El Camino de Santiago y la Vanguardia de Cristiandad 
jueves, enero 17, 2008, 09:33 AM -
El Movimiento de Cursillos de Cristiandad - MCC y la peregrinación a Santiago de Compostela.

Autor : Carlos Peinó Agrelo. Vicepostulador de la causa de canonización de Manuel Aparici Navarro.

Todo empezó en diciembre de 1932, en Santander, al celebrarse el II Congreso Nacional de la Juventud de Acción Católica. En este Congreso se adoptó el acuerdo de celebrar el III Congreso Nacional, cinco años después, en Santiago de Compostela, porque 1937 sería Año Santo Jacobeo.

En 1934 se celebra el Año Jubilar de la Redención. En el mes de marzo, 1.000 jóvenes, presididos por el Arzobispo de Toledo Primado de España y con Manuel Aparici como Vicepresidente del Consejo en funciones de Presidente, acuden en peregrinación a Roma. Su presencia en el Coliseo es -en frase de Mons. Gomá- "algo excepcional, una manifestación de espíritu cristiano verdadero".

Se ratifica la vocación peregrinante de la Juventud de Acción Católica Española. Además -según afirma en su testimonio Manuel Martínez Pereiro, íntimo colaborador de Manuel Aparici y presente en aquella peregrinación-: "Los frutos obtenidos en la peregrinación a Roma movieron al Consejo Central a considerar las ventajas de la idea peregrinante e insistir en ella. El III Congreso, que, conforme a lo acordado en el II de Santander, había de celebrarse en Santiago de Compostela en 1937, Año Santo Jacobeo, era la gran oportunidad para poner en práctica aquella decisión del Consejo". Se quería prepararlo con tiempo suficiente sobre todo en el orden espiritual porque -añade- "se aspiraba a que ante todo y sobre todo la marcha hacia Santiago significara un cambio profundo en los corazones, las almas y las conductas de los jóvenes". Se habían descubierto dos cosas: que la práctica de la peregrinación, bien preparada y realizada, era un medio adecuado para el perfeccionamiento espiritual, y que a Santiago había que ir en verdadera peregrinación. Manuel Aparici piensa -y lo dice en su Diario- que la peregrinación a Roma había sido la primera etapa de un peregrinar espiritual a Compostela.

Pero la mente y el corazón de Manuel Aparici iban aún más lejos. Y arrastraba al Consejo.

En la IV Asamblea Nacional, celebrada en Cofrentes (Valencia) en 1935 [...] Manuel Aparici concibe una idea grandiosa: realizar para el verano de 1937 una gran Peregrinación a Santiago: -¡100.000 jóvenes!- .

Manuel Martínez Pereiro nos dice: "Por otra parte, iba ganando terreno la idea de avanzar tanto en intensidad como en extensión: y así se pensó primero en ampliar nuestro esfuerzo a la juventud hispanoamericana, a la que sin duda había apuntado el Apóstol al querer que sus restos mortales fuesen desde el Oriente al Finisterre del mundo entonces conocido, y después a los jóvenes europeos para que no olvidasen los viejos caminos jacobeos y preparasen la nueva Europa que no acaba de encontrar su brújula".

El solo hecho -se piensa- de proponer a los Jóvenes de Acción Católica de la Hispanidad un gran ideal sería capaz de vincular en caridad a España con sus hijas hispanoamericanas. Pues este Ideal era superior a las fuerzas de todos y cada uno de los pueblos por separado, pero lo que resultaba dificilísimo para cada uno de los miembros de la familia hispánica, resultaba hacedero para la Hispanidad en su conjunto. Por eso, la amplia proyección de este plan movió al Presidente a someterlo al Cardenal Arzobispo de Toledo, Primado de España, Mons. Gomá, como Presidente de la Junta Suprema de la Acción Católica Española.

Expuesto el proyecto, en enero de 1936, a la Jerarquía española en la persona del Sr. Cardenal, éste lo recibió con entusiasmo y lo bendijo, pero les hizo ver que empresa de tal envergadura, que transcendía a las facultades de la Jerarquía de la Iglesia española, requería la aprobación y bendición del Santo Padre y les aconsejó ponerse al habla con Monseñor Tedeschini, Nuncio de Su Santidad en España, quien, a su vez, aconsejó exponerlo al Santo Padre.

Con tal fin, el 28 de enero de 1936 Manuel Aparici, Presidente Nacional, salió para Roma acompañado de Javier Aznar, Vocal de Peregrinación del Consejo. Los recibió, el día 31, el Cardenal Pacelli, que aprueba y bendice el proyecto y les alienta en su labor en España y en la misión de la Juventud de Acción Católica Española en la tarea de la Hispanidad. Es más, les hizo ver que España tenía olvidados sus deberes de madre con los pueblos de América y Filipinas que había engendrado a la fe de Cristo, diciéndoles que las madres nunca tienen cumplida su misión; que no basta engendrar a los hijos y educarlos, sino que siempre tienen que preocuparse de que lleguen a la máxima perfección. Les prometió la más calurosa ayuda de la Santa Sede y que al día siguiente serían recibidos en audiencia por Su Santidad el Papa, que les mostraría la profunda complacencia con que veía los proyectos de la Juventud de Acción Católica de España.

Y el 1 de febrero de 1936 eran recibidos, en audiencia especial, por Su Santidad el Papa Pío XI -era la segunda vez que recibía a Manuel Aparici en audiencia especial-, y le expusieron el proyecto de la gran peregrinación juvenil de 100.000 jóvenes a Santiago de Compostela para 1937.

Manuel Aparici le dice:

"Las almas huyen del Señor; por todas partes la apostasía y el materialismo aumentan; allí en España tenemos un sepulcro casi olvidado entre sombras de paganía; pero él guarda los restos de un Apóstol. ¡Padre!. Déjanos que convoquemos junto a sus cenizas a las Juventudes de Acción Católica de las Españas. Allí aprenderemos su lección. Y la Juventud de Acción Católica de la Hispanidad será un solo apóstol. Se llenará de tu angustia por las almas y se aplicará del todo a tu servicio".

El Santo Padre acogió el proyecto con gran satisfacción, dándoles su bendición más paternal, amplia y generosa para la Peregrinación y el Congreso. Y la peregrinación comenzó.

Llega el año 1937. Es Año Santo en Compostela. La peregrinación no puede realizarse a causa de la guerra que sufre nuestra Patria. Pero se peregrina en espíritu en una y otra zona en que está dividida España. En ellos hay un solo deseo: forjar la Vanguardia de Cristiandad. Excepcionalmente, por concesión especial de la Santa Sede, el Año Santo se extiende a 1938; pero la paz sigue sin llegar.

Entretanto, el 14 de marzo de 1937, Pío XI publica su encíclica Mit brennender Sorge. En ella pide "Una Cristiandad ejemplo y guía para el mundo profundamente enfermo". Estas son sus palabras: "Una Cristiandad en que todos los miembros vigilen sobre sí mismos, que deseche toda tendencia a lo puramente exterior y mundano, que se atenga seriamente a los preceptos de Dios y de la Iglesia, y se mantenga, por consiguiente, en el amor de Dios y en la solícita caridad para el prójimo, podrá y deberá ser ejemplo y guía para el mundo profundamente enfermo, que busca sostén y dirección, si es que no se quiere que sobrevenga una enorme catástrofe o una decadencia indescriptible".

La Juventud católica española, capitaneada por Manuel Aparici peregrina en espíritu hacia Santiago, encuentra en esta llamada una aceptación de su ofrecimiento. Y responde, a su vez: La Hispanidad debe ser la Vanguardia de Cristiandad, de esa Cristiandad ejemplar que el Papa pide. Porque sólo España, junto a sus hijas hispanoamericanas, puede poner tantas almas al servicio de la Iglesia, para salvar al mundo.

Años de guerra: años de heroísmo y de martirio. "El Ángel del Alcázar", Antonio Rivera, se había dado a sí mismo la consigna: "¡Para Santiago, santo!". Bajo este lema, y tras su ejemplo, miles de "Peregrinos de Santiago en los campos de batalla" (como se denominan los jóvenes encuadrados en los "Centros de Vanguardia") y los que viven años de catacumba en los "Centros clandestinos", caminan en espíritu a Compostela. En ellos hay un solo deseo: forjar la Vanguardia de la Cristiandad ejemplar, y una sola ilusión: la de que a España le espera un Continente "para marchar tras ella por el Camino Real de la Santa Cruz".

[...] A partir de entonces, al conjuro del nombre jacobeo, el ritmo de la marcha se hizo más vivo por momentos, mientras se iba perfilando el proyecto con pasión y minuciosidad. Santiago es la impaciencia y la osadía apostólica [...]. Y el Señor Santiago había quedado para siempre en tierra española hasta la resurrección de la carne [...].

La «cruzada» de Manuel Aparici era la sed de almas, la reconquista del mundo para Cristo, y a eso venía la Vanguardia de Cristiandad por él soñada al hacer suyas las palabras del Santo Padre Pío XI cuando pedía una "Cristiandad ejemplar”.

En 1943 Pío XII recoge de modo explícito la idea de Vanguardia de Cristiandad haciendo suyo el deseo, y que cinco años más tarde, en 1948, en su radiomensaje a los peregrinos a Santiago les recuerda que están allí «para forjar en ellos mismos una Cristiandad ejemplar.

[...] Si los cursillistas aceptaron complacidos la nueva denominación [Cursillos de Cristiandad], es porque también ellos [...], respondiendo a la llamada de Pío XI, pretendían y pretenden constituir una cristiandad que sea ejemplo y guía para un mundo profundamente enfermo.

El [...] objetivo concreto [del Movimiento de Cursillos de Cristiandad] es construir y vertebrar la Cristiandad, haciéndose eco del clamor de Pío XII en su impresionante discurso del 10 de febrero de 1940 [...].
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MCC y la peregrinación a Santiago de Compostela 
miércoles, enero 16, 2008, 07:09 AM -
Manuel Aparici Navarro : un alma de apóstol con vocación de crucificado.

Fuente : Movimiento de Cursillos de Cristiandad y Asociación de Peregrinos de la Iglesia.

El Secretariado Nacional de Cursillos de Cristiandad en España ha hecho pública la próxima Peregrinación a Santiago de Compostela 2008.

La Comisión Permanente del Secretariado Nacional de Cursillos de España ha acordado en su última reunión la celebración de una peregrinación a Santiago de Compostela en el mes de Octubre de 2008 con motivo del 60 Aniversario de la Peregrinación de 1948, año en que se sitúa los inicios de los Cursillos de Cristiandad, así pues iniciamos la cuenta atrás que finalizará el día 11 de Octubre en Santiago con una vigilia de Oración y cuya clausura coincidirá con una Ultreya Nacional en la mañana del 12 de Octubre de 2008.

Se están empezando a hacer gestiones para tal acontecimiento que debe suponer una toma de conciencia por parte de todos los cursillistas del gran don del Espíritu que es el MCC y que debe ayudarnos a reavivar el ardor, la fe, la esperanza y la caridad que anidó en los primeros peregrinos para disponernos nosotros a evangelizar con ilusión y entrega la España del Siglo XXI que nos ha tocado vivir.

Desde aquí os animamos a empezar hacer realidad el lema de aquella primera peregrinación: “Para Santiago santos. Después de Santiago:¡Santos y Apóstoles!”.

No se trata, por tanto, de hacer un camino más sino de hacer la peregrinación a Santiago de Compostela para experimentar, a través de la oración, la lectura y meditación de la palabra, los sacramentos y la comunión, que es posible transformar nuestros deseos en actitudes de servicio, humildad, y seguimiento del Señor, para, desde ahí, atrevernos a dar la vida por Él, como llegó a hacer el apóstol, peregrino que llevó su fe hasta Finisterre y se convirtió en maestro de peregrinos.

Este importante acontecimiento ha de servir para revitalizar Escuelas y Secretariados, Ultreyas y Reuniones de Grupo al recobrar ese momento inicial de nuestra aventura cristiana que hemos de procurar mantener durante nuestro peregrinar por esta vida, en la confianza, como diría San Pablo de que inaugurada una empresa buena, la llevará adelante hasta el día de Cristo Jesús : “Esta es mi oración: Que vuestra comunidad de amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores. Así llegareis al Día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, a gloria y alabanza de Dios”( Fil. 1,3-6 y 9-11).

Como recoge la Guía del Peregrino :

Ir por Cristo hacia el Padre,
A impulsos del Espíritu Santo,
Por los caminos del corazón del mundo
a manera de fermento,
con la ayuda de María y de todos los santos,
llevando consigo a los hermanos.

Mensaje de Mª Dolores Negrillo Martínez desde la Presidencia Nacional del Movimiento de Cursillos de Cristiandad.

Queridos amigos y hermanos en la fe:

Sean las primeras palabras, mi más sincera felicitación y el deseo de paz y bien para el año que ya hemos estrenado.

Estamos en un nuevo año; […] que tiene una significación especial, ya que se cumple el sesenta aniversario de aquella Peregrinación del 28 de Agosto de 1948 a Santiago de Compostela que como todos bien sabéis, organizó la Juventud de Acción Católica Española, con la consigna de llevar 100.000 jóvenes, para visitar la tumba del Apóstol en el Año Santo. Aquella peregrinación suscitó un ímpetu y un ardor evangelizador que causó impacto y que supuso el despertar en los jóvenes de un alto ideal de santidad y apostolado. De aquí surgió el núcleo que supuso el germen del nacimiento de Cursillos de Cristiandad.

Hace poco, revisando algunos documentos, leía un discurso del Papa Pío XII del año 1943, donde decía con respecto al proyecto de la peregrinación: “España, en este momento culminante de la Historia del mundo, tiene, sin duda alguna, una misión altísima que cumplir; pero solamente será digna de ella si logra totalmente de nuevo encontrarse a sí misma en su espíritu tradicional y cristiano y en aquella humildad que sólo sobre tal espíritu puede edificarse”.

Si en aquel momento España, cuna de cursillos tenía mucho que decir, hoy sesenta años después, nuestro Movimiento todavía tiene que seguir escribiendo y haciendo historia en la tarea evangelizadora de la Iglesia.

No podemos olvidar que desde sus comienzos, se ha reconocido a cursillos un carisma, es decir una gracia del Espíritu en orden a una misión eclesial y ese carisma lo derrama sobre cuantos van trabajando en cursillos desde sus comienzos hasta nuestros días.

Esa gracia se ha ido desarrollando en la historia del Movimiento, lo ha sustentado y ha hecho posible llegar hasta hoy.

Ese mismo Espíritu sigue presente hoy en todos aquellos que trabajan en él, y el primer paso para asumir nuestra misión es tomar conciencia de esa presencia en nosotros aquí y ahora que nos capacita y nos motiva para llevar a cabo esa tarea.

Quizás la pregunta que brote en vuestra mente sea la de cómo seguir dando respuesta al mundo de hoy.

Cuando aquellos jóvenes comenzaron, seguro que no se imaginaban donde iban a llegar, pero sin miedo se pusieron en camino. Ellos supieron acoger un espíritu peregrino y con sus mochilas llenas de ilusión se lanzaron a la aventura a la que se les invitaba.

Hoy, con la misma fuerza de entonces, se nos está pidiendo que recobremos nuestro estilo peregrino, que reavivemos en cada uno el deseo de vivir de la fe y por esta fe dejarlo todo. De ser es una llama viva de oración. Hoy, se nos vuelve a pedir, que derrochemos generosidad y arranque, que queramos ir siempre adelante y estar en vanguardia. En una palabra, no guardarnos nada, darnos con ilusión y recuperar el gozo de estar al servicio de la Iglesia.

Por este motivo, y con el deseo de volver a reavivar el espíritu peregrino que ha impregnado siempre a Cursillos de Cristiandad, desde el Secretariado Nacional de España, queremos organizar una Peregrinación a Santiago de Compostela que nos ayude a recuperar quizás, una Fe dormida. Tal vez, la Esperanza empequeñecida. Posiblemente, un Amor a medias tintas.

Esta peregrinación culminará con una Ultreya Nacional el día 12 de Octubre, donde todos juntos podremos darle gracias a Dios por todos los regalos que nos sigue haciendo y pedirle que nos siga iluminando para seguir trabajando desde cursillos en la extensión de su reino.

Pongámonos a trabajar. Cada uno desde su escuela, desde su Ultreya o desde su reunión de grupo. Divulguemos este gran acontecimiento. Invitemos a todos aquellos que nos encontremos a participar con nosotros en este momento de Gracia. Animemos a nuestros Obispos, contagiemos en nuestras Diócesis, de este deseo de ser apóstoles en el siglo XXI.

Empecemos a preparar nuestras mochilas. A lo largo de este año iremos metiendo en ellas todo aquello que nos haga falta para el camino. Poco a poco, iremos comunicándoos, el itinerario, el lugar de celebración, el horario., etc…

¡Animo!. Santiago de Compostela nos espera, y no podemos faltar a una nueva llamada del Señor.

Nos iremos encontrando en el camino.

Carta de Carlos Peinó Agrelo de la Asociación Peregrinos de la Iglesia y vicepostulador de la causa de canonización de Manuel Aparici Navarro.

[…] Este año se cumple el sesenta aniversario de la magna peregrinación de los jóvenes de Acción Católica en agosto de 1948 a Santiago de Compostela, […] a conmemorar; del estilo y espíritu peregrino, de un alto ideal de santidad y apostolado, etc... Y ello porque, […] de aquí surgió el núcleo que supuso el germen del nacimiento de Cursillos de Cristiandad.

[…] Se nos está pidiendo que recobremos nuestro estilo peregrino […]. Por este motivo, y con el deseo de volver a reavivar el espíritu peregrino que ha impregnado siempre a Cursillos de Cristiandad, […] el alma y la vida de esa peregrinación, del estilo y espíritu peregrino, del ideal de santidad y apostolado, etc … del Siervo de Dios Manuel Aparici, cuyas partes actoras de su proceso de canonización son la Archidiócesis de Madrid y Peregrinos de la Iglesia.

[…] Esta figura, una de las más importantes de la Iglesia Española en el siglo XX, muchos años antes, […] pasó de la Iglesia Militante a la Iglesia Peregrina.

Porque Manuel Aparici «hizo brotar de su genio de apóstol un estilo peregrinante que impregnaba nuestras vidas … y nos decía: la peregrinación espiritual es una marcha ascética que hay que realizarla día a día» [1]. Y les enseñó a entender y a vivir la vida como una peregrinación. Porque, para él «Peregrinar es caminar por Cristo al Padre, a impulsos del Espíritu Santo, con la ayuda de María y llevando consigo a los hermanos».

Quiso dar ese sello de peregrino constante a nuestra Juventud para restaurar el sentido dinámico de la vida cristiana, porque ésta no es más que un ir constante al Padre. Este distintivo específico de la Obra empieza propiamente con la peregrinación a Roma en 1934. En ella se ratifica la vocación peregrinante de la Juventud de Acción Católica Española.

El desarrollo histórico del Ideal Peregrinante hacia la «Cristiandad ejemplar» coincide prácticamente con la historia de la Juventud de Acción Católica hasta después de la magna Peregrinación a Santiago de Compostela en 1948; y se relaciona con los «Cursillos de Cristiandad». Por eso, pretender escribir la historia de las peregrinaciones de la Acción Católica es tanto como relatar la propia historia de esa Juventud.

Muchos años después de haber sido formulada esta definición por el Siervo de Dios, el Concilio Vaticano II proclamará en todos sus textos el carácter peregrinante de la Iglesia y la espiritualidad que de ella se deriva. «La comunidad cristiana -dice el Concilio- está integrada por hombres que, reunidos en Cristo, son guiados por el Espíritu Santo en su peregrinar hacia el Reino del Padre y han recibido la buena nueva de la salvación para comunicarla a todos». Y en otro lugar: «La Madre de Jesús antecede con su luz al peregrinante Pueblo de Dios». Y lo repite incesantemente la sagrada Liturgia.

Ideal de santidad y apostolado.

De apostolado, porque se trataba de convocar en Santiago a las Juventudes Católicas de los pueblos hispanos a una empresa común de reconquista del mundo para Cristo. De santidad, porque tal empresa habría de exigir de quienes se comprometieran a ella una vida de verdadera santidad, personal y comunitaria.

Movido por las ideas del Siervo de Dios, Antonio Rivera, «El Ángel del Alcázar», en unos Ejercicios Espirituales, escribió su propósito: «Para Santiago he de ser santo». Muerto Antonio Rivera, este grito -«¡Para Santiago, santo!»- fue el lema de los jóvenes peregrinos en los largos años de caminar en espíritu hacia Compostela […]

Si entonces aquellos jóvenes aspiraban a ser santos, hoy el Concilio Vaticano II nos proclama con claridad meridiana la universal vocación a la santidad: «En la Iglesia, todos, lo mismo quienes pertenecen a la Jerarquía que los apacentados por ella, están llamados a la santidad, según aquello del Apóstol: “Porque esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación”» [2].

Notas.

[1] (Cf.) José Luís López Mosteiro.
[2] Lumen Gentium, 39.
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Manuel Aparici : Apóstol con vocación de crucificado 
martes, enero 15, 2008, 06:39 AM -
Autor : Carlos Peinó Agrelo (colaborador en la redacción de la Positio Super Virtutibus). Fuente : Peregrinos de la Iglesia.

«Es conveniente dar a conocer el bien, que tanto abunda y del que tan poco se sabe, para contrarrestar la difusión del mal, que tanto ruido hace. Y el bien tiene, muchas veces nombres y apellidos […]. ¿Por qué no propagarlos?» Y uno de ellos es el de Manuel Aparici, escribe en el Diario YA, Juan Abarca, el 26 de julio de 1994.

Por su parte, José Díaz Rincón afirma que «en sus 65 años no he tratado a nadie con una personalidad humana y cristiana tan colosal y completa como la de don Manuel … Era educadísimo, cortés, caritativo, generoso, alegre, elegante, siempre te escuchaba, con él te sentías comprendido, para él tú eras lo más importante, no tenía acepción de personas … Con él cualquiera se encontraba a gusto, inspiraba confianza, te sentías querido … Rezumaba fe-esperanza-caridad en todo momento … Para sacrificarse estaba siempre el primero … ».

Nos brindó el ejemplo –casi heroico– de un vigoroso e infatigable apóstol. Fue un hombre gigante, indiscutible. Envolvía una personalidad asombrosa en pura traza paulina. Modelo de apóstol seglar y de sacerdote con alma eternamente juvenil, con inagotables afanes de conquista, con arrebatadora y contagiosa ambición de santidad y una historia única en sacrificios, entusiasmos e iniciativas por la Obra. Muchos jóvenes pueden decir bien alto que son cristianos por la gracia de Dios y por la palabra de Manuel Aparici.

Juan Pablo II nos convocó a una nueva evangelización. Una evangelización que ha de ser nueva en sus métodos, nueva en su ardor, nueva en su expresión.

¿No será que nos está faltando en nuestras vidas el lema de Manuel Aparici?:

¡Tengo sed! ... Una sed como la de Jesús.

¡Tengo sed! ... Fue el lema de su vida, aprendido de los labios de Cristo, clavado en Cruz, en la tarde dolorosa del Viernes Santo.

¡Tengo sed! ... Fue su lema como apóstol seglar, inscrito en los crucifijos de sus Propagandistas de los Jóvenes de Acción Católica; su lema sacerdotal grabado en el cáliz de su primera misa; su lema de víctima, que le llevó a ofrecerse en inmolación por los hermanos.

¡Tengo sed! ... Sed de almas, como la de Jesús.

Sed de almas de jóvenes; que conocieran y amaran al Señor; que vivieran en Gracia; que sintieran en su espíritu el ansia de santidad y la fiebre del apostolado.

Sed de almas de sacerdotes; santos, entregados a Cristo y al pastoreo de sus ovejas; castos, obedientes, desprendidos; ministros de la palabra, la reconciliación y la eucaristía.

Sed de almas dolientes y generosas que busquen «la unión con Cristo a través del dolor», tema elegido por él para su trabajo en el Seminario.

¡Tengo sed! ... Sed abrasadora, creciente, universal, como la de Jesús.

Sed de que cada Centro de Juventud fuera «una fragua parroquial de muchachos ardientes».

Sed de que España y los pueblos hispanos, fieles a su vocación evangelizadora, fuera de verdad auténtica «Vanguardia de Cristiandad».

Sed de que se hiciera realidad el sueño de aquel Papa, Pío XI: «Una Cristiandad ejemplo y guía para el mundo profundamente enfermo».

Su figura, su vida y su sed de almas se ofrecen a nuestro mundo como modelo y ejemplo de apóstol de Cristo. Pueden ser para nosotros ejemplo y llamada.

¡Cuánto bien podría hacer a la Iglesia de hoy su figura, su vida y su sed de almas como modelo y ejemplo de apóstol de Cristo!.

Llegó a Salamanca revestido de una aureola heroica.

¡Que hombre bueno, que sacerdote cabal !.

A su fallecimiento, José María Javierre publicó en la revista INCUNABLE (5, 1964/1965) un recuerdo, bajo el título «Recuerdo de Incunable para Manuel Aparici», que ofrecemos seguidamente. Antes decir, que el Cardenal Javierre, hermano de D. José María, durante la conversación que mantuvimos con él en su casa de Roma nos dijo: «Manuel Aparici era un santo». Ambos hermanos fueron compañeros de Manuel Aparici en la Universidad Pontificia de Salamanca.

El artículo de D. José María dice así:

En las fichas biográficas que han circulado en periódicos y revistas con ocasión de la muerte de Manuel Aparici hay una laguna: un par de años a los que nadie da importancia, entre su primera Misa y el regreso del antiguo Presidente de la Juventud para ocupar el puesto de Consiliario Nacional. Es el tiempo que pasa en Salamanca como alumno de la Universidad Pontificia. Ejerce entonces una influencia silenciosa [,,,] pero muy profunda, sobre varias promociones de estudiantes salmantinos.

Manuel Aparici llegó a Salamanca revestido de una aureola heroica que las circunstancias de su acción juvenil en la guerra y la postguerra le habían merecido. Poseía las dos notas capaces de arrebatarnos en aquel momento exacto: Una fiebre de ideales nobles -peregrinación, sacrificio, oración ardiente, entrega- y un afán apostólico bien probado en su vida de seglar. Él tuvo que notar que los curas jóvenes que estudiábamos entonces en Salamanca le mirábamos con ojos de admiración y respeto. Pero supo disimular: a nadie he visto más sencillo, más cordial, más humilde, dispuesto a oír y a comprender. Después de algunas aventuras pintorescas habíamos pedido al Obispo que nos dejara a los estudiantes del «Jaime Balmes» -con sede por aquel entonces en el palacio de Irlandeses- gobernarnos por nosotros mismos. Cuando llegó Manuel Aparici le nombramos Rector por aclamación […] pidió limosna en Madrid para apuntalar la economía del Colegio; agenció becas y viáticos; compró los muebles para una sala de estar […] organizó retiros y Ejercicios; creó la Academia Sacerdotal, en cuyo seno germinó la idea de «Incunable»; y hasta presidió nuestras festividades «religiosas y civiles» en los días de huelga que alguna vez atrevimos a organizar como protesta contra el olvido de fechas insignes en el calendario escolar. En el «Jaime Balmes» de entonces estudiábamos como fieras […]. Respaldados por la dirección espiritual y exigente de Manuel Aparici, […] entregado confiadamente […]. ¡Qué hombre bueno, qué sacerdote cabal.! Manuel Aparici dió testimonio de fe, de piedad, de amor.

No era gran teólogo, ni siquiera pertenecía al tipo intelectual. En sus pláticas, en sus conversaciones, decía cosas […] complicadas en torno a los grados de humildad, al esquema de las virtudes, a las edades de la vida interior; […]. Pero nos cogíamos a su mano porque el nos entraba de verdad en la nube donde el Señor habita: Manuel Aparici percibía el misterio de la existencia sacerdotal […], vivía de la fe. Como el justo […] Abraham.

Los asuntos profanos y hasta la acción temporal de la Iglesia los veía con cierta desconfianza. Trataré de hablar con precisión: […] había un matiz ligeramente jansenista, si a este término le damos el valor positivo de la presión sobrenatural en las venas del mundo. Manuel Aparici pensaba que […] detrás de los científicos, y de las leyes físicas, […] el sol sale cada día porque le empujan los ángeles.

[…] Aunque se puede ser bueno del todo […] sin ceder, sin entregarse a la ingenuidad. Manuel Aparici traía en su alma toda la resaca de caballero andante que la guerra española le dejó dentro […] se sabía Capitán de Peregrinos. Nunca pensó en calcular los dividendos que a él podían corresponderle por el esfuerzo realizado, y por eso quienes había sido con él compañeros de Ideal le miraban ahora con cierta lástima, porque ya ellos sacaban las sumas y gozaban la renta […]. Manuel Aparici continuaba creyendo en altos ideales. Y quedó desplazado, anacrónico […] resultaba excesivo. Tenía demasiada fe y fervor. Su nombre no entró en la baraja de importantes, no le tocó sitio en el extraño escalafón de los clérigos, donde devoción y ambiciones cohabitan entre las frases pías y el codazo ventajista. A Manuel Aparici no le interesaba medrar: estuvo al margen […]. Era un sacerdote verdadero. Ensamblado en el Cuerpo Místico de Cristo […]

Ocurrió que el Señor señaló la vida de Manuel Aparici con la tiza de las grandes ocasiones: ocho años en cruz. Según la partida de nacimiento, ya no era joven y, sin embargo, […] escogido por Dios para el sufrimiento […] en la soledad del hombre vencido, esperaba las visitas que casi nunca llegaban […] sino por esta falta de tiempo a que nos condena la vida de ingrato ajetreo […] marco en que los sacerdotes de su época salmantina conservan su recuerdo. Y también INCUNABLE.

«Y nada más, le decía Miguel Benzo por carta de fecha 10 de junio de 1948. No quiero entretenerte más porque te supongo sumergido en exámenes. Vosotros, los intelectuales ... ».

Por esos días, el 1 de julio de 1948, el Vicario General y Deán del Arzobispado de Zaragoza, Rvdo. Don Hernán Cortés, le decía en relación con los estudios: «Ya ve que tengo razón cuando le modero en ciertos afanes. Oro por usted; cuídese. Después de Dios y de la salud, que Él quiera que tengamos, son secundarios hasta los exámenes. De todos modos, celebraré que los termine. Ya me dirá cómo queda ... ».

Manuel Aparici murió santamente dando cursillos.

«Finalizado el Cursillo [de Toledo celebrado entre el 14 y 18 de Mayo de 1954, al que asistió Manuel Aparici] –escribe Bibiloni– Aparici escribió una carta al Obispo Hervás diciéndole: “Creo que el Señor nos ha deparado un instrumento magnífico. Sinceramente confieso que el cursillo de cristiandad perfecciona notablemente todos los anteriores. Me alegro extraordinariamente de haber vivido este cursillo, no sólo porque hay cosas que sólo viviéndolas pueden conocerse, sino porque así podré defenderlo de las censuras de que lo hacen objeto algunos que no fueron con el deseo de encontrar la verdad”. Palabras éstas últimas cargadas de significación [...]» [1].

¡El escrito revela la grandeza de alma de Manuel Aparici. Es el […] de siempre!.

[...] Mallorca –escribe en otro momento– no era el único foco de irradiación apostólica. También Ciudad Real, con el doctor Hervás destinado a aquella sede; Madrid, con el Consejo Superior de los Jóvenes de Acción Católica Española [su Consiliario Manuel Aparici] y la presencia de don Sebastián Gayá; Córdoba, con don Juan Capó allí radicado, contribuían a la difusión del nuevo método por los caminos del Viejo Continente» [2].

* Manuel Aparici «[...] Era un hombre muy abierto y simpático [...]» [3]. «[...] Era tal su prestigio y su talla humana y cristiana que [...] cuando adoptó el sistema de «Cursillos de Cristiandad», nadie se opuso» [4]. «[...] Pude verle actuar con aquel fuego de alma que arrastraba» [5]. «[...] Le oí tantas veces recomendarme lo de los Cursillos de Cristiandad [...]» [6].

* «Sus “rollos” [...] eran de gran altura, aunque asequibles, y a todos impactaba el de Sacramentos [...]. De aquellos días guardo de memoria su dedicatoria del Libro de Preces o Guía del Peregrino: “No hay mayor alegría que ver la Gracia crecer en los hermanos, y la única tristeza es no ser santo” [...]» [7].

* «[...] Cuando explicaba el «Orden Sacerdotal» y «La Eucaristía» terminaba emocionado [...], palpábamos que le estallaba el corazón, porque las palabras le salían del alma, porque su convicción era profunda …; yo no puedo recordar aquellas expresiones del amor de Dios sin emocionarme constantemente» [8]. «[...]. Se quedó gravada profundamente en mi alma la fe y devoción […] de D. Manuel a Jesús Eucaristía. Se traslucía a ojos vista un alma santa» [9].

* «[...] En las noches de los Cursillos de Cristiandad delante del Santísimo, y en la capilla del Consejo Superior de los Jóvenes de Acción Católica era frecuente tener que entrar y darle en el hombro diciéndole: “D. Manuel, deje de rezar que tenemos que empezar la reunión”. Yo lo vi muchas veces ensimismado ante el Sagrario [...]. En los Cursillos pasaba prácticamente toda la noche en oración [...]» [10].

* «[...] Fue Director de muchos [...] Cursillos [...], dedicándose intensamente, incluso durante su última enfermedad, mientras se lo permitieron sus fuerzas y en contra de las recomendaciones de los médicos.

»Durante este tiempo fui colaborador asiduo del Siervo de Dios en los Cursillos de Cristiandad, como Rector o Profesor de muchos; recorrimos toda España dando Cursillos [...]» [11].

* «[...] Cuando sufrió el infarto que lo postró, yo comenté con algunos amigos que bien pudo influir la presión emocional a la que estaba sometido constantemente en los Cursillos de Cristiandad, en los que muy frecuentemente se implicaba, convencido de que era el gran hallazgo apostólico [...]. Su habitación de enfermo (en su casa) seguía siendo considerada por todos como el centro de irradiación del espíritu de la Juventud de Acción Católica. Él no se lamentaba. Vivía una etapa distinta en su camino y la asumía con naturalidad, sin hacerse ilusiones sobre su restablecimiento [...]» [12].

* «Todo su cuerpo […] y toda su mente estaba dedicado a proyectar la imagen de Cristo en toda la juventud, para que todos tuviesen un corazón lleno de amor y entrega total como lo tenía él. Cuando lo veía postrado en la cama, enfermo, lleno de dolores, problemas de salud y pobreza, decía: “Para consumar el cáliz que había pedido beber y que el Señor le ofreció”» [13].

* «[...] Postrado [varios años] prácticamente, como estaba, dirigió diferentes Cursillos de Cristiandad, de dirigentes, de formación y apostolado, tanda de Ejercicios [...]. Estaba horas en oración, daba charlas, “rollos” o meditaciones sentado, recibía personalmente a la gente. No le vi ni una vez quejarse, ni perder el humor, la paciencia, exigir algo: comida, trato, dinero; esto le venía ancho siempre y a esas alturas se palpaba […] literalmente» [14].

* «[...] Quemó su vida en los últimos años dando Cursillos de Cristiandad y promoviendo cuadros de dirigentes y militantes de la Juventud de Acción Católica [...]» [15].

* «Los que vivíamos en el entorno de D. Manuel decíamos y comentábamos que realmente [...] era un santo, y esta fama era espontánea; y fueron testigos muchos jóvenes del resto de España a través de los Cursillos de Cristiandad» [16].

Notas.

[1] HCC p. 189.
[2] HCC p. 212.
[3] Salvador Sánchez Terán. Testigo (Copia Pública -C.P- pp. 269-282).
[4] Cf. Rvdo. D. Antonio Garrigós Messeguer . Testigo (C.P. pp. 340-351).
[5] Julio Navarro Panadero. Testigo (C.P. p. 9850).
[6] R.P. Llanos, S.J. (C.P. p. 9855).
[7] J. Ramón García Lisbona. Testigo (C.P. pp. 9866-9868).
[8] José Díaz Rincón. Testigo (C.P. pp. 220-254).
[9] Rvdo. D. Jesús Rojo Cano. Testigo (C.P. p. 9854).
[10] Salvador Sánchez Terán. Testigo (C.P. pp. 269-282).
[11] Manuel Gómez del Río. Testigo (C.P.. pp. 377-392)
[12] Rvdo. D. Antonio Garrigós Messeguer. Testigo (C.P. 340-351).
[13] José María Maíz Bermejo. Testigo y médico cirujano que le operó (C.P. pp 82-94)
[14] José Díaz Rincón. Testigo (C.P. pp. 220-254).
[15] Salvador Sánchez Terán. Testigo (C.P. pp. 269-282).
[16] Miguel García de Madariaga . Testigo (C.P. pp. 183-200)

Manuel Aparici Navarro fue Presidente y Consiliario Nacional de las JAC - Juventudes de Acción Católica y antecesor del Movimiento de Cursillos de Cristiandad.
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Manuel Aparici y los Cursillos de Cristiandad 
sábado, diciembre 8, 2007, 11:06 PM -
Autor : Asociación Peregrinos de la Iglesia. Fuente : Eclesalia. Fecha : 27 de noviembre de 2004.

En el prólogo del libro escrito por Guillermo Bibiloni e impreso en España, Historia de los Cursillos de Cristiandad, Mallorca 1944-2001, Primera edición: abril 2002, Jesús Vals Flores, Presidente del Secretariado Diocesano de Cursillos de Cristiandad de Mallorca, afirma que el lector «está a punto de encontrarse ... con un libro cuyo relato le acercará a la temperatura y la circunstancia en la que nacieron, crecieron y adolecieron los Cursillos de Cristiandad».

Este libro, que forma parte de la Colección de la Fundación Cursillos de Cristiandad, constituye la base de este artículo.

También afirma que «los Cursillos nacen para hacer un cristianismo fuerte y su fuerza les infunde un espíritu peregrino. Caminan a Santiago para la proclamación de la gracia».

Hablar de un “espíritu peregrino” es hablar, sin citarlo, de Manuel Aparici, «Capitán de Peregrinos», Presidente Nacional de los Jóvenes de Acción Católica de España (1934-1941) y, una vez ordenado sacerdote, Consiliario Nacional de los mismos (1950-1959), pues él fue quien muchos años antes de que aparecieran los Cursillos de Cristiandad imprimió el “espíritu peregrino” a esa Juventud.

Manuel Aparici hizo brotar de su genio de apóstol un estilo peregrinante que impregnaba nuestras vidas y nos decía: la peregrinación espiritual es una marcha ascética que hay que realizarla día a día. Y nos enseñó a entender y a vivir la vida como una peregrinación. Porque, para él «peregrinar es caminar por Cristo al Padre, a impulsos del Espíritu Santo, con la ayuda de María y llevando consigo a los hermanos».

Quiso dar ese sello de peregrino constante a los Jóvenes de Acción Católica para restaurar el sentido dinámico de la vida cristiana, porque ésta no es más que un ir constante al Padre. Este distintivo específico de aquella Juventud empieza propiamente con la peregrinación a Roma en 1934. En ella se ratifica la vocación peregrinante de la misma. «Es la ocasión –dice Manuel Aparici– en que se manifiestan las ventajas que puede reportar la peregrinación».

El desarrollo histórico del Ideal Peregrinante hacia la «Cristiandad ejemplar» coincide prácticamente con la historia de la Juventud de Acción Católica hasta después de la magna Peregrinación a Santiago de Compostela en 1948; y se relaciona con los Cursillos de Cristiandad.

Pese a cuanto sostiene Juan Valls Flores en el prólogo, creemos que no carece de sentido todavía hoy día, pese a los años transcurridos, seguir investigando la autoría y coautoría de los Cursillos de Cristiandad» y en particular sobre la fecha en que realmente nacieron, no sólo por lo que se refiere a la verdad y fidelidad histórica, tantas veces invocada por el autor, sino también a la justicia para con el prójimo.

«Aunque Eduardo [Bonnín] no pertenecía entonces a la Acción Católica –escribe el autor–, Ferragut [José, Presidente de la Juventud Católica de Mallorca], creyó ver en él, el joven ideal que encarnaba por sus cualidades, el nuevo estilo de joven peregrino propugnado desde Madrid por Manuel Aparici», hombre excepcional –añade–, incansable al desaliento, que contagiaba a todos su entusiasmo y ardor juveniles, por su palabra ardiente y su ejemplo de apóstol infatigable sin fisura.

Escribe el autor: «El padre Gabriel Seguí, historiador escrupuloso donde los haya, testigo privilegiado de los comienzos del MCC, escribe: “En el mes de agosto del mismo año 1944, se tuvo en Cala Figuera el quinto Cursillo de Jefes de Peregrinos, que puede considerarse ... como el primer Cursillo de Cristiandad». De esta misma opinión son también, entre otros Eduardo Bonnín y Francisco Forteza. Otros, en cambio, –como Mons. Hervás, «figura clave en la historia de los Cursillos de Cristiandad», y Juan Capó fijan la fecha de su aparición en enero de 1949 en el Monasterio de San Honorato, Mallorca. Juan Capó «se adhiere y defiende con firmeza la tesis de Hervás. Cuando él llegó a Mallorca el año 1947, no existían aún los Cursillos de Cristiandad». Para Mons. Hervás «los cinco anteriores no fueron Cursillos de Cristiandad sino de Jefes de Peregrinos».

«De acuerdo con esta tesis –sigue diciendo el autor– el Secretariado Diocesano de Mallorca, dirigido por D. Juan Soler, hizo colocar una lápida en el Monasterio de San Honorato ... en la cual se lee: “Aquí se celebró del 7 al 10 de enero de 1949 el primer Cursillo de Cristiandad”».

Por entender que esta cuestión no es en modo alguno una cuestión baladí, como algunos puedan pensar, nos preguntamos si se sostiene o no la tesis de quienes mantienen que los Cursillos de Cristiandad nacieron en 1944.

Manuel Aparici –afirma el autor–, «ayudado de sus inmediatos colaboradores, trazó un plan, redactó un programa y diseñó más tarde unos cursillos, con el nombre de Cursillos de Adelantados de Peregrinos, cuyo objetivo era imantar de fe y gracia a 100.000 jóvenes para que llegaran santos a Santiago, y formar, al mismo tiempo, una pléyade de dirigentes ... ». En efecto, Manuel Aparici creó en La Coruña en 1940 los Cursillos de Adelantados de Peregrinos para dar una fuerte base espiritual a los peregrinos hacia Santiago.

En la Asamblea Nacional de Toledo se trató también la reorganización de los Jóvenes de Acción Católica y las actuaciones más aconsejables durante el año 1940. Se animó a los Consejos Diocesanos a reanudar la organización de Cursillos de Formación de Dirigentes. Así, en dicho año se organizan los primeros Cursillos de Formación en varias Diócesis, además de los Cursillos Nacionales y de Formación de Profesores de Cursillos a los consejeros y propagandistas del Consejo Superior dirigidos estos últimos por Manuel Aparici.

La satisfactoria experiencia obtenida con ellos anima al Consejo Superior a proseguir el camino emprendido y a proponer a los Presidentes Diocesanos un plan orgánico y completo de formación de dirigentes del que nacieran los cuadros eficientes que la Acción Católica juvenil necesitaba y les ofrece su ayuda.

Comprendía este plan: Cursillos de Adelantados de Peregrinos (dirigentes diocesanos), de Jefes de Peregrinos (dirigentes comarcales y parroquiales), de Guías de Peregrinos (jefes de decuria) y de Instructores Parroquiales de Aspirantes.

En esos años, los Jóvenes de Acción Católica se consagran a la tarea de formación de dirigentes y a la intensificación de los trabajos apostólicos, no sólo en el campo de la Acción Católica, sino en todas las instituciones sociales, infundiendo en los miembros de la Rama una verdadera y auténtica orientación apostólica para la vida, que la hacía reaccionar en todo instante como enviados del Señor.

De esta situación Manuel Aparici informa al Director Seglar de la Junta Técnica Nacional de Acción Católica, Alberto Martín Artajo, le adjunta el Plan de Formación, con su cuadro de estudios: materias, asistentes, profesorado, etc. y solicitud de matrícula y le pide presente su solicitud de ayuda económica a la Asociación de Fomento de Obras de Acción Católica.

Reconoce el autor que «el Consejo Superior de Jóvenes de Acción Católica organizó en Mallorca seis de los citados Cursillos de Adelantados de Peregrinos, que se efectuaron en el Monasterio de Lluc, durante la Semana Santa de los años 1941, 1943, 1945 y 1946» (Ténganse muy presentes estas fechas y el hecho de que fueron Cursillos de Adelantados de Peregrinos).

«José Ferragut [a la sazón Presidente del Consejo Diocesano de los Jóvenes de Acción Católica] propuso a Eduardo Bonnín asistir al primer Cursillo de Adelantados que se realizó en Mallorca, mas no logró convencerlo. Sólo tras largo porfiar consiguió que fuera al segundo de estos Cursillos ... Eduardo vivió intensamente este cursillo, que sería trascendental para su futuro ... Él mismo lo refleja en estos términos: “ ... El espíritu y talante de aquellos jóvenes nos llamó la atención. También nos gustó la manera de comunicar sus ideas en plan de retiro, en un lugar aislado, haciendo grupos y amenizándolo con cantos y chistes. Lo que nos pareció excesivo es que durara una semana ... ”».

Afirma a continuación el autor que «muchos de los iniciadores del MCC participaron en los mencionados Cursillos de Adelantados, quedando admirados de su buen funcionamiento. Incorporaron algunos de sus elementos a los nacientes Cursillos de Cristiandad ... «Y entonces se lanzan a la búsqueda de un nuevo método que sea apto para vitalizar la Acción Católica, e igualmente eficaz para atraer a los jóvenes y atraerlos a Cristo. [Objetivo éste de la Vanguardia de Cristiandad propuesta por Manuel Aparici mucho años antes]. Leen los mejores libros sobre el tema, oran, reflexionan, funda la Escuela de Propagandistas y la de Dirigentes [objetivo este primordial y urgente para Manuel Aparici ya en 1940 como ha quedado dicho], y una vez integrados en el Consejo Diocesano de los Jóvenes, ponen en marcha unos cursillos, que denominan de Jefes de Peregrinos, similares en su estructura fundamental a los de Adelantados, pero cuyo objetivo iba mucho más allá de la proyectada peregrinación a Santiago.

«Entre 1941 y 1948 se celebraron nueve Cursillos de Jefes de Peregrinos sin intervención alguna del Consejo Superior de Madrid».

¿Cómo no habían de ser similares en su estructura fundamental a los Cursillos de Adelantados de Peregrinos si los de Jefes de Peregrinos –como ya ha quedado dicho– fueron también creados con este nombre por Manuel Aparici y puestos en marcha por él y no por Eduardo Bonnín y sus iniciadores como sostiene el padre Segui y otros?.

Aquí radica el error respecto a la fecha del nacimiento de los Cursillos de Cristiandad defendida por este colectivo: agosto de 1944; error que ha persistido hasta nuestros días y que persiste todavía hoy.

Para finalizar, aunque todavía se podrían tratar otras muchas cuestiones, decir lo que opinaba Eduardo Bonnín de Manuel Aparici.

«Eduardo –nos dice el autor–, en esas fechas (1954), viajaba con frecuencia a la capital de España por asuntos comerciales. Desde hacía tiempo miraba a don Manuel Aparici como el futuro líder de los Cursillos de Cristiandad, a nivel nacional. Pero se encontró con un Aparici muy distinto del que había conocido en 1948, cuando la Peregrinación a Santiago, enfermizo y con exigua influencia sobre los mandos de Acción Católica, que se hallaba empeñada en el proyecto de los movimientos especializados. Don Manuel entonces Consiliario Nacional de los Jóvenes recibía con agrado las noticias que le traía Bonnín relativas a la buena marcha del Movimiento en Mallorca, Cataluña y otras regiones. Tras largas y no siempre fáciles conversaciones, dadas las reservas que mantenía Aparici respecto a los Cursillos, acordaron celebrar uno, del que se haría cargo un equipo directivo de Mallorca, primordialmente para dirigentes de Acción Católica. Lo organizó el Consejo Diocesano de Madrid-Alcalá –pues el Consejo Nacional no quiso comprometerse– ...

«Vistos los resultados del Cursillo, don Manuel, en contra de la opinión del Presidente Nacional y sus adláteres, organizó otro en la Casa de Ejercicios de Toledo, en el cual tomó parte él mismo. Lo dieron también dirigentes de Mallorca ...

«Finalizado el cursillo. Aparici escribió una carta al Obispo Hervás diciéndole: “Creo que el Señor nos ha deparado un instrumento magnífico. Sinceramente confieso que el Cursillo de Cristiandad perfecciona notablemente todos los anteriores. Me alegro de haber vivido este cursillo, no sólo porque hay cosas que sólo viviéndolas pueden conocerse, sino porque así podré defenderlo de las censuras de que lo hacen objeto algunos que no fueron con el deseo de encontrar la verdad».

Manuel Aparici quemó su vida en los últimos años dando Cursillos de Cristiandad y promoviendo cuadros de dirigentes y militantes de la Juventud de Acción Católica.

«Nos gustaría dejar en claro –nos dice el Organismo Mundial de Cursillos de Cristiandad (OMCC)– que todos los integrantes del actual Comité Ejecutivo ... estamos perfectamente enterados de la importancia de la persona y del trabajo del Siervo de Dios Manuel Aparici, en la génesis de los Cursillos de Cristiandad ... Reconocemos el magnífico trabajo pastoral realizado por el Siervo de Dios en la larga y productiva preparación de la Peregrinación a Compostela, a través de los Cursillos dados a los peregrinos ...».

Por otro lado nos piden transmitamos a los miembros de nuestra Asociación, que «refleja en su propio nombre no sólo un slogan, sino el espíritu que dió origen a los Cursillos», la convicción de que somos peregrinos y es como peregrinos que somos evangelizados y evangelizadores ... » (Carta de fecha 28/10/2004 firmada por el Presidente, el Vicepresidente y el Asesor Eclesiástico de la OMCC).

Nota editorial.

Si desea profundizar en el Ideal Peregrinante y en la vida de Manuel Aparici puede consultar la página web de la Asociación Peregrinos de la Iglesia donde aparece su Biografía además de otras informaciones y publicaciones de interés.

Otros artículos.

Puede encontrar en la Fundación Psicología y Cristianismo una pormenorizada recopilación de artículos sobre las distintas facetas que definen el espíritu de peregrinación de Manuel Aparici y los Cursillos de Cristiandad.
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Manuel Aparici : Presidente y Consiliario Nacional de la J.A.C. 
jueves, octubre 25, 2007, 03:40 PM -
El 19 de octubre de 1941, es la fecha en que Manuel Aparici cesa en la Presidencia Nacional de la J.A.C. en España, los Jóvenes de Acción Católica Española, para ingresar en el Seminario [1].

El Consejo Superior ha dado lo mejor que tenía, la propia persona de su Presidente. Con él acudieron otros muchos, varios del Consejo. El índice de vocaciones despertadas es expresión de que la Obra crece en santidad.

En su despedida el Arzobispo de Valladolid, Dr. García y García, en el acto de clausura de las Jornadas Nacionales de Oración y Estudio de Presidentes Diocesanos, celebradas en Valladolid, felicita a Manuel Aparici de una manera muy singular (…) interpretando el sentir de los demás Prelados de España, le da las gracias por todo lo que ha trabajado por la vida de la Iglesia, fomentando la Juventud de Acción Católica.

¿Qué ha hecho Manuel Aparici?. Muchísimo, -dice el Sr. Arzobispo-. No voy a enumerarlo. Dos datos. Cuando empezó su Presidencia, hace ahora siete años, había 20.000 jóvenes y 400 Centros; hoy, al dejarla, hay 100.000 jóvenes y 2.000 Centros» [2]. Y le da las gracias por lo que ha hecho y por lo que va a hacer.

¿Qué ha hecho?. Trabajar siempre como un joven de Acción Católica.

¿Dónde?. En la calle, en el centro de recreo, en el taller, en la cárcel roja, en el frente de la caridad. Donde quiera que estaban sus pies, estaba su corazón, estaba su entendimiento. El entendimiento, pensando en la Acción Católica; el corazón y las manos, trabajando para acumular jóvenes, para formarlos y lanzarlos como apóstoles para hacer la España grande que soñamos.

Pero, ¿qué estoy diciendo?. ¡Qué ganas de perder el tiempo y de agotar energías!. Me estoy esforzando por darle la enhorabuena y tengo en la mano un telegrama de Su Santidad el Papa.

¡En pie, jóvenes de Acción Católica!. Que vais a oír la palabra del Papa por medio del Emmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal Secretario de Estado [Eugenio Pacelli]:

Al dejar Manuel Aparici la Presidencia de la Juventud de Acción Católica, el Augusto Pontífice, testimoniándole paternal benevolencia por su abnegada labor le concede la Cruz Pro Ecclesia et Pontifice, otorgándole de corazón la implorada bendición apostólica, que hace extensiva al nuevo Presidente a quien auguro elevado cargo y a todos los Presidentes y asistentes al Congreso Nacional de Juventud Católica en Valladolid [3].

Por su parte, el Consiliario Diocesano de los Jóvenes de Acción Católica de Zaragoza [4] le agradece cuanto ha hecho por la causa de Dios en la Juventud de Acción Católica y de modo especial por el bien de sus jóvenes.

Una semana después, el día 26, va a Zaragoza a despedirse de la Virgen del Pilar y a ofrecerle la insignia.

Meses antes, a primeros de febrero de este mismo año, los Presidentes de todos los Consejos Diocesanos de España le hicieron un homenaje que consistió en la entrega de una insignia de la Juventud de Acción Católica de oro, esmeraldas y brillantes y un pergamino, en reconocimiento por la obra de apostolado que había realizado en la guerra y en la paz [5].

Con este motivo, anota en su Diario:

«Hoy [9 de febrero de 1941] hace ocho días que los Presidentes diocesanos me tributaron un homenaje. Algo sabía de un pergamino, pero la intervención de Ullastres y la insignia que me regalaron me cogió completamente de improviso.

Ante aquella letanía que desgranó Ullastres ¿sabéis quien os guió en los años difíciles ... ? ¿Sabéis quién forjó los Centros de Vanguardia?, etc. etc. Yo iba diciendo por lo bajo, el Señor.

¡Quisiste servirte de lo más bajo y deleznable para mostrar tu amor a las almas!. ¡Bendito seas mil y mil veces por tus infinitas misericordias!.

Pero este homenaje tiene un significado muy hondo. Todos estos buenísimos muchachos me agasajaron y aplaudieron creyéndome muy tuyo, pero tú sabes, Dios mío, cuan poco me he dado a ti, si es que me he dado algo; tú sabes cuantos obstáculos pone la miseria de mi nada a tu gracia; tú sabes, Señor, que mis infidelidades, ingratitudes y pecados son más numerosos que mis cabellos. Mas, a pesar de todo, confío en ti. Como tú me hiciste decirles: Tú no naces a cada momento sobre los altares, en las almas que vuelven a la gracia y en las que entran en la gloria del Padre, para fracasar ni ser vencido, que tus nombres son Dios Fuerte, Admirable, Mesías, Socorro del Padre, Ungido, Libertador, Príncipe de la Paz, Rey del siglo futuro, y tú triunfas siempre en los que tienen buena voluntad de darse a ti. Dame, Señor, tu gracia para tener esa buena voluntad.

Pero, ¡qué digo, Dios mío!. Si todos esos jóvenes no son sino instrumentos tuyos por los cuales tú quieres ungirme. Si con su palabra tú me dices que me entregue y, puesto que lo quieres, quieres también darme tu gracia.

Así me lo decías hace un momento desde la Hostia Santa: Yo he venido a poner fuego a la tierra, ¿y qué he de querer sino que arda? (…)

Confía en mí, que el fuego de mi Corazón consumirá la escoria del corazón tuyo. Confía en mí, que yo te abrasaré en mí sed, y con ella y por ella tú vendrás del todo a mí, para que te dé mi agua viva con la que me ganes almas y aplaques mi sed».

Notas.

[1] «La petición del Cardenal Pla y Deniel de que retrasase su ingreso en el Seminario … se relaciona con el deseo de que, a pesar de cesar en la Presidencia Nacional de los Jóvenes de Acción Católica siguiese, en cierto modo, proyectando su influencia sobre la Juventud como seglar» (Virgilio José López Cid).

[2] Es decir, en sus siete años de actuación al frente de la Obra, este propagandista incansable ha quintuplicado el número de Centros y afiliados.

Es más, «bajo su Presidencia, la Acción Católica en su rama de jóvenes alcanzó las cotas más altas no sólo en cifras de asociados … sino en presencia social, en actividades e incluso en ofrenda martirial durante la guerra … ; muchos de ellos murieron sólo por el hecho de ser de la Juventud Católica … », afirma Alejandro Fernández Pombo (Diario YA. CP., p. 9458).

[3] SIGNO de fecha 25 de octubre de 1941.

[4] Aunque la firma es ilegible, el membrete de la carta, hace pensar que se trata de él.

[5] Dos meses después aproximadamente, el 6 de diciembre de 1941, la Unión Diocesana de Navarra comunicaba a Manuel Aparici que la IV Asamblea Diocesana le había dedicado el más emocionado recuerdo y le enviaba, por medio de Antonio García-Pablos, un obsequio, el Cáliz de Navarra, en el que esperan que sabrá fundir su afecto con el que él les tiene en el Señor.

(*) Para conocer más sobre la vida y obra de este gigante de la fe, antes, durante y después de la Guerra Civil Española (1936-39) , lea los siguientes 15 artículos de Peregrinos de la Iglesia y Manuel Aparici Navarro publicados en la Fundación Psicología y Cristianismo.

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Peregrinos de la Iglesia 
miércoles, octubre 24, 2007, 03:44 PM -
«Presentes en el mundo y, sin embargo, peregrinos».

Peregrinos de la Iglesia es una asociación de fieles de la Iglesia Católica de ámbito nacional, España. Nació recordando el ideal peregrinante de Manuel Aparici (Madrid, 11 -diciembre- 1902 - Madrid, 28-agosto- 1964) -que trata de profundizar, vivir y difundir-.

«Capitán de Peregrinos».

Presidente Nacional de los Jóvenes de Acción Católica y, una vez ordenado sacerdote, Consiliario Nacional de los mismos, es una de las figuras más importantes de la Iglesia española en el siglo XX, humilde converso, apóstol infatigable y apóstol con vocación de crucificado, que él mismo pidió al Señor y éste le concedió; él se anticipó en muchísimas cosas al Concilio Vaticano II.

Él, con su tesón, hizo revivir, y de qué modo, el Camino de Santiago; él fue el artífice y el alma de la magna peregrinación mundial juvenil a Santiago de Compostela el 28 de agosto de 1948; él fue el creador en 1940 de los Cursillos de Adelantados, Jefes y Guías de Peregrinos para dar base espiritual honda a los jóvenes «adelantados» camino de Santiago, y después antecedente próximo de los Cursillos de Cristiandad que recogen entre otros muchos elementos el espíritu peregrinante de Manuel Aparici.

Y siempre referencia obligada de los mismos; éstos nacieron de los cursillos creados por Manuel Aparici; él es un gran apóstol de Hispanoamérica; ... Eduardo Bonnín pensó en él como líder a nivel nacional (España). Pero no pudo ser porque ya estaba muy enfermo, y, aún así, continúo dando cursillos hasta que sus fuerzas se lo permitieron, prácticamente hasta su santa muerte.

Con su palabra y su ejemplo, como apóstol seglar y como sacerdote, nos enseñó a hacer de nuestra vida una peregrinación: «Caminar por Cristo al Padre, a impulsos del Espíritu Santo, con la ayuda de María y llevando consigo a los hermanos».

Veinte años después de haber sido formulada esta definición, el Concilio Vaticano II, en todos sus documentos, proclama el carácter peregrinante de la iglesia y la espiritualidad que de ella se deriva, y así lo proclama la liturgia.

Sus primeros componentes -antiguos jóvenes de acción católica- ya en su primer documento -«Carta abierta. por una cristiandad ejemplar»-, ampliamente difundido, manifestaron su voluntad de renovar el compromiso, de santidad y apostolado, que les había llevado a Santiago en la peregrinación mundial juvenil de agosto de 1948.

El Cardenal D. Ángel Suquía Goicoechea, siendo Arzobispo de Madrid (España) la reconocía como asociación privada de fieles, con personalidad jurídica y subsiguiente reconocimiento civil. Otros prelados tienen también aprobada la asociación en sus respectivas diócesis.

Promovió su Causa de Canonización, que posteriormente asumió la Archidiócesis de Madrid (España). Ambas son partes actoras de la misma, la cual se encuentra en fase romana con su presunto milagro. Los restos mortales del Siervo de Dios descansan en la Capilla de la Asociación.

Han pasado los años y en quienes le conocieron y trataron, o recibieron el influjo de su apostolado, se afianza su fama de santidad, al que el cardenal Don Ángel Herrera Oria calificó de «Coloso de Cristo, de su Iglesia y del Papa».

En la página web www.peregrinosdelaiglesia.org podéis escuchar su voz, leer su biografía y otras publicaciones. En ella también encontraréis una estampa para pedir su glorificación (para devoción privada).

Con nuestro más profundo agradecimiento, recibid un cordial saludo de estos vuestros hermanos en Cristo Jesús.

Peregrinos de la Iglesia. c/Manuel Montilla, 12. 28016 Madrid (España). Tel. 91 359 01 12 y 91 359 00 84. Fax 91 359 00 84 E-Mail: peregrinos@planalfa.es

15 artículos publicados sobre Peregrinos de la Iglesia y Manuel Aparici Navarro en la Fundación Psicología y Cristianismo.

1. Peregrinos de la Iglesia.
2. Manuel Aparici y el Camino de Santiago.
3. Cursillos de adelantados, jefes y guías de peregrinos.
4. Elementos de los Cursillos de Cristiandad.
5. El camino espiritual de Manuel Aparici.
6. El diario de Manuel Aparici y el testimonio del P. Llanos S.I.
7. El ideal peregrinante de Manuel Aparici.
8. Manuel Aparici y los mártires de Acción Católica.
9. Manuel Aparici : Capitán de Peregrinos.
10. El sacerdocio de Manuel Aparici.
11. José Marí­a Escrivá y Manuel Aparici.
12. La gran influencia de Manuel Aparici en la familia Rivera Ramí­rez.
13. 42º Aniversario de la muerte de Manuel Aparici.
14. Manuel Aparici : Causa de Canonización.
15. Manuel Aparici : Pionero de los Cursillos de Cristiandad.

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Manuel Aparici y el Camino de Santiago 
miércoles, septiembre 26, 2007, 12:10 AM -
Fuente : Extracto refundido de los textos remitidos por Carlos Peinó Agrelo de la Asociación Peregrinos de la Iglesia.

«Descubrid vuestras raíces cristianas - decía Juan Pablo II -, aprended la historia de la Iglesia, profundizad en el conocimiento de la herencia espiritual que os ha sido transmitido, seguid a los testigos y a los maestros que os han precedido».

Entre los muchos testimonios «En relación con la “idea Peregrinante” que tenía la vista puesta en Santiago y en la hondura que debía alcanzar no cabe olvidar los “Cursillos de Adelantados de Peregrinos” que el Siervo de Dios inició y promovió y que después fueron adoptados y propagados con el nombre de “Cursillos de Cristiandad”, con algunas modificaciones [...]».

I. Historia y Memoria.

Manuel Aparici «[...] En cuanto a la preparación de la Peregrinación a Santiago [...] colaboró mucho tiempo antes con los “Cursillos para Adelantados de Peregrinos”, anticipando los “Cursillos de Cristiandad” [...]» «La organización de la Peregrinación a Santiago dió origen a una intensa actividad de propaganda en las Diócesis y a la creación del “Cursillo de Adelantados”, antecedente próximo del Cursillo de Cristiandad, que recoge buena parte del estilo y espiritualidad de la peregrinación» .

Cursillos de adelantados, jefes y guías de peregrinos. 1ª, 2ª y 3ª etapa.

Elementos de los cursillos de cristiandad. 1. Espíritu peregrino. 2. Guía del Peregrino. 3. Retiro Espiritual. 4. Charlas sobre la gracia. 5. Títulos de los rollos. 6. Rector y Profesores. 7. Cantos religiosos y populares. 8. Decurias. 9. El Ultreya.

II. Declaraciones y Testimonios.

El Plan de formación de los Cursillos de Adelantados, Jefes y Guías de Peregrinos creados por Manuel Aparici en 1940 son «el antecedente de los Cursillos de Cristiandad y referente obligado [...]», en palabras de Francisco Forteza, Eduardo Bonnín y otros, para dar base espiritual honda a los jóvenes «adelantados».

El camino espiritual de Manuel Aparici. 1. Francisco Forteza. 2. Monseñor Hervás. 3. Informe de los Peritos Archivistas. 4. José María Magaz. 5. Eduardo Bonnín. 6. Otros testigos. 7. Positio Super Virtutibus. Notas.

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Cursillos de adelantados, jefes y guías de peregrinos 
miércoles, septiembre 26, 2007, 12:04 AM -
El 15 de julio de 1940, Manuel Aparici, siendo Presidente Nacional de los Jóvenes de Acción Católica, escribe al Director Seglar de la Junta Técnica Nacional de la Acción Católica, y le ruega presente y apoye la petición económica que hace el Consejo Superior para la impartición de estos Cursillos y le adjunta el cuadro de estudios: asistentes, materias, profesorado, organización y horario.

Si los jóvenes que fueron en peregrinación al Pilar –le dice– han de cumplir la consigna dada para la etapa de Santiago: «Cada uno de los que besamos el Pilar hemos de ganar a siete que peregrinen con nosotros a Compostela» es menester ayudarles.

Para conseguir que al año de la Peregrinación un número algo superior a la mitad de los jóvenes que acudieron al Pilar haya aceptado la responsabilidad de servir a Dios como Adelantado, Jefe o Guía de Peregrinos, es necesario ordenar el plan en tres etapas:

1ª Etapa.

Semanas de Formación de Adelantados de Peregrinos. Celebración en las vacaciones de Navidad de 11 semanas en régimen de internado. Cada semana agrupará 30 jóvenes, de 5 Diócesis, a 6 por organización diocesana, menos dos, que agruparán 36 jóvenes por ser 6 las organizaciones diocesanas invitadas.

Total de Adelantados de Peregrinos (muchachos dirigentes diocesanos o asimilados): 342.

2ª Etapa.

Procurar en régimen de internado de 57 Semanas de Formación de Jefes de Peregrinos en las vacaciones de Semana Santa, una en cada Diócesis, para 30 muchachos con categoría de dirigentes de Centro o de Consejo Arciprestal.

Total de Jefes de Peregrinos: 1.710.

3ª Etapa.

Durante el verano cada una de las 57 Diócesis podrá organizar 10 jornadas intensivas de estudio (tres días en régimen de internado) para la formación de Jefes de Grupo de Peregrinos.

Total de Guías de Peregrinos, 570 jornadas a 20 muchachos: 11.400.

Total general: 13.452.

El Ideal que Manuel Aparici quería infundir a los jóvenes era: «Hacer de mí mismo, de mi Centro, de mi Patria y de todos los pueblos hispanos una Cristiandad ejemplo y guía para el mundo profundamente enfermo». (Compromiso de Peregrino) o enunciado en otros términos: “Hacer de la Hispanidad una Comunidad de Pueblos al servicio de la misión apostólica y evangelizadora de la Iglesia Católica” o “Ganar para Cristo a todo el mundo por el impulso y la fe del alma hispana”.

A la luz de este ideal se celebró la Peregrinación al Pilar, etapa del recogimiento y de la firmeza, de la formación de una cristiandad juvenil, ejemplo y guía para nuestra Patria convaleciente aún de la más grave crisis de su vida; por este ideal caminamos hacia Santiago, etapa de la reconquista de la Juventud Española para presentarla en Compostela como «Cristiandad ejemplar» y llamar a las Juventud de Acción Católica de los pueblos hispánicos a la empresa común.

Por razón de este ideal, la palabra peregrinar alcanza un eco tan profundo en el alma de nuestros muchachos y la utilizamos para atraerles a las Semanas de Formación dándoles el título, según su suficiencia, de Adelantado, Jefe y Guía de Peregrinos» .

Tres meses después, el 15 de noviembre, le vuelve a escribir y le dice:

«Mi querido Director y amigo:

Deseoso este Consejo Superior de que la pasada Peregrinación al Pilar dé todo su fruto, ha acordado, de conformidad con el párrafo 1º de la Base XV para la Acción Católica, debidamente autorizado por la Dirección Central de la Acción Católica, ofrecer a los Rvdmos. Prelados la celebración en el próximo mes de diciembre de 11 Semanas de Formación de Adelantados de Peregrinos, a las que puedan concurrir 342 dirigentes diocesanos de 57 Diócesis distintas. Todos ellos se celebrarán en régimen de internado [...], y con la colaboración del Consejo Superior, que enviará dos profesores escogidos entre sus vocales y propagandistas.

Esta es la primera parte del plan del Curso 40-41 para dotar a nuestros jóvenes de dirigentes que los encuadren y encaminen en su peregrinar hacia Santiago, puesto que estos 342 muchachos organizarán en sus respectivas Diócesis durante las vacaciones de Pascuas de Resurrección otras semanas con el mismo plan, en las que ellos repetirán las explicaciones propias de seglares a dirigentes arciprestales, con lo que en estas vacaciones tendremos, además de los 342 muchachos, si no formados, ya que nunca se nos ha ocurrido que en una semana se puedan formar unos muchachos entusiasmados, 1.710 dirigentes de arciprestazgo con el título de “Jefes de Peregrinos”, que, a su vez durante el verano, podrán celebrar en sus arciprestazgos jornadas de estudio para los Centros de los mismos, en las que podrán participar 11.400 muchachos, que recibirán el título de “Guías de Peregrinos”. Empleamos esta denominación de “Adelantados”, “Jefes” y “Guías” de Peregrinos, porque, como no ignoras, esta idea de peregrinar –“abrir camino al Reino de Dios”- ha prendido en el alma de nuestros chicos impulsándolos poderosamente al apostolado.

Ahora bien, para que los Consejos Diocesanos de Jóvenes acojan con entusiasmo este primer cursillo y envíen los seis muchachos que a cada uno les vamos a pedir, sería sumamente conveniente que este Consejo Superior pudiera ofrecer dos becas a cada Diócesis; cada beca podría ascender, según nuestra experiencia del cursillo de La Coruña , que subvencionó la Diputación y el Ayuntamiento, a 100 pesetas, por lo que serían precisas 11.400 pesetas para las 114 becas que sería preciso conceder. Este Consejo no tiene medios económicos para de pronto desembolsar esta cantidad. Por este motivo te elevo a ti, como Director de la Junta Técnica de Acción Católica, para que tú la presentes a la Asociación de Fomento de Obras de Acción Católica, una petición de subvención de este Consejo Superior cifrada en 12.000 pesetas, para la organización de los cursillos y la concesión de 114 becas.

Seguro de que has de acoger con el mayor cariño esta iniciativa de nuestro Consejo y que la has de patrocinar con todo interés en la Junta de Fomento de Obras de Acción Católica, queda tuyo affmo. y espera tus noticias» .

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Elementos de los Cursillos de Cristiandad 
martes, septiembre 25, 2007, 11:59 PM -
«... Permitidme en primer lugar recordar - dice Monseñor Meneses, Obispo de Tarrasa - cuan importante es conocer y valorar los orígenes, la propia historia, las raíces. Conocer la historia de la familia que se transmite de generación en generación. El álbum familiar que se pasa de padres a hijos. Es éste un aspecto que se cuida sobremanera en determinadas instituciones eclesiales pero que se descuida un tanto [...]» .

Las siguientes palabras que vais a leer son palabras de Francisco Forteza, Eduardo Bonnín, Eduardo Suárez del Real, Guillermo Bibiloni tomadas de libros de la Colección: Cursillos de Cristiandad. Fundación Cursillos de Cristiandad.

«No es fácil –escribe Francisco Forteza– describir cómo se desarrollaba un “Cursillo de Jefes de Peregrinos” en pocas líneas Pero es importante, porque en su funcionamiento existen varias “piezas” que después serán incorporadas como esenciales en lo que habrá de recorrer el mundo con carta de ciudadanía bajo el nombre de “Cursillos de Cristiandad”» .

De esta misma opinión es Guillermo Bibiloni («[...] Incorporaron algunos de sus elementos a los nacientes Cursillos de Cristiandad [...] ) y Eduardo Bonnín (tomamos de los cursillos también –le dice a Monseñor Cordes– «[...] el tema de algunas conversaciones, porque no podíamos inventar otras y teníamos que adecuarnos exactamente a su ritmo, pero al mismo tiempo estudiábamos cómo animarlas y agilizarlas» .

Además, los Cursillos de Cristiandad tomaron también el Trípode de los Jóvenes de Acción Católica: «Piedad, Estudio y Acción».

«El Consejo Superior de Jóvenes de Acción Católica –sigue diciendo Bibiloni– organizó en Mallorca seis de los citados Cursillos de Adelantados [...]. Daban estos Cursillos miembros del Consejo Superior, venidos expresamente de Madrid. Su duración era de una semana. Empezaban con un retiro espiritual en completo silencio [...]. Asimismo eran incumbencia de un reverendo las charlas sobre la Gracia y vida cristiana. Todo lo demás corría por cuenta del rector del cursillo y de un equipo de profesores, todos seglares, lo mismo que el rector [...]. El ambiente –exceptuando el retiro– era distendido y amigable. Se facilitaba y aun recomendaba la intercomunicación de unos con otros, se promovía el canto religioso y popular , se impulsaba el trabajo en grupos de diez, se confeccionaba un diario mural sobre lo vivido en la jornada, y todo, desde la primera a la última hora, iba sazonado con buen humor».

1. Espíritu peregrino.

«[...] Los cursillos –afirma Jesús Valls en el prólogo al libro de Guillermo Bibiloni– nacen para hacer un cristianismo fuerte y su fuerza les infunde un espíritu peregrino [...]» . «[...] La vida es un peregrinaje –le dice Bonnín a Eduardo Suárez– y esta imagen no ha perdido validez [...] » .

Hablar de «espíritu peregrino» y de Acción Católica es hablar de Manuel Aparici aunque no se le cite, pues fue él quien infundió ese espíritu peregrino a sus amados jóvenes. Él, con su respuesta al llamamiento del Papa Pío XI a una «Cristiandad ejemplar» y «su vocación hispana» –vocación comunitaria de los pueblos hispánicos al apostolado, para la salvación del mundo– puso en pie de marcha peregrinante a esa Juventud y supo despertar en varias generaciones de jóvenes un alto ideal de santidad y apostolado: el Ideal Peregrinante, como estilo de vida. Y les enseñó a entender y a vivir la vida como una Peregrinación. Porque, para él, «peregrinar es caminar por Cristo al Padre, a impulsos del Espíritu Santo, con la ayuda de María y llevando consigo a los hermanos». Manuel Aparici había descubierto la vida como peregrinación.

Muchos años después de haber sido formulada esta definición por él, el Concilio Vaticano II proclamará en todos sus textos el carácter peregrinante de la Iglesia y la espiritualidad que de ella se deriva. Y lo repite incesantemente la sagrada Liturgia.

En 1966, con motivo de la asistencia a la I Ultreya Mundial, en Roma, Bonnín no puede olvidar las palabras que les dirigió Pablo VI. Destacamos: «[...] ¿Para qué?. Para actuar con ellos [Cursillos de Cristiandad] en vosotros el sentido peregrinante que da estilo a vuestro método [...]» .

Es decir, lo que da estilo a los Cursillos de Cristiandad es el sentido peregrinante. Y Eduardo Bonnín no puede olvidar estas palabras del Santo Padre.

2. Guía del Peregrino.

Se editó en 1948 con motivo de la Peregrinación Nacional de los Jóvenes de Acción Católica a Santiago. La definición concisa y solemne de peregrinación formulada por Manuel Aparici figura, por ejemplo, casi con las mismas palabras en la Guía del Peregrino del Secretariado Nacional de Cursillos de Cristiandad de España. Escribe: «Peregrinar es ir por Cristo hacia el Padre, a impulsos del Espíritu Santo, por los caminos del corazón del mundo a manera de fermento, con la ayuda de María y de todos los santos llevando consigo a los hermanos».

Y en las últimas páginas de la misma los cursillistas pueden anotar, después del cursillo, los recuerdos de su peregrinar.

3. Retiro Espiritual.

Francisco Forteza reconoce que Bonnín respetó los esquemas del retiro inicial de los Cursillos de Peregrinos, si bien introdujo la celebración del Vía crucis según texto del P. Llanos, como primer acto del Retiro .

4. Charlas sobre la gracia.

«También respetó íntegramente –añade– los esquemas de las cinco charlas sobre la Gracia que en los Cursillos de Peregrinos impartían los sacerdotes [...]» .

5. Títulos de los rollos.

«[...] El título de algunos rollos –afirma Guillermo Bibiloni– está tomado de las lecciones que se impartían en los Cursillos [...] de Peregrinos [...]» . Por su parte, Bonnín afirma que, en cuanto a los rollos, incorporaron «[...] algunas ideas de los Cursillos de Jefes de Peregrinos y mantuvimos el título de una parte de ellos –piedad, estudio, acción y dirigentes–, pero tuvieron lógicamente que rehacerlos en orden a la finalidad pretendida [...]» .

6. Rector y Profesores.

Del primero escribe Forteza: «[...] Era un seglar –que se llamaba pomposa e irónicamente “rector” del Cursillo [...] quien mantenía [...] y explicaba [...]» . Sin embargo, los Cursillos de Cristiandad mantuvieron ambas figuras, si bien Bonnín «alteró sustancialmente los cometidos del equipo de “profesores”» .

7. Cantos religiosos y populares.

También están tomados de los Cursillos de Peregrinos de Manuel Aparici, donde se fomentaban cantos colectivos que eran religiosos y populares.

8. Decurias.

Esta palabra también la toman los Cursillos de Cristiandad de los Cursillos de Manuel Aparici. Bonnín «[...] reforzó la acción de los grupos o decurias, etc. [...]» . Por su parte, Jesús Valls escribe: «[...] Cuántas veces he sentido que la dinámica de la decuria en un Cursillo es la misma que la que hacía en preescolar [...]» .

9. El Ultreya.

El grito de Ultreya –palabra heredada de la peregrinación– adoptado por los Cursillos de Cristiandad como nombre de sus asambleas denota también un indiscutible tono santiaguista. En ellos se hizo famoso el «Compromiso de Peregrino» y el «Examen del Peregrino» de Manuel Aparici.

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El camino espiritual de Manuel Aparici 
martes, septiembre 25, 2007, 11:54 PM -
El siervo de Dios D. Manuel Aparici Navarro, «[...] él es, sin duda, el creador de la espiritualidad peregrinante que más tarde pasó a los Cursillos de Cristiandad y a través de la cual mucha gente se ha sentido realmente peregrino de la vida», así «[...] aparecen los Cursillos de Cristiandad, de filiación de Acción Católica, adaptando a las nuevas circunstancias los que en su tiempo fueron “Cursillos de Adelantados de Peregrinos» .

1. Francisco Forteza.

«Chocaba, por aquel entonces, –escribe Francisco Forteza– que mientras los cursillistas de Mallorca y demás diócesis iniciadoras [según él los cursillos llegaron a la Península, Valencia, en 1953], meditaban con auténtica veneración los textos de “Camino” del fundador del Opus, el Padre Escrivá, …».

Las relaciones entre San José María y Manuel Aparici eran tan estrechas que San José María le dedicó a Manuel Aparici su obra Camino; obra que con auténtica veneración meditaban los cursillistas.

D. Pedro Rodríguez, autor del Libro José María Escrivá de Balaguer, CAMINO, Instituto Histórico José María Escrivá, Edición crítico-histórica, 2ª Edición corregida, Junio de 2002, Ediciones Rial, S.A., Madrid, escribe en la página 140 :

«Como sabemos, el “original” de C (Camino) llevado a la imprenta no era un “manuscrito”, sino el texto mecanografiado que hemos visto escribir al propio Autor [...]

Recordemos que la hoja n. 1, que falta, es la que contenía el título originario del libro (Consideraciones Espirituales) y la dedicatoria a Manuel Aparici. La hoja n. 2, tiene arriba la palabra Camino, [...]».

Antes, en la página 83, había escrito:

«En los días finales de la redacción decidió el autor dedicar el nuevo libro –todavía con el título antiguo: Consideraciones Espirituales– a Manuel Aparici, Presidente de la Juventud de Acción Católica.

«[...] Un grupo de jóvenes –escribe Francisco Forteza– volvían a cantar el “De Colores” con toda su alma, mientras encendían cerillas y viejos mecheros de gasolina, cuyos puntos de luz destacaban sobre la noche [...]. Este espectáculo de unión colectiva, visualizable en el encendido de muchos y minúsculos puntos de luz [...] no sé si se produjo por primera vez en el ambiente de intensidad afectiva y simbolista de aquellos incipientes Cursillos o si los cursillistas se limitaron a adoptarlo [...]. Por cierto, este espectáculo de las minúsculas luces, en manos alzadas, en la noche y junto a la canción, se multiplicaba, al finalizar las Asambleas anuales, cuando todos los asistentes –más de un millar– despedían al Obispo que acababa de cerrar las sesiones [...]» [1].

«Encended una cerilla –decía Manuel Aparici en 1940 con motivo de la Peregrinación a Zaragoza de los jóvenes de Acción Católica en dicho año– ... Encended dos y tres. Pero juntar veinte mil cerillas, veinte mil antorchas y se hace un foco potente de luz. Y que se junten en torno al Pilar de la Madre, en torno a la Madre, para que de pronto esta luz ilumine a nuestra Patria, para que vean los jóvenes que la gracia de Dios todo lo puede» [2].

2. Monseñor Hervás.

«[...] Los Cursillos de Cristiandad, aunque no fueran obra nuestra, nacieron bajo nuestro Pontificado […]. De los “Cursillos de Jefes de Peregrinos” [...] iba surgiendo una nueva modalidad que [...] daría la pauta a los Cursillos de Cristiandad ... » .

3. Informe de los Peritos Archivistas.

«El desarrollo histórico del Ideal Peregrinante hacia la «Cristiandad ejemplar» coincide prácticamente con la historia de la Juventud de Acción Católica hasta después de la magna Peregrinación a Santiago de Compostela en 1948; y se relaciona con los “Cursillos de Cristiandad” [...]» .

«[...] Años después surgen los Cursillos de Cristiandad, cuyo antecedente [...] fueron los Cursillos de Adelantados de Peregrinos, creados por Aparici [...]» .

4. José María Magaz.

Secretario General de la Facultad de San Dámaso y Catedrático de Historia de la Iglesia en la misma.

«[...] Aunque los Cursillos [de Cristiandad] habían nacido en Mallorca, se pueden considerar los Cursillos de Adelantados de Peregrinos, creados años antes por Aparici, son un antecedente de los Cursillos de Cristiandad [...]» .«[...] La Diócesis mallorquina fue la que adaptó el “Cursillo de Adelantados de Peregrinos”, de la etapa preparatoria de la gran Peregrinación a Santiago [...]» .

5. Eduardo Bonnín.

«[...] Eduardo Bonnín –escribe Francisco Forteza– pensó y elaboró –desde su experiencia del Cursillo de Jefes de Peregrinos– todo un método que sirviera para fomentar lo cristiano en las personas y ambientes “alejados”, y para revitalizar en profundidad los más próximos» .

«Para mí –añade– no cabe ninguna duda de que el Cursillo de Cristiandad nació de este trabajo de Eduardo Bonnín de repensar de arriba abajo el Cursillo de Jefes y Adelantados, para adaptarlos a un fin radicalmente distinto [...]» .

Monseñor Cordes en la entrevista que le hace a Eduardo Bonnín le dice: «Por tanto, se trató de la valoración de la idea de los cursos ya organizados por la Acción Católica, pero, evidentemente, con aportaciones nuevas, pues el contexto que quería afrontar era también nuevo»; y Eduardo Bonnín afirma: «De una cosa estábamos seguros: estos cursillos duraban demasiado, en detrimento de la cantidad de personas a quienes comunicar el mensaje. Pensamos que tres días de duración era lo ideal [...]» .

En visitas a Madrid [año 1952, viajes esperanzadores para contactar con Manuel Aparici], Eduardo Bonnín –afirma Francisco Forteza– trabajó convencido de que D. Manuel Aparici era la persona llamada a asumir el protagonismo de Cursillos a nivel nacional y quizá mundial. La admiración y gratitud que siempre había sentido Eduardo Bonnín hacia el líder indiscutible de la peregrinación a Santiago, así se lo hacía presentir y desear [...]. Sin embargo, se encontró con un Manuel Aparici con salud quebradiza, que conservaba intacto su prestigio, pero cuya influencia real en la Acción Católica era muy inferior a la de 1949» [3].

«Manuel Aparici recibía con gozo y con nostalgia la información que Eduardo Bonnín le reportaba sobre el avance de los Cursillos en Mallorca, Cataluña y demás áreas. Ante la insistencia de Eduardo Bonnín para que él – Manuel Aparici – y el Consejo Nacional de Jóvenes de Acción Católica protagonizaran la consolidación del nuevo movimiento, porque el mensaje de Cursillos coincidía casi plenamente con la línea editorial de la revista “Signo” [órgano nacional de la Juventud de Acción Católica creado por Manuel Aparici en 1936] que inspiraba el propio Aparici, Manuel le contestó con una frase que Eduardo recuerda con frecuencia: “te aseguro que ya están lejos los tiempos en que “Signo” se escribía de rodillas» [4].

6. Otros testigos.

«[...] Manuel [Aparici] organizó unos “Cursillos de Adelantados de Peregrinos”, en La Coruña, dirigidos por el que fue más tarde Obispo Auxiliar de Madrid-Alcalá, Don Ricardo Blanco; estos Cursillos fueron el germen de los Cursillos de Cristiandad [...]» . «Y así era. Su más remoto origen eran aquellos “Cursillos de Adelantados de Peregrinos” que Manuel Aparici creó en La Coruña [...], queriendo dar en ellos una fuerte base espiritual a las planas mayores de los Jóvenes de Acción Católica» . Así lo atestiguan «Cursillistas de Adelantados, Jefes y Guías de Peregrinos en 1940, en memorable Cursillo dirigido por Manuel Aparici en La Coruña, en régimen de internado en la Academia Colegio Galicia, con participación del Rvdo. D. Ricardo Blanco [más tarde Obispo], D. Maximino Romero de Lema [más tarde Arzobispo], Mauro Rubio [más tarde Obispo], Ángel Vegas, Antonio García-Pablos, Miguel Benzo …» .

7. Positio Super Virtutibus.

«El Señor –declara Lourdes Fernández de Bulnes, Vocal del Área Interdiocesana del Secretariado Nacional del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de España y Presidenta del Consejo de Laicos de la Archidiócesis de Madrid en la entrevista que le hace KERYGMA– no busca a los capacitados, sino que capacita a los que elige» [5].

En su testimonio en la Causa de canonización del Siervo de Dios Manuel Aparici, Concepción Solana, miembro de la Institución Teresiana , declara entre otras cosas lo siguiente: De aquella conferencia [que dió el Siervo de Dios Manuel Aparici, ya sacerdote, en una iglesia en 1948] - no sermón ni homilía- se me quedó fijamente grabada una frase de D. Manuel, referida a los discípulos de Jesús: «No los eligió porque fuesen aptos, sino que, porque los eligió, los hizo aptos».

Su testimonio se encuentra incorporado en la Positio Super Virtutibus del Siervo de Dios Manuel Aparici, cursillista que va camino de los altares, que murió santamente dando Cursillos de Cristiandad hasta que sus fuerzas se lo permitieron. Sus Cursillos de Adelantados, Jefes y Guías de Peregrinos por él creados en 1940 son el antecedente de los Cursillos de Cristiandad como está documentado.

Notas.

[1] HYMC - Historia y Memoria de Cursillos. (La primera Edición se publicó en febrero de 1992 y la Digital en agosto de 2000. La primera Edición en la Colección: Cursillos de Cristiandad. Fundación Cursillos de Cristiandad se publicaba en marzo de 2002).

[2] Informe de los Peritos Teólogos: «Parábola de Manuel Aparici».

[3] HYMC p. 94 y 103.

[4] HYMC p. 95.

[5] N. 132, Marzo-Abril 2007, pp. 22-24 (Es el Boletín del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de España).

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El diario de Manuel Aparici y el testimonio del P. Llanos S.I. 
martes, septiembre 25, 2007, 02:05 AM -
Autor : Carlos Peinó Agrelo. Vice-postulador de la causa de canonización de Manuel Aparici Navarro.

La frase «Cristo y yo mayoría aplastante» fue pronunciada por Manuel de Llanos Pastor, joven de Acción Católica de Madrid (España), martirizado en 1936. Después fue incorporada por los "Cursillos de Cristiandad", como también incorporaron el lema de esa Juventud: Piedad, Estudio y Acción; el espíritu peregrinante y algunos elementos de los "Cursillos de Adelantados, Jefes y Guías de Peregrinos" creados por Manuel Aparici en 1940. Todo ello está documentado.

De la amistad entre Manuel Aparici y los Hermanos Llanos trata la nota adjunta.

Los hermanos Llanos eran íntimos amigos de Manuel Aparici. Manuel de Llanos ingresa en la Acción Católica, rama de los jóvenes, en el Centro Parroquial de San Jerónimo el Real en el año 1932. Manuel Aparici había ingresado en dicho Centro en 1928. En mayo de 1929 Manuel Aparici abandona sus estudios de Derecho para servir a las almas. En noviembre ingresa en la Asociación Católica Nacional de Propagandistas y poco después, el 3 de diciembre, hace su primera vigilia en la Adoración Nocturna. El año 1930 hace sus primeros Ejercicios internos (volvería a hacerlos en 1931, 1932 y 1933) en los que se consagra al apostolado. Y el 14 de abril de 1931, ante el incendio de los templos jura consagrar su vida a dar a conocer el amor al Señor. Es en esta época de tiempos difíciles y turbulentos, de un enfrentamiento creciente, cuando Manuel Aparici entra en el Consejo Central como Vocal de Piedad (1931).

«El año 1932, con el broche de oro del II Congreso Nacional, separó dos etapas de la Juventud Católica: la fundacional de primeros, aunque generalmente seguros pasos, y la de consolidación o profundización cuya característica fundamental habría de ser un importante incremento en la vida del Consejo impulsada por Manuel Aparici – afirma Manuel Martínez Pereiro – primero como Presidente en funciones y después como Presidente de derecho» .

En efecto, Manuel Aparici se hace cargo de la Vicepresidencia Nacional de la Juventud de Acción Católica en 1933, y muy poco después de la Presidencia en funciones, ya que el Presidente Alfredo López hubo de delegar muy pronto en el segundo las tareas presidenciales por haber sido llamado para un cargo profesional de gran importancia. Presidente de derecho en 1934, ejerció hasta octubre de 1941, en que cesó para ingresar en el Seminario.

Cuando Manuel de Llanos peregrina a Roma en la primavera de 1934, al frente de esta peregrinación se encuentra Manuel Aparici, y en su Diario Espiritual hace referencia varias veces a los hermanos Llanos.

¡Todo por Cristo!. Ese era su lema. Todos los momentos libres habían de ser para Él; para ganarle almas y que todos los que le blasfeman le adoren.

1. «En la oficina, preocupado con la cuestión religiosa, trabajé poco. Fui a hacer la visita al Santísimo. Después de comer fuí a casa de un amigo a que me diera un libro para la defensa de mis ideales. Vine a casa. Preparé el trabajo para la Junta General de Juventud Católica ... » (14/X/1931).

2. «Después fui con los Llanos a visitar a los pobres ... ¡Cuánta miseria hay por el mundo, y tan fácil como sería remediarla si fuéramos verdaderamente cristianos!. ¡Tanto dinero tirado en tonterías y cuanto desvalido que con él viviría!. Decididamente, no puedo fumar, quemar yo el dinero y que un hermano mío, hermano en Jesús, no coma. No, eso no puede ser. Ayúdame Virgen Santísima para que me mantenga firme en mi propósito» (18/X/1931).

3. «Comí. Ordené papeles y a las 6 salí para entrevistarme con Llanos. Hablamos del proyecto de evangelización de los obreros y también de nuestras vocaciones. ¿Cuándo podré realizar la mía?. Después fui a los Luises, y en el coro de la Capilla estuve tres cuartos de hora rezando allí a solas con Jesús. Él en el Sagrario prisionero por amor a mí y yo a sus plantas mostrándole mis necesidades y mis miserias ... Después estuve un rato de charla procurando ejercer el apostolado de la buena conversación» (23/X/1931).

4. «Ni siquiera la noticia del fusilamiento de Manuel Llanos me ha logrado sacar de mi atonía. He sentido ... dolor profundo ...: Él ya triunfó. Lo ha dado todo por Cristo y yo en cambio cuanta resistencia, cuanta miseria» (12/XI/1937).

5. «... Debo de hacer mío el lema de Manuel Llanos: «Por la cruz, más, más y más» a fin de que todos los seminaristas y novicios alcancen la plenitud de su vocación en Cristo; pues aunque yo sea el más indigno puede depender de mi entrega a Jesús» (15/IX/1945).

6. «Desde el momento en que dije: «Dominus pars haereditatis meae, et calicis mei ...» muerto quedé para el mundo. Desde ese momento soy como Félix y Manuel Llanos, como Moreno Ortega, Mac-Crohon, Eligio y Antonio Rivera, mártir de la segunda hora de la Cruzada, que no me dejaste la vida para que sirviera a los míos, sino a tu gloria y a tus intereses» (13/VI/1946).

Finalizamos este artículo con unas palabras que el P. Llanos, S.I., hermano de Manuel de Llanos, dedicó a Manuel Aparici al día siguiente de su muerte (SIGNO de fecha 5/IX/1965).

1. «... Manuel me escribía. Manuel me pedía colaboración para la nueva revista. LA FLECHA –donde escribía entonces mis primeros artículos– daba paso a SIGNO. Porque SIGNO habría de llamarse ... Manuel insistía: “Ha de denominarse SIGNO. Porque tan sólo en el signo y nombre del Señor deberemos luchar. SIGNO y nada más que SIGNO de Jesús ...».

2. «Para él la Juventud de Acción Católica había de ser edificada sobre Cristo y nada más que sobre Cristo. Era intransigente y vivió ¡en aquel Burgos y aquella España! sin hacer la más pequeña política. Así siguió».

3. «... Por entonces fue la magna peregrinación a Zaragoza. Fue el éxito grande de Manuel, su momento triunfal. Le llamaron el "Capitán de la juventud española". Su elocuencia llegó entonces a su zenit. Le rodeaban uniformes e insignias. Manuel no se apeó del nivel sobrenatural. Aquellos momentos eran de embriaguez nacional. Manuel en su cúspide llevaba la cabeza fresca. Y el corazón encendido».

4. « ... Fue en el Seminario. Manuel llevaba ya sotana. Se había entregado. Esta preocupación por la entrega le acompañó siempre. Para llevar la juventud a Cristo había que entregarse. No cabían posiciones intermedias. Ni apostolados que no llegasen hasta el fin. Manuel seminarista era entonces el mismo que diez años antes, el mismo que diez años después. La "constante" de Manuel, su tema, su preocupación, Cristo».

5. «... Fue en Salamanca. Era ya cura. Vivía en aquel Colegio frío y antiguo con otros compañeros de estudio ... ya viejo y gastado en torno de una chimenea y de unos libros. Hablaba –¿cómo no?– de la juventud, de Cristo, de la entrega. Sus fórmulas y sus aspiraciones, las de siempre. Apenas había planes en su plan. No sabía qué sería de él. No le importaba demasiado el futuro. Pensaba en aquellos mártires del 36 que habían dado su vida. Ellos acertaron. Había que entregarse como ellos ... Y se entregó».

6. «Le encontré en un viaje a no sé donde. Hablamos en el pasillo del tren durante toda una noche. Era ya Consiliario Nacional. Le había nacido una preocupación y tarea nueva. Había encontrado su arma para el fin y propósito de siempre. Los cursillos. Iba de unos y se dirigía a otros. Por los cursillos veía entregarse a la juventud para Cristo. Manuel se estaba quemando literalmente en esta su última cruzada. Mejor dicho, la penúltima. Su vía crucis llegaba a la décima estación ...».

7. «En junio de 1964 le ví por última vez. Durante sus siete años de agonía no fueron frecuentes mis visitas... Manuel, crucificado en un sillón de enfermo, era como una acusación a todos nosotros. Una enseñanza, un sermón demasiado elocuente. Manuel crucificado era, sin embargo, el mismo de siempre, llevado allí por una de esas escalofriantes lógicas de Dios. La entrega radical...».

8. «El 29 de agosto el responso y el funeral entre los viejos amigos. Le rodeaban los de ayer, sus discípulos y compañeros de aquellos veinte años atrás. Los había ministros, obispos, hombres importantes en todos los campos. Manuel había muerto no siendo más que un cura enfermo. Nada más y nada menos. Su marcha silenciosa nos dejaba inquietos a todos, su lección coronaba una vida integra, total. ¡ Manuel, ruega por nosotros !».
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El ideal peregrinante de Manuel Aparici 
lunes, septiembre 24, 2007, 12:42 PM -
Autora : Maite Gacho Muñoz. Fuente : Alfa y Omega Núm. 547/24-V-2007.

La vida es peregrinación.

El ideal peregrinante de Manuel Aparici, que comenzó a brillar en la juventud española de principios del siglo pasado, resistió a la guerra y la postguerra, y sigue vivo hoy día para que otros muchos peregrinos puedan seguir sus pasos hacia una vida de santidad y apostolado. Lo recordamos al celebrar el Día de la Acción Católica.

«Toda la vida es una gran peregrinación, y hay que vivirla como peregrinos: sintiéndonos extranjeros sobre la tierra, caminar hacia la Patria definitiva». Así fue como Manuel Aparici concibió la vida, que habría de dedicar a la causa de marcar y abrir nuevas sendas que otros habrían de seguir, para llegar al ideal de santidad y apostolado.

Aparici, este pionero serpa del peregrinaje espiritual, entendía el peregrinar, a principios del siglo pasado, como un medio para el perfeccionamiento espiritual, y por tanto soñaba con un camino que significase un cambio profundo en los corazones, las almas y las conductas de los jóvenes, para que, de esta forma, ellos fuesen ejemplo y guía en un mundo profundamente herido que se separa de Dios.

Para su ideal peregrinante de recristianización, España se quedaba pequeña, y pensaba ampliar sus esfuerzos evangelizadores a la juventud hispanoamericana. La amplia proyección evangelizadora del plan de Aparici contó con la aprobación y bendición del Papa Pío XI a comienzos de 1936, y el primer paso del proyecto se vería cumplido con una peregrinación de Aparici, junto con la Juventud de Acción Católica -que él presidía-, a Santiago de Compostela. Allí, frente a los restos del Apóstol, los jóvenes se llenarían de espíritu apostólico, y lucharían contra la apostasía y el materialismo que se extendía en aquellos momentos.

Peregrinación simbólica.

Esta peregrinación a Compostela encerraba en sí un significado más profundo. La meta de conquistar Santiago era, para Aparici, el símbolo de la gran Peregrinación, de esa peregrinación que se contempla en la doble perspectiva de trascendencia y santidad -caminar hacia la Casa del Padre- y que es peregrinación de compromiso apostólico comunitario -caminar hacia la Cristiandad ejemplar-.

El comienzo de la Guerra Civil en España y la posterior situación que agitó a toda Europa con la Segunda Guerra Mundial, fueron los primeros grandes obstáculos del camino soñado por Aparici. La peregrinación simbólica a Santiago no pudo realizarse físicamente durante aquella época convulsa; sin embargo, el verdadero peregrino es el que sabe sobreponerse a los reveses del camino y hacerse fuerte con ellos. Ante aquellas circunstancias históricas, Aparici alentó a los jóvenes a no cejar en el empeño del ideal peregrinante. Fueron aquellos años difíciles en los que no dejó de peregrinarse en espíritu, ante la imposibilidad de hacerlo físicamente, y precisamente por este motivo, el ideal del peregrinaje espiritual de Aparici comenzó a asentarse y arraigarse con esa fuerza increíble que muchas veces sólo se consigue en situaciones extremas.

Cuando el 28 de agosto de 1948 -doce años después de haber recibido la bendición del Santo Padre- el sueño de peregrinar a Santiago se vería cumplido, los jóvenes que hasta allí peregrinaron rezumaban un alto ideal de santidad y apostolado, y entendían perfectamente la idea de Iglesia peregrina, en un caminar hacia la cristiandad ejemplar. Esta vanguardia de cristiandad había hecho suya la definición de peregrinar que entendía Aparici como «caminar por Cristo al Padre, a impulso del Espíritu Santo, con la ayuda de María y llevando consigo a los hermanos».

El ideal peregrinante que animaba a la juventud no murió con Aparici en 1964, sino que permaneció latente en la adversidad; siempre listo a reavivarse y alzar el vuelo cual ave fénix, para mostrar el espíritu del peregrino cargado de piedad, de entusiasmo idealista, de penitencia y de sacrificio.

Cuarenta y dos años después de la muerte de Aparici, el ideal peregrinante que él inició sigue vivo y de actualidad. Aún hoy, su propuesta supone un reto actual, que, alentado por la fuerza del Espíritu, se propone como nuevo instrumento de evangelización y motor que pone en marcha a la Iglesia peregrina de hoy, desde el compromiso de la santidad, la espiritualidad peregrinante, la vocación comunitaria de los pueblos hispanos, y la devoción mariana y jacobea. Ese espíritu sigue estando alerta para alentar en la perseverancia del ideal, proclamarlo y tratar de difundirlo entre las nuevas generaciones, y entre todos aquellos que tanto lo necesitan hoy día.

Síntesis biográfica.

Manuel Aparici Navarro nació en Madrid en 1902, y murió, en olor de santidad, en 1964. Destacó siempre por su profunda fe y altos ideales. Fue Presidente de la Juventud de Acción Católica (JAC) durante los duros años precedentes y posteriores a la Guerra Civil española y precursor de los Cursillos de Cristiandad. Ordenado sacerdote en Madrid, en 1947, fue nombrado Consiliario de la JAC. Un año más tarde, en agosto de 1948, promovía la famosa peregrinación a Santiago de Compostela, con el lema Peregrinar es caminar hacia el Padre.

Actualmente, está en marcha su proceso de canonización.
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Manuel Aparici y los mártires de Acción Católica 
domingo, septiembre 23, 2007, 09:24 PM -
Autor : Carlos Peinó Agrelo. Colaborador en la redacción de la Positio super virtutibus del Siervo de Dios Manuel Aparici Navarro.

«Manuel Aparici «Presidente y Rector de la Juventud de Acción Católica en una etapa inolvidable de heroísmo y martirio ... símbolo y corona ... en la que dejó profunda huella. Aparici, Capitán y mártir. Aparici el Presidente de los 7.000 mártires que se ofreció como víctima por todos los jóvenes de España; y el Señor le tomó la palabra» (Informe de los Peritos Archivistas y Rvdo. Sr. D. José Manuel de Córdoba en SIGNO de fecha 28 de marzo de 1959).

"… Descubrid vuestras raíces cristianas, aprended la historia de la Iglesia, profundizad en el conocimiento de la herencia espiritual que os ha sido transmitido, seguid a los testigos y a los maestros que os han precedido" (Mensaje de Juan Pablo II para las XVII Jornada Mundial de la Juventud. En Castelgandolfo el 25 de julio de 2001).

Manuel Aparici sufrió persecución durante los tristes años de nuestra guerra civil de 1936 y estaba dispuesto a dar su vida por la fe. No se amilanó, y en plena guerra «se hizo presente en los frentes de lucha y en retaguardia animando la fe de los jóvenes» (1).

El 11 de marzo de 1941, anotaba en su Diario Espiritual: «Cumplo mal contigo, y tú me salvas en julio de 1936».

Seis meses después, en septiembre de 1941, al despedirse desde La Coruña de los Jóvenes de Acción Católica de toda España como Presidente Nacional, les informa de esta circunstancia con estas palabras:

« ... Porque sabéis muy bien que, si cuando el Señor, providencialmente, quiso sacarme de Madrid y traerme a vuestra hermosa tierra gallega, no se hubiera interpuesto entre mi persona y aquellos sicarios rojos, que querían asesinarme, la Juventud española como muralla infranqueable, mi vida hubiera terminado entonces. Así, pues, soy deudor de mi vida ante todo, al Señor, que es el dador de todo bien, pero en segundo lugar, a la Juventud de mi Patria, que fue la causa segunda por la que su misericordia quiso obrar sobre mi alma ... ».

Y como él sufrieron persecución también sus amados jóvenes. «Las milicias populares se apoderaron, entre otros, de los archivos de la Acción Católica, y con esa lista recorrían los domicilios para detener a sus miembros –declara su sobrino Rafael–. Como no encontraron a mi tío detuvieron a mi padre, que sufrió una dura persecución, estuvo a punto de ser fusilado, e incluso apareció en una lista de personas ejecutadas por los milicianos; lista que llegó a manos de mi tío Manuel ... ».

Con estas palabras no se pretende hacer una historia de los jóvenes de Acción Católica víctimas de la persecución religiosa durante la Guerra Civil, pero es obligado dedicar unas palabras de recuerdo a estos jóvenes y a los aspirantes que dieron su vida por Cristo. Fue una gesta de héroes y de mártires, de apóstoles ardorosos como recuerda su Himno: «Ser apóstol o mártir acaso mis banderas me enseñan a ser».

«Surgido en los primeros años de la República, llegó a popularizarse tanto que se hizo algo así como el Himno del pueblo católico –escribe Manuel Vigil y Vázquez en SIGNO – [...] (2).

«Estas cosas de la Juventud Católica les ha sonado a muchos a modestos entretenimientos piadosos de jóvenes apocados y, a este tenor, lo de “ser apóstol o mártir acaso” a tópico de sacristía muy apropiado para colofón de cualquier honesta velada recreativa con acompañamiento de rondalla. Pero el autor de la música, José María Gámez, y uno de los que colaboraron en la redacción de la letra, Agustín Moreno Ortega ... rubricaron su apostolado con el martirio. Y con ellos muchos miles de muchachos de la Juventud Católica. Uno escribió en vísperas de su sacrificio que “eran un puente que había que hundir después de haber pasado por él” ... Esta aceptación serena, consciente del dolor y de la muerte, de ofrendar la vida en plena juventud por la resurrección cristiana de España, es la característica más esencial de la Juventud de Acción Católica [...]».

«Al ver hoy de nuevo a Manuel Aparici ante mí, recuerdo dos momentos anteriores de él hace ya muchos meses –escribe en SIGNO Pedro de la Mora con motivo de la entrevista que le hizo en 1937–. Uno de ellos fue cuando sus palabras llegaron a través de las ondas de la radio hasta los oídos del que esto escribe y que en aquella época padecía aún el rigor de la persecución marxista precisamente por el delito de contarse entre las filas de la Acción Católica. Y el otro, cuando ya liberado del terror rojo el que esto escribe, también descubrió la silueta de Manuel Aparici recortándose en la penumbra de la capilla del Cristo en la catedral burgalesa en actitud de profunda meditación, como si aceptase sobre sí el peso y la responsabilidad de los destinos de la Juventud de Acción Católica Española».

«La persecución –medita en voz alta Manuel Aparici en la entrevista– ha sido siempre fecunda para la causa de la Iglesia. Nosotros hemos tenido también un triunfo en medio de tantos mártires: el de que no haya habido ni una sola apostasía. Recuerdo el caso de un aspirante de catorce años del Centro de Mora de Toledo, a quien los verdugos de la Checa querían obligar a blasfemar. Pero antes de ceder, este muchacho –con temple ya de héroe– prefirió consentir a que le partiesen los dientes uno a uno a golpes de pistola. Otro compañero hubo que al ser detenido en Madrid antes de entrar en la Checa de Bellas Artes se cortó la lengua con una pequeña navaja para no declarar donde se encontraban los demás hermanos de la Obra».

A continuación –el entrevistador– le pregunta: ¿Cuántos jóvenes habrá aún padeciendo la tortura de la zona roja?.

Manuel Aparici contesta:

«De los mayores, cerca de 40.000. Y los datos ciertos de la persecución de que han sido objeto se van conociendo conforme se liberan las poblaciones. En Santander fueron fusilados 297 jóvenes. En cinco Centros de la Provincia de Toledo, más de cien. En Getafe, todos, menos dos. En Sigüenza, 40. En Oviedo, 80. En Teruel no se ha encontrado ni un superviviente. De Madrid se sabe que ha sido fusilado el Presidente Diocesano y el Vocal Diocesano de Aspirantes. La misma suerte han corrido siete Presidentes de Centro y más de doscientos afiliados» .

También hubo mártires entre los aspirantes. «En el Centro donde nació el Aspirantado, ya había adolescentes en 1929 (3). Os quiero llamar la atención de uno de ellos: Antonio Pérez López, de quien Dios tuvo a bien aceptar su sangre. Fijaos bien en esto: ya el Señor eligió un mártir de entre los primeros aspirantes» (4).

Manuel Aparici fue Presidente y Rector de la Juventud de Acción Católica en una etapa inolvidable de heroísmo y martirio ... símbolo y corona ... en la que dejó profunda huella. Aparici, Capitán y mártir, el Presidente de los 7.000 mártires (de más de 2.000 de ellos recibió personalmente sus confidencias) y de las 2.000 vocaciones sacerdotales, que se ofreció como víctima por todos los jóvenes de España; y el Señor le tomó la palabra. Presidió la etapa martirial de esa Juventud. Recordaba nombres de jóvenes que murieron mártires o como héroes.

«¡Gracias, Señor! –anota en su Diario (5) – Que un ministro tuyo [que no cita] me ha dicho en tu nombre, que soy el administrador de la sangre de España». Días después (21 de agosto) se pregunta: «¿Podré ser yo administrador de la sangre de los mártires si yo no mezclo la mía a la suya?. ¡Me has confiado lo que más amas!» ... «Cada día cobra más fuerza en mi espíritu la idea de sufrir. No puedo –se responde, 26 de agosto– administrar la sangre de mis hermanos de Obra sin mezclar con ella las pequeñas gotas de mis insignificantes sacrificios. Ayúdame, Señor y Dios mío, a concrucificarme contigo en la cruz»; anhelo éste permanente en él a lo largo de toda su vida.

Fue un auténtico apóstol con vocación de crucificado. Y, como él deseaba, murió concrucificado con Cristo.

Notas.

(1) Declaración Mons. José Cerviño y Cerviño.

(2) De fecha 4 de marzo de 1950.

Se cantó por vez primera en el II Congreso Nacional celebrado en Santander el 18 de diciembre de 1932. Encontró una gran aceptación y fue entonado con fervor y emoción en todos los actos. Hermoso es su nacimiento.

(3) Entonces no existía nada organizado con carácter nacional, pero en el Centro de Linares funcionaba ya un grupo de Aspirantado, que puede considerarse como el primero de toda España.

(4) SIGNO número 829, año 1955.

(5) 15 de agosto de 1939.
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Manuel Aparici : Capitán de Peregrinos  
domingo, abril 22, 2007, 11:41 AM -
La Revista «Peregrino» del Camino de Santiago, que edita la Federación Española de las Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago, en su número de diciembre de 2006, publica en la página 11 el artículo que os adjuntamos al final de este escrito dedicado a Manuel Aparici.

Por otro lado, «[...] Los Cursillos [de Cristiandad] –afirma Jesús Valls en el prólogo al libro de Guillermo Bibiloni– nacen para hacer un cristianismo fuerte y su fuerza les infunde un espíritu peregrino [...]» [1].

«[...] La vida es un peregrinaje –le dice Eduardo Bonnín a Eduardo Suárez– y esta imagen no ha perdido validez. La pena insisto, es que algunos creen que ya han llegado» [2].

Por otro lado, en la Revista Kerygma, Boletín del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de España, en su último número de enero-febrero de este año 2007, página 9, se lee: «[...] y recibe también un fuerte abrazo de todos tus hermanos, los que compartimos contigo la aventura increíble de un Cursillo, los que seguimos compartiendo contigo el apasionante cuarto día, esta maravillosa “espiritualidad de peregrinación” [...]».

Manuel Aparici (Madrid, 11 –diciembre– 1902 – † Madrid, 28–agosto– 1964), «Capitán de Peregrinos», Presidente Nacional de los Jóvenes de Acción Católica y, una vez ordenado sacerdote, Consiliario Nacional de los mismos, es una de las figuras más importantes de la Iglesia española en el siglo XX, humilde converso, apóstol infatigable y apóstol con vocación de crucificado, que él mismo pidió al Señor y éste le concedió; él, con su tesón, hizo revivir, y de qué modo, el Camino de Santiago; él fue el artífice y el alma de la magna peregrinación mundial juvenil a Santiago de Compostela el 28 de agosto de 1948; él fue el creador en 1940 de los Cursillos de Adelantados, Jefes y Guías de Peregrinos para dar base espiritual honda a los jóvenes «adelantados» camino de Santiago, y después antecedente próximo de los Cursillos de Cristiandad que recogen entre otros muchos elementos el espíritu peregrinante de Manuel Aparici, y siempre referencia obligada de los mismos; éstos nacieron de los Cursillos creados por Manuel Aparici; .... Eduardo Bonnín pensó en él como líder a nivel nacional (España). Pero no pudo ser porque ya estaba muy enfermo, y, aún así, continuó dando cursillos hasta que sus fuerzas se lo permitieron, prácticamente hasta su santa muerte.

Con su palabra y su ejemplo, como apóstol seglar y como sacerdote, nos enseñó a hacer de nuestra vida una peregrinación: «Caminar por Cristo al Padre, a impulsos del Espíritu Santo, con la ayuda de María y llevando consigo a los hermanos».

Veinte años después de haber sido formulada esta definición, el Concilio Vaticano II, en todos sus documentos, proclama el carácter peregrinante de la iglesia y la espiritualidad que de ella se deriva, y así lo proclama la liturgia.

Han pasado los años y en quienes le conocieron y trataron, o recibieron el influjo de su apostolado, se afianza su fama de santidad, al que el cardenal Don Ángel Herrera Oria calificó de «Coloso de Cristo, de su Iglesia y del Papa».

Para más información consultar a la Asociación Peregrinos de la Iglesia disponen de documentos sonoros de la época, sobre su biografía y otras publicaciones. En ella también encontraréis una estampa para pedir su glorificación (para devoción privada). Esperamos vuestras oraciones para que el Señor quiera llevar a buen término su Causa.

Deseamos contar con vosotros para la difusión de su figura, vida y obra, así como de la asociación que lo representa. Con nuestro más profundo agradecimiento, de antemano recibid un cordial saludo de estos vuestros hermanos en Cristo Jesús.

Notas.

[1] «Historia de los Cursillos de Cristiandad. Mallorca, 1944-2001», p. 12. Colección "Cursillos de Cristiandad". Dirección: Jesús R. Valls. Fundación Cursillos de Cristiandad. Primera edición: abril 2002.

[2] «Eduardo Bonnín un aprendiz de cristiano», p. 100. Segunda edición revisada: marzo de 2002. Colección "Cursillos de Cristiandad". Dirección: Jesús R. Valls. Fundación Cursillos de Cristiandad; «Historia de los Cursillos de Cristiandad. Mallorca, 1944-2001», p. 145. Colección "Cursillos de Cristiandad". Dirección: Jesús R. Valls. Fundación Cursillos de Cristiandad. Primera edición: abril 2002.

Anexo.

En recuerdo de Manuel Aparici (1902-1964). Un adelantado del Camino de Santiago. Autor : Pablo García Azpillaga.

Como el autor del artículo "Peregrinos hacia la eternidad" (Peregrino 105-106), en el que se rememora a peregrinos y amigos de los Caminos que terminaron su peregrinaje por la vida, manifiesta en el perámbulo que en la relación que presenta faltará algún nombre, escribo este artículo, si así puede llamarse, para exponer que falta un peregrino, muy significativo, que yo conocí: Manuel Aparici, joven madrileño que fuen un adelantado de la Peregrinación de Compostela.

La labor jacobea de Aparici ha pasado y pasa desapercibida para la mayoría de las instituciones que hoy promueven la Peregrinación y los Caminos a Santiago, como lo demuestra el autor de dicho artículo, al afirmar que ha confeccionado la relación tras consultar publicaciones con temática jacobea. Sin duda, si el nombre de Manuel Aparici hubiese aparecido mencionado en alguna publicación consultada por el autor, lo hubiese incluído en dicha relación.

Ahora que todos nos ponemos medallas por el auge de los Caminos de Santiago es de justicia recordar y dar a conocer a Manuel Aparici, como así era conocido por la juventud de su tiempo, ya que él fue quien infundió en los jóvenes de las décadas 30-40 del pasado siglo, la ilusión de pergrinar a Santiago y por tanto, el que abrió el camino a las generaciones siguientes.

Manuel Aparici nació en Madrid el 11 de diciembre de 1902 y fue bautizado en la parroquia de San Ildefonso. Desde 1934 a 1941 fue presidente de la Juventud de Acción Católica Española, periodo en el que creó el periódico "Signo" de la J.A.C.E. y el folleto "Ultrella" para animar a pergrinar a Santiago. A los 39 años ingresó en el Seminario de Madrid. Ya sacerdote, fue consiliario de la J.A.C.E. Murió en Madrid el 28 de agosto de 1964 después de larga enfermedad.

El principal trabajo de Manuel Aparici consistió en poner en pie de marcha peregrinante a la juventud de las Españas, enseñándoles a entender y a vivir la vida como peregrinación.

Pero su gran impulso para promover la Peregrinación al Sepulcro de Santiago comenzó el 1 de febrero de 1936 cuando, como Presidente de la Juventud de A.C.E. presentó al Papa Pío XI un proyecto de Peregrinación de jóvenes al Sepulcro del Apóstol, en Compostela.

Estas fueron las palabras que Manuel Aparici pronunció ante el Pontífice al presentarle el proyecto de la Peregrinación:

"Por todas partes, la apostasía y el materialismo aumentan en España. Tenemos un Sepulcro, casi olvidado, entre sombras de paganía pero que guarda los restos de un Apóstol, Santiago. ¡ Padre Santo !, déjanos que convoquemos junto a sus cenizas, a la juventud de A.C. de las Españas. Allí aprenderán su lección y la juventud de la hispanidad será un solo apóstol".

Con la aprobación del Papa, Manuel Aparici recorrió las tierras hispanas, infundiendo en los jóvenes la ilusión de peregrinar al Sepulcro de Santiago, llevando como slogan "Siempre hacia Santiago".

Al mismo tiempo, recordaba que en un Sepulcro casi olvidado, en el fin de las tierras hispanas, se encontraban las reliquias de Santiago, nuestro Protector.

De esta manera puso en pie de marcha a la juventud y supo despertar en varias generaciones de jóvenes el ideal peregrinante.

La Peregrinación estaba proyectada realizarla en el Año Santo Compostelano de 1937 pero, cuando llegó el año señalado, España estaba en guerra civil y no se pudo efectuar.

Los jóvenes españoles se habían convertido unos en combatientes y otros en mártires de la persecución religiosa republicana. Esto es "memoria histórica". Miles de jóvenes que habían soñado con atravesar el Pórtico de la Gloria de la Catedral Compostelana en su Peregrinación, aceptaron el martirio con serenidad, fe y esperanza de atravesar el Pórtico de la Gloria definitiva, donde el Apóstol Santiago les estaba esperando para presentarles a Jesús.

Los jóvenes católicos que sobrevivieron a la guerra y a la persecución religiosa y que conservaron el espíritu peregrinante, durante largos años, vivieron espiritualmente la Peregrinación y continuaron soñando con su realización.

Por fin, el año 1948 pudo llevarse a cabo la gran Peregrinación de los jóvenes hispanos a la Tumba del Apóstol Santiago. El sueño se había hecho realidad.

Los cien mil jóvenes que nos reunimos en aquellos días memorables, 28 y 29 de agosto de 1948, en su mayoría hemos permanecido fieles al espíritu peregrinante que nos infundió Manuel Aparici. Muchos, hemos intentado durante años, reavivar el espíritu de la Peregrinación y el Camino de Santiago, que permanecían olvidados. otros siguen sus pasos en la Asociación Peregrinos de la Iglesia, que además trabaja para la beatificación de Manuel Aparici Navarro.

Y termino pidiéndole a Manuel Aparici que interceda ante el Señor para que en la juventud hispana renazca el ideal peregrinante y la ilusión por peregrinar al Sepulcro de Santiago, como símbolo de la peregrinación por la vida al encuentro de Cristo.
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El sacerdocio de Manuel Aparici 
domingo, noviembre 26, 2006, 10:39 PM -
Carlos Peinó Agrelo, vicepostulador de la Causa de Canonización del Siervo de Dios Manuel Aparici Navarro señala que a la Asociación Peregrinos de la Iglesia, hay que sumar la misma Archidiócesis de Madrid, como partes actoras en esta Causa de Canonización ya en Roma con su presunto milagro.

A santificarme es preciso. Únicamente siendo yo santo podré santificar a los demás (Diario Espiritual 3-XI-1931).

Ser sacerdote santo o no ser sacerdote (Diario Espiritual 20-X-1945).

¡Para qué quiero la vida sino he de ser sacerdote santo! (Diario Espiritual 5-X-1946).

En el Seminario, entre los seminaristas que más le trataron, tenía fama de santidad, y esto se oía en comentarios: “Aparici es un santazo” (Rvdo. Demetrio Pérez Ocaña, compañero de Manuel Aparici en el Seminario y testigo en su Causa de Canonización. C.P. pp. 668/675).

Y este anhelo de santidad es constante en su vida.

Por mi ordenación de Subdiácono el 22 de marzo de 1947, consciente, reflexiva, alegre y libremente –escribe en su Diario Espiritual el 19-IV-1947, Miércoles de Ceniza– me entregué totalmente a Cristo y El me aceptó.

El Obispo en su nombre nos dijo:

”Hijos amadísimos: Habiendo de ser promovidos al sagrado orden del Subdiaconado, una y otra vez debéis considerar atentamente cual es la carga que hoy espontáneamente deseáis tomar sobre vosotros. Porque hasta ahora sois libres y podéis a vuestro arbitrio volver a la vida del mundo; pero, si llegáis a recibir este Orden, en manera alguna os será lícito abandonar vuestro propósito, sino que en ese ministerio deberéis servir perpetuamente a Dios, a quien servir es reinar, y con su ayuda guardar castidad y estar siempre al servicio de la Iglesia. Por tanto, mientras tenéis tiempo pensadlo bien, y si determináis perseverar en vuestro santo propósito ... acercaos acá en nombre del Señor”.

Y nosotros dimos un paso al frente.

Por mi Ordenación de Diácono el 18 de mayo de 1947 ratifiqué mi entrega y Él me concedió el Espíritu Santo: “Accipe Spiritum Sanctum ad robur et ad resistendum diabolo et tentationibus ejus”.

Y por mi Ordenación de Presbítero el 31 de mayo de 1947 quedó la entrega plenamente ratificada y sellada, yo soy suyo y Él es mío. Y porque soy suyo extendió sus poderes sobre su Cuerpo físico y místico al nuevo miembro que se había adquirido. Pues Cristo es quien consagra, por boca y manos de sus ministros, Cristo es quien bendice, Cristo es quien absuelve, quien bautiza y quien da unción extrema.

Esto hay que comprenderlo bien, pues si soy de Cristo, todo lo que el pasó, libre y voluntariamente, lo tengo que pasar yo. Y Cristo pasó pobreza extrema hasta vivir de limosna y no tener dónde reclinar su cabeza; pasó hambre, frío, sed y fatigas y trabajos fue incomprendido, injuriado y despreciado y al fin murió en la Cruz y todo esto por obediencia al Padre que le había enviado a salvarnos.

Todo esto lo he pensado y meditado desde el mes de septiembre de 1932 y ... siento ... todo eso ... que Cristo también sintió, paso a paso me he ido acercando hasta que el 31 de mayo de 1947 consumé la entrega.

¿Comprendéis por qué hice bordar en mi cinta de manos, junto a cada fecha, un emblema?. En la de Subdiaconado, el de María Santísima, pues a Ella, la Purísima, consagraba mi voto de castidad; en la de Diaconado, la cruz y la corona de espinas, pues el Diácono es coministro del Santo Sacrificio; y en la del Presbiterado el pelícano, pues el pelícano es símbolo de Cristo, porque alimenta a sus hijuelos con su propia sangre.

Fijémonos en el orden ascendente de las entregas:

Castidad = Mortificación total del cuerpo.
Cruz y espinas = Mortificación total del espíritu.
Pelícano = Morir víctima todos los días paraalimentar con la sangre del propio sacrificio a los hijuelos de Cristo cuyo ministro soy.

Y por si todo eso expresara poco hice grabar en mi cáliz, como sabéis, la quinta palabra de Cristo en la Cruz: “Sitio”; ¿creéis que yo podría beber todos los días la sangre del Señor en ese cáliz que me habla incesantemente de su sed sin darle a beber en retorno de la suya preciosa mi propia sangre en forma de oración, sacrificio, penitencia, estudio y trabajo? No. Y por eso, como promesa de lo que con su gracia haría por Él, hice grabar debajo de su petición angustiosa «Sitio», la respuesta que me dictó su gracia con palabras inspiradas por Él a S. Pablo: “Adimpleo ea, quae desunt passionum Christi, in carne mea, pro Corpore ejus, quod est Ecclesia”.

Todo esto lo pensé, lo medité y lo maduré con la ayuda de su gracia en mis últimos años de Seminario. Su queja la tenía bien grabada porque ella me guió desde el Jueves Santo de 1930, y con arreglo a esto hice mis propósitos de Ejercicios de las distintas Órdenes de Subdiácono, Diácono y Presbítero y entre ellos incluí el que con su gracia acabo de cumplir: hacer en el mismo verano de mi Ordenación el mes de Ejercicios.

Y lo hice, porque vi que igual que pasó con su Nacimiento, pasaría con el mío a su sacerdocio, que la cruz que era el pesebre podría nublarse con la adoración de los pastores y de los Magos y el cántico de Simeón en el templo, y la cruz de mi sacerdocio se disimularía con el besamanos de mi primera Misa, las enhorabuenas y los obsequios, y así como Él quiso huir a Egipto, quiso también que su ministro huyera de Ejercicios.

¿Para qué?. Para que así como Él a su regreso de Egipto comenzó su vida de sacrificio oculto, así también su sacerdote comenzara en su nueva etapa de estudios, su vida de sacrificio y cruz oculta.

¿Cuáles fueron las características de su vida en Nazaret?. Obediencia, oración, pobreza, trabajo hasta la fatiga y ocultamiento humilde y sacrificio. Luego esas deben ser las características de quien se le entregó.

Obediencia: Voy a estudiar y completar mi formación a Salamanca porque lo ha dispuesto Él, por medio de mi Obispo. Y en las épocas de vacación escolar, tan sujeto a la obediencia estaré, como durante el curso; iré y haré lo que me manden.

Trabajo hasta la fatiga: El estudio será mi principal cruz. Aprovechando hasta el minuto todo el tiempo posible para completar mi formación, claro es que para esa formación algo de ministerio sacerdotal: confesiones, visita de pobres, enfermos, etc. habré de tener. Pero no hay que olvidar que desde que soy sacerdote el tiempo de que disponga no es mío, sino de Cristo y de sus almas.

Pobreza: A mamá no le voy a cercenar nada de lo que en conciencia necesite para subsistir, lo necesario también es voluntad de Dios que se lo procure y facilite, puesto que en lo necesario también mi madre es miembro del Cuerpo Místico de Cristo y estoy atendiendo a Cristo cuando la atiendo a ella; pero en lo no necesario, en lo que pueda suponer cierta prodigalidad, no podré, sería robar a Cristo un tiempo y unas energías que son suyas, para atender a la carne y a la sangre.

En cuanto a mí, aspiro a vivir, dentro de la limitación que me imponga el fin principal, para el cual el Señor me envía a Salamanca, que es el estudio, con pobreza lo más semejante posible a la de Jesús, pues siendo Él mi Cabeza y teniendo a mi Cabeza coronada de espinas, sería absurdo que yo me coronara de rosas, y claro es que con la pobreza irá también la mortificación compatible con el estudio, fin principal.

Por su parte, Mons. José Luis Gutiérrez, Relator de la Causa de Canonización del Siervo de Dios, en la presentación de la Positio Super Virtutibus escribe:

El Siervo de Dios Manuel Aparici Navarro nació en Madrid el 11 de diciembre de 1902. Ingresa en el Cuerpo Técnico de Aduanas en 1922 y el año de 1927 señala un hito en su vida, ya que a partir de ese momento asume con plena conciencia sus deberes de cristiano, practicados hasta entonces sin una convicción profunda. En años difíciles para España, encuentra en la Juventud de Acción Católica el campo en el que desarrolla un apostolado fecundo, en aras del cual renuncia en 1929 a proseguir los estudios de Derecho. Se siente llamado al sacerdocio y, con total disponibilidad, acepta el consejo de retrasar su entrada en el seminario diocesano –lo hará en 1941– para continuar la labor en la Juventud de Acción Católica, de la que fue nombrado Vicepresidente Nacional en 1933 y Presidente Nacional en 1934. Ordenado sacerdote el 31 de mayo de 1947, fue nombrado en 1950 Consiliario Nacional de la Juventud de Acción Católica. Tras ocho años de enfermedad ofrecida a Dios con espíritu sobrenatural, fallece en Madrid el 28 de agosto de 1964, aún no cumplidos los 62 años de edad [1].

Destaca la Positio el afán de almas del Siervo de Dios, como laico y después como sacerdote, con una profunda vida interior y de sacrificio y un trabajo constante, hasta el límite de las propias fuerzas.

La instrucción procesal de la causa fue iniciada en Madrid en 1994 y su clausura tuvo lugar el 14 de octubre de 1998. Declararon 41 testigos, seis de los cuales llamados de oficio por el tribunal. La búsqueda de documentos fue realizada por la Comisión de expertos en Historia y Archivística, y peritos teólogos dieron su parecer sobre el material recogido.

Fuí nombrado Relator de esta causa en el Congreso ordinario de la Congregación para las Causas de los Santos celebrados el 12 de noviembre de 1999. Es Postulador el Rvdo. José Francisco Guijarro García y en la redacción de la Positio ha colaborado el Dr. Carlos Peinó Agrelo.

Es oportuno evidenciar que el Summarium contiene un amplio muestrario de escritos del Siervo de Dios, así como algunas cartas a él dirigidas por otras personas [2]. Destacan sobre todo amplios fragmentos de su Diario Espiritual, que abarca el periodo comprendido entre septiembre de 1930 y abril de 1961, así como los cuadernos de meditaciones, ejercicios y retiros del Siervo de Dios [3].

Las frases que transcribo a continuación forman par-te de un testimonio personal de Juan Pablo II sobre su sacerdocio:

El sacerdote es el hombre de la Eucaristía ... La Santa Misa es en términos absolutos el centro de mi vida y de cada una de mis jornadas ...

El sacerdote es hombre de oración. “Os alimento con aquello de lo cual yo mismo vivo”, afirmaba San Anselmo. Las verdades que anunciamos hemos de descubrirlas y hacerlas carne de nuestra carne en la intimidad de la oración y de la meditación. Nuestro ministerio de la palabra consiste en poner de manifiesto lo que antes ha madurado en la oración. No es ésta, sin embargo, la única dimensión de la oración sacerdotal. Dado que el sacerdote es mediador entre Dios y los hombres, muchos acuden a él pidiendo oraciones. Por eso, la oración “crea” en cierto sentido al sacerdote, sobre todo como pastor. Y a la vez, cada sacerdote “se crea a sí mismo” constantemente gracias a la oración ...

La identidad sacerdotal es importante para el presbítero; es importante para su testimonio ante los hombres, que en él no buscan más que al sacerdote: un verdadero homo Dei, que ame a la Iglesia como a su Esposa, que sea para los fieles testigo de lo absoluto de Dios y de las realidades invisibles, que sea un hombre de oración y, gracias a ésta, un verdadero maestro, un guía y un amigo.

La identidad sacerdotal es cuestión de fidelidad a Cristo y al pueblo de Dios, al que hemos sido enviados ...

"¿Cómo puede un sacerdote hacer plenamente realidad esta vocación?. Bien conocéis, queridos sacerdotes, el secreto: confiar en la ayuda divina y esforzarse continuamente por alcanzar la santidad" [4].

Los Rvdmos. Consultores teólogos y los Emmos. y Excmos. Miembros de la Congregación disponen en este volumen del material que les permitirá apreciar si la vida de Manuel Aparici refleja el modelo que el Santo Padre pone ante nuestros ojos; y podrán así responder a la pregunta que se somete a su parece: "an constet de virtutibus ... in gradu heroico, in casu et ad effectum de quo agitur".

Roma, 8 de septiembre de 2000, fiesta de la Natividad de Nuestra Señora.

Manuel Aparici –afirma Mons. Maximino Romero de Lema, Arzobispo– vivió ejemplarmente toda su vida y ésta es su heroicidad en la vida. Y éste es hoy su mensaje: Como seglar, un joven que se convierte a Cristo en plena juventud y que valientemente, sin temores humanos, a velas desplegadas, se empeña en vivir el Evangelio, para llevarlo a todos los jóvenes, como luz de Cristo.

Como sacerdote un ejemplo de fe, de obediencia, de humildad, de trabajo, de transparencia, de dar su vida al prójimo y de oración que alimentaba su vida interior.

Él, anticipándose en muchísimas cosas al Concilio Vaticano II, dio el matiz peregrinante a esa Juventud; él, con su tesón, hizo revivir, y de qué modo, el Camino de Santiago; el fue el artífice y el alma de la magna peregrinación mundial juvenil a Santiago de Compostela el 28 de agosto de 1948; él fue el creador en 1940 de los Cursillos de Adelantados, Jefes y Guías de Peregrinos para dar base espiritual honda a los jóvenes «adelantados» camino de Santiago, y después antecedente próximo de los Cursillos de Cristiandad que recogen entre otros muchos elementos el espíritu peregrinante de Manuel Aparici, y siempre referencia obligada de los mismos; él es –a juicio de José Díaz Rincón– el pionero de los Cursillos de Cristiandad; ...

Han pasado los años. Y en quienes le conocieron y trataron, o recibieron el influjo de su apostolado, se afianza su fama de santidad, al que el cardenal don Ángel Herrera Oria calificó de «coloso de Cristo, de su Iglesia y del Papa.

Notas.

[1] Para un resumen cronológico de la vida del Siervo de Dios, cfr. Inform., pp. 87-90.
[2] Cfr. Summ., pp. 399-554.
[3] Cfr. ibid., pp. 399-475 y 477-505.
[4] Juan Pablo II, Testimonio en el Simposio Internacional con motivo del XXX Aniversario del Decr. Presbyterorum ordinis, 27-X-1995.
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José Marí­a Escrivá y Manuel Aparici 
viernes, noviembre 17, 2006, 11:26 AM -
D. Pedro Rodríguez (1), autor del Libro Josemaría Escrivá de Balaguer, CAMINO, Instituto Histórico Josemaría Escrivá, Edición crítico-histórica, 2ª Edición corregida, Junio de 2002, Ediciones Rial, S.A., Madrid, escribe en la página 140:

«Como sabemos, el “original” de C (Camino) llevado a la imprenta no era un “manuscrito”, sino el texto mecanografiado que hemos visto escribir al propio Autor (2) [...].

Recordemos que la hoja nº 1, que falta, es la que contenía el título originario del libro (Consideraciones Espirituales) y la dedicatoria a Manuel Aparici. La hoja 2, tiene arriba la palabra Camino, [...]».

En la página 83, había escrito:

«En los días finales de la redacción decidió el Autor dedicar el nuevo libro –todavía con el título antiguo: Consideraciones Espirituales– a Manuel Aparici, Presidente de la Juventud de Acción Católica (3). Así quedaba la hoja 1 del libro:

A Manuel Aparici que tanto sabe de juventud vibrante y de apostolado». (4)

Unas páginas más adelante (89-90) escribe de nuevo:

«[...] De la conversación de Calatayud salió un título más breve para el libro: sencillamente “Consideraciones”, como de hecho se le llamaba en la conversación [...]. En todo caso, el Autor, al regresar a Burgos, elimina la hoja primera del manuscrito (5) y la sustituye por esta otra con el nuevo título y la dedicatoria:

Consideraciones

A Manuel Aparici, que tanto sabe de juventud vibrante y apostolado». (6)

Hay que partir del manuscrito original, que se acaba el 2 de febrero y el día 11 se entrega a Mons. Lauzurica para el prólogo –escribe en la página 97 –.

«En ese breve espacio de tiempo, como sabemos, el libro pasó de llamarse Consideraciones Espirituales a llamarse, sencillamente, Consideraciones. Así consta en las dos versiones mecanografiadas de la hoja primera del manuscrito, que se conservan (7), ambas con la dedicatoria a Manuel Aparici. Con este último título se entrega el manuscrito a Mons. Lauzurica. En los dos casos, la hoja 2, con las palabras del Autor al lector, permanecía intocada ...

Cuando fue retirada la segunda hoja nº 1 –al decidir el Autor el nombre de Camino y que el libro no llevara dedicatoria–, para sustituirla, no se hizo una tercera versión con el nuevo título [...]».

La dedicatoria de la obra "cumbre" de un sacerdote a un seglar.

Reflexiones del Vice-postulador de la causa de canonización de Manuel Aparici. Carlos Peinó Agrelo.

¿ Por qué arrancaron la hoja núm.1 con el título Consideraciones que llevaba añadida la dedicatoria a Manuel Aparici, quedando de frontal la hoja núm. 2 con el título Camino y sin dedicatoria?.

¿ Por qué la quitó el autor en su día, por voluntad propia, por consejo de terceros, o tal vez porque así se lo pidió Manuel Aparici cuando sabemos de su humildad?.

La pregunta está perfectamente contestada por el Doctor Pedro Rodríguez en su edición crítico-histórica ya citada. Su libro tiene 1195 páginas.

Sea cual fuera la razón, las hojas con la dedicatoria están conservadas, y prueba se deseaba quedase constancia en los archivos.

La dedicatoria de la obra "cumbre" de un sacerdote a un seglar en 1939 (ordenado sacerdote el 31 de mayo de 1947), cosa que parece impensable en aquellos años, nos confirma la talla humana, espiritual y apostólica de Manuel Aparici Navarro.

Lo cierto y verdad es que se conserva la dedicatoria laudatoria al Siervo de Dios para conocimiento de las generaciones futuras y que hoy, en mi opinión, adquiere una fuerza y relevancia insospechada.

Notas.

(1) Doctor en Teología y en Derecho, Prelado de Honor de Su Santidad, Profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y miembro de la Pontificia Academia Romana de Santo Tomás de Aquino.

(2) Se conserva en AGP, sec. A, leg. 54, carp. 4.

(3) Manuel Aparici Navarro (1902-1963) nació en Madrid. Hombre abnegado y piadoso, de profunda fe, se confesaba con el Autor ya desde antes de la guerra y continuó haciéndolo en Burgos y después. Presidente de la Juventud de Acción Católica en los difíciles años que preceden y siguen a la guerra civil. Ordenado sacerdote en 1947 (Vid en AGP, sec. A, leg. 50-5, carp. I, carta invitando al Autor a su ordenación), fue nombrado Consiliario de la JAC. Promovió la famosa Peregrinación a Santiago de Compostela de 1948, cuya "mística peregrinante” Aparici plasmó en el lema «peregrinar es caminar hacia el Padre». Murió en olor de santidad. Está en marcha el proceso de canonización. –En los días de la redacción visitaba frecuentemente al beato Josemaría y a los que le acompañaban (Diario de Burgos, 20-I-1939); Francisco Botella: «Llega Ricardo Fernández Vallespín, que mañana se va a San Sebastián. Por la tarde viene Aparici. Estos días viene con frecuencia».

(4) Botella da la noticia de la dedicatoria en el Diario de Burgos del 4 de febrero: «Ha dedicado el libro al joven-viejo Aparici». Una broma de Francisco Botella, que tenía 22 años y le parecía muy viejo, como representante de los jóvenes, un hombre de 37 años. Efectivamente, en el texto mecanografiado terminado el 2 de febrero el libro aparece con la dedicatoria en la portada. En Madrid el Autor cambió de opinión y le pareció mejor que el libro saliera sin dedicatoria alguna, y así fue efectivamente. Esta hoja nº 1 del manuscrito C con la dedicatoria a Aparici se encuentra en AGP, sec. A, leg. 50-4, carp. 5, exp. 4, doc. 2.

(5) Vid supra nt. 89.

(6) Esta hoja se encuentra en AGP, sec. A, leg. 50-11, exp. V, doc. 49. Es el dorso del documento en cuestión. Esta portada es, sin duda, la que formaba parte del manuscrito que el Autor entregó a Lauzurica para hacer el prólogo.

(7) Esta hoja, que era, como digo, la nº 1 de la numeración consecutiva del original de Burgos, contenía el título del libro, en lo alto de la página, y en el centro la dedicatoria a Manuel Aparici, que hemos trascrito, en su doble versión, supra 5.2 (pgs. 83 y 90).
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La gran influencia de Manuel Aparici en la familia Rivera Ramí­rez 
jueves, noviembre 9, 2006, 01:41 AM -
Fuente : Peregrinos de la Iglesia

Sor Carmen es hermana del Rvdo. José Rivera Ramírez, cuyo Proceso diocesano de Canonización se clausuró el día 21 de octubre de 2000, de Antonio Rivera, y de Ana María Rivera, en adelante Pepe o José y Antonio el «Ángel del Alcázar», respectivamente, y Ana María. Su nombre, el de su padre, el Dr. Don José Rivera Lema, y el de sus hermanos aparecerán frecuentemente a lo largo de esta biografía. Los de Sor Carmen y Ana María como testigos y los de los restantes miembros de su familia en sus escritos o en escritos de familiares y amigos.

Manuel Aparici había pensado en José como futuro sucesor suyo en la Consiliaría Nacional de Acción Católica, y así se lo había solicitado al Cardenal por si podía concedérselo.

Ana María conoció a la madre de Manuel Aparici, a una hermana de la madre, a su hermana Matilde y a su hermano Rafael. Durante la enfermedad de su madre la visitó muchas veces; incluso Manuel Aparici la llamó en varias ocasiones. Esta confianza que veían con respecto a la familia la consideraban una gracia de Dios, correspondiendo a su llegada con verdadera acogida formando parte del núcleo familiar. Le decía a su padre que se sentía algo suyo, y así obraba, escuchándole con toda atención.

Ofrecemos a continuación dos escritos reveladores de cuanto decimos: uno del padre de Sor Carmen a Manuel Aparici, otro de Manuel Aparici al padre de Sor Carmen.

I.

Con fecha 13 de abril de 1948 el padre de Sor Carmen, hablando de sus hijos, le dice a Manuel Aparici.

Mi querido amigo y capellán:

Recibí tu carta que verdaderamente me llenó de gozo, pues he visto, por lo que me refieres, que aquella tiara de requisitos indispensables para alcanzar algo del Señor: Sacrificio, mortificación y oración estaban y están en Antonio, Carmelina y Pepe. El primero por estar ya allí donde él, con toda convicción, dijo que iba, por lo que nos dejó nota clara del poder de esa tiara, y los otros dos por estar preparándose hace ya tiempo, y sin dejar de andarlo, en el camino angostísimo que les lleva a donde es voluntad del Señor que vayan, nos indican que si de Dios queremos ser oídos ha de ser formados en esos requisitos de que Él nos dejó perenne ejemplo en la Pasión que sufrió. Así que yo, que los veo tan en ti copiados, estoy contentísimo con que sean nuestros muchachos y más si atiendo a que en todas las habitaciones de esta casa resuenan constantemente los ecos de aquellas palabras que dejaban traslucir inequívocamente la admiración que por ti sentía el primero y sienten los que en la muerte mística ... y en el martirio lento ... van apartando día a día ... las impurezas que les puedan quedar de su deambular por el mundo.

Y sentido esto, nada tiene de particular que tú que, a ellos acudes por medio de libros y petición de oraciones, te veas rodeado de esos obsequios que el Señor te hace en las almas de los ejercitantes de ambos sexos, pues ellos, los muchachos nuestros, a Él se lo han pedido para la santidad de su sacerdote y la máxima alegría de haberte entregado todo en todo lo que Él te pide.

Con todo el afecto de Carmen y Ana María recibe con el agradecimiento de tu bendición un fuerte abrazo de tu siempre buen amigo.

II.

Por su parte, él, ya muy enfermo, escribe con fecha 20 de marzo de 1963 a su buen amigo el Dr. D. José Rivera Lema, del que se consideraba "cuasi” hijo, y le dice:

He leído el original escrito por José Manuel de Córdoba sobre Antonio y me ha complacido mucho al par que me ha hecho bien el volver a recordar su ejemplo.

A Vds. también, como a la familia de S. Bernardo, se les puede designar como “la familia que alcanzó a Cristo”, pues si Vd. y Dª Carmen colaboraron con el Señor en la santificación de sus hijos, ahora éstos, con las exigencias de sus vocaciones, les santifican a Vds. crucificándoles con la cruz de la soledad, soledad que Él nos elige para poderse dar más totalmente a nosotros sin compañías que dificulten la íntima unión preparatoria de la nueva, íntima, gozosa y eterna del cielo.

Con todo cariño les bendice a todos su “cuasi” hijo.

Y todo ello sin ánimo de ser exhaustivos. Por otro lado decir que se conservan cartas que José Rivera recibió de Manuel Aparici todas ellas de gran interés que, por su extensión no reproducimos. Dichas cartas están incorporadas a la Causa de Canonización de Manuel Aparici que ya está en Roma.

A modo de ejemplo, podemos citar el siguiente fragmento recopilado del diario de José Rivera y algunos apuntes sobre su vida personal que muestran una vez más la gran influencia de Manuel Aparici sobre su pensamiento.

Yo me he criado -reconoce José Rivera en su Diario 4-IV-1990- dentro de la idea del amor paternal de Dios, tan prontamente propuesta a mi entendimiento, sobre todo por Aparici.

Años antes, en carta dirigida a su hermana Ana María en noviembre de 1962, José Rivera describe : "El ambiente de casa me ha colocado en una situación especialmente fácil para asimilar las ideas de Aparici".

Fueron tiempos aquellos de entusiasmos juveniles y de militancia en Acción Católica, ambientados en el clima heroico de la postguerra, que él vivió envuelto por la sombra agigantada de su hermano Antonio, "El Ángel del Alcázar", y el testimonio de Manuel Aparici.

Las paredes de su habitación, en la toledana casa de la plaza de Santa Isabel número 2, estaban literalmente forradas hasta el techo de estanterías de madera oscura y en ellas una ingente cantidad de libros; algún recuerdo personal, entre ellos las fotografías del P. Aldama, y de Manuel Aparici.

En definitiva, la habilidad de su madrina de oraciones (su hermana Carmelina) - escribe Demetrio Fernández González - le fue poniendo en contacto con buenos sacerdotes: Amado Sáez de Ibarra, Manuel Aparici, Anastasio Granados, y cada uno en su momento fue dejando su impronta sobre la importancia de la formación espiritual en el Seminario, la necesidad de la mortificación incluso física, y la llamada universal a la santidad que son remachadas por el P. Nieto.

Tesis Doctoral de Oriol Pallás.

Por otro lado, Oriol Pallás, sacerdote que está realizando la tesis doctoral sobre José Rivera, indica el hecho de que estudiar su vida le pone en contacto también con Manuel Aparici por la influencia que tuvo sobre él. Manuel Aparici es de una gran vocación sacerdotal y su espiritualidad influencia al clero diocesano.

Estas son sin duda las diversas y ricas facetas de las que se puede hablar y escribir del Siervo de Dios Manuel Aparici Navarro y José Rivera Ramírez.

Nota editorial.

Peregrinos de la Iglesia lleva la Causa de Canonización del Siervo de Dios Manuel Aparici; las cartas del padre de José Rivera, de Manuel Aparici con José Rivera y la correspondencia epistolar con Sor Carmen, obran en su poder y se encuentran incorporadas al proceso de Canonización de éste, ya en Roma con su milagro, por lo que en todo momento se puede autentificar la veracidad de cuanto escribimos. Carlos Peinó Agrelo lleva personalmente la Causa desde enero de 1993 y es el vicepostulador de la misma.
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42º Aniversario de la muerte de Manuel Aparici 
lunes, agosto 28, 2006, 09:21 PM -
Fuente : Peregrinos de la Iglesia

Hoy día 28 de agosto hace 42 años que fallecía santamente en su Casa de Madrid el Siervo de Dios Manuel Aparici; moría un día de San Agustín al que tanto quería y aniversario de la magna peregrinación mundial de la Juventud de Acción Católica a Santiago de Compostela en 1948.

«Capitán de Peregrinos», Presidente Nacional de los Jóvenes de Acción Católica de España y, una vez ordenado sacerdote, Consiliario Nacional de los mismos. Recorrió toda España dando Cursillos hasta el día de su muerte, incluso cuando ya estaba gravemente enfermo. Eduardo Bonnín había pensado en él como responsable nacional del Movimiento en España, ...

Él, anticipándose en muchísimas cosas al Concilio Vaticano II, dió el matiz peregrinante a esa Juventud; él, con su tesón, hizo revivir, y de qué modo, el Camino de Santiago; él fue el artífice y el alma de la magna peregrinación mundial juvenil a Santiago de Compostela el 28 de agosto de 1948; él fue el creador en 1940 de los Cursillos de Adelantados, Jefes y Guías de Peregrinos para dar base espiritual honda a los jóvenes «adelantados» camino de Santiago, y después antecedente próximo de los Cursillos de Cristiandad que recogen, entre otras muchas cosas, el espíritu peregrinante de Manuel Aparici, y siempre referencia obligada de los mismos; él es –a juicio de José Díaz Rincón– el pionero de los Cursillos de Cristiandad; ...

Han pasado los años. Y en quienes le conocieron y trataron, o recibieron el influjo de su apostolado, se afianza su fama de santidad, al que el cardenal don Ángel Herrera Oria calificó de «coloso de Cristo, de su Iglesia y del Papa».

Su Causa de Canonización se encuentra en fase romana. El día 13 de octubre de 2005 se clausuró el proceso de milagro en su fase diocesana (Archidiócesis de Madrid. España) y entregada la documentación en la Congregación para la Causa de los Santos en Roma cuatro días después.

Su voz, la biografía de este cursillista camino de los altares y otras publicaciones, tales como Manuel Aparici y los Cursillos de Cristiandad, Manuel Aparici, pionero de los Cursillos de Cristiandad, etc ... están en www.peregrinosdelaiglesia.org. Consultarlas y recomendarlas por favor.

«Vivió ejemplarmente toda su vida y ésta es hoy su heroicidad en la vida –dice Mons. Maximino Romero de Lema–. Y éste es hoy su mensaje: Como seglar, un joven que se convierte a Cristo en plena juventud y que valientemente, sin temores humanos, a velas desplegadas, se empeña en vivir el Evangelio, para llevarlo a todos los jóvenes, como luz de Cristo. Como sacerdote un ejemplo de fe, de obediencia, de humildad, de trabajo, de transparencia, de dar su vida al prójimo y de oración que alimentaba su vida interior».

Una vida ejemplar y luminosa, digna de imitarse. ¡Cuánto bien podría hacer, en la Iglesia de hoy, su ejemplo!.

Pedimos todos por su pronta subida a los altares si es la voluntad de Dios.

Notas.

José Díaz Rincón, es ex-miembro del Pontificio Consejo para los Laicos y testigo en la Causa de Canonización de Manuel Aparici.

«[...] Tiene un interés para nosotros este testimonio por quien ha sido miembro de un Dicasterio Pontificio dedicado, precisamente, a lo que es la presencia, la acción y la misión de los laicos en la Iglesia. Aunque él ha formado parte como miembro del Consejo Pontificio con posterioridad a la vida y a la muerte de Manuel Aparici (de hecho el Consejo Pontificio se instituyó bastante después), sin embargo, esta perspectiva que le da a él el haber sido colaborador tan directo de la misión del Romano Pontífice sobre los laicos, le da a su testimonio un valor especial [...]» (Rvdo. D. José Francisco Guijarro, Postulador de la Causa de Canonización y Presidente del Congreso Nacional celebrado los días 29 y 30 de noviembre de 2003 con motivo del Centenario del Nacimiento del Siervo de Dios Manuel Aparici Navarro. Libro de Actas. Madrid. Noviembre 2003).

Pertenece a la Acción Católica desde que cumplió los dieciséis años. Fue Presidente Parroquial de los Jóvenes de Acción Católica en El Romeral (Toledo) de 1947 a 1951. Fundador y Presidente del Centro de Tropa, para soldados de Acción Católica, de 1951 a 1953 en la Academia de Infantería de Toledo, en donde hizo el Servicio militar. Presidente Diocesano de los Jóvenes de Acción Católica de Toledo de 1954 a 1957. En esos años colaboró mucho con el Consejo Superior de los Jóvenes de Acción Católica especialmente en los Cursillos de Cristiandad siendo Consiliario Nacional Manuel Aparici. Presidente Diocesano del Movimiento Rural de Adultos de Acción Católica, que se constituyó en esa fecha a nivel nacional y se llamaba Apostolado Rural, de 1958 a 1969. Presidente Nacional del Movimiento Rural de Adultos de Acción Católica de 1969 a 1977. Vicepresidente de F.I.M.A.R.C. (Federación Internacional de Movimientos de Adultos Rurales Católicos) de 1972 a 1978. Miembro del Pontificio Consejo para los Laicos en Roma de 1984 a 1990. En la actualidad trabaja con su equipo apostólico en su Parroquia de El Buen Pastor de Toledo, colabora con la Comisión Diocesana en el Movimiento de Acción Católica General y en diversas estructuras pastorales de su propia Diócesis (Consejos Pastorales Arciprestal y Diocesano u otras), etc...

Conoció a Manuel Aparici en marzo de 1950. Lo trató hasta su muerte en agosto de 1964 y desde mayo de 1954, hasta que ya no pudo, fue su director espiritual. Entonces le recomendó como nuevo director espiritual a José Rivera del que le dijo: «[...], aunque tú casi no le conoces ten confianza absoluta en él, es un sacerdote muy joven y santo,[...]».

Otros Artículos :

Manuel Aparici: Pionero de los cursillos de Cristiandad y Causa de Canonización. José Díaz Rincón, ex-miembro del Pontificio Consejo para los Laicos.
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Manuel Aparici : Causa de Canonización. 
domingo, febrero 5, 2006, 09:14 PM -
El Boletin del Militante del Secretariado del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, de Badajoz, España, Octubre-Diciembre 2005, ha publicado en su página 12 bajo el título CAUSA DE CANONIZACIÓN DEL CURSILLISTA el artículo que os adjuntamos dedicado al Siervo de Dios Manuel Aparici, pionero de los Cursillos de Cristiandad.

Peregrinos de la Iglesia.

Boletin del Militante.

Recibimos en el boletin informativo "Bordón de Peregrino", núm. 266, Noviembre 2005, una noticia que a los cursillistas particularmente nos debe alegrar muchísimo. Es la causa de canonización del siervo de Dios, Manuel Aparici. Y que el proceso de milagro está ya en Roma. Solamente, por causa de la extensión del informe, podemos dar una síntesis del contenido del boletin arriba indicado.

Dice así "El siervo de Dios creó en 1940 y extendió por toda España los Cursillos de Adelantados de Peregrinos, con el fin de dar contenido espiritual y apostólico, a la preparación de aquella peregrinación jacobea de 1948, movilizando a toda la juventud para dar a conocer a Cristo, proclamar su Evangelio, alcanzar la santidad y asumir un compromiso apostólico.

Los contenidos de aquellos Cursillos de Adelantados de Peregrinos eran profundamente teológicos, cristológicos, eclesiales y antropológicos, con una pedagogía activa y festiva, de manera que a cualquiera que participase le resultaba impactante y muy positivo.

Estos Cursillos propiciaron la incorporación de nuevos jóvenes a las filas de la Acción Católica. De estos Cursillos y de estos jóvenes, cuyo líder indiscutible era Manuel Aparici, nacieron los Cursillos de Cristiandad. El antecedente, por tanto, de los referidos Cursillos de Cristiandad son los Cursillos de Adelantados de Peregrinos.

Y termina de esta forma, el autor del artículo D. José Díaz Rincón, ex-miembro del Pontificio Consejo para los laicos: "Tengo la certeza, por conocer al Siervo de Dios Manuel Aparici con el que me dirigí durante 15 años hasta que por su grave enfermedad ya no pudo, por su probada fidelidad y donación total a Jesucrito y a su Iglesia, que él gozará inconmensurablemente al ver desde el Cielo cómo su labor, respondiendo a la Gracia de Dios, ha dado como uno de sus frutos más preclaros el Movimiento de Cursillos de Cristiandad".

Otros Artículos :

Manuel Aparici: Pionero de los cursillos de Cristiandad. José Díaz Rincón, ex-miembro del Pontificio Consejo para los Laicos.
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