Éxodo 1
1
Estos son los nombres de los israelitas que entraron con Jacob en Egipto, cada
uno con su familia:
2 Rubén, Simeón, Leví, Judá,
3 Isacar, Zabulón,
Benjamín,
4 Dan, Neftalí, Gad y Aser.
5 El número de los descendientes
de Jacob era de setenta personas. José estaba ya en Egipto.
6 Murió José, y
todos sus hermanos, y toda aquella generación;
7 pero los israelitas fueron
fecundos y se multiplicaron; llegaron a ser muy numerosos y fuertes y llenaron
el país.
8 Se alzó en Egipto un nuevo rey, que nada sabía de José;
9 y
que dijo a su pueblo: "Mirad, los israelitas son un pueblo más numeroso y
fuerte que nosotros.
10 Tomemos precauciones contra él para que no siga
multiplicándose, no sea que en caso de guerra se una también él a nuestros
enemigos para luchar contra nosotros y salir del país."
11 Les impusieron
pues, capataces para aplastarlos bajo el peso de duros trabajos; y así
edificaron para Faraón las ciudades de depósito: Pitom y Ramsés.
12 Pero
cuanto más les oprimían, tanto más crecían y se multiplicaban, de modo que los
egipcios llegaron a temer a los israelitas.
13 Y redujeron a cruel
servidumbre a los israelitas,
14 les amargaron la vida con rudos trabajos
de arcilla y ladrillos, con toda suerte de labores del campo y toda clase de
servidumbre que les imponían por crueldad.
15 El rey de Egipto dio también
orden a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifrá, y la
otra Puá,
16 diciéndoles: "Cuando asistáis a las hebreas, observad bien las
dos piedras: si es niño, hacedle morir; si es niña dejadla con vida."
17
Pero las parteras temían a Dios, y no hicieron lo que les había mandado el rey
de Egipto, sino que dejaban con vida a los niños.
18 Llamó el rey de Egipto
a las parteras y les dijo: "¿ Por qué habéis hecho esto y dejáis con vida a
los niños?"
19 Respondieron las parteras a Faraón: "Es que las hebreas no
son como las egipcias. Son más robustas, y antes que llegue la partera, ya han
dado a luz."
20 Y Dios favoreció a las parteras. El pueblo se multiplicó y
se hizo muy poderoso.
21 Y por haber temido las parteras a Dios, les
concedió numerosa prole.
22 Entonces Faraón dio a todo su pueblo esta
orden: "Todo niño que nazca lo echaréis al Río; pero a las niñas las dejaréis
con vida."
Éxodo 2
1 Un
hombre de la casa de Leví fue a tomar por mujer una hija de Leví.
2
Concibió la mujer y dio a luz un hijo; y viendo que era hermoso lo tuvo
escondido durante tres meses.
3 Pero no pudiendo ocultarlo ya por más
tiempo, tomó una cestilla de papiro, la calafateó con betún y pez, metió en
ella al niño, y la puso entre los juncos, a la orilla del Río.
4 La hermana
del niño se apostó a lo lejos para ver lo que le pasaba.
5 Bajó la hija de
Faraón a bañarse en el Río y, mientras sus doncellas se paseaban por la orilla
del Río, divisó la cestilla entre los juncos, y envió una criada suya para que
la cogiera.
6 Al abrirla, vio que era un niño que lloraba. Se compadeció de
él y exclamó: "Es uno de los niños hebreos."
7 Entonces dijo la hermana a
la hija de Faraón: "¿Quieres que yo vaya y llame una nodriza de entre las
hebreas para que te críe este niño?"
8 "Vete", le contestó la hija de
Faraón. Fue, pues, la joven y llamó a la madre del niño.
9 Y la hija de
Faraón le dijo: "Toma este niño y críamelo que yo te pagaré." Tomó la mujer al
niño y lo crió.
10 El niño creció, y ella lo llevó entonces a la hija de
Faraón, que lo tuvo por hijo, y le llamó Moisés, diciendo: "De las aguas lo he
sacado."
11 En aquellos días, cuando Moisés ya fue mayor, fue a visitar a
sus hermanos, y comprobó sus penosos trabajos; vio también cómo un egipcio
golpeaba a un hebreo, a uno de sus hermanos.
12 Miró a uno y a otro lado, y
no viendo a nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena.
13 Salió al
día siguiente y vio a dos hebreos que reñían. Y dijo al culpable: "¿Por qué
pegas a tu compañero?"
14 El respondió: "¿Quién te ha puesto de jefe y juez
sobre nosotros? ¿Acaso estás pensando en matarme como mataste al egipcio?"
Moisés, lleno de temor, se dijo: "La cosa ciertamente se sabe."
15 Supo
Faraón lo sucedido y buscaba a Moisés para matarle; pero él huyó de la
presencia de Faraón, y se fue a vivir al país de Madián. Se sentó junto a un
pozo.
16 Tenía un sacerdote de Madián siete hijas, que fueron a sacar agua
y llenar los pilones para abrevar las ovejas de su padre.
17 Pero vinieron
los pastores y las echaron. Entonces, levantándose Moisés, salió en su defensa
y les abrevó el rebaño.
18 Al volver ellas a donde su padre Reuel, éste les
dijo: "Cómo es que venís hoy tan pronto?"
19 Respondieron: "Un egipcio nos
libró de las manos de los pastores, y además sacó agua para nosotras y abrevó
el rebaño."
20 Preguntó entonces a sus hijas: "¿Y dónde está? ¿Cómo así
habéis dejado a ese hombre? Llamadle para que coma."
21 Aceptó Moisés morar
con aquel hombre, que dio a Moisés su hija Séfora.
22 Esta dio a luz un
hijo y llamóle Guersom, pues dijo: "Forastero soy en tierra extraña."
23
Durante este largo período murió el rey de Egipto; los israelitas, gimiendo
bajo la servidumbre, clamaron, y su clamor, que brotaba del fondo de su
esclavitud, subió a Dios.
24 Oyó Dios sus gemidos, y acordóse Dios de su
alianza con Abraham, Isaac y Jacob.
25 Y miró Dios a los hijos de Israel y
conoció...
Éxodo 3
1
Moisés era pastor del rebaño de Jetró su suegro, sacerdote de Madián. Una vez
llevó las ovejas más allá del desierto; y llegó hasta Horeb, la montaña de
Dios.
2 El ángel de Yahveh se le apareció en forma de llama de fuego, en
medio de una zarza. Vio que la zarza estaba ardiendo, pero que la zarza no se
consumía.
3 Dijo, pues, Moisés: "Voy a acercarme para ver este extraño
caso: por qué no se consume la zarza."
4 Cuando vio Yahveh que Moisés se
acercaba para mirar, le llamó de en medio de la zarza, diciendo: "¡Moisés,
Moisés!" El respondió: "Heme aquí."
5 Le dijo: "No te acerques aquí; quita
las sandalias de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra
sagrada."
6 Y añadió: "Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el
Dios de Isaac y el Dios de Jacob." Moisés se cubrió el rostro, porque temía
ver a Dios.
7 Dijo Yahveh: "Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo en
Egipto, y he escuchado su clamor en presencia de sus opresores; pues ya
conozco sus sufrimientos.
8 He bajado para librarle de la mano de los
egipcios y para subirle de esta tierra a una tierra buena y espaciosa; a una
tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, de los hititas, de los
amorreos, de los perizitas, de los jivitas y de los jebuseos.
9 Así pues,
el clamor de los israelitas ha llegado hasta mí y he visto además la opresión
con que los egipcios los oprimen.
10 Ahora, pues, ve; yo te envío a Faraón,
para que saques a mi pueblo, los israelitas, de Egipto."
11 Dijo Moisés a
Dios: ¿Quién soy yo para ir a Faraón y sacar de Egipto a los
israelitas?"
12 Respondió: "Yo estaré contigo y esta será para ti la señal
de que yo te envío: Cuando hayas sacado al pueblo de Egipto daréis culto a
Dios en este monte ."
13 Contestó Moisés a Dios: "Si voy a los israelitas y
les digo: "El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros"; cuando me
pregunten: "¿Cuál es su nombre?", ¿qué les responderé?"
14 Dijo Dios a
Moisés: "Yo soy el que soy." Y añadió: "Así dirás a los israelitas: "Yo soy"
me ha enviado a vosotros."
15 Siguió Dios diciendo a Moisés: "Así dirás a
los israelitas: Yahveh, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el
Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre
para siempre, por él seré invocado de generación en generación."
16 "Ve, y
reúne a los ancianos de Israel, y diles: "Yahveh, el Dios de vuestros padres,
el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: Yo os he
visitado y he visto lo que os han hecho en Egipto.
17 Y he decidido sacaros
de la tribulación de Egipto al país de los cananeos, los hititas, los
amorreos, perizitas, jivitas y jebuseos, a una tierra que mana leche y
miel."
18 Ellos escucharán tu voz, y tú irás con los ancianos de Israel
donde el rey de Egipto; y le diréis: "Yahveh, el Dios de los hebreos, se nos
ha aparecido. Permite, pues, que vayamos camino de tres días al desierto, para
ofrecer sacrificios a Yahveh, nuestro Dios."
19 Ya sé que el rey de Egipto
no os dejará ir sino forzado por mano poderosa.
20 Pero yo extenderé mi
mano y heriré a Egipto con toda suerte de prodigios que obraré en medio de
ellos y después os dejará salir."
21 "Yo haré que este pueblo halle gracia
a los ojos de los egipcios, de modo que cuando partáis, no saldréis con las
manos vacías,
22 sino que cada mujer pedirá a su vecina y a la que mora en
su casa objetos de plata, objetos de oro y vestidos, que pondréis a vuestros
hijos y a vuestras hijas, y así despojaréis a los egipcios."
Éxodo 4
1
Respondió Moisés y dijo: "No van a creerme, ni escucharán mi voz; pues dirán:
"No se te ha aparecido Yahveh.""
2 Díjole Yahveh: "¿Qué tienes en tu mano?"
"Un cayado", respondió él.
3 Yahveh le dijo: "Échalo a tierra." Lo echó a
tierra y se convirtió en serpiente; y Moisés huyó de ella.
4 Dijo Yahveh a
Moisés: "Extiende tu mano y agárrala por la cola." Extendió la mano, la
agarró, y volvió a ser cayado en su mano...
5 "Para que crean que se te ha
aparecido Yahveh, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac
y el Dios de Jacob."
6 Y añadió Yahveh: "Mete tu mano en el pecho." Metió
él la mano en su pecho y cuando la volvió a sacar estaba cubierta de lepra,
blanca como la nieve.
7 Y le dijo: "Vuelve a meter la mano en tu pecho." La
volvió a meter y, cuando la sacó de nuevo, estaba ya como el resto de su
carne.
8 "Así pues, si no te creen ni escuchan la voz por la primera señal,
creerán por la segunda.
9 Y si no creen tampoco por estas dos señales y no
escuchan tu voz, tomarás agua del Río y la derramarás en el suelo; y el agua
que saques del Río se convertirá en sangre sobre el suelo."
10 Dijo Moisés
a Yahveh: "¡Por favor, Señor! Yo no he sido nunca hombre de palabra fácil, ni
aun después de haber hablado tú con tu siervo; sino que soy torpe de boca y de
lengua."
11 Le respondió Yahveh: "¿Quién ha dado al hombre la boca? ¿?
Quién hace al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo, Yahveh?
12
Así pues, vete, que yo estaré en tu boca y te enseñaré lo que debes
decir."
13 El replicó: "Por favor, envía a quien quieras."
14 Entonces
se encendió la ira de Yahveh contra Moisés, y le dijo: "¿No tienes a tu
hermano Aarón el levita? Sé que él habla bien; he aquí que justamente ahora
sale a tu encuentro, y al verte se alegrará su corazón.
15 Tu le hablarás y
pondrás las palabras en su boca; yo estaré en tu boca y en la suya, y os
enseñaré lo que habéis de hacer.
16 El hablará por ti al pueblo, él será tu
boca y tú serás su dios.
17 Toma también en tu mano este cayado, porque con
él has de hacer las señales."
18 Moisés volvió y regresó a casa de Jetró,
su suegro, y le dijo: "Con tu permiso, me vuelvo a ver a mis hermanos de
Egipto para saber si viven todavía." Dijo Jetró a Moisés: "Vete en paz."
19
Yahveh dijo a Moisés en Madián: "Anda, vuelve a Egipto ; pues han muerto todos
los que buscaban tu muerte."
20 Tomó, pues, Moisés a su mujer y a su hijo
y, montándolos sobre un asno, volvió a la tierra de Egipto. Tomó también
Moisés el cayado de Dios en su mano.
21 Y dijo Yahveh a Moisés: "Cuando
vuelvas a Egipto, harás delante de Faraón todos los prodigios que yo he puesto
en tu mano; yo, por mi parte, endureceré su corazón, y no dejará salir al
pueblo.
22 Y dirás a Faraón: Así dice Yahveh: Israel es mi hijo, mi
primogénito.
23 Yo te he dicho: "Deja ir a mi hijo para que me dé culto,"
pero como tú no quieres dejarle partir, mira que yo voy a matar a tu hijo, a
tu primogénito."
24 Y sucedió que en el camino le salió al encuentro Yahveh
en el lugar donde pasaba la noche y quiso darle muerte.
25 Tomó entonces
Seforá un cuchillo de pedernal y, cortando el prepucio de su hijo, tocó los
pies de Moisés, diciendo: "Tú eres para mí esposo de sangre."
26 Y Yahveh
le soltó; ella había dicho: "esposo de sangre", por la circuncisión.
27
Dijo Yahveh a Aarón: "Vete al desierto al encuentro de Moisés." Partió, pues,
y le encontró en el monte de Dios y le besó.
28 Moisés contó a Aarón todas
las palabras que Yahveh le había encomendado y todas las señales que le había
mandado hacer.
29 Fueron, pues, Moisés y Aarón y reunieron a todos los
ancianos de los israelitas.
30 Aarón refirió todas las palabras que Yahveh
había dicho a Moisés, el cual hizo las señales delante del pueblo.
31 El
pueblo creyó, y al oír que Yahveh había visitado a los israelitas y había
visto su aflicción, se postraron y adoraron.
Éxodo 5
1
Después se presentaron Moisés y Aarón a Faraón y le dijeron: "Así dice Yahveh,
el Dios de Israel: Deja salir a mi pueblo para que me celebre una fiesta en el
desierto."
2 Respondió Faraón: "¿Quién es Yahveh para que yo escuche su voz
y deje salir a Israel? No conozco a Yahveh y no dejaré salir a Israel."
3
Ellos dijeron: "El Dios de los hebreos se nos ha aparecido; permite, pues, que
vayamos camino de tres días al desierto para ofrecer sacrificios a Yahveh,
nuestro Dios, no sea que nos castigue con peste o espada."
4 El rey de
Egipto les replicó: "¿Por qué vosotros, Moisés y Aarón, apartáis al pueblo de
sus trabajos? Idos a vuestra tarea."
5 Y añadió Faraón: "Ahora que el
pueblo de esa región es numeroso ¿queréis interrumpir sus trabajos?"
6
Aquel mismo día dio Faraón esta orden a los capataces del pueblo y a los
escribas:
7 "Ya no daréis como antes paja al pueblo para hacer ladrillos;
que vayan ellos mismos a buscársela.
8 Pero que hagan la misma cantidad de
ladrillos que hacían antes, sin rebajarla; pues son unos perezosos. Y por eso
claman diciendo: Vamos a ofrecer sacrificios a nuestro Dios.
9 Que se
aumente el trabajo de estos hombres para que estén ocupados en él y no den
oídos a palabras mentirosas.
10 Salieron los capataces del pueblo diciendo:
"Esto dice Faraón: No os daré ya más paja;
11 id vosotros mismos a
buscárosla donde la podáis hallar. Pero vuestra tarea no se disminuirá en
nada."
12 Esparcióse, pues, el pueblo por el país de Egipto en busca de
rastrojo para emplearlo como paja.
13 Los capataces por su lado los
apremiaban, diciendo: "Terminad la tarea que os ha sido fijada para cada día,
como cuando había paja."
14 A los escribas de los israelitas, que los
capataces de Faraón habían puesto al frente de aquéllos, se les castigó,
diciéndoles: "¿Por qué no habéis hecho, ni ayer ni hoy, la misma cantidad de
ladrillos que antes?"
15 Los escribas de los israelitas fueron a quejarse a
Faraón, diciendo: "¿Por qué tratas así a tus siervos?
16 No se da paja a
tus siervos y sin embargo nos dicen: "Haced ladrillos." Y he aquí que tus
siervos son castigados..."
17 El respondió: "Haraganes sois, grandes
haraganes; por eso decís: "Vamos a ofrecer sacrificios a Yahveh."
18 Pues,
id a trabajar; no se os dará paja, y habéis de entregar la cantidad de
ladrillos señalada."
19 Los escribas de los israelitas se vieron en grande
aprieto, pues les ordenaron: "No disminuiréis vuestra producción diaria de
ladrillos."
20 Encontráronse, pues, con Moisés y Aarón, que les estaban
esperando a la salida de su entrevista con Faraón,
21 y les dijeron: Que
Yahveh os examine y que él os juzgue por habernos hecho odiosos a Faraón y a
sus siervos y haber puesto la espada en sus manos para matarnos."
22
Volvióse entonces Moisés a Yahveh y dijo: "Señor, ¿por qué maltratas a este
pueblo? ¿por qué me has enviado?
23 Pues desde que fui a Faraón para
hablarle en tu nombre está maltratando a este pueblo, y tú no haces nada por
librarle."
Éxodo 6
1
Respondió Yahveh a Moisés: "Ahora verás lo que voy a hacer con Faraón; porque
bajo fuerte mano tendrá que dejarles partir y bajo fuerte mano él mismo los
expulsará de su territorio."
2 Habló Dios a Moisés y le dijo: "Yo soy
Yahveh.
3 Me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como El Sadday; pero mi
nombre de Yahveh no se lo di a conocer.
4 También con ellos establecí mi
alianza, para darles la tierra de Canaán, la tierra en que peregrinaron y en
la que moraron como forasteros.
5 Y ahora, al oír el gemido de los
israelitas, reducidos a esclavitud por los egipcios, he recordado mi
alianza.
6 Por tanto, di a los hijos de Israel: Yo soy Yahveh; Yo os
libertaré de los duros trabajos de los egipcios, os libraré de su esclavitud y
os salvaré con brazo tenso y castigos grandes.
7 Yo os haré mi pueblo, y
seré vuestro Dios; y sabréis que yo soy Yahveh, vuestro Dios, que os sacaré de
la esclavitud de Egipto.
8 Yo os introduciré en la tierra que he jurado dar
a Abraham, a Isaac y a Jacob, y os la daré en herencia. Yo, Yahveh."
9
Moisés dijo esto a los israelitas; pero ellos no escucharon a Moisés,
consumidos por la dura servidumbre.
10 Entonces Yahveh habló a Moisés
diciendo:
11 "Ve a hablar con Faraón, rey de Egipto, para que deje salir a
los israelitas fuera de su territorio."
12 Respondió Moisés ante Yahveh:
"Si los israelitas no escuchan: ¿cómo me va a escuchar Faraón, a mí que soy
torpe de palabra?"
13 Pero Yahveh habló a Moisés y a Aarón, y les dio
órdenes para los israelitas y para Faraón, rey de Egipto, a fin de sacar del
país de Egipto a los israelitas.
14 Estos son los jefes de sus casas
paternas: Hijos de Rubén, primogénito de Israel: Henoc, Pallú, Jesrón y Karmí,
éstas son las familias de Rubén.
15 Hijos de Simeón: Yemuel, Yamín, Ohad,
Yakín, Sójar y Saúl, hijo de la cananea; éstas son las familias de
Simeón.
16 Y éstos son los nombres de los hijos de Leví por sus linajes:
Guerson, Quehat, Merarí. Los años de la vida de Leví fueron 137.
17 Hijos
de Guerson: Libní y Simei según sus familias.
18 Hijos de Quehat: Amram,
Yishar, Hebrón y Uzziel. Los años de la vida de Quehat fueron 133 años.
19
Hijos de Merarí: Majlí y Musí. Estas son las familias de los levitas, por sus
linajes.
20 Amram tomó por mujer a Yokébed, su tía, de la cual nacieron
Aarón y Moisés. Y los años de la vida de Amram fueron 137.
21 Hijos de
Yishar: Coré, Néfeg y Zikrí.
22 Hijos de Uzziel: Missael, Elsafán y
Sitrí.
23 Aarón tomó por mujer a Isabel, hija de Amminadab, hermana de
Najsón; de la cual le nacieron Nadab, Abihú, Eleazar e Itamar.
24 Hijos de
Coré: Assir, Elcaná y Abiasaf. Estas son la familias de los coreítas.
25
Eleazar, hijo de Aarón, tomó por mujer a una de las hijas de Putiel y de ella
nació Pinjás. Estos son los jefes de las casas paternas de los levitas, según
sus familias.
26 Estos son, pues, aquel Aarón y aquel Moisés a quienes dijo
Yahveh: "Sacad a los israelitas de la tierra de Egipto en orden de
campaña."
27 Estos son los que hablaron a Faraón, rey de Egipto, para sacar
de Egipto a los israelitas. Estos son Moisés y Aarón.
28 El día en que
Yahveh habló a Moisés en el país de Egipto,
29 le dijo: "Yo soy Yahveh; di
a Faraón, rey de Egipto, cuanto yo te diga."
30 Moisés respondió ante
Yahveh: "Siendo yo torpe de palabra, ¿cómo me va a escuchar
Faraón?"
Éxodo 7
1
Dijo Yahveh a Moisés: "Mira que te he constituido como dios para Faraón y
Aarón, tu hermano, será tu profeta;
2 tú le dirás cuanto yo te mande; y
Aarón, tu hermano, se lo dirá a Faraón, para que deje salir de su país a los
israelitas.
3 Yo, por mi parte, endureceré el corazón de Faraón, y
multiplicaré mis señales y mis prodigios en el país de Egipto.
4 Faraón no
os escuchará, pero yo pondré mi mano sobre Egipto y sacaré de la tierra de
Egipto a mi ejército, mi pueblo, los israelitas, a fuerza de duros
castigos.
5 Y los egipcios reconocerán que yo soy Yahveh, cuando extienda
mi mano sobre Egipto y saque de en medio de ellos a los hijos de Israel."
6
Moisés y Aarón hicieron lo que les mandó Yahveh.
7 Tenía Moisés ochenta
años, y Aarón 83 cuando hablaron a Faraón.
8 Habló Yahveh a Moisés y Aarón,
y dijo:
9 "Cuando Faraón os diga: Haced algún prodigio, dirás a Aarón:
"Toma tu cayado y échalo delante de Faraón, y que se convierta en
serpiente.""
10 Presentáronse, pues, Moisés y Aarón a Faraón, e hicieron lo
que Yahveh había ordenado: Aarón echó su cayado delante de Faraón y de sus
servidores, y se convirtió en serpiente.
11 También Faraón llamó a los
sabios y a los hechiceros, y también ellos, los sabios egipcios, hicieron con
sus encantamientos las mismas cosas.
12 Echó cada cual su vara, y se
trocaron en serpientes; pero el cayado de Aarón devoró sus varas.
13 Sin
embargo el corazón de Faraón se endureció, y no les escuchó, conforme había
predicho Yahveh.
14 Entonces dijo Yahveh a Moisés: "El corazón de Faraón es
obstinado; se niega a dejar salir al pueblo.
15 Preséntate a Faraón por la
mañana, cuando vaya a la ribera. Le saldrás al encuentro a la orilla del Río,
llevando en tu mano el cayado que se convirtió en serpiente.
16 Y le dirás:
Yahveh, el Dios de los hebreos, me ha enviado a ti para decirte: "Deja partir
a mi pueblo, para que me den culto en el desierto"; pero hasta el presente no
has escuchado.
17 Así dice Yahveh: En esto conocerás que yo soy Yahveh:
Mira que voy a golpear con el cayado que tengo en la mano las aguas del Río, y
se convertirán en sangre.
18 Los peces del Río morirán, y el Río quedará
apestado de modo que los egipcios no podrán ya beber agua del Río."
19
Yahveh dijo a Moisés: "Di a Aarón: Toma tu cayado, y extiende tu mano sobre
las aguas de Egipto, sobre sus canales, sobre sus ríos, sobre sus lagunas y
sobre todos sus depósitos de agua. Se convertirán en sangre; y habrá sangre en
toda la tierra de Egipto, hasta en los árboles y la piedras."
20 Moisés y
Aarón hicieron lo que Yahveh les había mandado: alzó el cayado y golpeó las
aguas que hay en el Rió en presencia de Faraón y de sus servidores, y todas
las aguas del Rió se convirtieron en sangre.
21 Los peces del Río murieron,
el Río quedó apestado de modo que los egipcios nos pudieron beber el agua del
Río; hubo sangre en todo el país de Egipto.
22 Pero lo mismo hicieron con
sus encantamientos los magos de Egipto; y el corazón de Faraón se endureció y
no les escuchó, como había dicho Yahveh.
23 Se volvió Faraón y entró en su
casa sin hacer caso de ello.
24 Y todos los egipcios tuvieron que cavar en
los alrededores del Río en busca de agua potable, porque no podían beber las
aguas del Río.
25 Pasaron siete días desde que Yahveh hirió el Río.
26 Y
dijo Yahveh a Moisés: "Preséntate a Faraón y dile: Así dice Yahveh: "Deja
salir a mi pueblo para que me dé culto."
27 Si te niegas a dejarle partir
infestaré de ranas todo tu país.
28 El Río bullirá de ranas, que subirán y
entrarán en tu casa, en tu dormitorio y en tu lecho, en las casas de tus
servidores y en tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas.
29 Subirán la
ranas sobre ti, sobre tu pueblo, y sobre tus siervos."
Éxodo 8
1
Dijo Yahveh a Moisés: "Di a Aarón: Extiende tu mano con tu cayado sobre los
canales, sobre los ríos y sobre las lagunas, y haz que suban las ranas sobre
la tierra de Egipto."
2 Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto;
subieron la ranas y cubrieron la tierra de Egipto.
3 Pero los magos
hicieron lo mismo con sus encantamientos, e hicieron subir las ranas sobre la
tierra de Egipto.
4 Faraón llamó a Moisés y a Aarón y dijo: "Pedid a Yahveh
que aparte las ranas de mí y de mi pueblo, y yo dejaré salir al pueblo para
que ofrezca sacrificios a Yahveh."
5 Respondió Moisés a Faraón: "Dígnate
indicarme cuándo he de rogar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que
se alejen las ranas de ti y de tus casas, y queden solamente en el Río."
6
"Mañana", contestó el. Replicó Moisés: "Será conforme a tu palabra, para que
sepas que no hay como Yahveh, nuestro Dios.
7 Las ranas se apartarán de ti,
de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo, y quedarán sólo en el Río."
8
Salieron Moisés y Aarón de la presencia de Faraón, invocó Moisés a Yahveh
acerca de las ranas que afligían a Faraón,
9 y Yahveh hizo lo que Moisés
pedía: murieron las ranas de las casas, de los patios y de los campos.
10
Las juntaron en montones y el país apestaba.
11 Pero Faraón viendo que
tenía este respiro, endureció su corazón, y no les escuchó como había predicho
Yahveh.
12 Dijo Yahveh a Moisés: "Di a Aarón: extiende tu cayado y golpea
el polvo de la tierra que se convertirá en mosquitos sobre todo el país de
Egipto."
13 Así lo hicieron: Aarón extendió su mano con el cayado y golpeó
el polvo de la tierra; y hubo mosquitos sobre los hombres y sobre los ganados.
Todo el polvo de la tierra se convirtió en mosquitos sobre todo el país de
Egipto.
14 Los magos intentaron con sus encantamientos hacer salir
mosquitos, pero no pudieron. Hubo, pues, mosquitos sobre hombres y
ganados.
15 Dijeron los magos a Faraón: "¡es el dedo de Dios!" Pero el
corazón de Faraón se endureció, y no les escuchó, como había dicho
Yahveh.
16 Yahveh dijo a Moisés: "Levántate muy de mañana, preséntate a
Faraón cuando vaya a la ribera, y dile: Así dice Yahveh: "Deja salir a mi
pueblo, para que me dé culto."
17 Si no dejas salir a mi pueblo, mira que
voy a enviar tábanos contra ti, contra tus siervos, tu pueblo y tus casas, de
manera que las casas de los egipcios y hasta el suelo sobre el cual están se
llenarán de tábanos.
18 Pero exceptuaré ese día la región de Gosen, donde
está mi pueblo, para que no haya allí tábanos, a fin de que sepas que yo soy
Yahveh en medio de la tierra;
19 haré distinción entre mi pueblo y el tuyo.
Este prodigio sucederá mañana."
20 Así lo hizo Yahveh, y un enorme enjambre
de tábanos vino sobre la casa de Faraón y la casas de sus siervos; y toda la
tierra de Egipto; la tierra fue devastada por los tábanos.
21 Entonces
llamó Faraón a Moisés y a Aarón y les dijo: "Id y ofreced sacrificios a
vuestro Dios en este país."
22 Moisés respondió: "No conviene que se haga
así, porque el sacrificio que ofrecemos a Yahveh, nuestro Dios, es abominación
para los egipcios. ¿No nos apedrearían los egipcios si ofreciéramos ante sus
ojos un sacrificio que para ellos es abominable?
23 Iremos tres jornadas de
camino por el desierto, y allí ofreceremos sacrificios a Yahveh, nuestro Dios,
según él nos ordena."
24 Contestó Faraón: "Os dejaré ir, para que ofrezcáis
en el desierto sacrificios a Yahveh, vuestro Dios, con tal que no vayáis
demasiado lejos. Rogad por mí."
25 Moisés respondió: "En cuanto salga
rogaré a Yahveh, y mañana los tábanos se alejarán de Faraón, de sus siervos y
de su pueblo; pero que no nos siga engañando Faraón, impidiendo que el pueblo
vaya a ofrecer sacrificios a Yahveh."
26 Salió, pues, Moisés de la
presencia de Faraón, y rogó a Yahveh.
27 Hizo Yahveh lo que Moisés pedía, y
alejó los tábanos del Faraón, de sus siervos y de su pueblo, sin quedar ni
uno.
28 Pero también esta vez endureció Faraón su corazón y no dejó salir
al pueblo.
Éxodo 9
1
Yahveh dijo a Moisés: "Preséntate a Faraón y dile: Así dice Yahveh, el Dios de
los hebreos: "Deja salir a mi pueblo para que me den culto."
2 Si te niegas
a dejarles salir y los sigues reteniendo,
3 mira que la mano de Yahveh
caerá sobre tus ganados del campo, sobre los caballos, sobre los asnos, sobre
los camellos, sobre la vacadas y sobre las ovejas; habrá una grandísima
peste.
4 Pero Yahveh hará distinción entre el ganado de Israel y el ganado
de los egipcios, de modo que nada perecerá de lo perteneciente a Israel."
5
Y Yahveh fijó el plazo, diciendo: "Mañana hará esto Yahveh en el país."
6
Al día siguiente cumplió Yahveh su palabra y murió todo el ganado de los
egipcios; mas del ganado de los israelitas no murió ni una sola cabeza.
7
Faraón mandó hacer averiguaciones, y se vio que del ganado de Israel no había
muerto ni un solo animal. Sin embargo, se endureció el corazón de Faraón y no
dejó salir al pueblo.
8 Dijo Yahveh a Moisés y a Aarón: "Tomad dos grandes
puñados de hollín de horno, y que Moisés lo lance hacia el cielo, en presencia
de Faraón;
9 se convertirá en polvo fino sobre todo el territorio de
Egipto, y formará erupciones pustulosas, en hombres y ganados, por toda la
tierra de Egipto."
10 Tomaron, pues, hollín de horno y presentándose ante
Faraón, lo lanzó Moisés hacia el cielo, y hubo erupciones pustulosas en
hombres y ganados.
11 Ni los magos pudieron permanecer delante de Moisés a
causa de las erupciones; pues los magos tenían las mismas erupciones que todos
los egipcios.
12 Pero Yahveh endureció el corazón de Faraón, que nos les
escuchó, según Yahveh había dicho a Moisés.
13 Dijo Yahveh a Moisés:
"Levántate de mañana, preséntate a Faraón y dile: Así dice Yahveh, el Dios de
los hebreos: "Deja salir a mi pueblo para que me den culto."
14 Porque esta
vez voy a enviar todas mis plagas sobre ti, sobre tus siervos y sobre tu
pueblo para que sepas que no hay como yo en toda la tierra.
15 Si yo
hubiera extendido mi mano y te hubiera herido a ti y a tu pueblo con peste, ya
habrías desaparecido de la tierra;
16 pero te he dejado con vida, para
hacerte ver mi poder, y para que sea celebrado mi nombre sobre toda la
tierra.
17 Tú te opones todavía a mi pueblo, para no dejarle salir.
18
Pues mira que mañana, a esta hora, haré llover una granizada tan fuerte, como
no hubo otra en Egipto desde el día en que fue fundado hasta el
presente.
19 Ahora, pues, manda poner a salvo tu ganado y cuanto tienes en
del campo; porque el granizo descargará sobre todos los hombres y animales que
se hallan en el campo, y cuantos no se hayan recogido bajo techumbre
perecerán."
20 Aquéllos de los siervos de Faraón que temieron la palabra de
Yahveh pusieron al abrigo a sus siervos y su ganado;
21 mas los que no
hicieron caso de la palabra de Yahveh, dejaron en el campo a sus siervos y su
ganado.
22 Dijo Yahveh a Moisés: "Extiende tu mano hacia el cielo, y que
caiga granizo en toda la tierra de Egipto, sobre los hombres, sobre los
ganados y sobre todas las hierbas del campo que hay en la tierra de
Egipto."
23 Extendió Moisés su cayado hacia el cielo, y Yahveh envió
truenos y granizo; cayeron rayos sobre la tierra, y Yahveh hizo llover granizo
sobre el país de Egipto.
24 El granizo y los rayos mezclados con el granizo
cayeron con fuerza tan extraordinaria que nunca hubo semejante en toda la
tierra de Egipto desde que comenzó a ser nación.
25 El granizo hirió cuanto
había en el campo en todo el país de Egipto, desde los hombres hasta los
ganados. El granizo machacó también toda la hierba del campo, y quebró todos
los árboles del campo.
26 Tan sólo en la región de Gosen, donde habitaban
los israelitas, no hubo granizo.
27 Faraón hizo llamar a Moisés y a Aarón y
les dijo: "Ahora sí, he pecado; Yahveh es el justo, y yo y mi pueblo somos
inicuos.
28 Rogad a Yahveh que cesen ya los truenos y el granizo; y os
dejaré salir. No tendréis que quedaros más tiempo aquí."
29 Moisés le
respondió: "Cuando salga de la ciudad extenderé mis manos hacia Yahveh,
cesarán los truenos, y no habrá más granizo, para que sepas que la tierra es
de Yahveh.
30 Pero bien sé que ni tú ni tus siervos teméis todavía a
Yahveh, Dios."
31 Fueron destrozados el lino y la cebada, pues la cebada
estaba ya en espiga, y el lino en flor.
32 El trigo y la espelta no fueron
destrozados por ser tardíos.
33 Dejando a Faraón, salió Moisés de la
ciudad, extendió las manos hacia Yahveh, y cesaron los truenos y granizos, y
no cayó más lluvia sobre la tierra.
34 Cuando Faraón vio que había cesado
la lluvia, el granizo y los truenos, volvió a pecar, endureciendo su corazón,
tanto él como sus siervos.
35 Endurecióse, pues, el corazón de Faraón y no
dejó salir a los israelitas como Yahveh había dicho por boca de
Moisés.
Éxodo 10
1
Dijo Yahveh a Moisés: "Ve a Faraón, porque he endurecido su corazón y el
corazón de sus siervos, para obrar estas señales mías en medio de ellos;
2
y para que puedas contar a tu hijo, y al hijo de tu hijo, cómo me divertí con
Egipto y las señales que realicé entre ellos, y sepáis que yo soy
Yahveh."
3 Fueron, pues, Moisés y Aarón donde Faraón y le dijeron: "Así
dice Yahveh, el Dios de los hebreos: ¿Hasta cuándo te resistirás a humillarte
ante mí? Deja salir a mi pueblo para que me dé culto.
4 Si te niegas a
dejar salir a mi pueblo, mira que mañana traeré langostas sobre tu
territorio;
5 y cubrirán la superficie del país, de suerte que ni podrá
verse el suelo. Devorarán lo que os quedó de la granizada, y comerán todos los
árboles que os crecen en el campo.
6 Llenarán tus casas, las casas de todos
los egipcios, como nunca vieron tus padres, ni los padres de tus padres, desde
el día en que existieron sobre la tierra hasta el día de hoy." Y retirándose
salió de la presencia de Faraón.
7 Dijeron entonces a Faraón sus siervos:
"¿Hasta cuándo ha de ser este hombre causa de nuestra ruina? Deja salir a esa
gente y que den culto a Yahveh, su Dios. ¿Te darás cuenta a tiempo de que
Egipto se pierde?"
8 Hicieron, pues, volver a Moisés y a Aarón a la
presencia de Faraón; el cual les dijo: "Id a dar culto a Yahveh, vuestro Dios.
¿Quiénes van a ir?"
9 Respondió Moisés: "Saldremos con nuestros niños y
nuestros ancianos, con nuestros hijos y nuestras hijas, con nuestras ovejas y
nuestras vacadas; porque es nuestra fiesta de Yahveh."
10 Contestóles:
"¡Así esté Yahveh con vosotros como voy a dejaros salir a vosotros con
vuestros pequeños! Ved cómo a la vista están vuestras malas intenciones.
11
No será así; salid si queréis los varones solos y dad culto a Yahveh, pues eso
es lo que buscabais." Y fueron echados de la presencia de Faraón.
12 Yahveh
dijo a Moisés: "Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto para que venga la
langosta; que suba sobre el país de Egipto y coma toda la hierba del país,
todo lo que dejó el granizo."
13 Moisés extendió su cayado sobre la tierra
de Egipto; y Yahveh hizo soplar el solano sobre el país todo aquel día y toda
la noche. Y cuando amaneció, el solano había traído la langosta.
14 La
langosta invadió todo el país de Egipto, y se posó en todo el territorio
egipcio, en cantidad tan grande como nunca había habido antes tal plaga de
langosta ni la habría después.
15 Cubrieron toda la superficie del país
hasta oscurecer la tierra; devoraron toda la hierba del país y todos los
frutos de los árboles que el granizo había dejado; no quedó nada verde ni en
los árboles ni en las hierbas del campo en toda la tierra de Egipto.
16
Entonces Faraón llamó a toda prisa a Moisés y a Aarón, y dijo: "He pecado
contra Yahveh, vuestro Dios, y contra vosotros.
17 Ahora, pues, perdonad
por favor mi pecado, siquiera por esta vez; rogad a Yahveh, vuestro Dios, que
aparte de mí al menos esta mortandad."
18 Salió Moisés de la presencia de
Faraón y rogó a Yahveh.
19 Yahveh hizo que soplara con gran violencia un
viento del mar que se llevó la langosta y la echó al mar de Suf. No quedó ni
una langosta en todo el territorio de Egipto.
20 Pero Yahveh endureció el
corazón de Faraón, que no dejó salir a los israelitas.
21 Yahveh dijo a
Moisés: "Extiende tu mano hacia el cielo, y haya sobre la tierra de Egipto
tinieblas que puedan palparse."
22 Extendió, pues, Moisés su mano hacia el
cielo, y hubo por tres días densas tinieblas en todo el país de Egipto.
23
No se veían unos a otros, y nadie se levantó de su sitio por espacio de tres
días, mientras que todos los israelitas tenían luz en sus moradas.
24 Llamó
Faraón a Moisés y dijo: "Id y dad culto a Yahveh; que se queden solamente
vuestras ovejas y vuestras vacadas. También vuestros pequeños podrán ir con
vosotros."
25 Respondió Moisés: "Nos tienes que conceder también
sacrificios y holocaustos, para que los ofrendemos a Yahveh, nuestro
Dios.
26 También nuestro ganado ha de venir con nosotros. No quedará ni una
pezuña; porque de ellos hemos de tomar para dar culto a Yahveh, nuestro Dios.
Y no sabemos todavía qué hemos de ofrecer a Yahveh hasta que lleguemos
allá."
27 Yahveh endureció el corazón de Faraón, que no quiso dejarles
salir.
28 Y dijo Faraón a Moisés: "¡Retírate de mi presencia! ¡Guárdate de
volver a ver mi rostro, pues el día en que veas mi rostro, morirás!"
29
Respondió Moisés: "Tú lo has dicho: no volveré a ver tu rostro."
Éxodo 11
1
Dijo Yahveh a Moisés: "Todavía traeré una plaga más sobre Faraón y sobre
Egipto; tras de lo cual os dejará marchar de aquí y cuando, por fin, os deje
salir del país, él mismo os expulsará de aquí.
2 Habla, pues, al pueblo y
que cada hombre pida a su vecino, y cada mujer a su vecina, objetos de plata y
objetos de oro."
3 Yahveh hizo que el pueblo se ganase el favor de los
egipcios. Además, Moisés era un gran personaje en la tierra de Egipto, tanto a
los ojos de los servidores de Faraón como a los ojos del pueblo.
4 Moisés
dijo: "Así dice Yahveh: hacia media noche pasaré yo a través de Egipto;
5 y
morirá en el país de Egipto todo primogénito, desde el primogénito de Faraón
que se sienta en su trono hasta el primogénito de la esclava encargada de
moler, así como todo primer nacido del ganado.
6 Y se elevará en todo el
país de Egipto un alarido tan grande como nunca lo hubo, ni lo habrá.
7
Pero entre los israelitas ni siquiera un perro ladrará ni contra hombre ni
contra bestia; para que sepáis cómo Yahveh hace distinción entre Egipto e
Israel.
8 Entonces vendrán a mí todos estos siervos tuyos y se postrarán
delante de mí, diciendo: Sal, tú y todo el pueblo que te sigue. Y entonces,
saldré." Y, ardiendo en cólera, salió de la presencia de Faraón.
9 Y dijo
Yahveh a Moisés: "no os escuchará Faraón, para que así pueda yo multiplicar
mis prodigios en la tierra de Egipto."
10 Moisés y Aarón obraron todos
estos prodigios ante Faraón; pero Yahveh endureció el corazón de Faraón, que
no dejó salir de su país a los israelitas.
Éxodo 12
1
Dijo Yahveh a Moisés y Aarón en el país de Egipto:
2 "Este mes será para
vosotros el comienzo de los meses; será el primero de los meses del año.
3
Hablad a toda la comunidad de Israel y decid: El día diez de este mes tomará
cada uno para sí una res de ganado menor por familia, una res de ganado menor
por casa.
4 Y si la familia fuese demasiado reducida para una res de ganado
menor, traerá al vecino más cercano a su casa, según el número de personas y
conforme a lo que cada cual pueda comer.
5 El animal será sin defecto,
macho, de un año. Lo escogeréis entre los corderos o los cabritos.
6 Lo
guardaréis hasta el día catorce de este mes; y toda la asamblea de la
comunidad de los israelitas lo inmolará entre dos luces.
7 Luego tomarán la
sangre y untarán las dos jambas y el dintel de las casas donde lo coman.
8
En aquella misma noche comerán la carne. La comerán asada al fuego, con ázimos
y con hierbas amargas.
9 Nada de él comeréis crudo ni cocido, sino asado,
con su cabeza, sus patas y sus entrañas.
10 Y no dejaréis nada de él para
la mañana; lo que sobre al amanecer lo quemaréis.
11 Así lo habéis de
comer: ceñidas vuestras cinturas, calzados vuestros pies, y el bastón en
vuestra mano; y lo comeréis de prisa. Es Pascua de Yahveh.
12 Yo pasaré
esta noche por la tierra de Egipto y heriré a todos los primogénitos del país
de Egipto, desde los hombres hasta los ganados, y me tomaré justicia de todos
los dioses de Egipto. Yo, Yahveh.
13 La sangre será vuestra señal en las
casas donde moráis. Cuando yo vea la sangre pasaré de largo ante vosotros, y
no habrá entre vosotros plaga exterminadora cuando yo hiera el país de
Egipto.
14 Este será un día memorable para vosotros, y lo celebraréis como
fiesta en honor de Yahveh de generación en generación. Decretaréis que sea
fiesta para siempre".
15 "Durante siete días comeréis ázimos; ya desde el
primer día quitaréis de vuestras casas la levadura. Todo el que desde el día
primero hasta el día séptimo coma pan fermentado, ese tal será exterminado de
en medio de Israel.
16 El primer día tendréis reunión sagrada; también el
día séptimo os reuniréis en reunión sagrada. Ningún trabajo se hará en esos
días, salvo la comida para cada uno. Esto es lo único que podréis hacer.
17
Guardad la fiesta de los Ázimos, porque en ese mismo día saqué yo vuestros
ejércitos de la tierra de Egipto. Guardad este día de generación en generación
como decreto perpetuo.
18 Comeréis ázimos en el mes primero, desde la tarde
del día catorce del mes hasta la tarde del día veintiuno.
19 No habrá
levadura en vuestras casas por espacio de siete días; todo aquel que coma algo
fermentado, sea forastero o natural del país, será exterminado de la comunidad
de Israel.
20 No comeréis nada fermentado; en todo lugar donde habitéis,
comeréis ázimos."
21 Llamó Moisés a todos los ancianos de Israel y les
dijo: "Id en busca de reses menores para vuestras familias e inmolad la
pascua.
22 Tomaréis un manojo de hisopo, lo mojaréis en la sangre que está
en la vasija y untaréis el dintel y las dos jambas con la sangre de la vasija;
y ninguno de vosotros saldrá de la puerta de su casa hasta la mañana.
23
Yahveh pasará y herirá a los egipcios, pero al ver la sangre en el dintel y en
las dos jambas, Yahveh pasará de largo por aquella puerta y no permitirá que
el Exterminador entre en vuestras casas para herir.
24 Guardad este mandato
como decreto perpetuo para vosotros y vuestros hijos.
25 También guardaréis
este rito cuando entréis en la tierra que os dará Yahveh, según su
promesa.
26 Y cuando os pregunten vuestros hijos: "¿Qué significa para
vosotros este rito?",
27 responderéis: "Este es el sacrificio de la Pascua
de Yahveh, que pasó de largo por las casas de los israelitas en Egipto cuando
hirió a los egipcios y salvó nuestras casas."" Entonces el pueblo se postró
para adorar.
28 Fueron los israelitas e hicieron lo que había mandado
Yahveh a Moisés y a Aarón; así lo hicieron.
29 Y sucedió que, a media
noche, Yahveh hirió en el país de Egipto a todos los primogénitos, desde el
primogénito de Faraón, que se sienta sobre su trono, hasta el primogénito del
preso en la cárcel, y a todo primer nacido del ganado.
30 Levantóse Faraón
aquella noche, con todos sus servidores y todos los egipcios; y hubo grande
alarido en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un muerto.
31
Llamó Faraón a Moisés y a Aarón, durante la noche, y les dijo: "Levantaos y
salid de en medio de mi pueblo, vosotros y los israelitas, e id a dar culto a
Yahveh, como habéis dicho.
32 Tomad también vuestros rebaños y vuestras
vacadas, como dijisteis. Marchaos y bendecidme también a mí."
33 Los
egipcios por su parte instaban al pueblo para acelerar su salida del país,
pues decían. "Vamos a morir todos."
34 Tomó, pues, el pueblo la masa, antes
que fermentara y, envolviendo en los mantos las artesas de la harina, se las
cargaron a hombros.
35 Los israelitas hicieron lo que les dijo Moisés y
pidieron a los egipcios objetos de plata, objetos de oro y vestidos.
36
Yahveh hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios, los cuales se
los prestaron. Así despojaron a los egipcios.
37 Los israelitas partieron
de Ramsés hacia Sukkot, unos 600.000 hombres de a pie, sin contar los
niños.
38 Salió también con ellos una muchedumbre abigarrada y grandes
rebaños de ovejas y vacas.
39 De la masa que habían sacado de Egipto
cocieron tortas ázimas, porque no había fermentado todavía; pues al ser
echados de Egipto no pudieron tomar víveres ni provisiones para el
camino.
40 Los israelitas estuvieron en Egipto 430 años.
41 El mismo día
que se cumplían los 430 años, salieron de la tierra de Egipto todos los
ejércitos de Yahveh.
42 Noche de guardia fue ésta para Yahveh, para
sacarlos de la tierra de Egipto. Esta misma noche será la noche de guardia en
honor de Yahveh para todos los israelitas, por todas sus generaciones.
43
Dijo Yahveh a Moisés y a Aarón: "Estas son las normas sobre la Pascua: no
comerá de ella ningún extranjero.
44 Todo siervo, comprado por dinero, a
quien hayas circuncidado, podrá comerla.
45 Pero el residente y el
jornalero no la comerán.
46 Se ha de comer dentro de casa; no sacaréis
fuera de casa nada de carne, ni le quebraréis ningún hueso.
47 Toda la
comunidad de Israel la celebrará.
48 Si un forastero que habita contigo
quiere celebrar la Pascua de Yahveh, que se circunciden todos sus varones, y
entonces podrá acercarse para celebrarla, pues será como los nativos; pero
ningún incircunciso podrá comerla.
49 Una misma ley habrá para el nativo y
para el forastero que habita en medio de vosotros."
50 Así lo hicieron
todos los israelitas. Tal como había mandado Yahveh a Moisés y a Aarón, así lo
hicieron.
51 Y en aquel mismo día sacó Yahveh del país de Egipto a los
israelitas en orden de campaña.
Éxodo 13
1
Habló Yahveh a Moisés, diciendo:
2 "Conságrame todo primogénito, todo lo
que abre el seno materno entre los israelitas. Ya sean hombres o animales,
míos son todos."
3 Dijo, pues, Moisés al pueblo: "Acordaos de este día en
que salisteis de Egipto, de la casa de servidumbre, pues Yahveh os ha sacado
de aquí con mano fuerte; y no comáis pan fermentado.
4 Salís hoy, en el mes
de Abib.
5 Así, cuando Yahveh te haya introducido en la tierra de los
cananeos, de los hititas, de los amorreos, de los jivitas y de los jebuseos,
que juró a tus padres que te daría, tierra que mana leche y miel, celebrarás
ese rito en este mes.
6 Siete días comerás ázimos y el día séptimo será
fiesta de Yahveh.
7 Se comerán ázimos durante siete días, y no se verá pan
fermentado en tu casa, ni levadura en tu casa, en todo tu territorio.
8 En
aquel día harás saber a tu hijo: "Esto es con motivo de lo que hizo conmigo
Yahveh cuando salí de Egipto."
9 Y esto te servirá como señal en tu mano, y
como recordatorio ante tus ojos, para que la ley de Yahveh esté en tu boca;
porque con mano fuerte te sacó Yahveh de Egipto.
10 Guardarás este
precepto, año por año, en el tiempo debido."
11 Cuando Yahveh te haya
introducido en la tierra del cananeo, como lo tiene jurado a ti y a tus
padres, y te la haya dado,
12 consagrarás a Yahveh todo lo que abre el seno
materno. Todo primer nacido de tus ganados, si son machos, pertenecen también
a Yahveh.
13 Todo primer nacido del asno lo rescatarás con un cordero; y si
no lo rescatas lo desnucarás. Rescatarás también todo primogénito de entre tus
hijos.
14 Y cuando el día de mañana te pregunte tu hijo: "¿Qué significa
esto?", le dirás: "Con mano fuerte nos sacó Yahveh de Egipto, de la casa de
servidumbre."
15 Como Faraón se obstinó en no dejarnos salir, Yahveh mató a
todos los primogénitos en el país de Egipto, desde el primogénito del hombre
hasta el primogénito del ganado. Por eso sacrifico a Yahveh todo macho que
abre el seno materno, y rescato todo primogénito de mis hijos.
16 Esto será
como señal en tu mano y como insignia entre tus ojos; porque con mano fuerte
nos sacó Yahveh de Egipto."
17 Cuando Faraón dejó salir al pueblo, Dios no
los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, aunque era más corto;
pues se dijo Dios: "No sea que, al verse atacado, se arrepienta el pueblo y se
vuelva a Egipto."
18 Hizo Dios dar un rodeo al pueblo por el camino del
desierto del mar de Suf. Los israelitas salieron bien equipados del país de
Egipto.
19 Moisés tomó consigo los huesos de José, pues éste había hecho
jurar solemnemente a los israelitas, diciendo: " Ciertamente Dios os visitará,
y entonces llevaos de aquí mis huesos con vosotros."
20 Partieron de Sukkot
y acamparon en Etam, al borde del desierto.
21 Yahveh iba al frente de
ellos, de día en columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en
columna de fuego para alumbrarlos, de modo que pudiesen marchar de día y de
noche.
22 No se apartó del pueblo ni la columna de nube por el día, ni la
columna de fuego por la noche.
Éxodo 14
1
Habló Yahveh a Moisés, diciendo:
2 "Di a los israelitas que se vuelvan y
acampen frente a Pi Hajirot, entre Migdol y el mar, enfrente de Baal Sefón.
Frente a ese lugar acamparéis, junto al mar.
3 Faraón dirá de los
israelitas: "Andan errantes en el país, y el desierto les cierra el
paso."
4 Yo endureceré el corazón de Faraón, y os perseguirá; pero yo
manifestaré mi gloria a costa de Faraón y de todo su ejército, y sabrán los
egipcios que yo soy Yahveh." Así lo hicieron.
5 Cuando anunciaron al rey de
Egipto que había huido el pueblo, se mudó el corazón de Faraón y de sus
servidores respecto del pueblo, y dijeron: "¿Qué es lo que hemos hecho dejando
que Israel salga de nuestro servicio?"
6 Faraón hizo enganchar su carro y
llevó consigo sus tropas.
7 Tomó seiscientos carros escogidos y todos los
carros de Egipto, montados por sus combatientes.
8 Endureció Yahveh el
corazón de Faraón rey de Egipto, el cual persiguió a los israelitas, pero los
israelitas salieron con la mano alzada.
9 Los egipcios los persiguieron:
todos los caballos, los carros de Faraón, con la gente de los carros y su
ejército; y les dieron alcance mientras acampaban junto al mar, cerca de Pi
Hajirot, frente a Baal Sefón.
10 Al acercarse Faraón, los israelitas
alzaron sus ojos, y viendo que los egipcios marchaban tras ellos, temieron
mucho los israelitas y clamaron a Yahveh.
11 Y dijeron a Moisés: "¿Acaso no
había sepulturas en Egipto para que nos hayas traído a morir en el desierto?
¿Qué has hecho con nosotros sacándonos de Egipto?
12 ¿No te dijimos
claramente en Egipto: Déjanos en paz, queremos servir a los egipcios? Porque
mejor nos es servir a los egipcios que morir en el desierto."
13 Contestó
Moisés al pueblo: "No temáis; estad firmes, y veréis la salvación que Yahveh
os otorgará en este día, pues los egipcios que ahora veis, no los volveréis a
ver nunca jamás.
14 Yahveh peleará por vosotros, que vosotros no tendréis
que preocuparos."
15 Dijo Yahveh a Moisés: "¿Por qué sigues clamando a mí?
Di a los israelitas que se pongan en marcha.
16 Y tú, alza tu cayado,
extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los israelitas entren en
medio del mar a pie enjuto.
17 Que yo voy a endurecer el corazón de los
egipcios para que los persigan, y me cubriré de gloria a costa de Faraón y de
todo su ejército, de sus carros y de los guerreros de los carros.
18 Sabrán
los egipcios que yo soy Yahveh, cuando me haya cubierto de gloria a costa de
Faraón, de sus carros y de sus jinetes.
19 Se puso en marcha el Ángel de
Yahveh que iba al frente del ejército de Israel, y pasó a retaguardia. También
la columna de nube de delante se desplazó de allí y se colocó detrás,
20
poniéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de los
israelitas. La nube era tenebrosa y transcurrió la noche sin que pudieran
trabar contacto unos con otros en toda la noche.
21 Moisés extendió su mano
sobre el mar, y Yahveh hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del
Este que secó el mar, y se dividieron las aguas.
22 Los israelitas entraron
en medio del mar a pie enjuto, mientras que las aguas formaban muralla a
derecha e izquierda.
23 Los egipcios se lanzaron en su persecución,
entrando tras ellos, en medio del mar, todos los caballos de Faraón, y los
carros con sus guerreros.
24 Llegada la vigilia matutina, miró Yahveh desde
la columna de fuego y humo hacia el ejército de los egipcios, y sembró la
confusión en el ejército egipcio.
25 Trastornó la ruedas de sus carros, que
no podían avanzar sino con gran dificultad. Y exclamaron los egipcios:
"Huyamos ante Israel, porque Yahveh pelea por ellos contra los
egipcios."
26 Yahveh dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar, y las
aguas volverán sobre los egipcios, sobre sus carros y sobre los guerreros de
los carros."
27 Extendió Moisés su mano sobre el mar, y al rayar el alba
volvió el mar a su lecho; de modo que los egipcios, al querer huir, se vieron
frente a las aguas. Así precipitó Yahveh a los egipcios en medio del
mar,
28 pues al retroceder las aguas cubrieron los carros y a su gente, a
todo el ejército de Faraón, que había entrado en el mar para perseguirlos; no
escapó ni uno siquiera.
29 Mas los israelitas pasaron a pie enjuto por en
medio del mar, mientras las aguas hacían muralla a derecha e izquierda.
30
Aquel día salvó Yahveh a Israel del poder de los egipcios; e Israel vio a los
egipcios muertos a orillas del mar.
31 Y viendo Israel la mano fuerte que
Yahveh había desplegado contra los egipcios, temió el pueblo a Yahveh, y
creyeron en Yahveh y en Moisés, su siervo.
Éxodo 15
1
Entonces Moisés y los israelitas cantaron este cántico a Yahveh. Dijeron:
"Canto a Yahveh pues se cubrió de gloria arrojando en el mar caballo y
carro.
2 Mi fortaleza y mi canción es Yah.El es mi salvación.El, mi Dios,
yo le glorifico, el Dios de mi padre, a quien exalto.
3 ¡Un guerrero
Yahveh,Yahveh es su nombre!
4 Los carros de Faraón y sus soldados precipitó
en el mar.La flor de sus guerreros tragó el mar de Suf;
5 cubriólos el
abismo, hasta el fondo cayeron como piedra.
6 Tu diestra, Yahveh, relumbra
por su fuerza; tu diestra, Yahveh, aplasta al enemigo.
7 En tu gloria
inmensa derribas tus contrarios, desatas tu furor y los devora como paja.
8
Al soplo de tu ira se apiñaron las aguas, se irguieron las olas como un dique,
los abismos cuajaron en el corazón del mar.
9 Dijo el enemigo: "Marcharé a
su alcance, repartiré despojos, se saciará mi alma, sacaré mi espada y los
aniquilará mi mano."
10 Mandaste tu soplo, cubriólos el mar; se hundieron
como plomo en las temibles aguas.
11 ¿Quién como tú, Yahveh, entre los
dioses? ¿Quién como tú, glorioso en santidad, terrible en prodigios, autor de
maravillas?
12 Tendiste tu diestra y los tragó la tierra.
13 Guiaste en
tu bondad al pueblo rescatado.Tu poder los condujo a tu santa morada.
14
Oyéronlo los pueblos, se turbaron, dolor como de parto en Filistea.
15 Los
príncipes de Edom se estremecieron, se angustiaron los jefes de Moab y todas
las gentes de Canaán temblaron.
16 Pavor y espanto cayó sobre ellos.La
fuerza de tu brazo los hizo enmudecer como una piedra, hasta que pasó tu
pueblo, oh Yahveh, hasta pasar el pueblo que compraste.
17 Tú le llevas y
le plantas en el monte de tu herencia, hasta el lugar que tú te has preparado
para tu sede, ¡oh Yahveh!Al santuario, Adonay, que tus manos prepararon.
18
¡Yahveh reinará por siempre jamás!"
19 Porque cuando los caballos de Faraón
y los carros con sus guerreros entraron en el mar, Yahveh hizo que las aguas
del mar volvieran sobre ellos, mientras que los israelitas pasaron a pie
enjuto por medio del mar.
20 María, la profetisa, hermana de Aarón tomó en
sus manos un tímpano y todas la mujeres la seguían con tímpanos y danzando en
coro.
21 Y María les entonaba el estribillo: "Cantad a Yahveh pues se
cubrió de gloria. arrojando en el mar caballo y carro."
22 Moisés hizo
partir a los israelitas del mar de Suf y se dirigieron hacia el desierto de
Sur: caminaron tres días por el desierto sin encontrar agua.
23 Luego
llegaron a Mará, porque era amarga. Por eso se llama aquel lugar Mará.
24
El pueblo murmuró contra Moisés, diciendo: "¿Qué vamos a beber?"
25
Entonces Moisés invocó a Yahveh, y Yahveh le mostró un madero que Moisés echó
al agua, y el agua se volvió dulce. Allí dio a Israel decretos y normas, y
allí le puso a prueba.
26 Y dijo: "Si de veras escuchas la voz de Yahveh,
tu Dios, y haces lo que es recto a sus ojos, dando oídos a sus mandatos y
guardando todos sus preceptos, no traeré sobre ti ninguna de las plagas que
envié sobre los egipcios; porque yo soy Yahveh, el que te sana."
27 Después
llegaron a Elim, donde hay doce fuentes de agua y setenta palmeras, y
acamparon allí junto a las aguas.
Éxodo 16
1
Partieron de Elim, y toda la comunidad de los israelitas llegó al desierto de
Sin, que está entre Elim y el Sinaí, el día quince del segundo mes después de
su salida del país de Egipto.
2 Toda la comunidad de los israelitas empezó
a murmurar contra Moisés y Aarón en el desierto.
3 Los israelitas les
decían: "¡Ojalá hubiéramos muerto a manos de Yahveh en la tierra de Egipto
cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta
hartarnos! Vosotros nos habéis traído a este desierto para matar de hambre a
toda esta asamblea."
4 Yahveh dijo a Moisés: "Mira, yo haré llover sobre
vosotros pan del cielo; el pueblo saldrá a recoger cada día la porción diaria;
así le pondré a prueba para ver si anda o no según mi ley.
5 Mas el día
sexto, cuando preparen lo que hayan traído, la ración será doble que la de los
demás días."
6 Dijeron, pues, Moisés y Aarón a toda la comunidad de los
israelitas: "Esta tarde sabréis que es Yahveh quien os ha sacado del país de
Egipto;
7 y por la mañana veréis la gloria de Yahveh. Porque ha oído
vuestras murmuraciones contra Yahveh; pues ¿qué somos nosotros para que
murmuréis contra nosotros?"
8 Y añadió Moisés: "Yahveh os dará esta tarde
carne para comer, y por la mañana pan en abundancia; porque Yahveh ha oído
vuestras murmuraciones contra él; pues ¿qué somos nosotros? No van contra
nosotros vuestras murmuraciones, sino contra Yahveh."
9 Dijo entonces
Moisés a Aarón: "Ordena a toda la comunidad de los israelitas: Acercaos a
Yahveh, pues él ha oído vuestras murmuraciones."
10 Aún estaba hablando
Aarón a toda la comunidad de los israelitas, cuando ellos miraron hacia el
desierto, y he aquí que la gloria de Yahveh se apareció en forma de
nube.
11 Y Yahveh habló a Moisés, diciendo:
12 "He oído las
murmuraciones de los israelitas. Diles: Al atardecer comeréis carne y por la
mañana os hartaréis de pan; y así sabréis que yo soy Yahveh, vuestro
Dios."
13 Aquella misma tarde vinieron las codornices y cubrieron el
campamento; y por la mañana había una capa de rocío en torno al
campamento.
14 Y al evaporarse la capa de rocío apareció sobre el suelo del
desierto una cosa menuda, como granos, parecida a la escarcha de la
tierra.
15 Cuando los israelitas la vieron, se decían unos a otros: "¿Qué
es esto?" Pues no sabían lo que era. Moisés les dijo: "Este es el pan que
Yahveh os da por alimento.
16 He aquí lo que manda Yahveh: Que cada uno
recoja cuanto necesite para comer, un gomor por cabeza, según el número de los
miembros de vuestra familia; cada uno recogerá para la gente de su
tienda."
17 Así lo hicieron los israelitas; unos recogieron mucho y otros
poco.
18 Pero cuando lo midieron con el gomor, ni los que recogieron poco
tenían de menos. Cada uno había recogido lo que necesitaba para su
sustento.
19 Moisés les dijo: "Que nadie guarde nada para el día
siguiente."
20 Pero no obedecieron a Moisés, y algunos guardaron algo para
el día siguiente; pero se llenó de gusanos y se pudrió; y Moisés se irritó
contra ellos.
21 Lo recogían por las mañanas, cada cual según lo que
necesitaba; y luego, con el calor del sol, se derretía.
22 El día sexto
recogieron doble ración, dos gomor por persona. Todos los jefes de la
comunidad fueron a decírselo a Moisés;
23 él les respondió: "Esto es lo que
manda Yahveh: Mañana es sábado, día de descanso consagrado a Yahveh. Coced lo
que se deba cocer, hervid lo que se tenga que hervir; y lo sobrante, guardadlo
como reserva para mañana."
24 Ellos lo guardaron para el día siguiente,
según la orden de Moisés; y no se pudrió, ni se agusanó.
25 Dijo entonces
Moisés: "Hoy comeréis esto, porque es sábado de Yahveh; y en tal día no
hallaréis nada en el campo.
26 Seis días podéis recogerlo, pero el día
séptimo, que es sábado, no habrá nada."
27 A pesar de todo, salieron
algunos del pueblo a recogerlo el séptimo día, pero no encontraron nada.
28
Yahveh dijo a Moisés: "¿Hasta cuándo os negaréis a guardar mi mandatos y mis
leyes?
29 Mirad que Yahveh os ha puesto el sábado; por eso el día sexto os
da ración para dos días. Quédese cada uno en su sitio, y que nadie se mueva de
su lugar el día séptimo."
30 Y el día séptimo descansó el pueblo.
31 La
casa de Israel lo llamó maná. Era como semilla de cilantro, blanco, y con
sabor a torta de miel.
32 Dijo Moisés: "Esto manda Yahveh: Llenad un gomor
de maná, y conservadlo, para vuestros descendientes, para que vean el pan con
que os alimenté en el desierto cuando os saqué del país de Egipto."
33
Dijo, pues, Moisés a Aarón: "Toma una vasija, pon en ella un gomor lleno de
maná, y colócalo ante Yahveh, a fin de conservarlo para vuestros
descendientes."
34 Tal como Yahveh se lo mandó a Moisés, Aarón lo puso ante
el Testimonio para conservarlo.
35 Los israelitas comieron el maná por
espacio de cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada. Lo estuvieron
comiendo hasta que llegaron a los confines del país de Canaán.
36 El gomor
es la décima parte de la medida.
Éxodo 17
1
Toda la comunidad de los israelitas partió del desierto de Sin, a la orden de
Yahveh, para continuar sus jornadas; y acamparon en Refidim, donde el pueblo
no encontró agua para beber.
2 El pueblo entonces se querelló contra
Moisés, diciendo: "Danos agua para beber." Respondióles Moisés: "¿Por qué os
querelláis conmigo? ¿Por qué tentáis a Yahveh?"
3 Pero el pueblo, torturado
por la sed, siguió murmurando contra Moisés: "¿Nos has hecho salir de Egipto
para hacerme morir de sed, a mí, a mis hijos y a mis ganados?"
4 Clamó
Moisés a Yahveh y dijo: "¿ Qué puedo hacer con este pueblo? Poco falta para
que me apedreen."
5 Respondió Yahveh a Moisés: "Pasa delante del pueblo,
llevando contigo algunos de los ancianos de Israel; lleva también en tu mano
el cayado con que golpeaste el Río y vete,
6 que allí estaré yo ante ti,
sobre la piña, en Horeb; golpearás la peña, y saldrá de ella agua para que
beba el pueblo." Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel.
7
Aquel lugar se llamó Massá y Meribá, a causa de la querella de los israelitas,
y por haber tentado a Yahveh, diciendo: "¿Está Yahveh entre nosotros o
no?"
8 Vinieron los amalecitas y atacaron a Israel en Refidim.
9 Moisés
dijo a Josué: "Elígete algunos hombres, y sal mañana a combatir contra Amalec.
Yo me pondré en la cima del monte, con el cayado de Dios en mi mano."
10
Josué cumplió las órdenes de Moisés, y salió a combatir contra Amalec.
Mientras tanto, Moisés, Aarón y Jur subieron a la cima del monte.
11 Y
sucedió que, mientras Moisés tenía alzadas las manos, prevalecía Israel; pero
cuando las bajaba, prevalecía Amalec.
12 Se le cansaron las manos a Moisés,
y entonces ellos tomaron una piedra y se la pusieron debajo; él se sentó sobre
ella, mientras Aarón y Jur le sostenían las manos, uno a un lado y otro al
otro. Y así resistieron sus manos hasta la puesta del sol.
13 Josué derrotó
a Amalec y a su pueblo a filo de espada.
14 Yahveh dijo Moisés: "Escribe
esto en un libro para que sirva de recuerdo, y haz saber a Josué que yo
borraré por completo la memoria de Amalec de debajo de los cielos."
15
Después edificó Moisés un altar, al que puso por nombre Yahveh Nissí
16
diciendo: "La bandera de Yahveh en la mano; Yahveh está en guerra con Amalec
de generación en generación."
Éxodo 18
1
Jetró, sacerdote de Madián, suegro de Moisés, se enteró de lo que había hecho
Dios en favor de Moisés y de Israel, su pueblo, y cómo Yahveh había sacado a
Israel de Egipto.
2 Entonces Jetró, suegro de Moisés, tomó a Séfora, mujer
de Moisés, a la que Moisés había despedido,
3 y a sus hijos; el uno se
llamaba Guersom, pues Moisés dijo: "Forastero soy en tierra extraña,"
4 y
el otro se llamaba Eliezer, pues dijo Moisés: "El Dios de mi padre es mi
protector y me ha librado de la espada de Faraón."
5 Llegó, pues, Jetró,
suegro de Moisés, con los hijos y la mujer de Moisés, al desierto, donde
estaba acampado junto al monte de Dios.
6 Y dijo a Moisés: Yo, Jetró, tu
suegro, vengo a ti con tu mujer y sus dos hijos."
7 Moisés salió al
encuentro de su suegro, se postró y le besó. Se saludaron ambos y entraron en
la tienda.
8 Moisés contó a su suegro todo lo que Yahveh había hecho a
Faraón y a los egipcios, en favor de Israel; todos los trabajos sufridos en el
camino y cómo Yahveh les había librado de ellos.
9 Jetró se alegró de todo
el bien que Yahveh había hecho a Israel, librándole de la mano de los
egipcios.
10 Y dijo Jetró: "¡Bendito sea Yahveh, que os ha librado de la
mano de los egipcios y de la mano de Faraón y ha salvado al pueblo del poder
de los egipcios!
11 Ahora reconozco que Yahveh es más grande que todos los
dioses..."
12 Después Jetró, suegro de Moisés, ofreció un holocausto y
sacrificios a Dios; y Aarón y todos los ancianos de Israel fueron a comer con
el suegro de Moisés en presencia de Dios.
13 Al día siguiente, se sentó
Moisés para juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo ante Moisés desde la mañana
hasta la noche.
14 El suegro de Moisés vio el trabajo que su yerno se
imponía por el pueblo, y dijo: "¿Cómo haces eso con el pueblo? ¿Por qué te
sientas tú solo haciendo que todo el pueblo tenga que permanecer delante de ti
desde la mañana hasta la noche?"
15 Contestó Moisés a su suegro: "Es que el
pueblo viene a mí para consultar a Dios.
16 Cuando tienen un pleito, vienen
a mí; yo dicto sentencia entre unos y otros, y les doy a conocer los preceptos
de Dios y sus leyes."
17 Entonces el suegro de Moisés le dijo: "No está
bien lo que estás haciendo.
18 Acabarás agotándote, tú y este pueblo que
está contigo; porque este trabajo es superior a tus fuerzas; no podrás hacerlo
tú solo.
19 Así que escúchame; te voy a dar un consejo, y Dios estará
contigo. Sé tú el representante del pueblo delante de Dios y lleva ante Dios
sus asuntos.
20 Enséñales los preceptos y las leyes, dales a conocer el
camino que deben seguir y las obras que han de practicar.
21 Pero elige de
entre el pueblo hombres capaces, temerosos de Dios, hombres fieles e
incorruptibles, y ponlos al frente del pueblo como jefes de mil, jefes de
ciento, jefes de cincuenta y jefes de diez.
22 Ellos juzgarán al pueblo en
todo momento; te presentarán a ti los asuntos más graves, pero en los asuntos
de menor importancia, juzgarán ellos. Así se aliviará tu carga, pues ellos te
ayudarán a llevarla.
23 Si haces esto, Dios te comunicará sus órdenes, tú
podrás resistir, y todo este pueblo por su parte podrá volver en paz a su
lugar."
24 Escuchó Moisés la voz de su suegro e hizo todo lo que le había
dicho.
25 Eligió, pues, hombres capaces de entre todo Israel, y los puso al
frente del pueblo, como jefes de mil, jefes de ciento, jefes de cincuenta, y
jefes de diez.
26 Estos juzgaban al pueblo en todo momento; los asuntos
graves se los presentaban a Moisés, mas en todos los asuntos menores juzgaban
por sí mismos.
27 Después Moisés despidió a su suegro, que se volvió a su
tierra.
Éxodo 19
1 Al
tercer mes después de la salida de Egipto, ese mismo día, llegaron los hijos
de Israel al desierto de Sinaí.
2 Partieron de Refidim, y al llegar al
desierto de Sinaí acamparon en el desierto. Allí acampó Israel frente al
monte.
3 Moisés subió hacia Dios. Yahveh le llamó desde el monte, y le
dijo: "Así dirás a la casa de Jacob y esto anunciarás a los hijos de
Israel:
4 "Ya habéis visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo a
vosotros os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí.
5 Ahora,
pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi
propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra;
6
seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa." Estas son las
palabras que has de decir a los hijos de Israel."
7 Fue, pues, Moisés y
convocó a los ancianos del pueblo y les expuso todas estas palabras que Yahveh
le había mandado.
8 Todo el pueblo a una respondió diciendo: "Haremos todo
cuanto ha dicho Yahveh." Y Moisés llevó a Yahveh la respuesta del pueblo.
9
Dijo Yahveh a Moisés: "Mira: Voy a presentarme a ti en una densa nube para que
el pueblo me oiga hablar contigo, y así te dé crédito para siempre." Y Moisés
refirió a Yahveh las palabras del pueblo.
10 Yahveh dijo a Moisés: "Ve
donde el pueblo y haz que se santifiquen hoy y mañana; que laven sus
vestidos
11 y estén preparados para el tercer día; porque al día tercero
descenderá Yahveh a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sinaí.
12
Deslinda el contorno de la montaña, y di: Guardaos de subir al monte y aun de
tocar su falda. Todo aquel que toque el monte morirá.
13 Pero nadie pondrá
la mano sobre el culpable, sino que será lapidado o asaeteado; sea hombre o
bestia, no quedará con vida. Cuando resuene el cuerno, subirán ellos al
monte."
14 Bajó, pues, Moisés del monte, adonde estaba el pueblo, y ellos
lavaron sus vestidos.
15 Y dijo al pueblo: "Estad preparados para el tercer
día, y absteneos de mujer."
16 Al tercer día, al rayar el alba, hubo
truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un poderoso resonar de
trompeta; y todo el pueblo que estaba en el campamento se echó a
temblar.
17 Entonces Moisés hizo salir al pueblo del campamento para ir al
encuentro de Dios, y se detuvieron al pie del monte.
18 Todo el monte Sinaí
humeaba, porque Yahveh había descendido sobre él en el fuego. Subía el humo
como de un horno, y todo el monte retemblaba con violencia.
19 El sonar de
la trompeta se hacía cada vez más fuerte; Moisés hablaba y Dios le respondía
con el trueno.
20 Yahveh bajó al monte Sinaí, a la cumbre del monte; llamó
Yahveh a Moisés a la cima de la montaña y Moisés subió.
21 Dijo Yahveh a
Moisés: "Baja y conjura al pueblo que no traspase las lindes para ver a
Yahveh, porque morirían muchos de ellos;
22 aun los sacerdotes que se
acercan a Yahveh deben santificarse para que Yahveh no irrumpa contra
ellos."
23 Moisés respondió a Yahveh: "El pueblo no podrá subir al monte
Sinaí, porque tú nos lo has prohibido, diciendo: Señala un límite alrededor
del monte y decláralo sagrado."
24 Yahveh le dijo: "Anda, baja, y luego
subes tú y Aarón contigo; pero los sacerdotes y el pueblo no traspasarán las
lindes para subir hacia Yahveh a fin de que no irrumpa contra ellos."
25
Bajó, pues, Moisés adonde estaba el pueblo y les dijo...
Éxodo 20
1
Entonces pronunció Dios todas estas palabras diciendo:
2 "Yo, Yahveh, soy
tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre.
3
No habrá para ti otros dioses delante de mí.
4 No te harás escultura ni
imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en
la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra.
5 No te
postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahveh, tu Dios, soy un
Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la
tercera y cuarta generación de los que me odian,
6 y tengo misericordia por
millares con los que me aman y guardan mis mandamientos.
7 No tomarás en
falso el nombre de Yahveh, tu Dios; porque Yahveh no dejará sin castigo a
quien toma su nombre en falso.
8 Recuerda el día del sábado para
santificarlo.
9 Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos,
10 pero
el día séptimo es día de descanso para Yahveh, tu Dios. No harás ningún
trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu
ganado, ni el forastero que habita en tu ciudad.
11 Pues en seis días hizo
Yahveh el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contienen, y el séptimo
descansó; por eso bendijo Yahveh el día del sábado y lo hizo sagrado.
12
Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra
que Yahveh, tu Dios, te va a dar.
13 No matarás.
14 No cometerás
adulterio.
15 No robarás.
16 No darás testimonio falso contra tu
prójimo.
17 No codiciarás la casa de tu prójimo, ni codiciarás la mujer de
tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que
sea de tu prójimo."
18 Todo el pueblo percibía los truenos y relámpagos, el
sonido de la trompeta y el monte humeante, y temblando de miedo se mantenía a
distancia.
19 Dijeron a Moisés: "Habla tú con nosotros, que podremos
entenderte, pero que no hable Dios con nosotros, no sea que muramos."
20
Respondió Moisés al pueblo: "No temáis, pues Dios ha venido para poneros a
prueba, para que su temor esté ante vuestros ojos, y no pequéis".
21 Y el
pueblo se mantuvo a distancia, mientras Moisés se acercaba a la densa nube
donde estaba Dios.
22 Dijo Yahveh a Moisés: Así dirás a los israelitas:
Vosotros mismos habéis visto que os he hablado desde el cielo.
23 No haréis
junto a mí dioses de plata, ni os haréis dioses de oro.
24 Hazme un altar
de tierra para ofrecer sobre él tus holocaustos y tus sacrificios de comunión,
tus ovejas y tus bueyes. En todo lugar donde haga yo memorable mi nombre,
vendré a ti y te bendeciré.
25 Y si me haces un altar de piedra, no lo
edificarás de piedras labradas; porque al alzar tu cincel sobre ella queda
profanada.
26 Tampoco subirás por gradas a mi altar, para que no se
descubra tu desnudez sobre él.
Éxodo 21
1
Estas con las normas que has de dar:
2 Cuando compres un esclavo hebreo,
servirá seis años, y el séptimo quedará libre sin pagar rescate.
3 Si entró
solo, solo saldrá; si tenía mujer, su mujer saldrá con él.
4 Si su amo le
dio mujer, y ella le dio a luz hijos o hijas, la mujer y sus hijos serán del
amo, y él saldrá solo.
5 Si el esclavo declara: "Yo quiero a mi señor, a mi
mujer y a mis hijos; renuncio a la libertad"
6 su amo le llevará ante Dios
y, arrimándolo a la puerta o a la jamba, su amo le horadará la oreja con una
lezna; y quedará a su servicio para siempre.
7 Si un hombre vende a su hija
por esclava, ésta no saldrá de la esclavitud como salen los esclavos.
8 Si
no agrada a su señor que la había destinado para sí, éste permitirá su
rescate; y no podrá venderla a gente extraña, tratándola con engaño.
9 Si
la destina para su hijo, le dará el mismo trato que a sus hijas.
10 Si toma
para sí otra mujer, no le disminuirá a la primera la comida, ni el vestido ni
los derechos conyugales.
11 Y si no le da estas tres cosas, ella podrá
salirse de balde sin pagar rescate.
12 El que hiera mortalmente a otro,
morirá;
13 pero si no estaba al acecho, sino que Dios se lo puso al alcance
de la mano, yo te señalaré un lugar donde éste pueda refugiarse.
14 Pero al
que se atreva a matar a su prójimo con alevosía, hasta de mi altar le
arrancarás para matarle.
15 El que pegue a su padre o a su madre
morirá.
16 Quien rapte a una persona - la haya vendido o esté todavía en su
poder - morirá.
17 Quien maldiga a su padre o a su madre morirá.
18 Si
dos hombres riñen y uno hiere a otro con una piedra o con el puño, pero no
muere, sino que, después de guardar cama,
19 puede levantarse y andar por
la calle, apoyado en su bastón, el que le hirió quedará exculpado, pero pagará
el tiempo perdido y los gastos de la curación completa.
20 Si un hombre
golpea a su siervo o a su sierva con un palo y muere a sus manos, cae bajo la
ley de venganza.
21 Pero si sobrevive un día o dos, no será vengado, pues
lo había comprado con dinero.
22 Si unos hombres, en el curso de una riña,
dan un golpe a una mujer encinta, y provocan el parto sin más daño, el
culpable será multado conforme a lo que imponga el marido de la mujer y
mediante arbitrio.
23 Pero si resultare daño, darás vida por vida,
24
ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,
25 quemadura
por quemadura, herida por herida, cardenal por cardenal.
26 Si un hombre
hiere a su siervo o a su sierva en el ojo y le deja tuerto, le dará libertad
en compensación del ojo.
27 Si uno salta un diente a su siervo o a su
sierva, le pondrá en libertad en compensación del diente.
28 Si un buey
acornea a un hombre o a una mujer, y le causa la muerte, el buey será
apedreado, y no se comerá su carne, pero el dueño del buey quedará
exculpado.
29 Mas si el buey acorneaba ya desde tiempo atrás, y su dueño,
aun advertido, no le vigiló, y ese buey mata a un hombre o a una mujer, el
buey será apedreado, y también su dueño morirá.
30 Si se le impone un
precio por ello, dará en rescate de su vida cuanto le impongan.
31 Si
acornea a un muchacho o a una muchacha, se seguirá esta misma norma.
32 Si
el buey acornea a un siervo o a una sierva, se pagarán treinta siclos de plata
al dueño de ellos, y el buey será apedreado.
33 Si un hombre deja abierto
un pozo, o si cava un pozo y no lo tapa, y cae en él un buey o un asno,
34
el propietario del pozo pagará al dueño de ellos el precio en dinero, y el
animal muerto será suyo.
35 Si el buey de uno acornea al buey de otro,
causándole la muerte, venderán el buey vivo y se repartirán el precio,
repartiendo igualmente el buey muerto.
36 Pero si era notorio que el buey
acorneaba desde tiempo atrás, y su dueño no le vigiló, pagará buey por buey y
el buey muerto será suyo.
37 Si un hombre roba un buey o una oveja, y los
mata o vende, pagará cinco bueyes por el buey, y cuatro ovejas por la
oveja.
Éxodo 22
1 Si
el ladrón, sorprendido al perforar la pared, es herido mortalmente, no habrá
venganza de sangre.
2 Mas si esto sucede salido ya el sol, su sangre será
vengada. - Debe restituir; si no tiene con qué, será vendido para restituir
por su robo.
3 Si lo robado, sea buey, asno u oveja, fuere hallado vivo en
su poder, restituirá el doble.
4 Si un hombre causa daño en un campo o en
una viña, dejando suelto su ganado de modo que pazca en campo ajeno,
restituirá con lo mejor de su propio campo y lo mejor de su propia viña.
5
Si se declara un fuego, y se incrementa con zarzales de modo que se abrasen
las hacinas, la mies, o el campo, el autor del incendio deberá resarcir el
daño.
6 Cuando un hombre dé a otro dinero o utensilios en depósito para que
se lo guarde, y son robados de la casa de éste, el ladrón, si es hallado,
restituirá el doble.
7 Pero si no es hallado, el dueño de la casa se
presentará ante Dios para declarar que no ha puesto su mano sobre los bienes
de su prójimo.
8 En todo caso delictivo, ya se trate de buey, asno, oveja,
ropa o de cualquier cosa desaparecida, de la que uno diga: "Es esto", la causa
de ambos se llevará ante Dios; y aquel a quien Dios declare culpable,
restituirá el doble a su prójimo.
9 Si un hombre entrega a otro un asno,
buey, oveja, o cualquier otro animal para su custodia, y éstos mueren o sufren
daño o son robados sin que nadie lo vea,
10 mediará entre los dos el
juramento de Yahveh para atestiguar que el depositario no ha puesto su mano
sobre la hacienda de su prójimo; el dueño tomará lo que quede y el otro no
tendrá que restituir.
11 Pero si el animal le ha sido robado estando él
cerca, restituirá a su dueño.
12 Si el animal ha sido despedazado, que
traiga como testimonio los despojos y no tendrá que restituir.
13 Si un
hombre pide a otro que le preste un ganado y éste sufre un daño o muere, en
ausencia de su dueño, tendrá que restituir.
14 Si estaba presente su dueño,
nada se restituirá. Si lo había alquilado, el dueño recibirá el precio del
alquiler.
15 Si un hombre seduce a una virgen, no desposada, y se acuesta
con ella, le pagará la dote, y la tomará por mujer.
16 Y si el padre de
ella no quiere dársela, el seductor pagará el dinero de la dote de las
vírgenes.
17 A la hechicera no la dejarás con vida.
18 Todo el que peque
con bestia, morirá.
19 El que ofrece sacrificios a otros dioses, será
entregado al anatema.
20 No maltratarás al forastero, ni le oprimirás, pues
forasteros fuisteis vosotros en el país de Egipto.
21 No vejarás a viuda ni
a huérfano.
22 Si le vejas y clama a mí, no dejaré de oír su clamor,
23
se encenderá mi ira y os mataré a espada; vuestras mujeres quedarán viudas y
vuestros hijos huérfanos.
24 Si prestas dinero a uno de mi pueblo, al pobre
que habita contigo, no serás con él un usurero; no le exigiréis interés.
25
Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás al ponerse el
sol,
26 porque con él se abriga; es el vestido de su cuerpo. ¿Sobre qué va
a dormir, si no? Clamará a mí, y yo le oiré, porque soy compasivo.
27 No
blasfemarás contra Dios, ni maldecirás al principal de tu pueblo.
28 No
tardarás en ofrecerme de tu abundancia y de tus jugos. Me darás el primogénito
de tus hijos.
29 Lo mismo has de hacer con el de tus vacas y ovejas. Siete
días estará con su madre, y al octavo me lo darás.
30 Hombres santos seréis
para mí. No comáis la carne despedazada por una fiera en el campo; echádsela a
los perros.
Éxodo 23
1 No
levantes testimonio falso, ni ayudes al malvado dando testimonio injusto.
2
No sigas a la mayoría para hacer el mal; ni te inclines en un proceso por la
mayoría en contra de la justicia.
3 Tampoco favorecerás al pobre en su
pleito.
4 Si encuentras el buey de tu enemigo o su asno extraviado, se lo
llevarás.
5 Si ves caído bajo la carga el asno del que te aborrece, no
rehúses tu ayuda. Acude a ayudarle.
6 No tuerzas el derecho de tu pobre en
su pleito.
7 Aléjate de causas mentirosas, no quites la vida al inocente y
justo; y no absuelvas al malvado.
8 No recibas regalos; porque el regalo
ciega a los perspicaces y pervierte las causas justas.
9 No oprimas al
forastero; ya sabéis lo que es ser forastero, porque forasteros fuisteis
vosotros en la tierra de Egipto.
10 Seis años sembrarás tu tierra y
recogerás su producto;
11 al séptimo la dejarás descansar y en barbecho,
para que coman los pobres de tu pueblo, y lo que quede lo comerán los animales
del campo. Harás lo mismo con tu viña y tu olivar.
12 Seis días harás tus
trabajos, y el séptimo descansarás, para que reposen tu buey y tu asno, y
tengan un respiro el hijo de tu sierva y el forastero.
13 Guardad todo lo
que os he dicho. No invocarás el nombre de otros dioses: ni se oiga en vuestra
boca.
14 Tres veces al año me celebrarás fiesta.
15 Guardarás la fiesta
de los Ázimos. Durante siete días comerás ázimos, como te he mandado, en el
tiempo señalado, en el mes de Abib; pues en él saliste de Egipto. Nadie se
presentará delante de mí con las manos vacías.
16 También guardarás la
fiesta de la Siega, de las primicias de tus trabajos, de lo que hayas sembrado
en el campo; y la fiesta de la Recolección al término del año, al recoger del
campo los frutos de tu trabajo.
17 Tres veces al año se presentarán tus
varones delante de Yahveh, el Señor.
18 No ofrecerás la sangre de mi
sacrificio con pan fermentado ni guardarás hasta el día siguiente la grasa de
mi fiesta.
19 Llevarás a la Casa de Yahveh, tu Dios, las mejores primicias
de tu suelo. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.
20 He aquí que
yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te
conduzca al lugar que te tengo preparado.
21 Pórtate bien en su presencia y
escucha su voz; no le seas rebelde, que no perdonará vuestras transgresiones,
pues en él está mi Nombre.
22 Si escuchas atentamente su voz y haces todo
lo que yo diga, tus enemigos serán mis enemigos y tus adversarios mis
adversarios.
23 Mi ángel caminará delante de ti y te introducirá en el país
de los amorreos, de los hititas, de los perizitas, de los cananeos, de los
jivitas y de los jebuseos; y yo los exterminaré.
24 No te mostrarás ante
sus dioses, ni les darás culto, ni imitarás su conducta; al contrario, los
destruirás por completo y romperás sus estelas.
25 Vosotros daréis culto a
Yahveh, vuestro Dios, yo bendeciré tu pan y tu agua. Y apartaré de ti las
enfermedades.
26 No habrá en tu tierra mujer que aborte ni que sea estéril;
y colmaré el número de tus días.
27 "Sembraré delante de ti mi terror;
llenaré de turbación a todos los pueblos donde llegues; y haré que todos tus
enemigos huyan ante ti.
28 Enviaré avispas delante de ti que ahuyentarán de
tu presencia al jivita, al cananeo y al hitita.
29 No les expulsaré de tu
presencia en un solo año, no sea que al quedar desierta la tierra se
multipliquen contra ti las fieras del campo.
30 Les expulsaré de tu vista
poco a poco, hasta que tú te multipliques y te apoderes de la tierra.
31 Y
fijaré tus confines desde el mar de Suf hasta el mar de los filisteos, y desde
el desierto hasta el Río, pues entregaré en tus manos a los habitantes del
país para que los arrojes de tu presencia.
32 No hagas pacto con ellos ni
con sus dioses.
33 No habitarán en tu tierra, no sea que te hagan pecar
contra mí, pues dando culto a sus dioses caerías en un lazo."
Éxodo 24
1
Dijo a Moisés: "Sube donde Yahveh, tú, Aarón, Nadab y Abihú, con setenta de
los ancianos de Israel; os postraréis desde lejos.
2 Sólo Moisés se
acercará a Yahveh; ellos no se acercarán. Tampoco el pueblo subirá con
ellos."
3 Vino, pues, Moisés y refirió al pueblo todas las palabras de
Yahveh y todas sus normas. Y todo el pueblo respondió a una voz: "Cumpliremos
todas las palabras que ha dicho Yahveh."
4 Entonces escribió Moisés todas
las palabras de Yahveh; y, levantándose de mañana, alzó al pie del monte un
altar y doce estelas por las doce tribus de Israel.
5 Luego mandó a algunos
jóvenes, de los israelitas, que ofreciesen holocaustos e inmolaran novillos
como sacrificios de comunión para Yahveh.
6 Tomó Moisés la mitad de la
sangre y la echó en vasijas; la otra mitad la derramó sobre el altar.
7
Tomó después el libro de la Alianza y lo leyó ante el pueblo, que respondió:
"Obedeceremos y haremos todo cuanto ha dicho Yahveh."
8 Entonces tomó
Moisés la sangre, roció con ella al pueblo y dijo: "Esta es la sangre de la
Alianza que Yahveh ha hecho con vosotros, según todas estas palabras."
9
Moisés subió con Aarón, Nadab y Abihú y setenta de los ancianos de
Israel,
10 y vieron al Dios de Israel. Bajo sus pies había como un
pavimento de zafiro tan puro como el mismo cielo.
11 No extendió él su mano
contra los notables de Israel, que vieron a Dios, comieron y bebieron.
12
Dijo Yahveh a Moisés: "Sube hasta mí, al monte; quédate allí, y te daré las
tablas de piedra - la ley y los mandamientos - que tengo escritos para su
instrucción."
13 Se levantó Moisés, con Josué, su ayudante; y subieron al
monte de Dios.
14 Dijo a los ancianos: "Esperadnos aquí que volvamos a
vosotros. Ahí quedan con vosotros Aarón y Jur. El que tenga alguna cuestión
que recurra a ellos."
15 Y subió Moisés al monte. La nube cubrió el
monte.
16 La gloria de Yahveh descansó sobre el monte Sinaí y la nube lo
cubrió por seis días. Al séptimo día, llamó Yahveh a Moisés de en medio de la
nube.
17 La gloria de Yahveh aparecía a la vista de los hijos de Israel
como fuego devorador sobre la cumbre del monte.
18 Moisés entró dentro de
la nube y subió al monte. Y permaneció Moisés en el monte cuarenta días y
cuarenta noches.
Éxodo 25
1
Yahveh habló a Moisés diciendo:
2 Di a los israelitas que reserven ofrendas
para mí. Me reservaréis la ofrenda de todo aquel a quien su corazón
mueva.
3 De ellos reservaréis lo siguiente: oro, plata y bronce;
4
púrpura violeta y escarlata, carmesí, lino fino y pelo de cabra;
5 pieles
de carnero teñidas de rojo, cueros finos y maderas de acacia;
6 aceite para
el alumbrado, aromas para el óleo de la unción y para el incienso
aromático;
7 piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y el
pectoral.
8 Me harás un Santuario para que yo habite en medio de
ellos.
9 Lo haréis conforme al modelo de la Morada y al modelo de todo su
mobiliario que yo voy a mostrarte.
10 Harás un arca de madera de acacia de
dos codos y medio de largo, codo y medio de ancho y codo y medio de
alto.
11 La revestirás de oro puro; por dentro y por fuera la revestirás; y
además pondrás en su derredor una moldura de oro.
12 Fundirás para ella
cuatro anillas de oro, que pondrás en sus cuatro pies, dos anillas a un
costado, y dos anillas al otro.
13 Harás también varales de madera de
acacia, que revestirás de oro,
14 y los pasarás por las anillas de los
costados del arca, para transportarla.
15 Los varales deben quedar en las
anillas del arca, y no se sacarán de allí.
16 En el arca pondrás el
Testimonio que yo te voy a dar.
17 Harás asimismo uno propiciatorio de oro
puro, de dos codos y medio de largo y codo y medio de ancho.
18 Harás,
además, dos querubines de oro macizo; los harás en los dos extremos del
propiciatorio:
19 haz el primer querubín en un extremo y el segundo en el
otro. Los querubines formarán un cuerpo con el propiciatorio, en sus dos
extremos.
20 Estarán con las alas extendidas por encima, cubriendo con
ellas el propiciatorio, uno frente al otro, con las caras vueltas hacia el
propiciatorio.
21 Pondrás el propiciatorio encima del arca; y pondrás
dentro del arca el Testimonio que yo te daré.
22 Allí me encontraré
contigo; desde encima del propiciatorio, de en medio de los dos querubines
colocados sobre el arca del Testimonio, te comunicaré todo lo que haya de
ordenarte para los israelitas.
23 Harás una mesa de madera de acacia, de
dos codos de largo, uno de ancho, y codo y medio de alto.
24 La revestirás
de oro puro y le pondrás alrededor una moldura de oro.
25 Harás también en
torno de ella un reborde de una palma de ancho, con una moldura de oro
alrededor del mismo.
26 Le harás cuatro anillas de oro, y pondrás las
anillas en los cuatro ángulos correspondientes a sus cuatro pies.
27
Estarán las anillas junto al reborde, para pasar por ellas los varales y
transportar la mesa.
28 Harás los varales de madera de acacia y los
revestirás de oro. Con ellos se transportará la mesa.
29 Harás también las
fuentes, los vasos, los jarros y las tazas para las libaciones. De oro puro
los harás.
30 Y sobre la mesa pondrás perpetuamente delante de mí el pan de
la Presencia.
31 Harás también un candelabro de oro puro. Harás de oro
macizo el candelabro, su pie y su tallo. Sus cálices - corolas y flores -
formarán un cuerpo con él.
32 Saldrán seis brazos de sus lados: tres brazos
de un lado y tres del otro.
33 El primer brazo tendrá tres cálices en forma
de flor de almendro, con corola y flor; también el segundo brazo tendrá tres
cálices en forma de flor de almendro, con corola y flor; y así los seis brazos
que salen del candelabro.
34 En el mismo candelabro habrá cuatro cálices en
forma de flor de almendro, con sus corolas y sus flores:
35 una corola
debajo de los dos primeros brazos que forman cuerpo con el candelabro; una
corola, debajo de los dos siguientes, y una corola, debajo de los dos últimos
brazos; así con los seis brazos que salen del candelabro.
36 Las corolas y
los brazos formarán un cuerpo con el candelabro. Todo ello formará un cuerpo
de oro puro macizo.
37 Harás sus siete lámparas que colocarás encima de
manera que den luz al frente.
38 Sus despabiladeras y sus ceniceros serán
de oro puro.
39 Se empleará un talento de oro puro para hacer el candelabro
con todos estos utensilios.
40 Fíjate para que lo hagas según los modelos
que te han sido mostrados en el monte.
Éxodo 26
1
Harás la Morada con diez tapices, de lino fino torzal, de púrpura violeta y
escarlata y de carmesí; bordarás en ellos unos querubines.
2 La longitud de
cada tapiz será de veintiocho codos y la anchura de cuatro. Todos los tapices
tendrán las mismas medidas.
3 Cinco tapices estarán unidos entre sí y lo
mismo los otros cinco.
4 Pondrás lazos de púrpura violeta en el borde del
tapiz con que termina la primera serie, y lo mismo harás en el borde del tapiz
con que termina el segundo conjunto.
5 Pondrás cincuenta lazos en el primer
tapiz y otros cincuenta en el borde del último tapiz del segundo conjunto,
correspondiéndose los lazos unos a otros.
6 Harás cincuenta broches de oro
y con los broches enlazarás entre sí los tapices, para que la Morada forme un
espacio único.
7 Tejerás también piezas de pelo de cabra para que a modo de
tienda cubran la Morada. Tejerás once de estas piezas.
8 La longitud de
cada pieza será de treinta codos; de cuatro, la anchura. Las once piezas
tendrán las mismas medidas.
9 Juntarás cinco piezas en una parte y seis en
la otra y doblarás la sexta pieza ante la fachada de la Tienda.
10 Harás
cincuenta lazos en el borde de la última pieza del primer conjunto, y
cincuenta lazos en el borde de la última pieza del segundo conjunto.
11
Harás cincuenta broches de bronce e introducirás los broches en los lazos,
uniendo así la Tienda de modo que forme un espacio único.
12 Como las
piezas de la Tienda exceden en amplitud, harás extender la mitad de la pieza
excedente por detrás de la Morada.
13 Lo que excede en longitud de las
piezas de la Tienda - un codo por cada lado - se extenderá a ambos lados de la
Morada, a un lado y a otro, para cubrirla.
14 También harás para la Tienda
un toldo de pieles de carnero teñidas de rojo; y encima otro toldo de cueros
finos.
15 También harás para la Morada tableros de madera de acacia, y los
pondrás de pie.
16 Cada tablero tendrá diez codos de largo y codo y medio
de ancho.
17 Tendrá además dos espigas paralelas. Harás lo mismo para todos
los tableros de la Morada.
18 Pondrás veinte de los tableros en el flanco
del Négueb, hacia el sur.
19 Harás cuarenta basas de plata para colocarlas
debajo de los veinte tableros: dos basas debajo de un tablero para sus dos
espigas y dos basas debajo del otro tablero para sus dos espigas.
20 Para
el segundo flanco de la Morada, la parte del norte, otros veinte
tableros,
21 con sus cuarenta basas de plata: dos basas debajo de un
tablero y dos basas debajo de otro tablero.
22 Para la parte posterior de
la Morada, hacia el occidente, harás seis tableros;
23 y para los ángulos
de la Morada, en su parte posterior, dos más,
24 que estarán unidos, desde
abajo hasta arriba, hasta la primera anilla. Así se hará con los dos tableros
destinados a los dos ángulos.
25 Serán, pues, ocho tableros con sus basas
de plata; dieciséis basas, dos debajo del otro tablero.
26 Harás, además,
cinco travesaños de madera de acacia para los tableros de un flanco de la
Morada,
27 cinco travesaños para los tableros del otro flanco, y cinco
travesaños para los tableros de la parte posterior de la Morada, hacia el
occidente.
28 El travesaño central pasará a media altura de los tableros,
de un extremo al otro.
29 Revestirás de oro los tableros y les harás
anillas de oro, para pasar los travesaños. También revestirás de oro los
travesaños.
30 Erigirás la Morada según la norma que te ha sido mostrada en
el monte.
31 Harás un velo de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y
lino fino torzal; bordarás en él unos querubines.
32 Lo colgarás de cuatro
postes de acacia, revestidos de oro, provistos de ganchos de oro y de sus
cuatro basas de plata.
33 Colgarás el velo debajo de los broches; y allá,
detrás del velo, llevarás el arca del Testimonio, y el velo os servirá para
separar el Santo del Santo de los Santos.
34 Pondrás el propiciatorio sobre
el arca del Testimonio, en el Santo de los Santos.
35 Fuera del velo
colocarás la mesa, y frente a la mesa, en el lado meridional de la Morada, el
candelabro; pondrás la mesa en el lado norte.
36 Harás para la entrada de
la Tienda una cortina de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino
torzal, labor de recamador.
37 Para la cortina harás cinco postes de
acacia, que revestirás de oro; sus ganchos serán también de oro, y fundirás
para ellos cinco basas de bronce.
Éxodo 27
1
Harás el altar de madera de acacia de cinco codos de largo y cinco de ancho;
será cuadrado y tendrá tres codos de alto.
2 Harás sobresalir de sus cuatro
ángulos unos cuernos, que formarán un cuerpo con él; lo revestirás de
bronce.
3 Le harás ceniceros para la grasa incinerada, badiles y acetres,
tenedores y braseros. Fundirás de bronce todos estos utensilios.
4
Fabricarás para él una rejilla de bronce, en forma de red; y en los cuatro
extremos de la red fijarás cuatro anillas de bronce.
5 La colocarás bajo la
cornisa inferior del altar, de modo que llegue desde abajo hasta la mitad del
altar.
6 Harás varales para el altar, varales de madera de acacia, que
revestirás de bronce.
7 Para transportar el altar, se pasarán estos varales
por las anillas de ambos lados del altar.
8 Harás el altar hueco, de
paneles; conforme a lo que se te ha mostrado en el monte, así lo harás.
9
También harás el atrio de la Morada. Del lado del Négueb, hacia el sur, el
atrio tendrá un cortinaje de lino fino torzal, en una longitud de cien codos a
uno de los lados.
10 Sus veinte postes descansarán sobre veinte basas de
bronce; sus ganchos y varillas serán de plata.
11 A lo largo del lado
septentrional habrá igualmente un cortinaje en una longitud de cien codos, con
sus veinte postes que descansarán sobre veinte basas de bronce; los ganchos de
los postes y sus varillas serán de plata.
12 A lo ancho del atrio, por el
lado occidental, habrá un cortinaje de cincuenta codos; sus postes serán diez,
y diez igualmente las basas en que descansarán.
13 La anchura del atrio, al
este, al oriente, será de cincuenta codos.
14 Quince codos tendrá el
cortinaje de un lado, con sus tres postes y sus tres basas.
15 Por el otro
lado, otro cortinaje de quince codos, con sus tres postes y sus tres
basas.
16 La puerta del atrio tendrá un tapiz de veinte codos, de púrpura
violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal, labor de recamador. Tendrá
cuatro postes y cuatro basas.
17 Todos los postes que rodean al atrio
tendrán varillas de plata; sus ganchos serán de plata y sus basas de
bronce.
18 El atrio tendrá cien codos de largo, cincuenta codos de ancho y
cinco codos de alto; todo de lino fino torzal y con sus basas de bronce.
19
Todos los utensilios de la Morada para toda clase de servicios con todo su
clavazón y toda la clavazón del atrio, serán de bronce.
20 Mandarás a los
israelitas que te traigan aceite puro de oliva molida para el alumbrado, para
alimentar continuamente la llama.
21 Aarón y sus hijos lo tendrán dispuesto
delante de Yahveh desde la tarde hasta la mañana en Tienda del Encuentro,
fuera del velo que cuelga delante del Testimonio. Decreto perpetuo será éste
para las generaciones de los israelitas.
Éxodo 28
1
Manda acercarse a ti de en medio de los israelitas a tu hermano Aarón, con sus
hijos, para que ejerza mi sacerdocio: Aarón, con Nadab y Abihú, Eleazar e
Itamar, hijos de Aarón.
2 Harás para Aarón, tu hermano, vestiduras
sagradas, que le den majestad y esplendor.
3 Hablarás tú con todos los
artesanos hábiles a quienes he llenado de espíritu de sabiduría; ellos harán
las vestiduras de Aarón para que sea consagrado sacerdote mío.
4 Harán las
vestiduras siguientes: un pectoral, un efod, un manto, una túnica bordada, una
tiara y una faja. Harán, pues, a tu hermano Aarón y a sus hijos vestiduras
sagradas para que ejerzan mi sacerdocio.
5 Tomarán para ello oro, púrpura
violeta y escarlata, carmesí y lino fino.
6 Bordarán el efod de oro,
púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino torzal.
7 Se le pondrán
dos hombreras y se fijará por sus dos extremos.
8 La cinta con que se ciña
el efod será de la misma hechura y formará con él una misma pieza: de oro,
púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino torzal.
9 Tomarás dos
piedras de ónice, sobre las cuales grabarás los nombres de los hijos de
Israel:
10 seis de sus nombres en una piedra y los seis restantes en la
otra, por orden de nacimiento.
11 Como se tallan las piedras y se graban
los sellos, así harás grabar esas dos piedras con los nombres de los hijos de
Israel; las harás engarzar en engastes de oro.
12 Después pondrás las dos
piedras sobre las hombreras del efod, como piedras que me hagan recordar a los
hijos de Israel, y así llevará Aarón sus nombres sobre sus dos hombros para
recuerdo delante de Yahveh.
13 Harás engarces de oro;
14 y también dos
cadenillas de oro puro; las harás trenzadas a manera de cordones, y fijarás
las cadenillas trenzadas en los engarces.
15 Bordarás también el pectoral
del juicio; lo harás al estilo de la labor del efod. Lo harás de oro, púrpura
violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal.
16 Será cuadrado y
doble, de un palmo de largo y otro de ancho.
17 Lo llenarás de pedrería,
poniendo cuatro filas de piedras: en la primera fila, un sardio, un topacio y
una esmeralda;
18 en la segunda fila, un rubí, un zafiro y un
diamante;
19 en la tercera fila, un ópalo, una ágata y una amatista;
20
en la cuarta fila, un crisólito, un ónice y un jaspe; todas estarán engastadas
en oro.
21 Las piedras corresponderán a los nombres de los hijos de Israel:
doce, como los nombres de ellos. Estarán grabadas como los sellos, cada una
con su nombre, conforme a las doce tribus.
22 Para el pectoral harás
cadenillas de oro puro, trenzadas a manera de cordones;
23 y harás también
para el pectoral dos anillas de oro que fijarás en sus dos extremos.
24
Pasarás los dos cordones de oro por las dos anillas, en los extremos del
pectoral;
25 unirás los dos extremos de los dos cordones a los dos
engarces, y los fijarás en la parte delantera de las hombreras del efod.
26
Harás otras dos anillas de oro que pondrás en los dos extremos del pectoral,
en el borde interior que mira hacia el efod.
27 Harás otras dos anillas de
oro y las fijarás en la parte inferior de las dos hombreras del efod, por
delante, cerca de su unión encima de la cinta del efod.
28 Sujetarán el
pectoral por sus anillas a las anillas del efod, con un cordón de púrpura
violeta, para que el pectoral quede sobre la cinta del efod y no se desprenda
del efod.
29 Así llevará Aarón sobre su corazón los nombres de los hijos de
Israel, en el pectoral del juicio, siempre que entre en el Santuario, para
recuerdo perpetuo delante de Yahveh.
30 En el pectoral del juicio pondrás
el Urim y el Tummim, que estarán sobre el corazón de Aarón cuando se presente
ante Yahveh. Así llevará Aarón constantemente sobre su corazón, delante de
Yahveh, el oráculo de los hijos de Israel.
31 Tejerás el manto del efod
todo él de púrpura violeta.
32 Habrá en su centro una abertura para la
cabeza; esta abertura llevará en derredor una orla, tejida como el cuello de
una cota, para que no se rompa.
33 En todo su ruedo inferior harás granadas
de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal; y entre ellas,
también alrededor, pondrás campanillas de oro:
34 una campanilla de oro y
una granada; otra campanilla de oro y otra granada; así por todo el ruedo
inferior del manto.
35 Aarón lo llevará en su ministerio y se oirá el
tintineo cuando entre en el Santuario, ante Yahveh, y cuando salga; así no
morirá.
36 Harás, además, una lámina de oro puro y en ella grabarás como se
graban los sellos: ""Consagrado a Yahveh."
37 La sujetarás con un cordón de
púrpura violeta, de modo que esté fija sobre la tiara; estará en la parte
delantera de la tiara.
38 Quedará sobre la frente de Aarón; pues Aarón
cargará con las faltas cometidas por los israelitas en las cosas sagradas; es
decir, al ofrecer toda clase de santas ofrendas. La tendrá siempre sobre su
frente, para que hallen favor delante de Yahveh.
39 Tejerás la túnica con
lino fino; harás también la tiara de lino fino, y la faja con brocado.
40
Para los hijos de Aarón harás túnicas. Les harás también fajas y mitras que
les den majestad y esplendor.
41 Vestirás así a tu hermano Aarón y a sus
hijos; los ungirás, los investirás y los consagrarás para que ejerzan mi
sacerdocio.
42 Hazles también calzones de lino, para cubrir su desnudez
desde la cintura hasta los muslos.
43 Aarón y sus hijos los llevarán al
entrar en la Tienda del Encuentro, o al acercarse al altar para oficiar en el
Santuario, para que no incurran en culpa y mueran. Decreto perpetuo será éste
para él y su posteridad.
Éxodo 29
1
Para consagrarlos a mi sacerdocio has de proceder con ellos de esta manera.
Toma un novillo y dos carneros sin defecto,
2 panes ázimos y tortas sin
levadura: unas, amasadas con aceite, y otras, untadas en aceite. Las harás con
flor de harina de trigo.
3 Las pondrás en un canastillo y las presentarás
en él junto con el novillo y los dos carneros.
4 Mandarás que Aarón y sus
hijos se acerquen a la entrada de la Tienda del Encuentro, donde los bañarás
con agua.
5 Tomarás las vestiduras y vestirás a Aarón con la túnica, el
manto del efod, el efod y el pectoral, que ceñirás con la cinta del efod.
6
Pondrás la tiara sobre su cabeza, y sobre la tiara colocarás la diadema
sagrada.
7 Entonces tomarás el óleo de la unción, lo derramarás sobre su
cabeza y así le ungirás.
8 Harás igualmente que se acerquen sus hijos y los
vestirás con túnicas;
9 ceñirás a Aarón y a sus hijos las fajas y les
pondrás las mitras. A ellos les corresponderá el sacerdocio por decreto
perpetuo. Así investirás a Aarón y a sus hijos.
10 Presentarás el novillo
ante la Tienda del Encuentro, y Aarón y sus hijos impondrán las manos sobre la
cabeza del novillo.
11 Luego inmolarás el novillo delante de Yahveh, a la
entrada de la Tienda del Encuentro.
12 Tomando sangre del novillo, untarás
con tu dedo los cuernos del altar, y derramarás toda la sangre al pie del
altar.
13 Saca todo el sebo que cubre las entrañas, el que queda junto al
hígado, y los dos riñones con el sebo que los envuelve, para quemarlo en el
altar.
14 Pero quemarás fuera del campamento la carne del novillo, con su
piel y sus excrementos. Es sacrificio por el pecado.
15 Después tomarás uno
de los carneros y Aarón y sus hijos impondrán las manos sobre la cabeza del
carnero.
16 Una vez inmolado el carnero, tomarás su sangre y la derramarás
en torno al altar.
17 Luego despedazarás el carnero, lavarás sus entrañas y
sus patas; las pondrás sobre sus porciones y sobre su cabeza,
18 y quemarás
todo el carnero en el altar. Es holocausto para Yahveh, calmante aroma de
manjares abrasados en honor de Yahveh.
19 Tomarás también el segundo
carnero, y Aarón y sus hijos impondrán las manos sobre la cabeza del
carnero.
20 Una vez inmolado, tomarás su sangre y untarás con ella el
lóbulo de la oreja derecha de Aarón y el lóbulo de la oreja derecha de sus
hijos; el pulgar de su mano derecha y el pulgar de su pie derecho, y
derramarás la sangre alrededor del altar.
21 Tomarás luego sangre de la que
está sobre el altar, y óleo de la unción, para rociar a Aarón y sus
vestiduras, a sus hijos y las vestiduras de sus hijos juntamente con él. Así
quedará consagrado él y sus vestiduras y con él sus hijos y las vestiduras de
sus hijos.
22 Toma después el sebo de este carnero: la cola, el sebo que
cubre las entrañas, el que queda junto al hígado, los dos riñones con el sebo
que lo envuelve y la pierna derecha, porque se trata del carnero de la
investidura.
23 Toma del canastillo de los ázimos que está delante de
Yahveh un pan redondo, una torta de pan de aceite y otra, untada de
aceite.
24 Lo pondrás todo sobre las palmas de las manos de Aarón y de sus
hijos; y lo mecerás como ofrenda mecida delante de Yahveh.
25 Después lo
tomarás de sus manos y lo quemarás en el altar junto al holocausto como
calmante aroma ante Yahveh. Es un manjar abrasado en honor de Yahveh.
26
Tomarás también el pecho del carnero inmolado por la investidura de Aarón, y
lo mecerás como ofrenda mecida delante de Yahveh; esa será tu porción.
27
Así santificarás el pecho de la ofrenda mecida y la pierna de la ofrenda
reservada, es decir, lo que ha sido mecido y reservado del carnero de la
investidura de Aarón y de sus hijos;
28 según decreto perpetuo,
pertenecerán a Aarón y a sus hijos, como porción recibida de los israelitas,
porque es ofrenda reservada; será reservada de lo que ofrecen los israelitas,
en sus sacrificios de comunión como ofrenda reservada a Yahveh.
29 Las
vestiduras sagradas de Aarón serán, después de él, para sus hijos, de modo
que, vestidos con ellas, sean ungidos e investidos.
30 Por siete días las
vestirá aquel de sus hijos que le suceda como sacerdote y entre en la Tienda
del Encuentro para oficiar en el Santuario.
31 Tomarás después el carnero
de la investidura y cocerás su carne en lugar sagrado;
32 Aarón y sus hijos
comerán a la entrada de la Tienda del Encuentro la carne del carnero y el pan
del canastillo.
33 Comerán aquello que ha servido para su expiación al
investirlos y consagrarlos; pero que ningún laico coma de ello, porque es cosa
sagrada.
34 Si a la mañana siguiente sobra algo de la carne o del pan de la
investidura, quemarás este resto; no ha de comerse, porque es cosa
sagrada.
35 Harás, pues, con Aarón y con sus hijos de esta manera, según
todo lo que te he mandado. Siete días invertirás en la investidura.
36 Cada
día ofrecerás un novillo en expiación como sacrificio por el pecado; y
purificarás, mediante tu expiación, el altar, que ungirás pa