la sala de prensa de la Santa Sede y firmado por el pontífice, destacó la cercanía del Papa con los fallecidos, los heridos y sus familiares.
"Al conocer con profundo pesar la triste noticia del accidente en el metro de Valencia, que ha llenado de luto a tantas familias, ofrezco sufragios por el eterno descanso de los fallecidos", subrayó el mensaje.
"Pido al Señor que conceda consuelo y serenidad a quienes lloran la pérdida de sus seres queridos", continuó el telegrama.
"Asimismo, ruego a vuestra excelencia que transmita mi más sentido pésame a los familiares de las víctimas y exprese los sentimientos de mi paterna cercanía espiritual a los numerosos heridos", agregó.
"A la vez que les imparto a todos con afecto la confortadora bendición apostólica como signo de fe y esperanza en Cristo resucitado", añadió el mensaje.
El Papa Benedicto XVI tiene previsto viajar el próximo sábado a esa ciudad española para participar en el V Encuentro Mundial de las Familias. Fuentes vaticanas confirmaron a Notimex que por el momento la visita, que finaliza el domingo, no se ha suspendido.
Nota de prensa.
Telegrama de condolencia de los obispos españoles a Mons. García-Gasco. Ante el accidente ocurrido esta mañana en el metro de Valencia. Madrid, 3 de julio de 2006.
El Presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Mons. D. Ricardo Blázquez, y el Secretario General de la CEE, P. Juan Antonio Martínez Camino, en nombre de los obispos españoles, han remitido un telegrama de condolencia al Arzobispo de Valencia, Mons. D. Agustín García-Gasco, con motivo del accidente ocurrido en el metro de Valencia.
Os adjuntamos el texto completo del telegrama:
“Sr. Arzobispo: la triste noticia del accidente ocurrido esta mañana en el metro de Valencia nos llega cuando estamos a punto de emprender viaje a esa querida ciudad para participar en los actos del V Encuentro Mundial de las Familias con el Papa. Aunque tendremos ocasión de hacerlo personalmente, deseamos transmitirle cuanto antes nuestra condolencia, también en nombre de todos los obispos miembros de la CEE y de nuestros colaboradores en esta Casa.
Le rogamos Sr. Arzobispo que confirme a los familiares de las víctimas mortales que nos unimos a su dolor y que encomendamos al Señor el eterno descanso de sus seres queridos. Oramos también por el pronto restablecimiento de los heridos”.
Ricardo Blázquez Pérez, Obispo de Bilbao y Presidente de la CEE.
Juan Antonio Martínez Camino, Secretario General de la CEE.
domingo, junio 25, 2006, 09:40 PM -
En memoria de S.S. Juan Pablo II: 18 mayo 1920 - 2 abril 2005; mártir y confesor de la fe por la gracia de la Virgen María, Reina de los Apóstoles y los Mártires.
1. Apertura del proceso de beatificación de Juan Pablo II.
28 JUN 2005 (VIS).-Esta tarde, víspera de la solemnidad de San Pedro y San Pablo apóstoles, tendrá lugar en la romana basílica de San Juan de Letrán, la sesión de apertura de la investigación diocesana sobre la vida, virtudes, y fama de santidad del siervo de Dios Juan Pablo II (Karol Wojtyla).
El pasado 13 de mayo, Benedicto XVI anunció en el curso de un encuentro con el clero romano en esa misma basílica la apertura de la causa dispensando de los cinco años de espera que deben transcurrir tras la muerte del Siervo de Dios y su inicio.
El Tribunal diocesano de Roma es responsable de la primera fase del proceso (análisis de la vida y de los escritos del Siervo de Dios, audiencia a los testigos). Si el veredicto es positivo, el sumario pasará a la Congregación para las Causas de los Santos, donde tras un nuevo examen del material relativo a la causa, se analizarán con la ayuda de médicos y expertos los favores extraordinarios que podrían ser milagros. Tras la certificación de un milagro, el Papa puede disponer la beatificación.
(...) El postulador, monseñor Slawomir Oder, explica que dentro de poco esa página "ofrecerá espacio a los testimonios sobre las gracias recibidas, (...) los encuentros personales con Juan Pablo II, así como información sobre las iniciativas de los fieles para apoyar en todo el mundo la causa de beatificación".
En la página oficial (en Internet) de la causa de beatificación de Juan Pablo II, en diversos idiomas, se facilita también la oración aprobada por el Vicariato de Roma para implorar favores por intercesión del siervo de Dios Juan Pablo II.
2. Oración oficial para pedir la intercesión del siervo de Dios.
Oh Trinidad Santa,
Te damos gracias por haber concedido a la Iglesia al Papa Juan Pablo II y porque en él has reflejado la ternura de Tu paternidad, la gloria de la cruz de Cristo y el esplendor del Espíritu de amor.
Él, confiando totalmente en tu infinita misericordia y en la maternal intercesión de María, nos ha mostrado una imagen viva de Jesús Buen Pastor, indicándonos la santidad, alto grado de la vida cristiana ordinaria, como camino para alcanzar la comunión eterna Contigo.
Concédenos, por su intercesión, y si es Tu voluntad, el favor que imploramos, con la esperanza de que sea pronto incluido en el número de tus santos.
3. e-mail para recoger testimonios sobre su santidad.
ROMA, 21 Jun. 05 (ACI).- Los responsables del proceso de beatificación del Papa Juan Pablo II han habilitado la dirección de correo electrónico para recoger testimonios de todo el mundo sobre la santidad del difunto Pontífice.
El instructor del proceso de beatificación, el sacerdote polaco Slawomir Oder, pidió a través de Radio Vaticana que cualquier testimonio que se considere importante para la causa se envíe por Internet o por correo regular para enriquecer el expediente.
El sitio web oficial de la Diócesis de Roma publicará los testimonios, clasificados en categorías como "Mi encuentro con Juan Pablo II" o "gracias recibidas".
Actualmente, hay 635 documentos en el expediente del Papa, entre los que se cuentan los primeros escritos de Juan Pablo II que tratan sobre "su preocupación por la Iglesia, su espíritu humano, el papel de los laicos en la Iglesia y la santidad de la vida cristiana".
El proceso de beatificación comenzará oficialmente el próximo 28 de junio con una ceremonia en la basílica de San Juan de Letrán.
domingo, junio 25, 2006, 09:32 PM -
La señal de EWTN, el canal católico creado por Madre Angélica, fue suprimida desde el 1 de julio 2005 en dos de los tres canales cables de Montevideo. La Iglesia Católica en el Uruguay viene enfrentando un feroz laicismo, que se ha plasmado en diversos ámbitos de la vida social. La Universidad Católica en Uruguay tiene, de existencia, poco más de 20 años. Hace menos de dos años que la Arquidiócesis de Montevideo compró la radio Oriental (8/12/03), y aunque presenta una programación variada (confesional y aconfesional), enfrenta serios problemas para conseguir auspiciantes. Finalmente, y no sin dificultades, recientemente se instaló Radio María en los departamentos de Florida y Cerro Largo.
Esta historia de 100 años ha influido en la configuración de la cultura uruguaya actual, validando e invalidando, según los parámetros del secularismo, determinadas presencias eclesiales en la sociedad. También esto ha influido en la configuración del pensamiento del clero y el pueblo católico, que en más de una oportunidad es invitado a ser "más uruguayo que católico". El silenciamiento del Canal Católico EWTN en la ciudad de Montevideo, genera honda preocupación, al tiempo que intenta servir de cimiento al fuerte laicismo imperante.
Horacio Bojorge S.J.
Rossell y Rius 1613
11604 Montevideo - Uruguay
Tel: (00598-2) 628 5336
domingo, junio 25, 2006, 09:24 PM -
Boletin "Hora de Guardia". Año I - Nº 12. 1 de agosto 2005. Editor: Asociación Guardia de Honor de la Virgen del Rosario del Milagro. Basílica de Santo Domingo. Av. Velez Sarsfield 30. Arquidiócesis de Córdoba (Tucumán) - República Argentina.
Estas Letanías, muy diferentes de las ordinarias, fueron experimentadas como eficacísimas para obtener la protección de Nuestra Señora y su inmediato socorro en las graves tribulaciones. En una persecución promovida contra la Orden Dominicana en el año 1300, el General de la Orden ordenó se recitaran en todos los conventos, con lo que no sólo se obtuvo del cielo el cese de las persecuciones, sino que la Orden Dominicana fuera tenida en gran veneración y colmada de justos honores. Por ese feliz suceso se decía: Cavete a Litaniis Fratum Prædicatorum qui mirabilia faciunt (Guardaos de las letanías de los Hermanos Predicadores, porque obran maravillas)
Señor, ten piedad de nosotros; Cristo, ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros; Cristo, óyenos; Cristo, escúchanos
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros; Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros; Trinidad Santa un solo Dios, ten piedad de nosotros
Santa María, esperanza de los desgraciados y dulce consuelo de los atribulados, ruega por nosotros.
Santa María, Madre Santísima de Cristo,...; Santa María, Madre Virgen...
Santa María, Madre inviolada...; Santa María, Virgen de las Vírgenes...
Santa María, Virgen perpetua...; Santa María, llena de la Gracia de Dios...
Santa María, hija del Rey Eterno...; Santa María, Madre y Esposa de Cristo...
Santa María, Templo del Espíritu Santo...; Santa María, Reina de los cielos...
Santa María, Señora de los ángeles...; Santa María, Escala de Dios...
Santa María, Puerta del Paraíso...; Santa María, Madre y Señora nuestra...
Santa María, verdadera esperanza nuestra...; Santa María, nueva Madre nuestra...
Santa María, fe de todos los fieles...; Santa María, caridad perfecta de Dios...
Santa María, Emperatriz nuestra...; Santa María, fuente de dulzura...
Santa María, Madre de misericordia...; Santa María, Madre del Príncipe Eterno...
Santa María, Madre del verdadero Consejo...; Santa María, Madre de la verdadera fe...
Santa María, resurrección nuestra...; Santa María, por quien toda criatura se renueva...
Santa María, generadora de la Luz eterna...; Santa María, portadora del que todo lo lleva...
Santa María, virtud de la Encarnación divina...; Santa María, sala del tesoro celestial...
Santa María, generadora del que todo lo hace...; Santa María, arcano del celestial consejo...
Santa María, verdadera salud nuestra...; Santa María, tesoro de los fieles...
Santa María, hermosísima Señora nuestra...; Santa María, Iris lleno de alegría...
Santa María, Madre del verdadero gozo...; Santa María, camino nuestro hacia el Señor...
Santa María, abogada nuestra...; Santa María, estrella clarísima del cielo...
Santa María, más brillante que la luna...; Santa María, más refulgente que el sol...
Santa María, Madre del Dios eterno...; Santa María, que ahuyentas las tinieblas de la noche eterna...
Santa María, que borras el decreto de nuestra perdición...; Santa María, fuente de la verdadera sabiduría...
Santa María, luz de la recta conciencia...; Santa María, inestimable alegría nuestra...
Santa María, premio nuestro...; Santa María, deseo de la celestial patria...
Santa María, espejo de contemplación divina...; Santa María, la más bienaventurada entre las bienaventuradas...
Santa María, Señora clementísima...; Santa María, consoladora de los que a Ti recurren...
Santa María, llena de piedad...; Santa María, sobreabundante de toda dulzura...
Santa María, hermosura de los ángeles...; Santa María, flor de los patriarcas...
Santa María, humildad de los profetas...; Santa María, tesoro de los apóstoles...
Santa María, elogio de los mártires...; Santa María, glorificación de los sacerdotes...
Santa María, decoro de las vírgenes...; Santa María, lirio de la castidad...
Santa María, bendita entre todas las mujeres...; Santa María, reparación de todos los espiritualmente desvalidos...
Santa María, alabanza de todos los justos...; Santa María, conocedora de los secretos de Dios...
Santa María, la más santa entre todas las mujeres...; Santa María, esclarecidísima Señora...
Santa María, perla del celestial Esposo...; Santa María, Palacio de Cristo...
Santa María, Virgen Inmaculada...; Santa María, templo del Señor...
Santa María, gloria de Jerusalén...; Santa María, Hija de Dios...
Santa María, Esposa amadísima de Cristo...; Santa María, Estrella del mar...
Santa María, extiende tu mano y toca nuestro corazón para que nos libres a nosotros los pecadores...
Santa María, diadema sobre la cabeza del soberano Rey...; Santa María, dignísima de todo honor...
Santa María, llena de toda dulzura...; Santa María, mérito del reino celestial...
Santa María, entrada a la celestial vida...; Santa María, puerta cerrada y sólo abierta al Príncipe del cielo...
Santa María, por quien llegamos al Señor...; Santa María, rosa inmarcesible...
Santa María, las más preciosa entre las puras...; Santa María, más deseable que todo tesoro...
Santa María, más elevada que el cielo...; Santa María, más limpia que los Ángeles...
Santa María, alegría de los Arcángeles...; Santa María, júbilo de todos los santos...
Santa María, honor, alabanza, gloria y confianza nuestra...
Hija de Dios, María, míranos.; Hija de Joaquín, María, ámanos.; Hija de Ana, María, recíbenos.
Cordera de Dios, puerta de la Esperanza, llévanos al Hijo.; Cordera de Dios, júntanos a El, virginal lirio. Cordera de Dios, danos después del destierro el reino del descanso.
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de NSJ
V. Dígnate recibir mis alabanzas, Virgen Sagrada.
R. Dame fortaleza contra mis enemigos
V. Señor, escucha mi oración.
R. Y llegue a Ti mi clamor.
Te rogamos, Señor Dios, por la intercesión de la bienaventurada y gloriosa siempre Virgen María y todos sus Santos, defiendas de toda adversidad nuestra Casa y Congregación y la protejas de todas las asechanzas de los enemigos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
NOS ESCRIBEN.
Barranquilla, Colombia. Jueves 28 de Julio de 2005
Apreciados amigos :
Gracias le doy a Dios, por permitir personas que, como ángeles, están en la tierra sirviendo, orando, reparando y amando. Eso es lo que creo que son ustedes, que, como Guardia de Honor de la Virgen Santísima, viven agradando al Señor, por amar a su Madre María y meditar los Misterios del Rosario en su compañía, dando a El la Gloria.
Mi experiencia con Jesús, primero me llevó a Amar todo en El y poco a poco me fuÍ enamorando de María Santísima y descubriéndola como mi Madre, amiga, maestra, confidente e intercesora ante Jesús.
Leí la historia de la Virgen del Milagro, y como siempre, me conmueve ver a la Madre de Dios, actuando en favor nuestro para salvarnos.
Les puedo compartir como Colombiana que éste es un país Mariano por excelencia; algunos por religiosidad, otros por convicción profunda y sincera, pero unos y otros amamos a la Virgen María. Y en este tiempo de violencia y pecado, ella es siempre un signo de Amor y Unidad.
Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá es nuestra Patrona y fue consagrada Colombia a ella, por el Papa Juan Pablo II, en Julio 3 de 1986 en su visita a la Basílica de Nª Sª de Chiquinquirá, ubicada en esta ciudad en el departamento de Boyacá.
La historia cuenta que en 1560 Don Antonio de Santana, quiso tener una pintura de la Virgen del Rosario y así fue que Don Alonso de Narváez, pintor español, la pintó sobre una tela indígena en compañía de dos santos, San Andrés y San Antonio, uno de cada lado. San Andrés sostiene la Cruz y la Palabra de Dios y San Antonio sostiene al Niño. La imagen de la Virgen está coronada y la rodean 12 estrellas unidas entre sí. La Virgen está mirando al Niño y a un pajarito que tiene en su mano sostenido en su dedo; ambos muestran un Rosario.
Este cuadro se colocó en la Capilla de Antonio Santana, pero la humedad y el descuido lo fue deteriorando y desdibujó las caras. Al morir don Antonio, fue abandonado y el lugar se utilizó para colocar allí granos y ponerlos al sol para secarlos. Vino entonces una española llamada María, familiar de los Santana, mujer piadosa y devota de la Virgen a quien invocaba todos los días y pedía paz y consuelo porque vivía triste por estar lejos de su tierra. Esta mujer cristiana, limpió el cuadro con mucho cuidado y amor, y lo colocó en un sitio especial de la derruida Capilla de la familia Santana. Frecuentaba ese lugar Isabel, una mujer indígena devota de la Virgen, y su hijito. Se acercó para orar y descubrió con sorpresa que toda la Capilla estaba iluminada por un resplandor hermoso que procedía del Cuadro de Nuestra Señora.... Había ocurrido el Milagro y el cuadro estaba restaurado y aparecía bello ante ella. María e Isabel se postraron y dieron alabanza a la Madre y glorificaron a Jesús.
Desde entonces asisten miles de fieles devotos a rogar y venerar esta preciosa imagen y se estableció el 9 de Julio para celebrar su fiesta patronal. El cuadro no ha sido restaurado y luce hermoso y lleno de colorido y belleza a pesar de los siglos que han pasado desde que ocurrió esta manifestación de la Virgen.
Espero, queridos amigos, que a grandes rasgos tengan una idea de esta herencia de Fe tan apreciada por nosotros los colombianos, y que como países hermanos nos sintamos cada vez más unidos por el amor maternal de Nuestra Madre María, que aparece en cada país con unos signos diferentes, pero que al final su mensaje es siempre el mismo que en Fátima: ORAR, REPARAR, CONVERTIRSE Y AMAR A SU HIJO JESUS ....
Yo me siento unida a ustedes por medio del Santo Rosario, que acostumbro a meditar en todos sus Misterios en compañía de María Santísima.
Con mucho cariño, quedamos bendecidos por Jesús y María.
Fraternalmente,
Helena Fandiño de Sarmiento. Catequista (Colombia).
Para información general enviar correo electrónico con preguntas o comentarios a la Escuela Santo Tomás Moro - dirección postal : Río Negro 365 - Córdoba (Argentina).
domingo, junio 25, 2006, 09:21 PM -
Boletin "Hora de Guardia". Año I - Nº 0. octubre de 2004. Editor: Asociación Guardia de Honor de la Virgen del Rosario del Milagro. Basílica de Santo Domingo. Av. Velez Sarsfield 30. Arquidiócesis de Córdoba (Tucumán) - República Argentina.
1. Un poco de historia.
Corría el año 1635. El religioso dominico Petronio Martini se hallaba en oración ante el sepulcro de nuestro Padre Santo Domingo en el convento de Bolonia, cuando concibió la idea de distribuir las 8760 horas del año en otras tantas personas que se comprometieran a rezar los quince misterios del rosario en una hora anual que libremente habían escogido. Rápidamente se propagó esta tierna devoción; cuatro años más tarde ya había cruzado la frontera de Italia, y en Francia, España, Alemania y Polonia crecía el número de asociados. En una década, éstos se contaban por millones en Europa, y pronto, de la mano de los frailes dominicos, se propagó en América.
Pero fue en 1858 que el Rosario Perpetuo se organizó en la forma que hoy lo conocemos. Le cupo a Fr. Agustín Chardon, del convento del Lyon, Francia, modificar el método de la hora anual, por el de la hora mensual, estructura que desde entonces hasta nuestros días se mantiene sin variantes.
2. Finalidad.
La Guardia de Honor o Rosario Perpetuo, es una Asociación formada por Cofrades del Rosario, los cuales, de día y de noche, sucediéndose de hora en hora sin interrupción, rezan el Santo Rosario.
El fin general del Rosario Perpetuo es alabar y bendecir sin cesar al Señor y a la S.Sma. Virgen, pidiendo perdón por los continuos pecados que contra Dios se cometen diariamente, y suplicar el remedio de nuestras necesidades.
El objeto especial del Rosario Perpetuo es rogar a Dios, por intercesión de su Santa Madre:
- por la conversión de los pecadores, meditando los misterios gozosos.
- por la buena muerte de los agonizantes, meditando los dolorosos.
- por las almas del Purgatorio, los gloriosos.
- por la familia, la paz del mundo y los sacerdotes, los luminosos, meditación incorporada luego de publicarse la inspirada Carta Apostólica ¨Rosarium Virginis Mariæ¨ de Su Santidad Juan Pablo II.
3. Organización del Rosario Perpetuo.
Los asociados están distribuidos en treinta y una Secciones o Coros (una por cada día del mes). Los miembros de cada coro se reparten las 24 horas del día, pudiendo cada persona elegir la hora y el día del mes que más le convenga, teniendo en cuenta sus deberes y ocupaciones habituales.
Durante la hora de Guardia, se rezan y meditan las cuatro partes del Rosario: los Misterios de Gozo, de Dolor, de Luz y de Gloria. Puede cumplirse en la casa, en la Iglesia, en el campo, en viaje, aún en la cama con reverente compostura, si el levantarse trae inconvenientes.
Los asociados hacen permanente Guardia de Honor a la Reina del Cielo en el rezo ininterrumpido del Rosario. Cuando uno, hecha la Hora de Guardia que libremente ha escogido, se entrega al descanso o al trabajo, otro toma su lugar y vela por él.
Quien no cumple la Hora de Guardia no comete falta ni pecado alguno; sólo se priva de las muchas gracias que podría recibir haciéndola.
La Hora de Guardia se cumple una sola vez al mes: una hora por mes donada amorosamente a la Virgen.
4. El Rosario Perpetuo en la ciudad de Córdoba.
En esta ciudad la Cofradía del Rosario Perpetuo se denomina, en honor de su Patrona, Guardia de Honor de la Virgen del Rosario del Milagro y tiene su sede en la Basílica de Santo Domingo. Su actual asesor es Fr. Jerónimo Rodríguez, quien nos acompaña con voluntad inquebrantable, nos ilumina con su plática, nos reprende amorosamente, y nos honra con su amistad.
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domingo, junio 25, 2006, 09:19 PM -
Boletin "Hora de Guardia". Año I - Nº 10. 20 de junio de 2005. Editor: Asociación Guardia de Honor de la Virgen del Rosario del Milagro. Basílica de Santo Domingo. Av. Velez Sarsfield 30. Arquidiócesis de Córdoba (Tucumán) - República Argentina.
La noche del 19 de junio de 1592, un fuerte temblor obligó a los pobladores del Callao, Perú, a refugiarse en el lugar más seguro: la playa. Al amanecer del día siguiente, las olas arrojaron sobre la costa lo que parecía ser restos de un naufragio: dos cajas o arcones de madera. En sus cubiertas, sendos rótulos decían: ¨Una Señora del Rosario para el Convento de Predicadores de la Ciudad de Córdoba, Provincia del Tucumán, remitido por Fray Francisco Victoria, O.P., Obispo de Córdoba del Tucumán¨. ¨Un Señor Crucificado para la Iglesia Matriz de la Ciudad de Salta, Provincia del Tucumán, remitido por Fray Francisco de Victoria, O. P. Obispo de Córdoba del Tucumán.¨ Abiertos los cajones, se encontraron las imágenes señaladas en los rótulos, en perfecto estado de conservación, protegidas por paja completamente seca.
El Virrey del Perú, Don García Hurtado de Mendoza, Marqués de Cañete, hizo trasladar las imágenes a Lima, y el entonces Arzobispo, Toribio de Mogrovejo celebró el Te Deum. Cuenta la tradición, que en esa ocasión estuvieron presentes venerando las imágenes, Santa Rosa de Lima, San Francisco Solano y San Martín de Porres.
A fin de cumplir con la voluntad del remitente, se organizó la procesión que acompañó a las puertas de la ciudad a las efigies -que ya se las denominaba del Milagro por su singular aparición-, en medio de las salvas del ejército, los cánticos y las plegarias. Luego, el cortejo siguió su marcha hasta la ciudad de Salta, donde quedó el crucifijo, y desde allí continuó la devota peregrinación hasta Córdoba para entregarla a la comunidad dominicana.
Nos gusta pensar que la ciudad recibió el regalo con celebraciones extraordinarias y ardoroso fervor mariano, y es probable que así haya sido, pero nada sabemos de cierto, pues por aquellos años, la Iglesia de Santo Domingo no era la magnífica Basílica que hoy se levanta en la esquina que forman las calles Deán Funes y Av. Vélez Sarsfield, sino probablemente una modesta capilla (1), y la imagen de la Virgen habría sido colocada en un camarín o Nicho (2).
El Santuario muy pronto se hizo célebre por los favores dispensados por la Santísima Virgen a cuantos imploraban protección. En tiempos de calamidades, sequías, epidemias, el pueblo acudía fervoroso a invocar el auxilio de la Madre, y ella nunca defraudó las esperanzas de sus devotos. Por esta singular protección experimentada en innumerables ocasiones, el 1º de octubre de 1892, la imagen fue solemnemente coronada por el Obispo de Córdoba, Fr. Reginaldo Toro, en nombre de Su Santidad León XIII. Y en 1937 Pío XI declara a la Santísima Virgen del Rosario del Milagro Patrona de la Arquidiócesis, patronazgo que fue celebrado con una procesión que reunió más de cien mil personas, según cuentan las crónicas.
Señor del Milagro.
Cada primer domingo de octubre la ciudad mediterránea renueva sus manifestaciones de amor hacia su protectora con la solemne procesión. A hombros de los cofrades del Rosario, la imagen de Nuestra Señora, en andas cubiertas de flores, franquea la artística reja de hierro forjado que pone límite al atrio. La talla de madera de ciprés de 1,51 m. de altura, va ricamente ataviada con traje de lamé bordado en hilos de plata, y joyas que pertenecieron a damas cordobesas de fines de siglo XIX. Bajo la corona, la gran mantilla de encaje enmarca las facciones delicadas y cae como una cascada de espuma sobre la espalda. Sostiene en el brazo izquierdo al Niño Jesús en actitud de bendecir, y en el derecho un cetro, y de ambas manos cuelga un largo rosario.
Culminada la celebración de la Eucaristía presidida por el Arzobispo, la imagen es transportada nuevamente a su camarín en la Basílica y depositada en el imponente templete de cristal y ónix que domina la nave central.
Oh, Virgen Santísima del Rosario del Milagro,
Que cruzando de modo portentoso el mar Pacífico,
has elegido a Córdoba como trono de Misericordia,
donde en tiempo de sequía y otros flagelos públicos,
al invocar tu auxilio, has puesto de inmediato celestial remedio,
y ante cuyo altar tantos enfermos y afligidos,
tantos desvalidos e infortunados,
han logrado por tu mediación verse libres de sus tribulaciones,
vengo lleno de confianza y de fe, a pedirte,
desde lo más íntimo de mi corazón,
me concedas una gracia.
Yo, agradecido por tu bondad,
prometo ser más devoto tuyo publicando tus favores,
y más fiel en el cumplimiento de mis deberes de cristiano.
¡Virgen del Rosario del Milagro, sednos propicia!.
Notas.
(1) Antes de 1604, fecha oficial de la instalación de los dominicos en Córdoba, existía un convento, desprendimiento del de Santiago del Estero, pero no se conoce registro documental de su ubicación geográfica, o número de frailes.
(2) Devoto de nuestra Señora del Nicho fue Don Santiago de Liniers, quien ofreció al Convento dos banderas capturadas a los ingleses en la victoria del 5 de julio de 1807. Las banderas aún se conservan, bellamente enmarcadas, en el actual Camarín de la Virgen.
Para información general enviar correo electrónico con preguntas o comentarios a la Escuela Santo Tomás Moro - dirección postal : Río Negro 365 - Córdoba (Argentina).
domingo, junio 25, 2006, 09:02 PM -
Boletin "Hora de Guardia". Año I - Nº 6. 16 de abril 2005. Editor: Asociación Guardia de Honor de la Virgen del Rosario del Milagro. Basílica de Santo Domingo. Av. Velez Sarsfield 30. Arquidiócesis de Córdoba (Tucumán) - República Argentina.
LAS NUEVAS CRUZADAS. LA EPOPEYA DE LA VENDÉE. Primera Cruzada Contra los "Sin Dios Jacobinos”. Primer Genocidio de la Modernidad. Parte II. Por Lic. Gustavo Carrére Cadirant. República Argentina.
2. EPOPEYA VENDEANA
Antecedentes
La política religiosa del nuevo régimen y las medidas de excepción contra los sacerdotes no juramentados trajeron una consecuencia cuya trascendencia iba a ser considerable: la sublevación del oeste de Francia, no solamente La Vendée, sino más o menos todo el país que se extiende desde el norte del Poitu hasta la Bretaña y a los confines de Normandía, en los territorios actuales de los obispados de Poitiers, Angers, Lucon y Nantes. Si bien la adhesión a la causa realista intervendría también en su estallido, la fidelidad a la Fe Católica y a la Iglesia Católica, Apostólica y Romana constituyó sin duda el móvil mayor de aquella epopeya.
La "Epopeya de La Vendée" refiere a la gesta católica emprendida por campesinos y sus familias —acompañados por nobles y sacerdotes— que llevaban prendidos escarapelas del Sagrado Corazón y se autodenominaban como ejército católico y real; se resistían a que la presencia social de Cristo Rey fuera desterrada de sus pueblos, de gran mayoría cristiana.
Esta región, evangelizada un siglo atrás por San Luis María Grignon de Montfort, terciario dominico —que insistía en la devoción filial a Nuestra Señora— fue tan inmunizada contra el virus de la Revolución, que se levantó en armas contra el gobierno republicano y anticatólico de Paris.
San Luis María Grignon de Montfort tenía a la Santísima Virgen la devoción más ardiente, y hasta compuso en su alabanza el "Tratado de la Verdadera Devoción", que constituye hoy el fundamento más fuerte de toda la piedad mariana profunda.
Por otro lado, con sus misiones aproximaba al pueblo a los sacramentos y lo enfervorizaba en la devoción al Rosario. También la sagrada insignia difundida por el santo —el Sagrado Corazón en tela roja, encuadrado por las iniciales de Jesús y María— fue colocado por los combatientes sobre sus chalecos, blusas, o dispuesto como escarapela en los sombreros de amplias alas.
El día de la beatificación de este apasionado apóstol, el ilustre obispo de Angers, Mons. Freppel, lo proclamaba solemnemente ante 20.000 vendeanos en St. Laurent-Sur-Sèvre, lugar donde reposan los restos del extraordinario conmovedor de almas : «fue por Montfort y sus hijos espirituales, los Misioneros de San Lorenzo, por quienes corrió el flujo fecundo de savia cristiana en los campos del Oeste durante todo el siglo XVIII.
Si ese siglo fue en otros lugares un tiempo de decadencia moral, en el Oeste, por el contrario, salvo en las grandes ciudades, fue una época de vivificación cristiana durante la cual el pueblo de esta región —dice Mgr. Freppel— estuvo como lleno de dos sentimientos igualmente apropiados para engendrar el heroísmo: la Fe religiosa y la fidelidad al poder legítimo. Por ello es que, cuando en un día de odio y de obcecación se llegó a atacar a los ungidos del Señor, a todo lo que representaba Cristo en el estado y en la Iglesia, este pueblo se estremeció y se levantó para defender todo lo que amaba y todo lo que respetaba».
1er. levantamiento en La Vendée: 1792
El 27 de noviembre de 1791 la Asamblea decreta "que enviaba a la cabeza de partido a los curas refractarios", alejándolos de su comuna, de su centro de actividad pastoral; los trasladaba a la gran ciudad, sometidos a la inspección, a la inquieta vigilancia de las sociedades patrióticas. Imposible referir todos los clamores que suscitó este decreto; el aldeano estaba unido al sacerdote por una razón muy natural: el sacerdote era el mismo aldeano, su hijo, su hermano o su primo.
Los sacerdotes refractarios, reunidos en la cabeza del partido, conocían perfectamente el estado de las campiñas, el dolor profundo de las familias y la sombría indignación de los hombres. Esto les infundió una gran esperanza, y se propusieron comunicárselo al rey. En una multitud de cartas que le escribieron en la primavera de 1792, le animaban para que se mantuviera firme, que no tuviera miedo a la Revolución y que la paralizara valiéndose del derecho constitucional: el veto.
El 9 de febrero de 1792, sacerdotes refractarios reunidos en Angers, redactaron una carta para el Rey, que puede considerarse como el Acta originaria de la Epopeya de La Vendée, ya que la anuncia y predice: "(...) Señor, sois un hombre piadoso, no lo ignoramos. Haréis lo que podáis... Pero sabedlo, al fin, el pueblo está cansado de la Revolución. Su espíritu ha cambiado; le ha vuelto el fervor, frecuenta los sacramentos. A las canciones han sucedido los cánticos... El pueblo está con nosotros..." "(...) ¿Se dice que excitamos a las poblaciones?... Pero es todo lo contrario. ¿Qué sería del reino si no contuviéramos al pueblo? Vuestro trono no se apoyaría más que en un montón de cadáveres y ruinas... Ya sabéis, demasiado sabéis, señor, lo que puede hacer un pueblo que se cree patriota. Pero no sabéis de lo que sería capaz un pueblo que se ve arrebatar su culto, sus templos y sus altares".
Las dificultades comenzaron con la Constitución del Clero y su juramento: apenas uno de entre cuatro o cinco sacerdotes estuvo dispuesto a jurar. La resuelta hostilidad de los paisanos de La Vendée para con el clero constitucional se empezó a manifestar: en mayo de 1792 los alcaldes y oficiales municipales de treinta y cuatro comunas de las Mauges se reunieron para tratar esta situación.
El 12 de julio de 1792, la Asamblea Nacional proclamó la "Patria en peligro"; decretó la leva de nuevos batallones de voluntarios. En cumplimiento de dicha ley, el Director del Departamento de Deux-Sèvres ordenó a todos los municipios, por resolución del 22 de julio, confeccionar dos listas de ciudadanos: una con aquellos que se alisten y otra con aquellos que se nieguen. Esta novedad causó una profunda agitación en la región.
El domingo 19 de agosto la noticia de la inscripción de voluntarios y de las persecuciones religiosas provocó la "primera explosión". Los jóvenes de doce municipios vecinos, armados de guadañas y horquillas para recoger paja, se reunieron en Moncoutant; se agruparon alrededor del alcalde de Bressuire, Adrien Joseph Delouche y llamaron a todos los hombres para que acudieran a las armas con ellos contra un gobierno de tiranos al que se negaban servir, pidiendo el restablecimiento del Rey en su plena autoridad como único medio de retorno al orden social y a la libertad religiosa. Los campesinos se dirigieron hacia el castillo de Pugny, residencia del Marqués de Mouroy, antiguo coronel del regimiento de Mèdoc, para constituir a éste en jefe y fortificarse en sus tierras; no lo encontraron allí, pero obtuvieron de su regidor la bandera de su antiguo regimiento: de seda blanca sembrada de flores de lis en oro, con las armas reales en el centro; fue el primer estandarte de la guerra de La Vendée.
De Pugny, los campesinos se dirigieron a la morada de Brachain, a casa de un noble de la región, antiguo oficial, M. Gabriel Baudry d‘Asson, quien, después de haber titubeado, aceptó el mando de los casi dos mil hombres presentes y lanzó un llamado a las armas. El 22 de agosto, en Chantillón, hubo una revuelta de unos seis a diez mil hombres. La población de la villa, siempre hostil a los principios revolucionarios, no opuso resistencia al ejército de M. Baudry d‘Asson, que entró vigilante y triunfante al son de tambores y pífanos. Se dirigieron a la sede de la administración del distrito, quemando los archivos. El 23 de agosto, Bressuire opuso sus viejos muros a los sublevados, mechados no obstante por los fusiles de caza y las guadañas de los aldeanos. El 24 de agosto, día de San Bartolomé, se dio un último combate, en el lugar llamado "les Moulins de Cornet".
Los aldeanos, en número de seis mil y a órdenes del M. Baudry d‘Asson, seguido por M. Richeteau de la Coindrie, M. Calais de Puylouet y M. de Feu, armados con algunas escopetas de caza, barras de hierros, picas, largas horcas, y otras armas improvisadas, hicieron frente a las fuerzas republicanas, reforzadas con las tropas enviadas por el director del departamento de Deux-Sévres: dos compañías de infantería de marina de Rochefort con dos piezas de artillería, las guardias nacionales de Niort, La Mothe-Sain-Héraye, San Maixent y Parthenay, bien armadas con fusiles. Éstas hicieron fuego sobre los campesinos y los dispersaron. Más de cien perecieron, cerca de quinientos fueron apresados y el resto corrió huyendo a través del campo.
El "Journal des Deux-Sèvres" escribió que ciento dieciocho sublevados se quedaron allí y añade que "estaban cubiertos de cruces y rosarios". Los soldados republicanos, llenos de cólera, se ensañaron con los cadáveres: cortaron las orejas para hacer escarapelas para los sombreros, que serían exhibidas en la villa de Bressuire. Los prisioneros fueron llevados ante el tribunal criminal de Niort; este consideró que debía ser indulgente y los puso en libertad. Así, el primer levantamiento en La Vendée se frustró.
Paralelamente a estos acontecimientos los sacerdotes juramentados, muy mal recibidos, debían apelar a la guardia nacional para mantenerse; la mayoría de los feligreses deseaban y preferían quedarse sin sacerdote que tener a un constitucional al que no conocían. Ante estos hechos, las autoridades departamentales dejan estallar su resentimiento contra los sacerdotes refractarios. Comienza la deportación: cerca de cuatrocientos padres de Maine-et-Loires de la Sarthe, atados de a dos, son conducidos bajo guardia a Paimboeuf o son embarcados para España. Otros, cerca de doscientos cuarenta, parten de Saint-Gilles-sur-Vie o de Sables-d‘Olonne.
Continuación ...
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domingo, junio 25, 2006, 08:57 PM -
Boletin "Hora de Guardia". Año I - Nº 5. 9 de abril 2005. Editor: Asociación Guardia de Honor de la Virgen del Rosario del Milagro. Basílica de Santo Domingo. Av. Velez Sarsfield 30. Arquidiócesis de Córdoba (Tucumán) - República Argentina.
LAS NUEVAS CRUZADAS. LA EPOPEYA DE LA VENDÉE. Primera Cruzada Contra los "Sin Dios Jacobinos”. Primer Genocidio de la Modernidad. Parte I. Por Lic. Gustavo Carrére Cadirant. República Argentina.
«Mitis depone colla, Sicamber, adora quod incendisti, incende quod adorasti»
Remigio, Obispo de Reims
1. INTRODUCCIÓN
En la Santa Navidad de 496, durante el bautismo solemne del Rey de los Francos—Clodoveo— y tres mil de sus súbditos en la Catedral de Reims, el obispo Remigio pronunció las siguientes palabras: "Doblega tu cabeza, oh Sicambro; venera lo que hasta ahora perseguías, y persigue lo que adorabas". Cuenta una leyenda que como el sacerdote que debía llevar el óleo sagrado de la consagración no podía atravesar la ciudad por la multitud, una paloma blanca llevó en el pico la botellita de óleo —ampulla— y un ángel trajo una bandera bordada con flores de lis, símbolo que sería enseña de los Reyes de Francia.
No obstante su pasado católico, hace doscientos catorce años que Francia dejó de reconocerse a sí misma como La fille aînée de l’Eglise (La hija primogénita de la Iglesia). No era injusto ese título, ni mucho menos, porque la nación más extensa, más moderna y la más culta del continente europeo tenía una sociedad católica. De los 26 millones de franceses, sólo 40.000 eran judíos y 500.000 protestantes. Sí, se sabían parte de la Iglesia universal, pero conscientes de su peso específico: 139 diócesis y 40.000 parroquias, en 1789; 135 obispos, alrededor de 70.000 sacerdotes seculares —un sacerdote por cada 364 feligreses—, unos 30.000 religiosos y 40.000 religiosas. Con razón escribió François Furet que Francia, en vísperas de la Revolución Francesa, "tenía un paisaje católico, pues iglesias, ermitas, santuarios y monasterios integraban y, no pocas veces, modelaban pueblos y ciudades".
El estallido, el 14 de julio de 1789, de la Revolución Francesa —de neto contenido Liberal y Masónico— como nueva etapa del proceso histórico del alejamiento del hombre de Dios, lleva a la creación de un nuevo concepto de Estado y sociedad, bajo el lema: "Libertad, igualdad, fraternidad, o la muerte", verdadera parodia de la tolerancia democrática, uno de los valores más cotizados y pregonados en el mercado revolucionario; en la teoría, todo se puede tolerar, pero en la práctica no se tolera que se pongan límites a la «libertad». No se tolera el orden, ni la autoridad, ni la jerarquía, ni nada que ponga obstáculos a la «libertad». Todos gritan a coro que el valor absoluto a defender es la «libertad»; y olvidan que ésta, para ser verdadera, debe estar cimentada en la Verdad y ordenada al Bien.
La Ilustración —difundida por los enciclopedistas franceses— consigue hacerse con los resortes del poder político, sobre todo a través de la masonería y a partir de la Revolución francesa, extendiendo poco a poco su influjo mediante el liberalismo; error que lleva a la afirmación de la voluntad (de la libertad) del hombre por sí misma, por encima de la voluntad de Dios o incluso frente a ella. Es, pues, el rechazo de la soberanía de Dios sobre el hombre y el mundo, dando lugar a la revolución como proceso histórico del alejamiento del hombre de Dios. Por ello, en el nuevo régimen, los estamentos propios del orden natural deben desaparecer en beneficio de la nación francesa, ente subversivo.
La Iglesia Católica, Apostólica y Romana en Francia, institución vital en la sociedad gala y pilar fundamental para el sostenimiento de la Monarquía, sufrió desde los inicios un ataque sistemático y perverso; surgieron los adoradores de la diosa Razón, de la diosa Libertad y de la diosa Humanidad, que buscaban reemplazar la fe católica.
Comienza así la descristianización de Francia, signada por una verdadera apostasía de sus hombres, religiosos y laicos.
El mundo moderno liberal —en el pensamiento y las instituciones, las leyes y las costumbres— se va, pues, constituyendo ya en Occidente como una contra-Iglesia, pues quiere vivir sin–Dios y sin–Cristo. Y es apóstata, pues todo él procede del cristianismo: rechazando la guía de Cristo, en realidad se va configurando contra– Cristo. Este mundo liberal cree que «la razón humana, sin tener para nada en cuenta a Dios, es el único árbitro de lo verdadero y de lo falso, del bien y del mal; es ley de sí misma; y bastan sus fuerzas naturales para procurar el bien de los hombres y de los pueblos» (San Pío X, Syllabus, 1864, 3).
Así, con la finalidad de desmantelar la Iglesia Católica, Apostólica y Romana — ya que la revolución se caracteriza por la idea de la rebelión del hombre frente a Dios— se van sucediendo cronológicamente una serie de disposiciones revolucionarias:
4 de agosto de 1789: Abolición de los derechos feudales por la Asamblea nacional.
24 de agosto de 1789: Votación por la supresión de los diezmos.
2 de noviembre de 1789: Nacionalización de los bienes del clero y su conversión en bienes nacionales para su posterior venta en beneficio del Estado.
Estas medidas, que anulan en definitiva el poder de la Iglesia Católica en Francia, tienen diversas consecuencias, tales como: la separación Iglesia-Estado y la formación del primer Estado aconfesional, la desaparición del patrimonio artístico francés, la asunción por el Estado de la educación y la asistencia social por el desmantelamiento de la red educativa, y asistencia de la Iglesia y la manutención del clero por el Estado.
Esta última consecuencia —la desamortización de los bienes de la Iglesia— la lleva a la pérdida de su independencia económica.
Febrero de 1790: Primer juramento de obediencia a la Constitución; se trataba de una simple declaración de fidelidad a la nación, al monarca y a las decisiones de la Asamblea Constituyente. La totalidad del clero prestó su juramento, con la excepción del obispo de Narbona, Mons. Dillon
13 de febrero de 1790: Abolición de los votos religiosos, lo que significa la supresión de las órdenes regulares. Se exclaustra a monjas y frailes, se incautan o incendian muchos conventos.
18 de agosto de 1791: Supresión de las congregaciones seculares. Estas medidas reducen los efectivos de la Iglesia Católica a los sacerdotes diocesanos; y para ellos también hay una medida de reorganización, que les pondrá a las órdenes directas del Estado.
12 de julio de 1790: Aprobación de la Constitución Civil del Clero, que es la base angular de la instauración de una nueva iglesia y la destrucción total de la vigente hasta entonces. Esta reordenación consiste en diseñar de nuevo las diócesis, que deben coincidir con los límites de los departamentos. Sin embargo, esta medida significa la supresión de 53 diócesis. Al mismo tiempo que la reordenación parroquial, en realidad, consiste en la supresión de cuatro mil parroquias.
En cuanto al personal de la nueva iglesia, la elección de los obispos y párrocos por una asamblea de electores (ciudadanos activos), pero que por el censo censitario está reducido a las clases más acomodadas de la sociedad. Además, la ordenación de los sacerdotes será por los obispos, pero estos serán por el metropolitano y no por el Papa: es la ruptura con Roma. Se reorganiza la Iglesia Francesa sin contar con Roma. Se introduce el culto a la Diosa Razón. Se obliga a jurar la Constitución a obispos, sacerdotes y religiosos, con lo cual se origina un cisma (juramentados y refractarios). Se persigue (muerte o deportación) a quienes no juran. La enseñanza, antes muy dirigida por la Iglesia, ahora es pública y laica. La Primaria queda abandonada.
Como el nuevo clero depende del Estado en su organización y manutención y cumple una función pública como el resto de los funcionarios del Estado, sus miembros deben jurar ser fieles a la nación y apoyar con todo su poder la constitución decretada por la asamblea nacional. Empero, estas medidas que eliminan a la Iglesia Católica francesa cuentan con la total oposición del Papa Pío VI, con lo que se da comienzo al cisma de una iglesia galicana subordinada al poder civil, al margen de la autoridad pontificia, de estructura episcopalista y presbiteriana, donde los obispos y los párrocos eran elegidos por el pueblo y los nombramientos episcopales serían solamente notificados a Roma.
Entre los miembros del episcopado únicamente cuatro renegarán de la fidelidad a Roma: Talleyrand, obispo de Autun; Loménie de Brieme, Cardenal arzobispo de Sens; Jarente, obispo de Orleans; y Lafont, obispo de Viviers. Entre los miembros del clero se calcula en un 53% los refractarios al juramento y reconocimiento de la ruptura con Roma. En cuanto al pueblo creyente, éste se suma a la oposición al clero oficial y asiste a ceremonias clandestinas. El Papa Pío VI prohibió el juramento y excomulgó, el 12 de marzo de 1791, a los sacerdotes que lo prestaran.
El rechazo a la reorganización eclesial es respondida por las autoridades civiles revolucionarias con fuertes medidas:
29 de noviembre de 1791: el clérigo que no jure en ocho días será puesto bajo vigilancia.
27 de mayo de 1792: se vota un decreto que sometía a la deportación más allá de las fronteras a cualquier eclesiástico al que veinte ciudadanos denunciaran como no juramentado y al que el distrito reconociera como tal.
10 de agosto de 1792: se aprueba la famosa ley de sospechosos, donde el clero refractario forma uno de los colectivos considerados enemigos declarados de la revolución.
26 de agosto de 1792: se redacta la ley de deportación general de todos los miembros del clero que se hayan opuesto al juramento.
2 de septiembre de 1792: una banda de revolucionarios sacó del carruaje en que se conducía a la prisión a tres sacerdotes refractarios y los colgó; comienzan así las Matanzas de Septiembre. Más de mil monárquicos —aproximadamente unos doscientos cincuenta sacerdotes— y presuntos traidores apresados en diversos lugares de Francia, fueron sometidos a juicio y ejecutados; es el primer asesinato colectivo.
3 de septiembre de 1792: se redacta un nuevo juramento en el cual se debe comprometer el juramentado a mantener la libertad, la igualdad y la seguridad de las personas y propiedades.
Marzo de 1793: los sacerdotes subsistentes en territorio francés que se negaron a jurar la Constitución Civil del Clero —llamados curas refractarios— quedan condenados a muerte. Estas medidas causan la salida de más de cuarenta mil exiliados de condición religiosa, seis mil de los cuales recalan en España y ayudarán a acrecentar desde el catolicismo español un sentimiento contrario al revolucionario francés, que se materializará en 1808 en la lucha contra Napoleón.
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domingo, junio 25, 2006, 08:37 PM
Homenaje al Padre Antonio Claver Verdaguer

Este breve apunte biográfico, lo escriben los hermanos José María y Antonio Amenós Vidal quienes conocieron en vida al Padre Antonio Claver Verdaguer, y han basado sus descripciones en la historia explicada por José Amenós Verdaguer, su primo hermano.
Autor: Editorial. Fecha: 18 marzo 2004.
Antonio Claver Verdaguer, nació en la población de Anglesola (Lérida) en España, hijo de María Verdaguer y Ricardo Claver, que asistieron en Roma a la beatificación de San Pedro Claver, por ser familia descendiente directa, y que muy pronto deseó ingresar en el Seminario, por su especial vocación sacerdotal.
Esta historia de la postguerra civil española, transcurre en aquellos años dificiles de la reconciliación y reconstrucción nacional, en un pueblo de labradores con escasamente mil habitantes dividido por los acontecimientos dramáticos que ocurrieron muy cercanos en el tiempo, y en condiciones especialmente dificiles para las familias que empezaban a salir de la miseria de la guerra.
En aquella época dificil, sin distinción de bandos, todas las familias habían perdido parientes, o habian sido declarados desaparecidos en combate, en la trágica batalla del Ebro, sus aguas se habían convertido en sangre de miles de combatientes, que perdieron la vida después de ser obligados a marchar al frente. María Carmen Vidal Melà, esposa de su primo hermano, con solo cuatro años salvó la vida en uno de los acostumbrados ataques aéreos y bombardeos de la población civil, cuando las balas atravesaban los flancos del camino quedando milagrosamente en medio de ellas, mientras las gentes corrían a guarecerse al refugio antiaéreo. Su padre Senén Vidal fue víctima de un obús.
Estos y otros hechos similares según testigos oculares como el de Antonio Amenós,les ocurrieron a familiares o amigos, que fueron asesinados o torturados hasta morir, mientras se quemaban y expoliaban las Iglesias de su pueblo, o se perseguía y mataba a los sacerdotes. Teresa Melà, viuda de guerra mientras duraba la contienda se volvió a casar en segundas nupcias con Juan Viles, que a riesgo de su propia vida salvó a uno de los sacerdotes del pueblo de una muerte segura, haciendo todo lo posible e imposible para esconderle y hacer creer a los milicianos que le buscaban para matarle que era un simple jornalero de su tierra. Ramona Verdaguer, también salvaría su vida, porque aunque pensaron que la habían matado, a quien habían disparado fue a la sombra que se reflejaba en el ventanal de su casa al trasluz de una lumbre, tuvo que huir y atravesar los Pirineos, sobrevivir al frío y llegar a un lugar seguro después de grandes penalidades. Muchas historias como estas se repiten una y otra vez en la memoria de quienes vivieron aquellos trágicos y dramáticos acontecimientos, esta es la herencia que le habían dejado al ¨Padrecito¨.
No nos detendremos en los primeros años dificiles de postguerra, lo que nos interesa en este momento de la historia de la vida de Antonio Claver Verdaguer desde su salida del Seminario, en el que había ingresado tempranamente a los 11 años, es cuando llegó el momento de ordenarse, en aquella época ejercía su ministerio el Obispo Tarancón, que le ofreció la posibilidad de tener dos años más de espera antes de decidir si quería ser realmente sacerdote, debido a su temprano ingreso al Seminario, y así pues, en este breve lapso de tiempo de excedencia, se dedicó al profesorado de parvulario, y posteriormente tomaría los hábitos de sacerdote, porque su vocación era su vida.
A los 22 años, sus primeros destinos transcurrieron en la provincia de Lérida (España), estuvo en el Santuario de la Gleva, después ejerció en la población de Vilasana, y posteriormente en la ciudad de Cervera, a la que llegó para ser rector, nombrando un ¨triunvirato¨, porque a causa de la necesidad económica de financiación que sufría la Iglesia en aquel lugar, tenía que trabajar de sacerdote obrero, como ocurría en muchos países de Europa, y así pues en sus ausencias por el trabajo que desempeñaba de transportista de cereales (trigo, cebada, maíz,...) al puerto de Barcelona, con una camioneta que compraron en la diócesis y compartía con otros sacerdotes, ellos mismos se encargaban de la labor pastoral de la rectoría, hasta que finalmente decidió pedir al mismo Obispo Tarancón que lo destinaran a América.
En las aldeas cercanas a Montevideo (Uruguay) en las que aún se practicaba la brujería, había una especial necesidad de misioneros religiosos, la desconfianza y recelo hacia la Iglesia eran el primer obstáculo que debería salvar, solo el recuerdo de su primera llegada, queda en nuestra memoria, cuando con las calles desiertas y sin un alma a la redonda, todos los aldeanos escondidos a su paso hacia lo que tenía que ser su futura capilla, asomaban de reojo en los ventanucos de sus casas , preguntándose quien era ese forastero y que hacía en su pueblo.
Ganándose a estas gentes humildes, porque ya conocía la necesidad y la miseria, le dieron la mejor casa del pueblo, que estaba construída con tejado de plásticos, las demás lo tenían de paja. Organizó una cooperativa agrícola, porque él sabía hacerlo, con su propio dinero ganado jugando en la liga de futbol profesional en el equipo del Montevideo, con el permiso expreso de Roma; compró un tractor con remolque, arreos y aperos de labranza, y los aldeanos de José Pedro Varela empezaron a llamarle el ¨Padrecito¨. Además, entre las mujeres del pueblo, organizó un taller de labores, con tela que él mismo traía hacía coser sacos, para llevarlos a vender a la capital, para que con sus ganancias las aldeanas tuvieran algo con que dar de comer a sus familias e hijos, el transporte lo hacía con un automóvil que compró con dinero de España, y que consiguió en uno de sus viajes para recaudar fondos, reunir ropa de abrigo, medicinas, alimentos, u otros donativos. Cuando llegaba a puerto, le esperaba un agrónomo de su mismo pueblo natal que trabajaba para el Estado Uruguayo, y que con una camioneta transportaría en varios viajes, el contenido de todo género que albergaban aquellos grandes contenedores navales.
En este momento, nos detendremos un instante en un episodio igualmente dramático de esta historia, la guerrilla urbana de los ¨tupamaros¨, que se desarrolló en origen entre los más pobres de la ciudad y alrededores de Montevideo, y que luchaba a mano armada contra las injusticias del gobierno, y que el ¨Padrecito¨ nunca aceptó por sus métodos expeditivos; cuando se produjo la revuelta que duró largo tiempo, y ocasionó que se celebrara la primera reunión de Puebla (México) sobre Teología de la Liberación, debido a los tristes acontecimientos que también estaban ocurriendo en varios países de América Latina por las mismas razones, el ¨Padrecito¨ Antonio Claver Verdaguer en idiosincracia con el Santo Padre se pronunció en contra, y años más tarde seguiría reafirmando que no podía aceptarla. Y trabajando con su esfuerzo por la paz y el desarrollo de aquellas pobres gentes, para ayudarles a no caer en la guerrilla y la miseria, siempre actuó bajo las directrices de Roma.
Cuando tuvo que volver por última vez a España, porque María Verdaguer estaba en trance de morir, tuvieron que ayudarle a reunir el dinero del pasaje entre los aldeanos, y una vez aquí, los médicos le diagnosticarían un cáncer, del que moriría tiempo después; justo antes de su fallecimiento recibíamos un íntimo, personal y cordial saludo en una misa dominical oficiada por él, y después con poco más de 50 años nos dejaría para siempre; el recuerdo que nos ha dejado, ha sido el de un sacerdote por vocación, un misionero que luchó con su propio trabajo para ayudar a aquellas pobres gentes a las que tanto quiso y entregó su vida para que sobrevivieran a la violencia y miseria a la que estaban sometidos, años después es todavía recordado, y muchos de los aldeanos con los que compartió tantas tristezas y alegrías, dones y penurias le quieren beatificar, incluso estuvieron presentes en su entierro cruzando miles de kilómetros con la ayuda de las autoridades de su pueblo, para hacerle una última y personal despedida, un último homenaje a su ¨Padrecito¨; años más tarde se bautizó con su nombre al Colegio C.E.I.P. MOSSÈN TON CLAVER de Vilasana (Lérida).
In Memoriam : Dedicatoria a José Amenós Verdaguer (29 diciembre 1929 – 18 septiembre 2005), hijo de Antonio y Antonieta, a María Carmen Vidal Melà (16 julio 1932 – 15 enero 1994), hija de Senén y Teresa, y a sus padrastros Batistet y Juan, respectivamente, sus padres adoptivos tras la guerra civil española (1936-39).
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve, María, llena de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
domingo, junio 25, 2006, 08:04 PM -
Discurso de S.S. Juan Pablo II durante la celebración de la Palabra, en la catedral de Turín, ante la Sábana santa, domingo 24 de mayo 1998.
Amadísimos hermanos y hermanas:
1. Con la mirada dirigida a la Sábana santa, deseo saludaros cordialmente a todos vosotros, fieles de la Iglesia turinesa. Saludo a los peregrinos que durante el período de esta ostensión vienen de todo el mundo para contemplar uno de los signos más conmovedores del amor sufriente del Redentor.
Al entrar en la catedral, que muestra aún las heridas causadas por el terrible incendio que se produjo hace un año, me he recogido en adoración ante la Eucaristía, el sacramento que está en el centro de las atenciones de la Iglesia y que, bajo apariencias humildes, conserva la presencia verdadera, real y sustancial de Cristo. A la luz de la presencia de Cristo en medio de nosotros, me he arrodillado ante la Sábana santa, el precioso lienzo que nos puede ayudar a comprender mejor el misterio del amor que nos tiene el Hijo de Dios.
Ante la Sábana santa, imagen intensa y conmovedora de un dolor indescriptible, deseo dar gracias al Señor por este don singular, que pide al creyente atención amorosa y disponibilidad plena al seguimiento del Señor.
2. La Sábana santa es un reto a la inteligencia. Ante todo, exige de cada hombre, en particular del investigador, un esfuerzo para captar con humildad el mensaje profundo que transmite a su razón y a su vida. La fascinación misteriosa que ejerce la Sábana santa impulsa a formular preguntas sobre la relación entre ese lienzo sagrado y los hechos de la historia de Jesús. Dado que no se trata de una materia de fe, la Iglesia no tiene competencia específica para pronunciarse sobre esas cuestiones. Encomienda a los científicos la tarea de continuar investigando para encontrar respuestas adecuadas a los interrogantes relacionados con este lienzo que, según la tradición, envolvió el cuerpo de nuestro Redentor cuando fue depuesto de la cruz. La Iglesia los exhorta a afrontar el estudio de la Sábana santa sin actitudes preconcebidas, que den por descontado resultados que no son tales; los invita a actuar con libertad interior y respeto solícito, tanto en lo que respecta a la metodología científica como a la sensibilidad de los creyentes.
3. Para el creyente cuenta sobre todo el hecho de que la Sábana santa es espejo del Evangelio. En efecto, si se reflexiona sobre este lienzo sagrado, no se puede prescindir de la consideración de que la imagen presente en él tiene una relación tan profunda con cuanto narran los evangelios sobre la pasión y muerte de Jesús, que todo hombre sensible se siente interiormente impresionado y conmovido al contemplarlo. Además, quien se acerca a la Sábana santa es consciente de que no detiene en sí misma el corazón de la gente, sino que remite a Aquel a cuyo servicio lo puso la Providencia amorosa del Padre. Por tanto, es justo alimentar la conciencia del precioso valor de esta imagen, que todos ven y nadie, por ahora, logra explicar. Para toda persona reflexiva es motivo de consideraciones profundas, que pueden llegar a comprometer su vida.
Así, la Sábana santa constituye un signo verdaderamente singular que remite a Jesús, la Palabra verdadera del Padre, e invita a conformar la propia vida a la de Aquel que se entregó a sí mismo por nosotros.
4. En la Sábana santa se refleja la imagen del sufrimiento humano. Recuerda al hombre moderno, distraído a menudo por el bienestar y las conquistas tecnológicas, el drama de tantos hermanos, y lo invita a interrogarse sobre el misterio del dolor, para profundizar en sus causas. La impronta del cuerpo martirizado del Crucificado, al testimoniar la tremenda capacidad del hombre de causar dolor y muerte a sus semejantes, se presenta como el icono del sufrimiento del inocente de todos los tiempos: de las innumerables tragedias que han marcado la historia pasada, y de los dramas que siguen consumándose en el mundo.
Ante la Sábana santa, ¿cómo no pensar en los millones de hombres que mueren de hambre, en los horrores perpetrados en las numerosas guerras que ensangrientan a las naciones, en la explotación brutal de mujeres y niños, en los millones de seres humanos que viven en la miseria y humillados en los suburbios de las metrópolis, especialmente en los países en vías de desarrollo? ¿Cómo no recordar con conmoción y piedad a cuantos no pueden gozar de los derechos civiles elementales, a las víctimas de la tortura y del terrorismo, y a los esclavos de organizaciones criminales?.
Al evocar esas situaciones dramáticas, la Sábana santa no sólo nos impulsa a salir de nuestro egoísmo; también nos lleva a descubrir el misterio del dolor que, santificado por el sacrificio de Cristo, engendra salvación para toda la humanidad.
5. La Sábana santa es también imagen del amor de Dios, así como del pecado del hombre. Invita a redescubrir la causa última de la muerte redentora de Jesús. En el inconmensurable sufrimiento que documenta, el amor de Aquel que "tanto amó al mundo que dio a su Hijo único" (Jn 3, 16) se hace casi palpable y manifiesta sus sorprendentes dimensiones. Ante ella, los creyentes no pueden menos de exclamar con toda verdad: "Señor, ¡no podías amarme más!", y darse cuenta en seguida de que el pecado es el responsable de ese sufrimiento: los pecados de todo ser humano.
Al hablarnos de amor y de pecado, la Sábana santa nos invita a todos a imprimir en nuestro espíritu el rostro del amor de Dios, para apartar de él la tremenda realidad del pecado. La contemplación de ese Cuerpo martirizado ayuda al hombre contemporáneo a liberarse de la superficialidad y del egoísmo con los que, muy a menudo, considera el amor y el pecado. La Sábana santa, haciéndose eco de la palabra de Dios y de siglos de conciencia cristiana, susurra: cree en el amor de Dios, el mayor tesoro dado a la humanidad, y huye del pecado, la mayor desgracia de la historia.
6. La Sábana santa es también imagen de impotencia: impotencia de la muerte, en la que se manifiesta la consecuencia extrema del misterio de la Encarnación. Ese lienzo sagrado nos impulsa a afrontar el aspecto más desconcertante del misterio de la Encarnación, que es también el que muestra con cuánta verdad Dios se hizo verdaderamente hombre, asumiendo nuestra condición en todo, excepto en el pecado. A todos desconcierta el pensamiento de que ni siquiera el Hijo de Dios resistió a la fuerza de la muerte; pero a todos nos conmueve el pensamiento de que participó de tal modo en nuestra condición humana, que quiso someterse a la impotencia total del momento en que se apaga la vida. Es la experiencia del Sábado santo, paso importante del camino de Jesús hacia la gloria, de la que se desprende un rayo de luz que ilumina el dolor y la muerte de todo hombre.
La fe, al recordarnos la victoria de Cristo, nos comunica la certeza de que el sepulcro no es el fin último de la existencia. Dios nos llama a la resurrección y a la vida inmortal.
7. La Sábana santa es imagen del silencio. Existe el silencio trágico de la incomunicabilidad, que tiene en la muerte su mayor expresión; y existe el silencio de la fecundidad, propio de quien renuncia a hacerse oír en el exterior, para alcanzar en lo profundo las raíces de la verdad y de la vida. La Sábana santa no sólo expresa el silencio de la muerte, sino también el silencio valiente y fecundo de la superación de lo efímero, gracias a la inmersión total en el eterno presente de Dios. Así, brinda la conmovedora confirmación del hecho de que la omnipotencia misericordiosa de nuestro Dios no ha sido detenida por ninguna fuerza del mal, sino que, por el contrario, sabe hacer que incluso la fuerza del mal contribuya al bien. Nuestro tiempo necesita redescubrir la fecundidad del silencio, para superar la disipación de los sonidos, de las imágenes y de la palabrería, que muy a menudo impiden escuchar la voz de Dios.
8. Amadísimos hermanos y hermanas, vuestro arzobispo, el querido cardenal Giovanni Saldarini, custodio pontificio de la Sábana santa, ha propuesto como lema de esta ostensión solemne las palabras: "Todos los hombres verán tu salvación". Sí, la peregrinación que grandes multitudes están realizando a esta ciudad es precisamente un "venir a ver" este signo trágico e iluminador de la Pasión, que anuncia el amor del Redentor. Este icono del Cristo abandonado en la condición dramática y solemne de la muerte, que desde hace siglos es objeto de significativas representaciones y que, desde hace cien años, gracias a la fotografía, se ha difundido en muchísimas reproducciones, nos exhorta a penetrar en el misterio de la vida y de la muerte para descubrir el mensaje, grande y consolador, que se nos da en ella. La Sábana santa nos presenta a Jesús en el momento de su máxima impotencia, y nos recuerda que en la anulación de esa muerte está la salvación del mundo entero. La Sábana santa se convierte, así, en una invitación a vivir cada experiencia, incluso la del sufrimiento y de la suprema impotencia, con la actitud de quien cree que el amor misericordioso de Dios vence toda pobreza, todo condicionamiento y toda tentación de desesperación.
Fuente: Asociación Cultural Círculo de Encuentro
Ciudades del Perú y Ecuador fueron escenario de numerosas conferencias sobre una de las reliquias más estudiadas de la historia: la Sábana Santa. Según la tradición cristiana la Sábana Santa o Manto de Turin sería la tela en que envolvieron el cuerpo de Jesús después de su muerte y a través de los siglos ha sido motivo de arduas investigaciones científicas, pero también reflexiones en torno a un misterio de la fe.
Precisamente, el título de esta conferencia fue La Sábana Santa, un desafío para la ciencia y un encuentro con el Misterio, y estuvo a cargo de la Doctora Emanuela Marinelli, Licenciada en Ciencias Naturales y Geológicas de la Universidad la Sapienza de Roma, y experta en Sindonología, quien lleva cerca de treinta años dedicada al estudio de este manto.
Un total de siete conferencias tuvieron lugar en la ciudad de Santiago de Guayaquil, en Ecuador, entre los días 8 y 11 de agosto, contando con la asistencia de más de 1500 personas. En Perú la conferencia en Lima fue realizada el 13 de agosto reuniendo a cerca de 200 participantes; y como punto final de su itinerario, fue acogida en la ciudad de Trujillo, el día 19 del mismo mes en el colegio San Vicente de Paúl, registrándose una asistencia superior a las 500 personas.
Esta conferencia expone un recorrido histórico, científico y escatológico sobre la Sábana Santa, y permite reflexionar en un misterio trascendental para la vida del hombre, recorriendo los caminos de la ciencia y la fe en un interesante complemento.
La Síndone, o Sábana Santa es un lienzo de lino rectangular, de 436 cm de largo y 110cm de ancho, tejido a espina de pescado. Sobre un mismo lado de la tela son impresas las huellas frontales y dorsales de un hombre muerto después de haber sido crucificado. El Sudario ha sido sometido a los estudios mas rigurosos de la ciencia, descubriéndose numerosos datos asombrosos que se equiparan idénticamente a los descritos en las Sagradas Escrituras sobre la crucifixión del Señor Jesús.
Esta conferencia es posible adquirirla en un CD que contiene el material escrito y audiovisual con impactantes imágenes sobre esta reliquia y una completa explicación de los hechos científicos que indicarían que este manto fue el que envolvió a Cristo después de su muerte.
APÉNDICE: Emanuela Marinelli.
Nació en Roma en el 1951.
Ha conseguido las licenciaturas en Ciencias Naturales, 1973 y Ciencias Geológicas (1977) en la universidad " La Sapienza " de Roma.
Estudiosa de la Sábana Santa desde 1977.
Ha participado en los Congresos sobre la Sábana Santa : Turín 1978, Boloña 1981, Trani 1984, Siracusa 1987, Boloña 1989, París 1989, Cáller 1990, Roma 1993, Niza 1997, Turín 1998, Richmond 1999, Rio de Janeiro 1999, Dallas 2001, París 2002, Rio de Janeiro 2002.
1. A partir del 1977 ha tenido muchas conferencias en Italia y el extranjero y numerosos cursos de actualización para enseñantes de religión en varias diócesis.
2. Ha formado parte del Centro Romano de Sindonología del 1977 al 1985. En este Centro ha frecuentado el curso bienal de estudios sindonológicos sobre la Pasión de Cristo.
3. Ha estado entre los promotores del movimiento "Collegamento pro Sindone" de Roma y la homónima revista de su fundación, 1985.
4. En 1987 ha conseguido cerca del Vicariato de Roma el Diploma de Catequista de la Pasión.
5. En el 1990 la editorial Rizzoli le ha publicado, en colaboración con Orazio Petrosillo, el libro " La Sindone - Un enigma alla prova della scienza” , traducida al inglés, francés, español y polaco.
6. En 1996 la editorial San Paolo le ha publicado el libro " La Sindone , un'immagine impossibile" (segunda edición 1998) traducido en portugués y polaco.
7. En 1997 la editorial San Paolo, le ha publicado, en colaboración con Maurizio Marinelli, los textos del CD-ROM "Sindone viva" y ha colaborado a su realización.
8. Desde 1997 administra, con su hermano Maurizio, el sitio de "Collegamento pro Sindone" www.sindone.info que se aggiorna periódicamente.
9. En 1998 la editorial San Paolo, en colaboración con Maurizio Marinelli, le ha publicado el libro "Cosa vuoi sapere sulla Sindone?".
10. En 1998 la editorial Rizzoli, en colaboración con Orazio Petrosillo, ha publicado el libro " La Sindone - Storia di un enigma" , edición aggiornata del 1990.
11. La editorial San Paolo le ha publicado una versión inglesa en el 1999 del título "The Living Shroud".
12. En los años 1998-1999 y 1999- 2000 ha tenido en la sede de Orvieto (Ternos) de la LUMSA , "Libera Università Maria Santissima Asunta", las lecciones de Iconografía, Iconologia y Simbología Cristiana en el ámbito del Curso de Perfeccionamiento por Operatori/Esperti en Turismo Cultural y Religioso.
13. En 1999 la editorial "Messaggero di Padova", en colaboración con Giulio Sota, le ha publicado el libro "Cento prove sulla Sindone - Un giudizio probabilistico sull'autenticità", segunda edición 2000.
14. Ha sido la coordinadora del Comité Organizador del Congreso Mundial "Sindone 2000", (Orvieto, el 27-29 de agosto de 2000) y la editora, junto al Prof. Angel Ronca, de la publicación de los relativos Actos.
15. En años 2000-2001 ha tenido en la sede de Roma de la LUMSA , "Libera Università Maria Santissima Asunta ”, el curso de prácticas de Sindonologia en la cátedra de Historia romana.
16. El 2002 la editorial "Delta 3", en colaboración con Maurizio Marinelli, ha publicado el libro " La Sindone , un incontro con il mistero".
17. El 2003 la editorial "Progetto Editoriale di Padova", en colaboración con Giulio Sota, ha publicado el libro "La Sindone rinnovata - Misteri e certezze".
Ha publicado numerosos artículos en periódicos y revistas y ha participado en varios programas de radio y television.
Actualmente enseña en el instituto Profesional Estatal de Servicios Comerciales y Turísticos "Giulio Verne" de Roma.
OTROS ARTÍCULOS: Fe y Ciencia
Este breve artículo está dedicado al Padre Jesuita Jorge Loring, S.I., - profesor emérito de la FPC -, por sus más de 30 años de estudio sobre la Sábana Santa de Turín.
Si desea recibir mayor información puede escribir a la dirección: informes@cecchile.org del Congreso Internacional y Exposición sobre la Sábana Santa; o puede hacer su llegar su consulta a través del formulario habilitado al efecto en Internet.
domingo, junio 25, 2006, 04:50 PM
Boletin "Hora de Guardia". Año I - Nº 9. mayo 2005. Editor: Asociación Guardia de Honor de la Virgen del Rosario del Milagro. Basílica de Santo Domingo. Av. Velez Sarsfield 30. Arquidiócesis de Córdoba (Tucumán) - República Argentina.
Con motivo de haberse publicado en Argentina, el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, preparado por el Pontificio Consejo “Justicia y Paz”, ofrecemos una recensión del mismo, que puede servir, asimismo, como un esquema sintético para iniciarse en el estudio de la doctrina, o actualizar su conocimiento. Este documento se publica en una época de crisis de la Iglesia, que podemos resumir en palabras de Benedicto XVI, pronunciadas días antes de su proclamación, cuando en la meditación del Vía Crucis del Viernes Santo, en Roma (Novena Estación), expresó:
“¡Cuántas veces se deforma y se abusa de su Palabra!. ¡Qué poca fe hay en muchas teorías, cuántas palabras vacías!. ¡Cuánta suciedad en la Iglesia y entre los que, por su sacerdocio, deberían estar completamente entregados a él!. ¡Cuánta soberbia, cuánta autosuficiencia!.
Señor, frecuentemente tu Iglesia nos parece una barca a punto de hundirse, que hace aguas por todas partes. Y también en tu campo vemos más cizaña que trigo.”
COMPENDIO DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA
Este documento presenta, de una manera completa y sistemática, aunque sintética, la enseñanza social de la Iglesia. Constituye un cuadro de conjunto sobre el cuerpo doctrinal, con un método orgánico, para la búsqueda de soluciones a los problemas del orden temporal. Pretende responder a los desafíos de hoy:
- la verdad misma del ser-hombre.
- el pluralismo.
- la globalización.
La Iglesia es entre los hombres la tienda del encuentro con Dios. El hombre no está sólo; lo acompaña la Iglesia, servidora de la Salvación, en el contexto del mundo en que vive el hombre. La Iglesia, con su doctrina social, quiere anunciar el Evangelio para fecundar y fermentar la sociedad, pues no es indiferente a la vida social.
La doctrina social quiere evangelizar el ámbito social: promover una sociedad a medida del hombre, y construir una ciudad más humana, más conforme al Reino de Dios. Con su doctrina social, la Iglesia no se aleja de su misión; es estrictamente fiel a ella, puesto que lo sobrenatural no debe ser concebido como un espacio que comienza donde termina lo natural, sino como la elevación de éste.
Nada de lo humano le es extraño a la Iglesia. La doctrina social no es algo marginal, que se añade a su misión, está en el corazón mismo de su ministerio. Es cierto que la misión que Cristo le confió es de orden religioso, pero de esa misma misión derivan luces y energías para consolidar la comunidad según la Ley Divina.
La DSI no pertenece al ámbito de la ideología sino al de la teología, más precisamente, a la teología moral. No es una tercera vía entre el liberalismo y el marxismo. Tiene una categoría propia, y su objetivo es orientar la conducta humana en sociedad.
Refleja los tres niveles de la enseñanza teológico-moral:
- Nivel Fundante: de las motivaciones.
- Nivel Directivo: de las normas de la vida social.
- Nivel Deliberativo: de la conciencia, para aplicar las normas a las situaciones concretas.
Conjuga fides et ratio; la fe y la razón son las dos vías cognoscitivas de la DSI. Las dos fuentes que la nutren son la Revelación y la Naturaleza humana. Recuerda el Compendio el pasaje evangélico, en que Jesús le recomienda al joven rico (Mt. 19, 18) que cumpla los mandamientos. Es que los diez mandamientos constituyen las reglas primordiales de toda vida social (Veritatis Splendor, 97). Pero, además utiliza los conocimientos aportados por las ciencias humanas, que le permiten tener actualizado un diagnóstico preciso de la realidad.
Participa en la elaboración de la doctrina social toda la comunidad eclesial: sacerdotes-religiosos-laicos; siendo expuesta por quienes tienen la autoridad para enseñar, conferida por Cristo: el Papa y los Obispos en comunión con él.
Pío XII explicó que la DSI:
a) es obligatoria para todo católico, y b) está fijada definitivamente, de manera unívoca, en sus principios fundamentales, pero es suficientemente amplia para adaptarse y aplicarse a las situaciones cambiantes de la realidad (Alocución, 29-4-1945). Ninguna encíclica aislada, puede pretender ser indiscutida, pero, cuando hay continuidad en varios documentos y en sucesivos Papas, no puede dudarse de la autenticidad de la doctrina (LG, 25).
Conviene tener en cuenta algunas reglas para la correcta interpretación de los documentos :
- utilizar el texto oficial, que se publica en L´Osservatore Romano. Un ejemplo típico de deformación del texto, ocurrió con la encíclica "Mater et Magistra", de Juan XXIII; el concepto de socialización -entendido como incremento de las relaciones sociales- fue traducido en algunas ediciones por socialismo.
- comparar textos sobre el mismo tema - por ejemplo la propiedad-, en distintos documentos, para verificar la continuidad de la doctrina.
- distinguir lo doctrinal de lo prudencial, que sólo puede aplicarse a una situación o país determinado.
La doctrina social realiza una tarea de anuncio y de denuncia. Anuncio de lo que la Iglesia posee como propio: una visión global del hombre y de la humanidad. Denuncia de los pecados de injusticia y de violencia que se cometen en la sociedad. Abarca:
1) Una síntesis teórica sobre todos los temas de la vida social.
2) Posee un alcance práctico, ya que la teoría es elaborada para ser aplicada. Una teoría para la acción de los católicos.
3) Como ya dijimos, es obligatoria para los católicos, pero está abierta a los hombres de buena voluntad, frase que se coloca en la portada de las encíclicas, desde 1963, con la encíclica "Pacem in terris", de Juan XXIII.
Su contenido, incluye:
- Principios de reflexión, sobre valores permanentes.
- Criterios de juicio, para evaluar las situaciones, las estructuras y los sistemas, vigentes en la sociedad.
- Directrices para la acción, puesto que los medios deben ser coherentes con los fines. La Iglesia no tiene soluciones técnicas para ofrecer, pero es experta en humanidad.
Los Principios de la Doctrina Social de la Iglesia.
Estos principios brotan del encuentro del mensaje evangélico con los problemas de la vida en sociedad. La Iglesia, en el curso de la historia, ha podido dar a tales principios una fundamentación y configuración cada vez más exactas. La DSI se caracteriza por la continuidad y por la renovación. La continuidad de una enseñanza que se fundamenta en los valores universales que derivan de la Revelación y de la naturaleza humana. La doctrina social recorre la historia sin sufrir sus condicionamientos, ni correr el riesgo de la disolución. Pero, la firmeza en los principios no la convierte en un sistema rígido de enseñanza, sino sometida a las necesarias y oportunas adaptaciones sugeridas por la variación de las condiciones históricas.
El Compendio incluye una sección denominada “apuntes históricos”, para recordar algunas de las principales encíclicas, desde la "Rerum novarum", de León XIII, de 1891, que comienza un desarrollo orgánico de la enseñanza en el campo social. La Iglesia ha considerado tan importante dicho documento, que periódicamente se lo recuerda y actualiza.
- Al cumplirse los 40 años, Pío XI, aprueba la "Quadragesimo Anno" (1931).
- A los 50 años, Pío XII, produce el Radiomensaje "La Solemnità" (1941).
- A los 70 años, Juan XXIII, promulga la "Mater et Magistra" (1961).
- A los 80 años, Pablo VI, alumbra la "Octogesima adveniens" (1971).
- A los 90 años, Juan Pablo II, dedica al trabajo humano la "Laborem Exercens" (1981).
Finalmente, a los 100 años, el mismo Papa, aprueba la última encíclica social, la Centesimus annus (1991). En la introducción a éste documento, señala su deseo de mostrar “como la rica savia, que sube desde aquella raíz no se ha agotado con el paso de los años, sino que por el contrario, se ha hecho más fecunda”.
Analiza a continuación el Compendio, cada uno de los principios.
1. DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA.
El hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, lo que fundamenta la dignidad de la persona humana, y el significado del actuar humano en el mundo, que está ligado al descubrimiento y al respeto de las leyes de la naturaleza que Dios ha impreso en el universo. La persona es un ser dotado de cuerpo y alma, con facultades únicas entre los seres corpóreos: inteligencia, libertad y voluntad. En la dimensión interior del hombre radica, en definitiva, el compromiso por la justicia y la solidaridad, para la edificación de una vida social, económica y política conforme al designio de Dios.
El hombre es un ser social por naturaleza, que necesita la relación con otros, lo que da origen a un pluralismo social. Existen grupos necesarios: la familia, el Estado, la Iglesia. Y otros formados por libre iniciativa: empresas, sindicatos, asociaciones de todo tipo, que contribuyen a una vida más plena.
2. BIEN COMÚN.
Es el conjunto de condiciones sociales que hacen posible a cada hombre y a cada grupo, el logro de la propia perfección. No es la suma de los bienes particulares, constituye un nuevo valor.
El bien común es la misión del Estado y base de la legitimidad política. Por eso, según Sto.Tomás, el bien común debe cumplir tres condiciones:
a) Que asegure la paz en la comunidad. La paz, como definió San Agustín, es la tranquilidad en el orden, sin injusticias ni desigualdades irritantes.
b) Que permita una convivencia virtuosa; pues la ciudad existe para vivir bien (Aristóteles).
c) Que todos los miembros de la comunidad tengan bienes materiales y espirituales, en el más alto grado que permita la realidad.
3. DESTINO UNIVERSAL DE LOS BIENES.
Dios dió la tierra al género humano, sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno, pues todo hombre necesita bienes materiales. De la apropiación por medio del trabajo, nace la propiedad privada, que es un derecho natural secundario, pues está subordinado al derecho natural primario que es el destino universal de los bienes. De modo que nunca puede admitirse la propiedad como un derecho absoluto; por el contrario, como afirmó Juan Pablo II: sobre toda propiedad privada grava una hipoteca social. La doctrina exige un recto uso de los bienes, lo que fundamenta el sentido auténtico de la bienaventuranza de los pobres: el desapego de los bienes y la obligación moral de ayudar a los necesitados.
4. SUBSIDIARIEDAD.
Es imposible la dignidad personal o de los grupos, si todo queda sujeto a la decisión de una instancia única, por ejemplo, el Estado. Por eso, al definir este principio, la "Quadragesimo Anno", de Pío XI, enseñaba que no es lícito quitar a las personas ni a los grupos menores lo que pueden hacer por si mismos, así como absorberlos o destruirlos.
Con este principio, la Iglesia se opone a todo colectivismo. Puede entenderse mejor el concepto, si lo contraponemos al sistema totalitario, que responde al enfoque que precisó "Mussolini" para el Estado Fascista: “Todo en el Estado, todo para el Estado, nada fuera del Estado”.
Una sociedad sana está integrada por un conjunto de grupos intermedios, que se denominan así, por encontrarse entre la familia y el Estado. Esos grupos actúan con autonomía de acuerdo a sus propias normas. La subsidiariedad opera de dos formas:
- Negativa: implica abstenerse de interferir en la vida interna de los grupos. Un ejemplo clásico de lo que debe evitarse es la Ley "Le Chapelier", promulgada durante la Revolución Francesa, que prohibió la existencia de cualquier asociación que pretendiera representar a un grupo de ciudadanos.
- Positiva: es la ayuda brindada desde el Estado, para auxiliar a determinadas personas -jubilados, indigentes- y a determinados sectores o grupos sociales -desgravaciones impositivas, tarifas de fomento-.
5. PARTICIPACIÓN.
El hombre, sólo o asociado con otros, contribuye a la vida cultural, económica, política, de la sociedad en que vive. La participación comunitaria es una aspiración legítima y una exigencia necesaria para el logro del bien común.
En el plano político, la "Centesimus Annus" afirma que la Iglesia aprecia el sistema de la democracia, en cuanto los ciudadanos participan en la elección de los gobernantes, en su control y su sustitución por vías pacíficas. Es claro que, para la Iglesia, la democracia se entiende como régimen político o forma de Estado opuesta al totalitarismo, y por lo tanto es compatible con cualquier forma de gobierno. Apunta más al tipo de relaciones entre los gobernantes y los ciudadanos, que a una forma determinada de organización jurídica.
6. SOLIDARIDAD.
La solidaridad confiere particular relieve a la intrínseca sociabilidad de las personas, a la igualdad de todos en dignidad y derechos, al camino común de los hombres y de los pueblos hacia una unidad cada vez más convencida. El proceso de aceleración de la interdependencia entre las personas y los pueblos debe estar acompañado por un crecimiento en el plano ético-social igualmente intenso, para así evitar las nefastas consecuencias de una situación de injusticia de dimensiones planetarias, con repercusiones negativas incluso en los mismos países actualmente más favorecidos.
La fuente de este principio es el vínculo filial entre todos los hombres, que tenemos el mismo Padre. Es, a la vez:
- principio social, ordenador de la convivencia en paz, que favorece la concordia.
- virtud moral: consistente en la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, lo que hace a todos responsables de todos.
Evitando el individualismo y el sectarismo, implica el reconocimiento de la deuda que tenemos con la sociedad: cultura, bienes colectivos, que facilitan la existencia humana.
En el mensaje de Cristo encontramos un nexo de solidaridad y caridad, que nos enseña amar al prójimo, hasta el extremo de dar la vida por los hermanos.
Doctrina Social y Acción Eclesial.
“Es absolutamente indispensable -sobre todo para los fieles laicos comprometidos de diversos modos en el campo social y político- un conocimiento más exacto de la doctrina social de la Iglesia” (Christifideles laici, 60). Este patrimonio doctrinal no se enseña ni se conoce adecuadamente: esta es una de las razones por las que no se traduce pertinentemente en un comportamiento concreto.
Es importante, sobre todo en el contexto de la catequesis, que la enseñanza de la doctrina social se oriente a motivar la acción para evangelizar y humanizar las realidades temporales. La doctrina social ha de estar a la base de una intensa y constante obra de formación, sobre todo de aquella dirigida a los cristianos laicos. Esta formación debe tener en cuenta su compromiso en la vida civil; “A los seglares les corresponde, con su libre iniciativa y sin esperar pasivamente consignas y directrices, penetrar de espíritu cristiano la mentalidad y las costumbres, las leyes y las estructuras de la comunidad en que viven” (Populorum progresio, 81).
El primer nivel de la obra formativa dirigida a los cristianos laicos debe capacitarlos para encauzar eficazmente las tareas cotidianas en los ámbitos culturales, sociales, económicos y políticos, desarrollando en ellos el sentido del deber practicado al servicio del bien común.
El segundo nivel se refiere a la formación de la conciencia política para preparar a los cristianos laicos al ejercicio del poder político: “Quienes son o pueden llegar a ser capaces de ejercer ese arte tan difícil y tan noble que es la política, prepárense para ella y procuren ejercitarla con olvido del propio interés y de toda ganancia venal” (Gaudium et Spes, 75).
Con especial referencia a la realidad local, el Obispo tiene la responsabilidad de promover la enseñanza y difusión de la doctrina social, a la que provee mediante instituciones apropiadas.
Con la programación de oportunos itinerarios formativos, el presbítero debe dar a conocer la doctrina social y promover en los miembros de su comunidad la conciencia del derecho y el deber de ser sujetos activos de esta doctrina.
Un ámbito especial de discernimiento para los fieles laicos concierne a la elección de los instrumentos políticos, o la adhesión a un partido y a las demás expresiones de la participación política. Es necesario efectuar una opción coherente con los valores, teniendo en cuenta las circunstancias reales.
El cristiano no puede encontrar un partido político que responda plenamente a las exigencias éticas que nacen de la fe y de la pertenencia a la Iglesia: su adhesión a una formación política no será nunca ideológica, sino siempre crítica, a fin de que el partido y su proyecto político resulten estimulados a realizar formas cada vez más atentas a lograr el bien común, incluido el fin espiritual del hombre.
CONCLUSIONES.
1) El Compendio constituye un aporte a los fieles, comparable al Catecismo, y está estructurado en una forma similar, con un Índice Analítico de 158 páginas, que facilita la búsqueda de los temas.
2) Se aclara que: “Las aportaciones múltiples y multiformes -que son también expresión del sentido sobrenatural de la fe de todo el pueblo- son asumidas, interpretadas y unificadas por el Magisterio, que promulga la enseñanza social como doctrina de la Iglesia” (79). No han faltado, hasta ahora, fieles -laicos y religiosos- que estimaban que no existía una doctrina social, sino que cada Pontífice expresaba en los documentos su propia opinión. Si bien era una tesis sin fundamento, a partir del Compendio queda ratificada la validez y obligatoriedad de la Doctrina Social de la Iglesia. “Es Magisterio auténtico, que exige la aceptación y adhesión de los fieles” (80).
3) “El peso doctrinal de las diversas enseñanzas y el asenso que requieren depende de su naturaleza, de su grado de independencia respecto a elementos contingentes y variables, y de la frecuencia con la cual son invocadas” (80). Esta regla interpretativa nos lleva a considerar necesario distinguir en cada artículo del Compendio:
a. Frases que están avaladas por un documento pontificio, citado a pié de página.
b. Frases que comentan o amplían una referencia doctrinaria, del tipo anterior, o son colocadas como epígrafe, al comenzar un artículo.
Estimamos que las frases del segundo tipo (“b”), pueden suscitar dudas y hasta objeciones lícitas, si tienen una sintaxis confusa o contienen un concepto contradictorio con la doctrina tradicional.
4) Nos permitimos señalar un ejemplo concreto, el epígrafe al artículo 395:
“El sujeto de la autoridad política es el pueblo, considerado en su totalidad, como titular de la soberanía”.
Esta frase no está avalada por ninguna referencia, y contradice explícitamente varios textos pontificios:
- León XIII, Inmortale Dei, 2:
”Autoridad que, como la misma sociedad, surge y deriva de la Naturaleza, y, por tanto, del mismo Dios, que es su autor. De donde se sigue que el poder público, en sí mismo considerado, no proviene sino de Dios. Sólo Dios es el verdadero y supremo Señor de las cosas. Todo lo existente ha de someterse y obedecer necesariamente a Dios. Hasta tal punto, que todos los que tienen el derecho de mandar, de ningún otro reciben este derecho si no es de Dios, Príncipe supremo de todos. No hay autoridad sino por Dios (Rom, 13,1)”.
- León XIII, Diuturnum illud:
“Muchos de nuestros contemporáneos, siguiendo las huellas de aquellos que en el siglo pasado se dieron a sí mismos el nombre de filósofos, afirman que todo poder viene del pueblo. Por lo cual, los que ejercen el poder no lo ejercen como cosa propia, sino como mandato o delegación del pueblo y de tal manera que tiene rango de ley la afirmación de que la misma voluntad popular que entregó el poder puede revocarlo a su antojo. Muy diferente es en este punto la doctrina católica, que pone en Dios, como en principio natural y necesario, el origen del poder político” (3).
“Es importante advertir en este punto que los que han de gobernar los Estados pueden ser elegidos, en determinadas circunstancias, por la voluntad y juicio de la multitud, sin que la doctrina católica se oponga o contradiga esta elección. Con esta elección se designa el gobernante, pero no se confieren los derechos del poder. Ni se entrega el poder como un mandato, sino que se establece la persona que lo ha de ejercer” (4).
“De aquella herejía [Reforma] nacieron en el siglo pasado una filosofía falsa, el llamado derecho nuevo, la soberanía popular y una descontrolada licencia, que muchos consideran como la única libertad” (17).
- San Pío X alertó en "Notre Charge apostolique", que la Iglesia:
“Ha condenado una democracia que llega al grado de perversidad que consiste en atribuir en la sociedad la soberanía al pueblo” (9).
5) Llama la atención que el Compendio no haya incluido un capítulo para analizar la doctrina sobre la educación.
6) Asimismo, en el Índice Analítico no se han incluido temas importantes, como: liberalismo, marxismo, socialismo, comunismo, secularismo y teología de la liberación. En la Agenda Social, que fue una primera versión del Compendio, publicada en 2002, figuraron en el Índice Temático: socialismo, marxismo y comunismo.
Da la impresión que se ha preferido hablar de individualismo, en lugar de liberalismo, y de colectivismo, en lugar de marxismo, socialismo o comunismo. Esto deja un vacío conceptual y puede confundir a quienes lean el Compendio sin preparación previa.
Por eso, es importante recordar el peligro de las ideologías, y afirmar como lo hizo Pablo VI, en la "Octogesima adveniens":
“El cristiano que quiere vivir su fe en una acción política concebida como servicio, no puede adherirse, sin contradecirse a sí mismo, a sistemas ideológicos que se oponen, radicalmente o en puntos sustanciales, a su fe y a su concepción del hombre. No es lícito, por tanto, favorecer a la ideología marxista....Tampoco apoya el cristiano la ideología liberal...” (26).
“¿Es necesario subrayar las posibles ambigüedades de toda ideología social?" (27).
Prof. y Dr. Mario Meneghini.
Para información general enviar correo electrónico con preguntas o comentarios a la Escuela Santo Tomás Moro - dirección postal : Río Negro 365 - Córdoba (Argentina).
domingo, junio 25, 2006, 01:48 PM -
Académie Pontificale Cultorum Martyrum. Sede (Schola Collegii): S. Maria in Camposanto. Piazza Protomartiri Romani. 00120 Città del Vaticano.Secretaría: Palazzo del Pontificio Istituto di Archeologia Cristiana. Via Napoleone III, 1. 00185 Roma. Telefono e fax: 06.445.58.33. e-mail: cultorum.martyrum@org.va
Nombramiento del Prof. Edmund Pellegrino como Presidente del Consejo de Bioética del Presidente Bush
domingo, junio 25, 2006, 01:35 PM -
Bioethics Research - 17 sept. 2005.
Queridos amigos:
Con mucho gusto quisiera hacerles partícipes del nombramiento del Prof. Edmund Pellegrino, miembro del Consejo Científico de nuestra Facultad, como Presidente del Consejo de Bioética del Presidente Bush.
Tenemos programado un curso de 3 días con el Prof. Pellegrino durante el mes de abril de 2006 (27-29). Por el momento está sujeto a confirmación debido a este inesperado nombramiento.
Les mantendré al tanto de este curso.
Prof. y Dr. Cristián Borgoño.
Facultad de Bioética.
Ateneo Pontificio Regina Apostolorum.
Roma. Italia.
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