EPÍSTOLA A LOS HEBREOS
1 Muchas veces y
de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los
Profetas;
2 en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a
quien instituyó heredero de todo, por quien también hizo los mundos;
3 el
cual, siendo resplandor de su gloria e impronta de su sustancia, y el que
sostiene todo con su palabra poderosa, después de llevar a cabo la
purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las
alturas,
4 con una superioridad sobre los ángeles tanto mayor cuanto más
les supera en el nombre que ha heredado.
5 En efecto, ¿a qué ángel dijo
alguna vez: = Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy; = y también: = Yo
seré para él Padre, y él será para mi Hijo? =
6 Y nuevamente al introducir
a su Primogénito en el mundo dice: = Y adórenle todos los ángeles de Dios.
=
7 Y de los ángeles dice: = El que hace a sus ángeles vientos, y a sus
servidores llamas de fuego. =
8 Pero del Hijo: = Tu trono, ¡oh Dios!, por
los siglos de los siglos; = y: = El cetro de tu realeza, cetro de equidad.
=
9 = Amaste la justicia y aborreciste la iniquidad; por eso te ungió, ¡oh
Dios!, tu Dios con óleo de alegría con preferencia a tus compañeros. =
10 Y
también: = Tú al comienzo, ¡oh Señor!, pusiste los cimientos de la tierra, y
obras de tu mano son los cielos. =
11 = Ellos perecerán, mas tú permaneces;
todos como un vestido envejecerán; =
12 = como un manto los enrollarás, =
como un vestido, = y serán cambiados. Pero tú eres el mismo y tus años no
tendrán fin. =
13 Y ¿a qué ángel dijo alguna vez: = Siéntate a mi diestra,
hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies? =
14 ¿Es que no son
todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de
heredar la salvación?
1 Por tanto, es
preciso que prestemos mayor atención a lo que hemos oído, para que no nos
extraviemos.
2 Pues si la palabra promulgada por medio de los ángeles
obtuvo tal firmeza que toda transgresión y desobediencia recibió justa
retribución,
3 ¿cómo saldremos absueltos nosotros si descuidamos tan gran
salvación? La cual comenzó a ser anunciada por el Señor, y nos fue luego
confirmada por quienes la oyeron,
4 testificando también Dios con señales y
prodigios, con toda suerte de milagros y dones del Espíritu Santo repartidos
según su voluntad.
5 En efecto, Dios no sometió a los ángeles el mundo
venidero del cual estamos hablando.
6 Pues atestiguó alguien en algún
lugar: = ¿Qué es el hombre, que te acuerdas de él? ¿O el hijo del hombre, que
de él te preocupas? =
7 = Le hiciste por un poco inferior a los ángeles; de
gloria y honor le coronaste. =
8 = Todo lo sometiste debajo de sus pies. =
Al = someterle todo, = nada dejó que no le estuviera sometido. Mas al
presente, no vemos todavía que = le esté sometido todo. =
9 Y a aquel que =
fue hecho inferior a los ángeles por un poco, = a Jesús, le vemos = coronado
de gloria y honor = por haber padecido la muerte, pues por la gracia de Dios
gustó la muerte para bien de todos.
10 Convenía, en verdad, que Aquel por
quien es todo y para quien es todo, llevara muchos hijos a la gloria,
perfeccionando mediante el sufrimiento al que iba a guiarlos a la
salvación.
11 Pues tanto el santificador como los santificados tienen todos
el mismo origen. Por eso no se avergüenza de llamarles = hermanos =
12
cuando dice: = Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la asamblea te
cantaré himnos. = Y también:
13 = Pondré en él mi confianza. = Y
nuevamente: = Henos aquí, a mí y a los hijos que Dios me dio. =
14 Por
tanto, así como los = hijos = participan de la sangre y de la carne, así
también participó él de las mismas, para aniquilar mediante la muerte al señor
de la muerte, es decir, al Diablo,
15 y libertar a cuantos, por temor a la
muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud.
16 Porque, ciertamente,
no se ocupa de los ángeles, sino de la = descendencia de Abraham. =
17 Por
eso tuvo que asemejarse en todo a sus = hermanos, = para ser misericordioso y
Sumo Sacerdote fiel en lo que toca a Dios, en orden a expiar los pecados del
pueblo.
18 Pues, habiendo sido probado en el sufrimiento, puede ayudar a
los que se ven probados.
1 Por tanto,
hermanos santos, partícipes de una vocación celestial, considerad al apóstol y
Sumo Sacerdote de nuestra fe, a Jesús,
2 que es = fiel = al que le
instituyó, como lo fue también = Moisés en toda su casa. =
3 Pues ha sido
juzgado digno de una gloria en tanto superior a la de Moisés, en cuanto la
dignidad del constructor de la casa supera a la casa misma.
4 Porque toda
casa tiene su constructor; mas el constructor del universo es Dios.
5
Ciertamente, Moisés fue fiel = en toda su casa, como servidor, = para
atestiguar cuanto había de anunciarse,
6 pero Cristo lo fue como hijo, al
frente de su propia casa, que somos nosotros, si es que mantenemos la entereza
y la gozosa satisfacción de la esperanza.
7 Por eso, como dice el Espíritu
Santo: = Si oís hoy su voz, =
8 = no endurezcáis vuestros corazones como en
la Querella, el día de la provocación en el desierto, =
9 = donde me
provocaron vuestros padres y me pusieron a prueba, aun después de haber visto
mis obras =
10 durante cuarenta años. = Por eso = me irrité contra esa
generación y dije: Andan siempre errados en su corazón; no conocieron mis
caminos. =
11 = Por eso juré en mi cólera: ¡No entrarán en mi descanso!
=
12 ¡Mirad, hermanos!, que no haya en ninguno de vosotros un corazón
maleado por la incredulidad que le haga apostatar de Dios vivo;
13 antes
bien, exhortaos mutuamente cada día mientras dure este = hoy, = para que
ninguno de vosotros se = endurezca = seducido por el pecado.
14 Pues hemos
venido a ser partícipes de Cristo, a condición de que mantengamos firme hasta
el fin la segura confianza del principio.
15 Al decir: = Si oís hoy su voz,
no endurezcáis vuestros corazones como en la Querella, =
16 ¿quiénes son
los que, = habiéndole oído, = le movieron = querella? = ¿Es que no fueron
todos los que salieron de Egipto por medio de Moisés?
17 Y ¿contra quiénes
= se irritó durante cuarenta años? = ¿No fue acaso contra los que pecaron,
cuyos = cadáveres cayeron en el desierto? =
18 Y ¿a quiénes = juró que no
entrarían en su descanso = sino a los que desobedecieron?
19 Así, vemos que
no pudieron entrar a causa de su incredulidad.
1 Temamos, pues;
no sea que, permaneciendo aún en vigor la promesa de = entrar en su descanso,
= alguno de vosotros parezca llegar rezagado.
2 También nosotros hemos
recibido una buena nueva, lo mismo que ellos. Pero la palabra que oyeron no
aprovechó nada a aquellos que no estaban unidos por la fe a los que
escucharon.
3 De hecho, hemos entrado en el descanso los que hemos creído,
según está dicho: = Por eso juré en mi cólera: ¡No entrarán en mi descanso! =
Y eso que las obras de Dios estaban terminadas desde la creación del
mundo,
4 pues en algún lugar dice acerca del día séptimo: Y = descansó Dios
el día séptimo de todas sus obras. =
5 Y también en el pasaje citado: = ¡No
entrarán en mi descanso! =
6 Por tanto, quedando en claro que algunos han
de entrar en él, y que los primeros en recibir la buena nueva no entraron a
causa de su desobediencia,
7 vuelve a señalar un día, = hoy, = diciendo por
David al cabo de tanto tiempo, como queda dicho: = Si oís hoy su voz, no
endurezcáis vuestros corazones...
8 Porque si Josué les hubiera
proporcionado el descanso, no habría hablado Dios más tarde, de otro día.
9
Por tanto es claro que queda un descanso sabático para el pueblo de
Dios.
10 Pues quien = entra en su descanso, = también él = descansa de sus
trabajos, = al igual que Dios de los suyos.
11 Esforcémonos, pues, por =
entrar en ese descanso, = para que nadie caiga imitando aquella
desobediencia.
12 Ciertamente, es viva la Palabra de Dios y eficaz, y más
cortante que espada alguna de dos filos. Penetra hasta las fronteras entre el
alma y el espíritu, hasta las junturas y médulas; y escruta los sentimientos y
pensamientos del corazón.
13 No hay para ella criatura invisible: todo está
desnudo y patente a los ojos de Aquel a quien hemos de dar cuenta.
14
Teniendo, pues, tal Sumo Sacerdote que penetró los cielos - Jesús, el Hijo de
Dios - mantengamos firmes la fe que profesamos.
15 Pues no tenemos un Sumo
Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en
todo igual que nosotros, excepto en el pecado.
16 Acerquémonos, por tanto,
confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar
gracia para una ayuda oportuna.
1 Porque todo
Sumo Sacerdote es tomado de entre los hombres y está puesto en favor de los
hombres en lo que se refiere a Dios para ofrecer dones y sacrificios por los
pecados;
2 y puede sentir compasión hacia los ignorantes y extraviados, por
estar también él envuelto en flaqueza.
3 Y a causa de esa misma flaqueza
debe ofrecer por los pecados propios igual que por los del pueblo.
4 Y
nadie se arroga tal dignidad, sino el llamado por Dios, lo mismo que
Aarón.
5 De igual modo, tampoco Cristo se apropió la gloria del Sumo
Sacerdocio, sino que la tuvo de quien le dijo: = Hijo mío eres tú; yo te he
engendrado hoy. =
6 Como también dice en otro lugar: = Tú eres sacerdote
para siempre, a semejanza de Melquisedec. =
7 El cual, habiendo ofrecido en
los días de su vida mortal ruegos y súplicas con poderoso clamor y lágrimas al
que podía salvarle de la muerte, fue escuchado por su actitud reverente,
8
y aun siendo Hijo, con lo que padeció experimentó la obediencia;
9 y
llegado a la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna para todos
los que le obedecen,
10 proclamado por Dios Sumo Sacerdote = a semejanza de
Melquisedec. =
11 Sobre este particular tenemos muchas cosas que decir,
aunque difíciles de explicar, porque os habéis hecho tardos de
entendimiento.
12 Pues debiendo ser ya maestros en razón del tiempo,
volvéis a tener necesidad de ser instruidos en los primeros rudimentos de los
oráculos divinos, y os habéis hecho tales que tenéis necesidad de leche en
lugar de manjar sólido.
13 Pues todo el que se nutre de leche desconoce la
doctrina de la justicia, porque es niño.
14 En cambio, el manjar sólido es
de adultos; de aquellos que, por costumbre, tienen las facultades ejercitadas
en el discernimiento del bien y del mal.
1 Por eso,
dejando aparte la enseñanza elemental acerca de Cristo, elevémonos a lo
perfecto, sin reiterar los temas fundamentales del arrepentimiento de las
obras muertas y de la fe en Dios;
2 de la instrucción sobre los bautismos y
de la imposición de las manos; de la resurrección de los muertos y del juicio
eterno.
3 Y así procederemos con el favor de Dios.
4 Porque es imposible
que cuantos fueron una vez iluminados, gustaron el don celestial y fueron
hechos partícipes del Espíritu Santo,
5 saborearon las buenas nuevas de
Dios y los prodigios del mundo futuro,
6 y a pesar de todo cayeron, se
renueven otra vez mediante la penitencia, pues crucifican por su parte de
nuevo al Hijo de Dios y le exponen a pública infamia.
7 Porque la tierra
que recibe frecuentes lluvias y produce buena vegetación para los que la
cultivan participa de la bendición de Dios.
8 Por lo contrario, la que
produce = espinas y abrojos = es desechada, y cerca está de la = maldición, =
y terminará por ser quemada.
9 Pero de vosotros, queridos, aunque hablemos
así, esperamos cosas mejores y conducentes a la salvación.
10 Porque no es
injusto Dios para olvidarse de vuestra labor y del amor que habéis mostrado
hacia su nombre, con los servicios que habéis prestado y prestáis a los
santos.
11 Deseamos, no obstante, que cada uno de vosotros manifieste hasta
el fin la misma diligencia para la plena realización de la esperanza,
12 de
forma que no os hagáis indolentes, sino más bien imitadores de aquellos que,
mediante la fe y la perseverancia, heredan las promesas.
13 Cuando Dios
hizo la Promesa a Abraham, no teniendo a otro mayor por quien jurar, = juró
por sí mismo =
14 diciendo: = ¡Sí!, te colmaré de bendiciones y te
acrecentaré en gran manera. =
15 Y perseverando de esta manera, alcanzó la
Promesa.
16 Pues los hombres juran por uno superior y entre ellos el
juramento es la garantía que pone fin a todo litigio.
17 Por eso Dios,
queriendo mostrar más plenamente a los herederos de la Promesa la
inmutabilidad de su decisión, interpuso el juramento,
18 para que, mediante
dos cosas inmutables por las cuales es imposible que Dios mienta, nos veamos
más poderosamente animados los que buscamos un refugio asiéndonos a la
esperanza propuesta,
19 que nosotros tenemos como segura y sólida ancla de
nuestra alma, y = que penetra hasta más allá del velo, =
20 adonde entró
por nosotros como precursor Jesús, hecho, a = semejanza de Melquisedec, = Sumo
= Sacerdote para siempre. =
1 En efecto,
este = Melquisedec, rey de Salem, sacerdote de Dios Altísimo, = que = salió al
encuentro de Abraham cuando regresaba de la derrota de los reyes, y le
bendijo, =
2 al cual dio Abraham el = diezmo de todo, = y cuyo nombre
significa, en primer lugar, "rey de justicia" y, además, = rey de Salem, = es
decir, "rey de paz",
3 sin padre, ni madre, ni genealogía, sin comienzo de
días, ni fin de vida, asemejado al Hijo de Dios, permanece sacerdote para
siempre.
4 Mirad ahora cuán grande es éste, a quien el mismo Patriarca =
Abraham dio el diezmo = de entre lo mejor del botín.
5 Es cierto que los
hijos de Leví que reciben el sacerdocio tienen orden según la Ley de percibir
el diezmo del pueblo, es decir, de sus hermanos, aunque también proceden éstos
de la estirpe de Abraham;
6 mas aquél, sin pertenecer a su genealogía,
recibió el diezmo de Abraham, y bendijo al que tenía las promesas.
7 Pues
bien, es incuestionable que el inferior recibe la bendición del superior.
8
Y aquí, ciertamente, reciben el diezmo hombres mortales; pero allí, uno de
quien se asegura que vive.
9 Y, en cierto modo, hasta el mismo Leví, que
percibe los diezmos, los pagó por medio de Abraham,
10 pues ya estaba en
las entrañas de su padre cuando = Melquisedec le salió al encuentro. =
11
Pues bien, si la perfección estuviera en poder del sacerdocio levítico - pues
sobre él descansa la Ley dada al pueblo -, ¿qué necesidad había ya de que
surgiera otro sacerdote a = semejanza de Melquisedec, = y no "a semejanza de
Aarón"?
12 Porque, cambiado el sacerdocio, necesariamente se cambia la
Ley.
13 Pues aquel de quien se dicen estas cosas, pertenecía a otra tribu,
de la cual nadie sirvió al altar.
14 Y es bien manifiesto que nuestro Señor
procedía de Judá, y a esa tribu para nada se refirió Moisés al hablar del
sacerdocio.
15 Todo esto es mucho más evidente aún si surge otro sacerdote
a semejanza de Melquisedec,
16 que lo sea, no por ley de prescripción
carnal, sino según la fuerza de una vida indestructible.
17 De hecho, está
atestiguado: = Tú eres sacerdote para siempre, a semejanza de Melquisedec.
=
18 De este modo queda abrogada la ordenación precedente, por razón de su
ineficacia e inutilidad,
19 ya que la Ley no llevó nada a la perfección,
pues no era más que introducción a una esperanza mejor, por la cual nos
acercamos a Dios.
20 Y por cuanto no fue sin juramento - pues los otros
fueron hechos sacerdotes sin juramento,
21 mientras éste lo fue bajo
juramento por Aquel que le dijo: = "Juró el Señor y no se arrepentirá: Tú eres
sacerdote para siempre" - =
22 por eso, de una mejor Alianza resultó fiador
Jesús.
23 Además, aquellos sacerdotes fueron muchos, porque la muerte les
impedía perdurar.
24 Pero éste posee un sacerdocio perpetuo porque
permanece = para siempre. =
25 De ahí que pueda también salvar
perfectamente a los que por él se llegan a Dios, ya que está siempre vivo para
interceder en su favor.
26 Así es el Sumo Sacerdote que nos convenía:
santo, inocente, incontaminado, apartado de los pecadores, encumbrado por
encima de los cielos,
27 que no tiene necesidad de ofrecer sacrificios cada
día, primero por sus pecados propios como aquellos Sumos Sacerdotes, luego por
los del pueblo: y esto lo realizó de una vez para siempre, ofreciéndose a sí
mismo.
28 Es que la Ley instituye Sumos Sacerdotes a hombres frágiles: pero
la palabra del juramento, posterior a la Ley, hace el Hijo perfecto = para
siempre. =
1 Este es el
punto capital de cuanto venimos diciendo, que tenemos un Sumo Sacerdote tal,
que se = sentó a la diestra = del trono de la Majestad en los cielos,
2 al
servicio del santuario y de la Tienda verdadera, = erigida por el Señor, = no
por un hombre.
3 Porque todo Sumo Sacerdote está instituido para ofrecer
dones y sacrificios: de ahí que necesariamente también él tuviera que ofrecer
algo.
4 Pues si estuviera en la tierra, ni siquiera sería sacerdote,
habiendo ya quienes ofrezcan dones según la Ley.
5 Estos dan culto en lo
que es sombra y figura de realidades celestiales, según le fue revelado a
Moisés al emprender la construcción de la Tienda. Pues dice: = Mira, harás
todo conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte. =
6 Mas ahora
ha obtenido él un ministerio tanto mejor cuanto es Mediador de una mejor
Alianza, como fundada en promesas mejores.
7 Pues si aquella primera fuera
irreprochable, no habría lugar para una segunda.
8 Porque les dice en tono
de reproche: = He aquí que días vienen, dice el Señor, y concertaré con la
casa de Israel y con la casa de Judá una nueva Alianza, =
9 = no como la
Alianza que hice con sus padres el día en que los tomé de la mano para
sacarlos de la tierra de Egipto.Como ellos no permanecieron fieles a mi
Alianza, también yo me desentendí de ellos, dice el Señor. =
10 = Esta es
la Alianza que pactaré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el
Señor:Pondré mis leyes en su mente, en sus corazones las grabaré; y yo seré su
Dios y ellos serán mi pueblo. =
11 = Y no habrá de instruir cada cual a su
conciudadano ni cada uno a su hermano diciendo: "¡Conoce al Señor!", pues
todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. =
12 = Porque
me apiadaré de sus iniquidades y de sus pecados no me acordaré ya. =
13 Al
decir = nueva, = declaró anticuada la primera; y lo anticuado y viejo está a
punto de cesar.
1 También la
primera Alianza tenía sus ritos litúrgicos y su santuario terreno.
2 Porque
se preparó la parte anterior de la Tienda, donde se hallaban el candelabro y
la mesa con los panes de la presencia, que se llama Santo.
3 Detrás del
segundo velo se hallaba la parte de la Tienda llamada Santo de los
Santos,
4 que contenía el altar de oro para el incienso, el arca de la
Alianza - completamente cubierta de oro - y en ella, la urna de oro con el
maná, la vara de Aarón que retoño y las tablas de la Alianza.
5 Encima del
arca, los querubines de gloria que cubrían con su sombra el propiciatorio. Mas
no es éste el momento de hablar de todo ello en detalle.
6 Preparadas así
estas cosas, los sacerdotes entran siempre en la primera parte de la Tienda
para desempeñar las funciones del culto.
7 Pero en la segunda parte entra
una vez al año, y solo, el Sumo Sacerdote, y no sin sangre que ofrecer por sí
mismo y por los pecados del pueblo.
8 De esa manera daba a entender el
Espíritu Santo que aún no estaba abierto el camino del santuario mientras
subsistiera la primera Tienda.
9 Todo ello es una figura del tiempo
presente, en cuanto que allí se ofrecen dones y sacrificios incapaces de
perfeccionar en su conciencia al adorador,
10 y sólo son prescripciones
carnales, que versan sobre comidas y bebidas y sobre abluciones de todo
género, impuestas hasta el tiempo de la reforma.
11 Pero presentóse Cristo
como Sumo Sacerdote de los bienes futuros, a través de una Tienda mayor y más
perfecta, no fabricada por mano de hombre, es decir, no de este mundo.
12 Y
penetró en el santuario una vez para siempre, no con sangre de machos cabríos
ni de novillos, sino con su propia sangre, consiguiendo una redención
eterna.
13 Pues si la sangre de machos cabríos y de toros y la ceniza de
vaca santifica con su aspersión a los contaminados, en orden a la purificación
de la carne,
14 ¡cuánto más la sangre de Cristo, que por el Espíritu Eterno
se ofreció a sí mismo sin tacha a Dios, purificará de las obras muertas
nuestra conciencia para rendir culto a Dios vivo!
15 Por eso es mediador de
una nueva Alianza; para que, interviniendo su muerte para remisión de las
transgresiones de la primera Alianza, los que han sido llamados reciban la
herencia eterna prometida.
16 Pues donde hay testamento se requiere que
conste la muerte del testador,
17 ya que el testamento es válido en caso de
defunción, no teniendo valor en vida del testador.
18 Así tampoco la
primera Alianza se inauguró sin sangre.
19 Pues Moisés, después de haber
leído a todo el pueblo todos los preceptos según la Ley, tomó la sangre de los
novillos y machos cabríos con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el libro
mismo y a todo el pueblo
20 diciendo: = Esta es la sangre de la Alianza que
Dios ha ordenado para vosotros. =
21 Igualmente roció con sangre la Tienda
y todos los objetos del culto;
22 pues según la Ley, casi todas las cosas
han de ser purificadas con sangre, y sin efusión de sangre no hay
remisión.
23 En consecuencia, es necesario, por una parte, que las figuras
de las realidades celestiales sean purificadas de esa manera; por otra parte,
que también lo sean las realidades celestiales, pero con víctimas más
excelentes que aquéllas.
24 Pues no penetró Cristo en un santuario hecho
por mano de hombre, en una reproducción del verdadero, sino en el mismo cielo,
para presentarse ahora ante el acatamiento de Dios en favor nuestro,
25 y
no para ofrecerse a sí mismo repetidas veces al modo como el Sumo Sacerdote
entra cada año en el santuario con sangre ajena.
26 Para ello habría tenido
que sufrir muchas veces desde la creación del mundo. Sino que se ha
manifestado ahora una sola vez, en la plenitud de los tiempos, para la
destrucción del pecado mediante su sacrificio.
27 Y del mismo modo que está
establecido que los hombres mueran una sola vez, y luego el juicio,
28 así
también Cristo, después de haberse ofrecido una sola vez = para quitar los
pecados de la multitud, = se aparecerá por segunda vez sin relación ya con el
pecado a los que le esperan para su salvación.
1 No
conteniendo, en efecto, la Ley más que una sombra de los bienes futuros, no la
realidad de las cosas, no puede nunca, mediante unos mismos sacrificios que se
ofrecen sin cesar año tras año, dar la perfección a los que se acercan.
2
De otro modo, ¿no habrían cesado de ofrecerlos, al no tener ya conciencia de
pecado los que ofrecen ese culto, una vez purificados?
3 Al contrario, con
ellos se renueva cada año el recuerdo de los pecados,
4 pues es imposible
que sangre de toros y machos cabríos borre pecados.
5 Por eso, al entrar en
este mundo, dice: = Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has formado un
cuerpo. =
6 = Holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron.
=
7 = Entonces dije: ¡He aquí que vengo - pues de mí está escrito en el
rollo del libro - a hacer, oh Dios, tu voluntad! =
8 Dice primero: =
Sacrificios y oblaciones y holocaustos y sacrificios por el pecado no los
quisiste ni te agradaron = - cosas todas ofrecidas conforme a la Ley -
9 =
entonces = - añade -: = He aquí que vengo a hacer tu voluntad. = Abroga lo
primero para establecer el segundo.
10 Y en virtud de esta = voluntad =
somos santificados, merced a la = oblación = de una vez para siempre del =
cuerpo = de Jesucristo.
11 Y, ciertamente, todo sacerdote está en pie, día
tras día, oficiando y ofreciendo reiteradamente los mismos sacrificios, que
nunca pueden borrar pecados.
12 El, por el contrario, habiendo ofrecido por
los pecados un solo sacrificio, = se sentó a la diestra de Dios para siempre,
=
13 esperando desde entonces = hasta que sus enemigos sean puestos por
escabel de sus pies. =
14 En efecto, mediante una sola oblación ha llevado
a la perfección para siempre a los santificados.
15 También el Espíritu
Santo nos da testimonio de ello. Porque, después de haber dicho:
16 = Esta
es la Alianza que pactaré con ellos después de aquellos días, dice el
Señor:Pondré mis leyes en sus corazones, y en su mente las grabaré, =
17
añade: = Y de sus pecados = e iniquidades = no me acordaré ya. =
18 Ahora
bien, donde hay remisión de estas cosas, ya no hay más oblación por el
pecado.
19 Teniendo, pues, hermanos, plena seguridad para entrar en el
santuario en virtud de la sangre de Jesús,
20 por este camino nuevo y vivo,
inaugurado por él para nosotros, a través del velo, es decir, de su propia
carne,
21 y con un = Sumo Sacerdote = al frente de la = casa de Dios,
=
22 acerquémonos con sincero corazón , en plenitud de fe, purificados los
corazones de conciencia mala y lavados los cuerpos con agua pura.
23
Mantengamos firme la confesión de la esperanza, pues fiel es el autor de la
Promesa.
24 Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y
las buenas obras,
25 sin abandonar vuestra propia asamblea, como algunos
acostumbran hacerlo, antes bien, animándoos: tanto más, cuanto que veis que se
acerca ya el Día.
26 Porque si voluntariamente pecamos después de haber
recibido el pleno conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por los
pecados,
27 sino la terrible espera del juicio y la = furia del fuego =
pronto a = devorar a los rebeldes. =
28 Si alguno viola la Ley de Moisés es
= condenado a muerte = sin compasión, = por la declaración de dos o tres
testigos. =
29 ¿Cuánto más grave castigo pensáis que merecerá el que
pisoteó al Hijo de Dios, y tuvo como profana = la sangre de la Alianza = que
le santificó, y ultrajó al Espíritu de la gracia?
30 Pues conocemos al que
dijo: = Mía es la venganza; yo daré lo merecido. = Y también: = El Señor
juzgará a su pueblo. =
31 ¡Es tremendo caer en la manos de Dios vivo!
32
Traed a la memoria los días pasados, en que después de ser iluminados,
hubisteis de soportar un duro y doloroso combate,
33 unas veces expuestos
públicamente a ultrajes y tribulaciones; otras, haciéndoos solidarios de los
que así eran tratados.
34 Pues compartisteis los sufrimientos de los
encarcelados; y os dejasteis despojar con alegría de vuestros bienes,
conscientes de que poseíais una riqueza mejor y más duradera.
35 No perdáis
ahora vuestra confianza, que lleva consigo una gran recompensa.
36
Necesitáis paciencia en el sufrimiento para cumplir la voluntad de Dios y
conseguir así lo prometido.
37 Pues todavía = un poco, muy poco tiempo; y
el que ha de venir vendrá sin tardanza. =
38 = Mi justo vivirá por la fe;
mas si es cobarde, mi alma no se complacerá en él. =
39 Pero nosotros no
somos = cobardes = para perdición, sino = creyentes = para salvación del
alma.
1 La fe es
garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven.
2
Por ella fueron alabados nuestros mayores.
3 Por la fe, sabemos que el
universo fue formado por la palabra de Dios, de manera que lo que se ve
resultase de lo que no aparece.
4 Por la fe, ofreció Abel a Dios un
sacrificio más excelente que Caín, por ella fue declarado justo, con la
aprobación que dio = Dios a sus ofrendas; = y por ella, aun muerto, habla
todavía.
5 Por la fe, Henoc fue trasladado, de modo que no vio la muerte y
= no se le halló, porque le trasladó Dios. = Porque antes de contar su
traslado, la Escritura da en su favor testimonio = de haber agradado a Dios.
=
6 Ahora bien, sin fe es imposible agradarle, pues el que se acerca a Dios
ha de creer que existe y que recompensa a los que le buscan.
7 Por la fe,
Noé, advertido por Dios de lo que aún no se veía, con religioso temor
construyó un arca para salvar a su familia; por la fe, condenó al mundo y
llegó a ser heredero de la justicia según la fe.
8 Por la fe, Abraham, al
ser llamado por Dios, obedeció y = salió = para el lugar que había de recibir
en herencia, y = salió = sin saber a dónde iba.
9 Por la fe, = peregrinó =
por la Tierra Prometida como en tierra extraña, habitando en tiendas, lo mismo
que Isaac y Jacob, coherederos de las mismas promesas.
10 Pues esperaba la
ciudad asentada sobre cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.
11
Por la fe, también Sara recibió, aun fuera de la edad apropiada, vigor para
ser madre, pues tuvo como digno de fe al que se lo prometía.
12 Por lo cual
también de uno solo y ya gastado nacieron hijos, = numerosos como las
estrellas del cielo, incontables como las arenas de las orillas del mar.
=
13 En la fe murieron todos ellos, sin haber conseguido el objeto de las
promesas: viéndolas y saludándolas desde lejos y confesándose = extraños y
forasteros sobre la tierra. =
14 Los que tal dicen, claramente dan a
entender que van en busca de una patria;
15 pues si hubiesen pensado en la
tierra de la que habían salido, habrían tenido ocasión de retornar a
ella.
16 Más bien aspiran a una mejor, a la celestial. Por eso Dios no se
avergüenza de ellos, de ser llamado Dios suyo, pues les tiene preparada una
ciudad...
17 Por la fe, Abraham, = sometido a la prueba, presentó a Isaac =
como ofrenda, y el que había recibido las promesas, ofrecía a su = unigénito
=,
18 respecto del cual se le había dicho: = Por Isaac tendrás
descendencia. =
19 Pensaba que poderoso era Dios aun para resucitar de
entre los muertos. Por eso lo recobró para que Isaac fuera también
figura.
20 Por la fe, bendijo Isaac a Jacob y Esaú en orden al
futuro.
21 Por la fe, Jacob, moribundo, bendijo a cada uno de los hijos de
José, y = se inclinó apoyado en la cabeza de su bastón. =
22 Por la fe,
José, moribundo, evocó el éxodo de los hijos de Israel, y dio órdenes respecto
de sus huesos.
23 Por la fe, Moisés, recién nacido, = fue durante tres
meses ocultado por sus padres, = pues = vieron = que el niño era = hermoso = y
no temieron el edicto del rey.
24 Por la fe, = Moisés, ya adulto, = rehusó
ser llamado hijo de una hija de Faraón,
25 prefiriendo ser maltratado con
el pueblo de Dios a disfrutar el efímero goce del pecado,
26 estimando como
riqueza mayor que los tesoros de Egipto = el oprobio de Cristo, = porque tenía
los ojos puestos en la recompensa.
27 Por la fe, salió de Egipto sin temer
la ira del rey; se mantuvo firme como si viera al invisible.
28 Por la fe,
celebró la = Pascua = e hizo la aspersión de = sangre = para que el =
Exterminador = no tocase a los primogénitos de Israel.
29 Por la fe,
atravesaron el mar Rojo como por una tierra seca; mientras que los egipcios
intentando lo mismo, fueron tragados.
30 Por la fe, se derrumbaron los
muros de Jericó, después de ser rodeados durante siete días.
31 Por la fe,
la ramera Rajab no pereció con los incrédulos, por haber acogido amistosamente
a los exploradores.
32 Y ¿a qué continuar? Pues me faltaría el tiempo si
hubiera de hablar sobre Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los
profetas.
33 Estos, por la fe, sometieron reinos, hicieron justicia,
alcanzaron las promesas, cerraron la boca a los leones;
34 apagaron la
violencia del fuego, escaparon del filo de la espada, curaron de sus
enfermedades, fueron valientes en la guerra, rechazando ejércitos
extranjeros;
35 las mujeres recobraban resucitados a sus muertos. Unos
fueron torturados, rehusando la liberación por conseguir una resurrección
mejor;
36 otros soportaron burlas y azotes, y hasta cadenas y
prisiones;
37 apedreados, torturados, aserrados, muertos a espada;
anduvieron errantes cubiertos de pieles de oveja y de cabras; faltos de todo;
oprimidos y maltratados,
38 ¡hombres de los que no era digno el mundo!,
errantes por desiertos y montañas, por cavernas y antros de la tierra.
39 Y
todos ellos, aunque alabados por su fe, no consiguieron el objeto de las
promesas.
40 Dios tenía ya dispuesto algo mejor para nosotros, de modo que
no llegaran ellos sin nosotros a la perfección.
1 Por tanto,
también nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos,
sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con fortaleza la
prueba que se nos propone,
2 fijos los ojos en Jesús, el que inicia y
consuma la fe, el cual, en lugar del gozo que se le proponía, soportó la cruz
sin miedo a la ignominia y = está sentado a la diestra = del trono de
Dios.
3 Fijaos en aquel que soportó tal contradicción de parte de los
pecadores, para que no desfallezcáis faltos de ánimo.
4 No habéis resistido
todavía hasta llegar a la sangre en vuestra lucha contra el pecado.
5
Habéis echado en olvido la exhortación que como a hijos se os dirige: = Hijo
mío, no menosprecies la corrección del Señor; ni te desanimes al ser
reprendido por él. =
6 = Pues a quien ama el Señor, le corrige; y azota a
todos los hijos que acoge. =
7 Sufrís para = corrección = vuestra. Como a =
hijos = os trata Dios, y ¿qué = hijo = hay a quien su padre no = corrige?
=
8 Mas si quedáis sin corrección, cosa que todos reciben, señal de que
sois bastardos y no = hijos =.
9 Además, teníamos a nuestros padres según
la carne, que nos corregían, y les respetábamos. ¿No nos someteremos mejor al
Padre de los espíritus para vivir?
10 ¡Eso que ellos nos corregían según
sus luces y para poco tiempo!; mas él, para provecho nuestro, en orden a
hacernos partícipes de su santidad.
11 Cierto que ninguna corrección es de
momento agradable, sino penosa; pero luego produce fruto apacible de justicia
a los ejercitados en ella.
12 Por tanto, = levantad las manos caídas y las
rodillas entumecidas =
13 = y enderezad para vuestros pies los caminos
tortuosos, = para que el cojo no se descoyunte, sino que más bien se
cure.
14 = Procurad la paz = con todos y la santidad, sin la cual nadie
verá al Señor.
15 Poned cuidado en que nadie se vea privado de la gracia de
Dios; en que = ninguna raíz amarga retoñe ni os turbe = y por ella llegue a
inficionarse la comunidad.
16 Que no haya ningún fornicario o impío como
Esaú, que por una comida = vendió su primogenitura. =
17 Ya sabéis cómo
luego quiso heredar la bendición; pero fue rechazado y no logró un cambio de
parecer, aunque lo procuró con lágrimas.
18 No os habéis acercado a una
realidad sensible: = fuego ardiente, oscuridad, tinieblas, huracán, =
19 =
sonido de trompeta = y = a un ruido de palabras = tal, que suplicaron los que
lo oyeron no se les hablara más.
20 Es que no podían soportar esta orden: =
El que toque el monte, aunque sea un animal, será lapidado. =
21 Tan
terrible era el espectáculo, que el mismo Moisés dijo: = Espantado estoy = y
temblando.
22 Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sión, a la
ciudad de Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, reunión
solemne
23 y asamblea de los primogénitos inscritos en los cielos, y a
Dios, juez universal, y a los espíritus de los justos llegados ya a su
consumación,
24 y a Jesús, mediador de una nueva Alianza, y a la aspersión
purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel.
25 Guardaos de
rechazar al que os habla; pues si los que rechazaron al que promulgaba los
oráculos desde la tierra no escaparon al castigo, mucho menos nosotros, si
volvemos la espalda al que nos habla desde el cielo.
26 Su voz conmovió
entonces la tierra. Mas ahora hace esta promesa: = Una vez más haré yo que se
estremezca = no sólo = la tierra, = sino también = el cielo. =
27 Estas
palabras, = una vez más, = quieren decir que las cosas conmovidas se
cambiarán, ya que son realidades creadas, a fin de que permanezcan las
inconmovibles.
28 Por eso, nosotros que recibimos un reino inconmovible,
hemos de mantener la gracia y, mediante ella, ofrecer a Dios un culto que le
sea grato, con religiosa piedad y reverencia,
29 pues nuestro = Dios es
fuego devorador. =
1 Permaneced en
el amor fraterno.
2 No os olvidéis de la hospitalidad; gracias a ella
hospedaron algunos, sin saberlo, a ángeles.
3 Acordaos de los presos, como
si estuvierais con ellos encarcelados, y de los maltratados, pensando que
también vosotros tenéis un cuerpo.
4 Tened todos en gran honor el
matrimonio, y el lecho conyugal sea inmaculado; que a los fornicarios y
adúlteros los juzgará Dios.
5 Sea vuestra conducta sin avaricia; contentos
con lo que tenéis, pues él ha dicho: = No te dejaré ni te abandonaré; =
6
de modo que podamos decir confiados: = El Señor es mi ayuda; no temeré. ¿Qué
puede hacerme el hombre? =
7 Acordaos de vuestros dirigentes, que os
anunciaron la Palabra de Dios y, considerando el final de su vida, imitad su
fe.
8 Ayer como hoy, Jesucristo es el mismo, y lo será siempre.
9 No os
dejéis seducir por doctrinas varias y extrañas. Mejor es fortalecer el corazón
con la gracia que con alimentos que nada aprovecharon a los que siguieron ese
camino.
10 Tenemos nosotros un altar del cual no tienen derecho a comer los
que dan culto en la Tienda.
11 Los cuerpos de los animales, cuya = sangre
lleva = el Sumo Sacerdote = al santuario para la expiación del pecado, son
quemados fuera del campamento. =
12 Por eso, también Jesús, para santificar
al pueblo con su sangre, padeció fuera de la puerta.
13 Así pues, salgamos
donde él = fuera del campamento, = cargando con su oprobio;
14 que no
tenemos aquí ciudad permanente, sino que andamos buscando la del futuro.
15
= Ofrezcamos sin cesar, = por medio de él, = a Dios un sacrificio de alabanza,
= es decir, = el fruto de los labios = que celebran su nombre.
16 No os
olvidéis de hacer el bien y de ayudaros mutuamente; ésos son los sacrificios
que agradan a Dios.
17 Obedeced a vuestros dirigentes y someteos a ellos,
pues velan sobre vuestras almas como quienes han de dar cuenta de ellas, para
que lo hagan con alegría y no lamentándose, cosa que no os traería ventaja
alguna.
18 Rogad por nosotros, pues estamos seguros de tener recta
conciencia, deseosos de proceder en todo con rectitud.
19 Con la mayor
insistencia os pido que lo hagáis, para que muy pronto os sea yo
devuelto.
20 Y el Dios de la paz que = suscitó = de entre los muertos a
nuestro Señor Jesús, el gran = Pastor de la ovejas en virtud de la sangre de
una Alianza eterna, =
21 os disponga con toda clase de bienes para cumplir
su voluntad, realizando él en nosotros lo que es agradable a sus ojos, por
mediación de Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
22 Os ruego, hermanos, que aceptéis estas palabras de exhortación,
pues os he escrito brevemente.
23 Sabed que nuestro hermano Timoteo ha sido
liberado. Si viene pronto, iré con él a veros.
24 Saludad a todos vuestros
dirigentes y a todos los santos. Os saludan los de Italia.
25 La gracia sea
con vosotros.